Archivo para esta ‘Vida mortal de Jesús’ categoría

¿Por qué Jesucristo es llamado la Luz del Mundo?

Domingo, Febrero 28th, 2010

Jesús fue al templo durante la fiesta de los Tabernáculos. El templo estaba iluminado por cuatro candelabros muy grandes y su luz se podía ver desde una gran distancia. Aquí, Él rescató a la mujer de ser apedreada por adulterio y luego proclamó a aquellos que observaban el acontecimiento: “Yo soy la luz del mundo: aquel que me sigue no andará en oscuridad, sino que tendrá la luz de vida”.

La oscuridad, en un sentido spiritual, se refiere frecuentemente al pecado o a la confusión acerca de la verdad. Así como en la vida la oscuridad puede esconder maldad o distorsionar lo que es real, en el mundo espiritual, puede distorsionar la verdad o dificultar la visión o la comprensión de la verdad. Sin embargo, Dios creó tanto al día como a la noche, y Él no espera que nosotros vivamos en la oscuridad. Él desea que vivamos nuestras vidas en la luz, y esa luz viene del Salvador.

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Jesucristo y la Resurrección

Jueves, Enero 14th, 2010

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados mormones, enseña que después de la muerte del Salvador y de Sus apóstoles, la autoridad del sacerdocio para administrar la Iglesia de Dios fue retirada de la tierra.

La gente no estaba de acuerdo con el significado de las escrituras y con las enseñanzas de Jesús. Como resultado de lo anterior, comenzaron a aparecer en toda la tierra miles de iglesias cristianas que enseñaban doctrinas opuestas. Aunque se continuó enseñando el cristianismo y se difundió su doctrina básica, aquella de la divinidad del Salvador, cada iglesia tenía su propia versión de cristianismo. Muchas de las doctrinas eran fundamentales para la salvación, y así, al acercarse los últimos días antes de la segunda venida de Cristo, era importante que la verdad sea totalmente restaurada. (más…)

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La Ley de Sacrificio: Parte III – En memoria

Jueves, Enero 14th, 2010

La noche anterior a la crucifixión del Cordero de Dios por los pecados del mundo y horas antes de que Él sea entregado, el Señor Jesús estaba sentado con sus apóstoles en un “gran aposento alto” (Marcos 14:15). Fue aquí que él instituyó por primera vez el sacramento: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo” (Mateo 26:26). Luego Él dijo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí” (1 Corintios 11:24). Entonces, “Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí” (1 Corintios 11: 25). Así, el propósito del sacramento de la Cena del Señor es para mirar atrás y recordar a Jesús el Cristo y lo que Él ha hecho por cada uno de nosotros. Todo señala “a ese gran y postrer sacrificio; y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno” (Alma 34:14). Los sacrificios de sangre miran hacia adelante; el sacramento de la Cena del Señor mira hacia atrás, y el acto central – la expiación de Jesucristo – está justo en el centro – en el meridiano del tiempo. (más…)

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La Ley de Sacrificio: Parte II – Un gran y postrer sacrificio

Jueves, Enero 14th, 2010

El sacrificio expiatorio de Jesucristo “abarca, sostiene, apoya y da vida y fuerza a todas las otras doctrinas del evangelio. Es la base sobre la cual descansa toda la verdad, y todas las cosas crecen de ella y vienen por causa de ella”.1 “La maravillosa y gloriosa Expiación fue el acto central en toda la historia de la humanidad”.2 Debido a estas declaraciones, todas las cosas también señalan a Cristo y Su expiación. Aquellos que vivieron antes de Cristo esperaron Su llegada y Su sacrificio infinito y eterno. Los que viven después de Cristo miran en el pasado el más grande de todos los acontecimientos y “recuerdan lo que se ha hecho”.3

Hubo muchas diferentes maneras en que los sacrificios de sangre realizados antes de Cristo constituían tipos y sombras del grande y postrer sacrificio. Tenga en cuenta algunos de los detalles:

En primer lugar, al igual que Cristo, el animal era escogido y ungido mediante la imposición de manos. (Tanto el título hebreo Mesías como el griego Cristo significan “el
Ungido”). Segundo, se debía derramar la sangre del animal. Tercero, tenía que ser un animal sin defecto alguno, totalmente libre de imperfecciones físicas, completo, sano, perfecto. Cuarto, el animal a sacrificar debía estar limpio y ser puro. Quinto, el animal tenía que ser doméstico, es decir, no podía ser salvaje, sino manso y de utilidad para el hombre (véase Levítico 1:2–3, 10; 22:21). Sexto y séptimo, en el sacrificio original practicado por Adán, y el más común de los de la ley de Moisés, el animal tenía que ser un primogénito y macho (véase Éxodo 12:5; Levítico 1:3; 22:18–25). Octavo, el sacrificio de grano tenía que ser molido en harina y preparado en panecillos, lo cual nos recuerda el título del Señor como Pan de Vida (véase Juan 6:48). Noveno, las primicias que se ofrecían nos recuerdan que Cristo fue las primicias de la Resurrección (véase 1 Corintios 15:20). 4

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La Ley de Sacrificio: Parte I – Mirando adelante

Jueves, Enero 14th, 2010

La expiación de Jesucristo es la doctrina central del cristianismo, y todas las demás doctrinas cristianas salen de ella y vienen por causa de ella.1 Estas otras doctrinas no solamente pueden conectarse nuevamente con el Salvador y Su sacrificio expiatorio, sino que si no lo están “no habrá vida, ni sustancia, ni redención de ellas”, para emplear una frase del Presidente Boyd K. Packer, un apóstol de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.2 Por lo tanto, no sólo es importante, sino también necesario que nos conectemos de nuevo con Jesucristo y Su sacrificio eterno cuando estudiemos cualquier doctrina, enseñanza o apéndice del Evangelio de Jesucristo.

Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén, se les ordenó “que adorasen al Señor su Dios y ofreciesen las primicias de sus rebaños como ofrenda al Señor” (Moisés 5:5). Sin embargo, M. Russell Ballard, otro apóstol de la Iglesia, ha dicho que algunos se han preguntado, “¿Cómo puede semejante actividad tener algo que ver con el Evangelio de amor?”.3 (más…)

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¿Quién o qué es Dios?

Viernes, Enero 1st, 2010

Antes de decir algo más, quiero dejar en claro que la respuesta real a esa pregunta está más allá del alcance de este artículo; es más, está más allá del alcance de la mortalidad y todas las cosas temporales: porque “esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Además, será un largo tiempo después de haber pasado por el velo antes de que se hayas aprendido [todos los principios de exaltación]. No todo es para ser comprendido en este mundo, será una gran trabajo aprender nuestra salvación y exaltación, incluso más allá de la tumba. (José Smith, Historia de la Iglesia, 6:306-7)

Ahora estoy en condiciones de intentar una respuesta básica a la pregunta de arriba. (más…)

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¿Jesús podía pecar?

Domingo, Julio 12th, 2009

¿Jesús pudo haber pecado? Si Él no podía pecar, entonces ¿cuál fue el propósito de la tentación?

Toda persona que alguna vez fue creada por el Padre Celestial recibió el don del albedrio moral, que es el derecho a tomar decisiones. Esto incluye a Jesucristo. El don que el Salvador nos dio fue entregado de manera voluntaria, lo cual fue una parte necesaria del don. Esto significa que cuando Satanás intentó tentar a Jesús, ciertamente Él pudo haber caído en tentación. Dios sabía, cuando Él envió a Jesús, que Su Hijo no pecaría, pero que tenía la capacidad de hacerlo si así lo elegía.

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El cómo y el por qué

Miércoles, Julio 9th, 2008

Para tener alguna medida de reconocimiento y gratitud por lo que Jesús realizó a nuestro favor, debemos recordar estas verdades vitales:

Jesús vino a la tierra para hacer la voluntad de nuestro Padre.

Él vino con el previo conocimiento de que Él soportaría la carga de los pecados de todos nosotros.

Él sabía que sería levantado en la cruz.

Él nació para ser el Salvador y Redentor de toda la humanidad.

Él fue capaz de llevar a cabo su misión porque Él era el Hijo de Dios y Él poseía el poder de Dios.

Él estaba dispuesto a cumplir su misión porque Él nos ama.

Ningún mortal tuvo el poder o la capacidad de redimir a todos los demás mortales de su condición de perdidos y caídos, ni nadie perdería voluntariamente su vida y por tanto, llevaría a cabo una resurrección universal por todos los demás mortales.

Sólo Jesucristo estuvo dispuesto y fue capaz de cumplir tal acto redentor de amor.

Es posible que nunca entendamos o comprendamos en la mortalidad cómo Él realizó lo que hizo, pero no debemos dejar de entender por qué Él hizo lo que hizo.

Todo lo que Él hizo fue motivado por Su desinteresado e infinito amor por nosotros. . .

Como fue tan característico de toda Su experiencia mortal, el Salvador se sometió a la voluntad de nuestro Padre, cogió el amargo cáliz y bebió.

Sufrió los dolores de todos los hombres en Getsemaní para que ellos no tengan que sufrir si se arrepienten.

Se sometió a Sí mismo a la humillación e insultos de Sus enemigos sin queja ni represalias.

Y, por último, Él soportó la flagelación y brutal vergüenza de la cruz. Sólo entonces Él voluntariamente se sometió a la muerte. En Sus palabras:

Nadie me la [mi vida] quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. (Juan 10:18).

Ezra Taft Benson, El cómo y el por qué, El Regalo de la Expiación, Deseret Book, 2004, pág. 23-24.

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Una mesa sacramental vacía

Miércoles, Julio 9th, 2008

Un domingo por la mañana nuestro hijo adolescente se levantó con otros dos presbíteros para administrar el sacramento, como lo habían hecho antes en muchas ocasiones. Retiraron el mantel blanco, pero para su consternación no había pan. Uno de ellos se dirigió a la sala de preparación con la esperanza de encontrar algunos panes. No había ninguno. Por último, nuestro preocupado hijo se dirigió al obispo y compartió su preocupación con él. El sabio obispo entonces se puso de pie, explicó la situación a la congregación y preguntó: “¿Cómo sería si la mesa sacramental estuviera vacía porque no hubo Expiación?”. A menudo he pensado en eso – ¿Cómo sería si no hubiera pan porque no hubo crucifixión, si no hubiera agua porque no hubo derramamiento de sangre? Si no hubiese ocurrido la Expiación, ¿cuáles serían las consecuencias para nosotros? Por supuesto, la pregunta ahora es discutible, pero sí pone en perspectiva nuestra total dependencia en el Señor. El preguntar y responder a esta pregunta sólo aumenta nuestra conciencia y agradecimiento por el Salvador. Lo que podría haber sido, incluso para los justos, si no hubiese ocurrido un sacrificio expiatorio, conmueve lo más profundo de la emoción humana. (más…)

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Pagar la deuda

Miércoles, Julio 9th, 2008

Después de la caída de Adán…no existía ningún medio por el cual el hombre pudiese salir del sepulcro excepto mediante la muerte del Divino. Se había transgredido una ley grande y eterna y, en efecto, se requería la muerte de un Dios para redimir la ley quebrantada y dar paso a la salvación del hombre y la salvación del mundo….

Me gusta mirar esto desde un punto de vista práctico o de una manera en la que podamos comprender claramente… Si usted hubiese perdido la casa donde nació, el antiguo hogar de la familia y muy apreciado por usted, debido a que se encontró en un momento insensato y en excesiva confianza hipotecó su casa, con el pensamiento de que fácilmente podría recuperarla ¿No se sentiría muy angustiado y triste cuando finalmente se diera cuenta de que no puede recuperarla, que la hipoteca tiene que ser ejecutada y que perderá su casa? (más…)

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