Archivo para esta ‘Muerte y Resurrección de Jesús’ categoría

¿Qué creen los mormones sobre la caída de Adán?

Jueves, Enero 14th, 2010

Las creencias mormonas tratan la caída de Adán de manera diferente que la mayoría de las religiones y sus enseñanzas acerca de Eva son aún mayores, una afirmación de que Dios valora la sabiduría y las contribuciones espirituales de las mujeres.

La Caída de Adán se refiere al tiempo en que Adán y Eva vivían en el Jardín de Edén. Dios les dijo que podían comer de cualquier árbol en el jardín, excepto de uno, el árbol del conocimiento del bien y del mal. Sin embargo, les recordó que tenían agencia y podían decidir por sí mismos, pero debían recordar que morirían si comían de él. Finalmente, optaron por comer de ese árbol y fueron expulsados del jardín al mundo de los mortales. La muerte fue posible y sus cuerpos fueron mortales. Tenían que empezar a trabajar por las cosas que necesitaban. A esto se le conoce como la caída de Adam. Muchos ven este evento como una gran tragedia que causó que todos los que vinimos después tengamos que enfrentar dificultades y pruebas. Sin embargo, los mormones entienden que Adán y Eva actuaron con gran sabiduría al hacer su elección. Mientras estaban en el Jardín, sus cuerpos no eran mortales y no podían tener hijos. Por esa razón, de haber elegido egoístamente seguir viviendo una vida de tranquilidad en el Jardín, ninguno de nosotros podría haber nacido. (más…)

¿Qué enseñó Jesús acerca de la gracia?

Jueves, Enero 14th, 2010

Jesucristo en realidad no usó la palabra gracia en Su ministerio terrenal. Sólo dos versículos hacen referencia a esta palabra en los cuatro evangelios, y estas fueron pronunciadas por otras personas. Lucas nos dice que la gracia de Dios estaba en Jesús durante su niñez. Juan enseñó: “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17). Por lo tanto, nuestra comprensión de la palabra gracia proviene de otras personas.

Veamos algunos usos de la palabra gracia en la Biblia. Aunque fueron pronunciadas después de la muerte del Salvador, estas palabras fueron dichas por Sus apóstoles.
La primera referencia del Nuevo Testamento que da información real acerca de la gracia se encuentra en Hechos, capítulo 15. Pablo estaba escuchando a los miembros de la iglesia debatir sobre la circuncisión de los gentiles. En el pasado, el Evangelio no había sido enseñado a los gentiles, y por lo tanto esta era una cuestión relativamente reciente. Pablo, quien decidió que había escuchado lo suficiente o tal vez estaba cansado del debate, se puso de pie y les recordó que habían sido instruidos para enseñar a los gentiles y que la cuestión de la circuncisión ya había sido tratada. La circuncisión como una práctica necesaria terminó con la expiación de Jesucristo. Fue a través de la expiación que nos hemos salvamos, no por el acto de la circuncisión, que había sido destinada a recordar la alianza de Dios con Abraham. Por lo tanto, aprendemos que la gracia llega a través de Jesucristo, y que sólo a través de Él podemos ser salvados. (más…)

Jesucristo y la Resurrección

Jueves, Enero 14th, 2010

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados mormones, enseña que después de la muerte del Salvador y de Sus apóstoles, la autoridad del sacerdocio para administrar la Iglesia de Dios fue retirada de la tierra.

La gente no estaba de acuerdo con el significado de las escrituras y con las enseñanzas de Jesús. Como resultado de lo anterior, comenzaron a aparecer en toda la tierra miles de iglesias cristianas que enseñaban doctrinas opuestas. Aunque se continuó enseñando el cristianismo y se difundió su doctrina básica, aquella de la divinidad del Salvador, cada iglesia tenía su propia versión de cristianismo. Muchas de las doctrinas eran fundamentales para la salvación, y así, al acercarse los últimos días antes de la segunda venida de Cristo, era importante que la verdad sea totalmente restaurada. (más…)

La Ley de Sacrificio: Parte II – Un gran y postrer sacrificio

Jueves, Enero 14th, 2010

El sacrificio expiatorio de Jesucristo “abarca, sostiene, apoya y da vida y fuerza a todas las otras doctrinas del evangelio. Es la base sobre la cual descansa toda la verdad, y todas las cosas crecen de ella y vienen por causa de ella”.1 “La maravillosa y gloriosa Expiación fue el acto central en toda la historia de la humanidad”.2 Debido a estas declaraciones, todas las cosas también señalan a Cristo y Su expiación. Aquellos que vivieron antes de Cristo esperaron Su llegada y Su sacrificio infinito y eterno. Los que viven después de Cristo miran en el pasado el más grande de todos los acontecimientos y “recuerdan lo que se ha hecho”.3

Hubo muchas diferentes maneras en que los sacrificios de sangre realizados antes de Cristo constituían tipos y sombras del grande y postrer sacrificio. Tenga en cuenta algunos de los detalles:

En primer lugar, al igual que Cristo, el animal era escogido y ungido mediante la imposición de manos. (Tanto el título hebreo Mesías como el griego Cristo significan “el
Ungido”). Segundo, se debía derramar la sangre del animal. Tercero, tenía que ser un animal sin defecto alguno, totalmente libre de imperfecciones físicas, completo, sano, perfecto. Cuarto, el animal a sacrificar debía estar limpio y ser puro. Quinto, el animal tenía que ser doméstico, es decir, no podía ser salvaje, sino manso y de utilidad para el hombre (véase Levítico 1:2–3, 10; 22:21). Sexto y séptimo, en el sacrificio original practicado por Adán, y el más común de los de la ley de Moisés, el animal tenía que ser un primogénito y macho (véase Éxodo 12:5; Levítico 1:3; 22:18–25). Octavo, el sacrificio de grano tenía que ser molido en harina y preparado en panecillos, lo cual nos recuerda el título del Señor como Pan de Vida (véase Juan 6:48). Noveno, las primicias que se ofrecían nos recuerdan que Cristo fue las primicias de la Resurrección (véase 1 Corintios 15:20). 4

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La Ley de Sacrificio: Parte I – Mirando adelante

Jueves, Enero 14th, 2010

La expiación de Jesucristo es la doctrina central del cristianismo, y todas las demás doctrinas cristianas salen de ella y vienen por causa de ella.1 Estas otras doctrinas no solamente pueden conectarse nuevamente con el Salvador y Su sacrificio expiatorio, sino que si no lo están “no habrá vida, ni sustancia, ni redención de ellas”, para emplear una frase del Presidente Boyd K. Packer, un apóstol de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.2 Por lo tanto, no sólo es importante, sino también necesario que nos conectemos de nuevo con Jesucristo y Su sacrificio eterno cuando estudiemos cualquier doctrina, enseñanza o apéndice del Evangelio de Jesucristo.

Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén, se les ordenó “que adorasen al Señor su Dios y ofreciesen las primicias de sus rebaños como ofrenda al Señor” (Moisés 5:5). Sin embargo, M. Russell Ballard, otro apóstol de la Iglesia, ha dicho que algunos se han preguntado, “¿Cómo puede semejante actividad tener algo que ver con el Evangelio de amor?”.3 (más…)

Mi experiencia en la tumba del Jardín de Jerusalén: Testigo de la Resurrección

Sábado, Julio 4th, 2009

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La Tumba del Jardín en Jerusalén fue encontrada hace poco. Se ubica exactamente en toda la calle del Gólgota, el lugar de la calavera. La calavera es claramente visible al lado de la montaña hoy en día. Mi guía contó que los romanos siempre crucificaban a nivel de la calle para que los transeúntes tuvieran que ver lo que ocurría con aquellos crucificados, ver su sufrimiento y se reprimieran de cometer un crimen que les garantizara esa misma suerte. Así que es muy posible que Jesús no hubiera sido crucificado en la cima de la montaña como dice el himno y supone la creencia popular, sino a nivel de la calle que en la actualidad es un poco menos visible.

Una parte del jardín permite ver el Gólgota a lo largo de una calle angosta, un lugar en el que hoy se estacionan los omnibuses de turismo. Allí se exhibe una antigua fotografía que muestra la parte inferior de la calavera más prominentemente, pero en la actualidad no requiere mucha imaginación ver los ojos y la nariz de una calavera, pequeñas cuevas al lado de la montaña rocosa.

Las escrituras revelan que uno tenía que “agacharse” para acceder a la tumba en donde fue colocado el cuerpo de Jesús. Actualmente uno puede caminar directamente hacia adentro. Pero al mirar atentamente en las partes más bajas de la abertura de la entrada se verá que son suaves hasta la altura de la piedra redonda cercana, y ásperamente labradas arriba de esa encorvadura.

Cerca a la entrada de la tumba hay una piedra redonda, más pequeña de lo que me había imaginado, como de tres pies de altura si acaso, pero gruesa y muy pesada. Hay una ranura debajo de la entrada de la tumba en donde tamaña piedra pudo haber sido colocada y rodada de ida y vuelta para entrar a la tumba. La piedra que se encuentra allí ahora fue encontrada en una tumba cercana. Uno tendría que agacharse para poder entrar a un agujero cubierto por esa piedra.

Las tumbas judías cercanas a Jerusalén en esos días eran tres habitaciones conectadas. A la que uno entra es en donde la familia lloraba al difunto (excepto en el día sabático). Hay una habitación en donde se colocaba el cuerpo, y otra, adjunta y sin paredes, en donde se colocaba la “caja de huesos”. Después de que la carne se deteriorara, los huesos eran colocados en la caja de tal manera que la tumba podría ser usada otra vez, de repente muchas veces.

En esta tumba, los turistas hacen cola y caminan en círculo alrededor del salón de duelo solamente, tomando fotografías conforme van pasando, docenas o hasta cientos de personas forman una gran fila detrás. Las entradas de los otros dos salones están bloqueadas por barras de acero que no impiden la visibilidad hacia dentro de ellas.

Mi guía me dijo que los soldados romanos tenían que tener por lo menos cinco pies y siete pulgadas de estatura (aprox. 1.72mts.) para calificar para el servicio en Jerusalén y alrededores ya que la estatura promedio (si recuerdo bien) de los judíos en esos días era de cinco pies cinco pulgadas (1.66mts). Los gobernantes romanos querían que sus soldados sobresalieran entre los judíos. Mi guía dijo que se sabía que Jesús era más alto que los soldados romanos.

El lugar en donde se coloca el cuerpo se esculpe en roca a manera de una cama elevada, en uno de los extremos un tanto más elevado como una almohada para colocar la cabeza del cuerpo sobre ello. En esta tumba en particular en el lugar en donde se colocarían los pies, se ha cavado una hendidura en la roca, de tal manera que se pudiera colocar un cuerpo que ¡mediría sin dobleces seis pies dos pulgadas de estatura!

¿Tradición popular antigua? Puede ser, pero yo mismo vi la hendidura. Y cuando regresé por segunda vez y no encontré a nadie allí entré a la tumba con mi esposa y otra mujer de nuestro grupo turístico. Mientras estuvimos dentro alguien cerró la puerta a la tumba.

Allí estaba yo, un americano casi solo en una tierra extranjera. No lejos de donde estaba, los tanques rodaban hacia la Franja de Gaza y la gente estaba muriendo. Sobre nuestras cabezas, aviones de guerra se escuchaban frecuentemente sobre Jerusalén ese día, se dirigían a Gaza. Había gente por todo sitio, hombres y mujeres, algunos vestían uniformes, otros no, portaban rifles cargados y armas automáticas. Yo ya había sido testigo de una batalla armada.

¡Y fui encerrado dentro de una tumba!

¿Se pueden imaginar lo que sentía?

No, no creo que puedan hacerlo.

Me sentí abrigado, seguro, me sentí cómodo mientras recostaba mi espalda contra la piedra áspera; parecía ceder a mi peso. ¡Deseaba no salir, nunca!

No pasó mucho tiempo antes de que el Espíritu del Señor descendiera sobre mí tan poderosamente que testificó de una manera innegable por el resto de mi vida ¡que la Tumba del Jardín en Jerusalén es el lugar en donde tuvo lugar la primera Resurrección!

Sobre la puerta de la Tumba Jardín hay un cartel que dice:

“Él no está aquí porque ha resucitado”

Sí, Él ha resucitado.

Y también sé que Él visita Jerusalén a veces…

Esta es una historia de la vida real, yo mismo la he vivido, me sucedió hace unas semanas así como lo escribo, en la primavera de 2008. Le pudo haber sucedido a usted.

Si esto lo inspira para ofrecer mayor servicio a su Señor y Redentor, un testimonio mayor de que Él vive, y un amor más grande para el resto de nosotros que compartimos este su tiempo terrenal, comparta esta historia y haga un enlace a Christ.org con sus amigos de todos los credos.
¡Jesús ha resucitado!

Proclamar a Jesucristo: Fe de los Mormones en el Redentor.

Viernes, Noviembre 21st, 2008

Jesucristo en Getsemaní - Greg Olsen

Jesucristo en Getsemaní

Robert Millet, prestigioso miembro de la facultad de religión de la Universidad de Brigham Young y Gerald McDermott, portavoz evangélico y teólogo  han dado el ejemplo en conversación  cómo aquellos que abrazan dos puntos de vista espirituales diferentes pueden dialogar civilizadamente acerca de sus respectivas creencias. Habiendo realizado conferencias por todo el país contrastando los principios del mormonismo y de los Evangélicos, Bob y Gerald han mantenido una cercana y significativa amistad, y se han esforzado por  alcanzar  un entendimiento más profundo de la fe y creencias de cada uno.

Durante más de 180 años, los mormones (miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días)  de manera inequívoca han declarado su creencia centrada en la misión  expiatoria de Jesucristo  y su creencia central en el Salvador como Redentor y Cabeza de su Iglesia, no obstante, por mucho tiempo, esta noción  con frecuencia  ha sido desautorizada o simplemente ignorada por la colectividad.  A la luz de esta persistente percepción equívoca, resulta refrescante oír lo que Gerald McDermott comparte a este respecto:

Me temo que yo soy uno de aquellos que ha malentendido y ha representado equivocadamente a los mormones… Maltraté a un distinguido historiador mormón cuando él vino a hablar a mi clase hace más de una década. Además de tratarlo rudamente., no comprendí cuán central era Jesucristo para su fe así como para la Iglesia SUD (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) en general. Como lo recuerdo, yo pensaba que él no me estaba diciendo toda la verdad  cuando sostenía que él confiaba en Jesucristo para su salvación y yo insinuaba en la misma magnitud a mi clase contrarrestando  y cuestionando repetidamente. (más…)

La necesidad de la expiación de Jesucristo

Miércoles, Julio 9th, 2008
Camina conmigo por Greg Olsen

Camina conmigo por Greg Olsen

La muerte ha llegado a ser el patrimonio universal, ésta puede reclamar a su víctima en la infancia o en la juventud, en la flor de la vida, o puede aplazarse hasta el anochecer de nuestros días, puede suceder como resultado de un accidente o enfermedad, por violencia, o como decimos, por causas naturales, pero debe llegar, como bien sabe Satanás, y en este conocimiento yace su presente, aunque temporal triunfo. Pero los propósitos de Dios, siempre han sido y siempre serán infinitamente superiores a los designios más profundos de los hombres o demonios, y las satánicas maquinaciones para hacer de la muerte algo inevitable, perpetuo y supremo se presentaron incluso antes de que se creara al primer hombre. La expiación de Jesucristo fue ordenada para superar la muerte y proporcionar un medio de rescate del poder de Satanás.

Como el incidente de castigo a la caída llegó a la raza humana a través de un acto individual, sería manifiestamente injusto, y por tanto, imposible como parte del propósito divino, hacer que todos los hombres sufran las consecuencias sin posibilidad de liberación. Además, ya que por la transgresión de un solo hombre el pecado entró al mundo y la muerte se aplica a todos, por lo tanto es consecuente con razón que la expiación necesariamente deba ser causada por una persona.* “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. … Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.” (Romanos 5:12,18) Así enseña el apóstol Pablo, y, además: “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (1 Corintios 15:21-22). (más…)

¿Por qué Cristo sufrió en Getsemaní?

Miércoles, Julio 9th, 2008
Getsemaní

Jesús en el Jardín de Getsemaní

De todas las preguntas que reflexionamos en relación con Getsemaní, por qué el Salvador sufrió allí es tal vez la que más ha desconcertado a estudiosos y santos. Los escritores de los Evangelios nos dicen lo que sucedió en aquel sitio crucial, pero no enfocan de manera clara la pregunta del por qué. En un esfuerzo por responder a la pregunta, algunos sugieren que Cristo sufrió porque Él reconoció la ingratitud de los hombres que no aceptarían la Expiación que haría por ellos en la cruz, o porque Él nos amaba e incluso sabía lo que cometeríamos o enfrentaríamos en el futuro, como pecados, traiciones, negaciones y persecuciones. Otros proponen que tal vez Cristo sufrió porque se dio cuenta de que tenía que ceder Su naturaleza divina y llegar a ser obediente hasta la muerte, convirtiéndose así en el “siervo sufriente” u obligado a renunciar a todo lo bueno que podría llenar Su vida. Algunos recomiendan que entendamos el sufrimiento de Cristo en un contexto escatológico y que veamos lo que Cristo padeció y oró para así evitarnos el sufrimiento y la lucha que precederían a la próxima llegada del reino. Por último, otros sugieren que Su sufrimiento simplemente tuvo origen en Su deseo de encontrar otra manera de ser el Mesías en lugar de la manera planeada por el Padre. Comúnmente, [algunos] concluyen que el dolor y el sufrimiento de Cristo vinieron por miedo a lo que Él sabía venía por delante, incluso Su inminente muerte en la cruz, el sufrimiento y la humillación que Él padecería antes de la misma. . . (más…)

Una mesa sacramental vacía

Miércoles, Julio 9th, 2008

Un domingo por la mañana nuestro hijo adolescente se levantó con otros dos presbíteros para administrar el sacramento, como lo habían hecho antes en muchas ocasiones. Retiraron el mantel blanco, pero para su consternación no había pan. Uno de ellos se dirigió a la sala de preparación con la esperanza de encontrar algunos panes. No había ninguno. Por último, nuestro preocupado hijo se dirigió al obispo y compartió su preocupación con él. El sabio obispo entonces se puso de pie, explicó la situación a la congregación y preguntó: “¿Cómo sería si la mesa sacramental estuviera vacía porque no hubo Expiación?”. A menudo he pensado en eso – ¿Cómo sería si no hubiera pan porque no hubo crucifixión, si no hubiera agua porque no hubo derramamiento de sangre? Si no hubiese ocurrido la Expiación, ¿cuáles serían las consecuencias para nosotros? Por supuesto, la pregunta ahora es discutible, pero sí pone en perspectiva nuestra total dependencia en el Señor. El preguntar y responder a esta pregunta sólo aumenta nuestra conciencia y agradecimiento por el Salvador. Lo que podría haber sido, incluso para los justos, si no hubiese ocurrido un sacrificio expiatorio, conmueve lo más profundo de la emoción humana. (más…)