Posts Tagged ‘Jesucristo’

Nombres y Títulos divinos de Jesucristo

Jueves, Septiembre 11th, 2008

Alfa y Omega - Greg Olsen

Alfa y Omega - Greg Olsen

En los nombres y títulos particulares que autorizadamente se aplican a Jesucristo está manifestada su divinidad. Según el criterio del hombre, no se puede atribuir mucha importancia a los nombres, pero en la nomenclatura de los Dioses, cada nombre es un título de poder o categoría. Dios es propiamente celoso de la santidad de su propio nombre (Éxodo 20:7; Levítico 19:12; Deuteronomio 5:11) y de los que son dados mediante esta autoridad. En el caso de aquellos hijos que fueron prometidos, El les prescribió sus nombres antes de nacer. Así fue con nuestro Señor Jesús, y con el Bautista (Juan), enviado para preparar el camino delante del Cristo. Por instrucciones divinas se han cambiado los nombres de ciertas personas, porque no expresaban con suficiente claridad el servicio particular al cual fueron llamadas, o las bendiciones especiales conferidas sobre ellas.*

Jesús es el nombre individual del Salvador, y escrito en esta forma, es de derivación griega; su equivalente en hebreo era Yehoshua o Yeshua, o como lo conocemos en castellano, Josué. En su forma original, era bien sabido que el nombre significaba “Ayuda de Jehová” o “Salvador”. Aunque en la actualidad es un nombre tan común como Juan o José o Manuel, sin embargo, el nombre fue prescrito divinamente, como ya se ha dicho. Por tal motivo, el ángel declaró a José, con quien estaba desposada la virgen: “Y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21; véase también versículos 23,25; Lucas 1:31) (más…)

El doble efecto de la expiación

Jueves, Septiembre 11th, 2008

A través de la expiación realizada por Jesucristo, un servicio redentor, prestado indirectamente en nombre de la humanidad, todos los cuales han sido separados de Dios por los efectos del pecado tanto heredado como el individual, el camino está abierto para una reconciliación donde el hombre puede estar de nuevo en comunión con Dios, y deberá ser capaz de vivir de nuevo y para siempre en la presencia de su Padre Eterno. Este pensamiento fundamental está admirablemente implícito en la palabra en inglés, “atonement” (expiación), que, como atestiguan sus sílabas, (at-one-ment =hecho para unificar), “que denota reconciliación, o la puesta en acuerdo de aquellos que han sido separados.” (Se halla en el New Standard Dictionary bajo “propitiation”-en inglés) El efecto de la expiación puede ser convenientemente considerado como doble:

1 - La redención universal de la raza humana de la muerte invocada por la caída de nuestros primeros padres, y,

2 - La salvación, por la cual se proporcionan los medios de relevo de los resultados del pecado individual. (más…)

Gabriel: testigo del nacimiento de Cristo

Miércoles, Septiembre 10th, 2008

Apropiadamente, nuestro primer testigo del nacimiento de Cristo del Nuevo Testamento es un mensajero de la presencia de Dios. Adecuadamente, hace su primera aparición en el templo a un fiel sacerdote de la orden Aarónica, el que desempeña la función ritual de quemar incienso en el altar en el lugar santo en nombre de su nación. En el cumplimiento de este deber, Zacarías representó la fe combinada de Israel. Su oración era la oración de ellos, y esa oración era por una eterna liberación de todos sus enemigos a manos de su Mesías prometido. Las llamas ascendentes del incienso simbolizaban la ascensión de esa oración unida. Como Zacarías oró en el lugar santo, sus compañeros sacerdotes y todos dentro de las paredes del templo unieron su amén a su llamado.

En respuesta a la oración de Israel, un “ángel del Señor” se apareció ante Zacarías. Se paró “a la derecha del altar del incienso” y se identificó como Gabriel, el que estaba “delante de Dios” (Lucas 1:11, 19). Por revelación moderna sabemos que Gabriel sería Noé, quien “está próximo en autoridad a Adán en el Sacerdocio” y mantendría las llaves de la restauración de todas las cosas”. Las llaves en poder de Gabriel lo convirtieron en un Elías para preparar el camino ante el Señor (D. y C. 27:6-7). El nombre Gabriel, por el cual Noé ejerce sus funciones angelicales, significa “hombre de Dios,” aunque se ha interpretado como “Dios es mi campeón” o “Dios se ha demostrado valiente” (The Interpreter’s Bible, (La Biblia del Intérprete), Nueva York, Abingdon Press, 1967, 6:487). (más…)

Reflexiones de Cristo

Martes, Junio 24th, 2008

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Cortesía de Mark Mabry

¿Por qué Jesús dejó Nazaret?

Miércoles, Junio 4th, 2008

Los Evangelios proporcionan algunos posibles indicios del por qué Jesús dejó la ciudad de su juventud cuando empezó su ministerio.

Jesús fue asociado con Nazaret durante todo su ministerio. Incluso al final, Pilato puso sobre su cruz un título que decía “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos” (Juan 19:19; cursiva agregada). Jesús estuvo relacionado con Nazaret en algún momento. José y María (la madre de Jesús) se mudaron a Nazaret, una pequeña ciudad en Galilea, poco tiempo después del nacimiento de Jesús en Belén en Judea (Mateo 2:19-23) donde aparentemente vivió hasta que apareció en el Río Jordán para ser bautizado por Juan el Bautista. (más…)

Nuevas criaturas en Cristo

Miércoles, Junio 4th, 2008

Pablo enseñó que venir a Cristo es entrar a un nuevo reino de existencia, un reino espiritual. Es abandonar la muerte y venir a la vida, expulsar la maldad y la oscuridad y aprender a andar en rectitud y luz. Pablo preguntó a los romanos: “¿O ignoráis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Fuimos, pues, sepultados juntamente con él para muerte por medio del bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en renovación de vida. Porque si fuimos plantados juntamente en él a semejanza de su muerte, así también lo seremos a la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Romanos, 6:3-6).http://elcristo.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif (más…)

¿Qué enseñó Jesús sobre la oración?

Miércoles, Junio 4th, 2008

Los autores del Nuevo Testamento, quienes brindan la información confiable más antigua sobre Jesús de Nazaret, señalaron que Jesús oraba con frecuencia durante su vida, especialmente en los momentos críticos de su ministerio (Lucas 5:16; 9:28).

Adicionalmente, los Evangelios también proporcionan información acerca de lo que Jesús enseñaba sobre la oración. Por ejemplo, Jesús les dijo a los discípulos, “Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”. (Lucas 11:9-10). Ésta es una promesa gloriosa, una que se aplica cada momento, cada hora, cada día. Es subestimada, y quizás algunos la desperdician y desaprovechan. La oración es el medio por el cual desarrollamos nuestra relación con Dios y el Salvador, y por el cual Él puede ofrecer la asistencia adicional que ama dar libremente. La oración es el conducto hacia el poder de Dios, Su perspectiva y Su paz. Es el antídoto del orgullo ya que habla de nuestra confianza en el Salvador y Su sacrificio cuando oramos en su nombre, y mediante sus méritos. (más…)

El poder habilitador de la Expiación

Miércoles, Junio 4th, 2008

En la conferencia general de octubre de 1995, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (en ocasiones conocida como la Iglesia Mormona), el Presidente Boyd K. Packer [apóstol moderno] dijo:

“Con excepción de unos pocos que han optado por seguir la vía de la perdición, no existen el hábito, la adicción, la rebelión, la transgresión, la apostasía, ni el crimen en los cuales no pueda cumplirse la promesa de un perdón completo. Esa es la promesa de la Expiación de Cristo”. (”La luminosa mañana del perdón” Liahona, enero de 1996, pág. 20-23) (más…)

¿El mismo Cristo sabe cuando vendrá?

Miércoles, Junio 4th, 2008

La pregunta surge ocasionalmente, quizás por lo que está indicado en el evangelio de Marcos: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aún los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.” (Marcos 13:31-32; cursiva agregada). La frase “ni el Hijo” no se encuentra ni en Mateo ni en Lucas. Cristo sabe todo, Él posee la plenitud de la gloria y el poder del Padre (véase Doctrina & Convenios 93:16-17). Sin duda, Él sabe cuando vendrá. Si no sabía el día o la hora exacta de Su venida gloriosa cuando se describió en las profecías del Olivo, entonces con seguridad lo llegó a saber luego de Su resurrección y glorificación. Vale la pena destacar que el versículo traducido por José Smith omite la frase en disputa.

Sperry Symposium Classics, Centro de Estudios Religiosos, Universidad de Brigham Young University, 2004, pág. 201.

¿Qué es la Segunda Venida?

Miércoles, Junio 4th, 2008

Jesús vino a la tierra como un ser humano en el meridiano de los tiempos. Él enseñó el evangelio, concedió la autoridad divina, organizó la Iglesia, y sufrió y murió como sacrificio infinito y expiatorio por los pecados del mundo. Él afirmó que vendría otra vez, retornando no como el manso y humilde Nazareno, sino como el Señor del Día de Reposo, el Señor de los Ejércitos. De esta manera, se habla de Su segunda venida como Su venida “gloriosa” -lo que quiere decir que, en Su verdadera identidad como Dios de toda la creación, el Redentor y Juez. Su Segunda Venida se describe tanto como grandiosa y espantosa -grandiosa para aquellos que han sido fieles y esperan Su venida y, espantosa para aquellos que han menospreciado el espíritu de gracia y, por ello, esperan en contra de toda esperanza que nunca vuelva. La Segunda Venida gloriosa es en realidad “el fin del mundo”, lo que entre líneas significaría, la destrucción de lo malvado (José Smith - Mateo 1:4, 31). En esta venida se destruirá lo malvado, lo correcto se acelerará y alcanzarán a conocerlo y, la tierra se transformará de una caída de orbe telestial a terrestre, esfera paradisíaca. Viviremos y nos desplazaremos entre nuevos cielos y nuevas tierras. La Segunda Venida iniciará el reino milenario.

Sperry Symposium Classics, Centro de Estudios RFeligiosos, Universidad Brigham Young, 2004, pág. 202.