¿Hay realmente sólo una Iglesia verdadera ?

Durante el ministerio de Jesús en la tierra, hizo hincapié en la unidad, como lo hicieron sus apóstoles. Ellos dijeron que sólo podía haber una iglesia, una sola fe. Por desgracia, incluso en la época bíblica, ya existían divisiones entre los miembros de la iglesia. Muchos grupos disidentes se estaban formando, cada uno enseñando la verdad de la manera en que la veían. Cada uno de ellos querían ser la verdadera Iglesia de Jesucristo, pero eso no era posible. Solamente una iglesia puede ser completamente verdadera. Después de todo, si 2+2=4, no puede ser también igual a 5. La verdad es la verdad y Dios declaró que eran verdades absolutas. Estas verdades no son siempre populares en un momento dado o en un mundo que prefiere la vaguedad de los absolutos, pero ya sea que las aceptemos o no como verdaderas, seguirán siendo verdaderas si Dios las declara como tal.

La Iglesia de Jesucristo la única religión verdadera y viviente 01Varias sectas continuaron después que Cristo y los apóstoles se habían ido y surgieron aún más después. Algunos líderes se propusieron revisar el evangelio para que sea más políticamente correcto o más popular para su época, o simplemente más beneficioso para ellos mismos. Otros cometieron errores a pesar de sus sinceros esfuerzos de buscar la verdad. Una vez que los apóstoles habían desaparecido, el mundo sufría la falta de un profeta y carecía de autoridad. Sabemos que las profecías y la revelación continuaron después de la muerte de Jesucristo, porque las profecías y revelaciones se registran en la Biblia. Pedro recibió, por ejemplo, una visión que cambió la práctica actual de llevar el evangelio sólo a los judíos y que también terminó la circuncisión como una práctica necesaria. Sin embargo, cuando los apóstoles se habían ido, no fueron reemplazados. El mundo no los había aceptado como profetas y así el mundo, en ese momento, perdió el derecho a la revelación continua.

Apostasía y Restauración

Esta pérdida de autoridad y revelación, esta apostasía o alejamiento de la verdad, había sucedido en otras épocas de la historia, pero nunca durante tanto tiempo. El asesinato del Señor Jesucristo y de los apóstoles, la mayoría de los cuales Él había escogido personalmente, fue una acción grave. Esta apostasía, o alejamiento, había sido profetizada en la Biblia:

Pero os rogamos, hermanos, en cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y a nuestro recogimiento con él, que no cambiéis fácilmente vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.

No os engañe nadie de ninguna manera, aporque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición (2 Tesalonicenses 2:1-3).

La Biblia prometió una restauración de todas las cosas, sin embargo, y por ello finalmente, todos los aspectos de la fe del Nuevo Testamento establecidos por Jesucristo tenían que ser devueltos a la tierra en preparación para los últimos días que preceden a la Segunda Venida de Jesucristo.

Hoy en día existe una multitud de religiones, incluso dentro de la tradición cristiana. Hay muchas denominaciones diferentes, aun dentro de las diversas tradiciones de fe. Aunque es imposible obtener una cifra exacta, se estima que hay 40.000 o más denominaciones cristianas; e incluso dentro de la Iglesia Católica o las tradiciones protestantes, hay una multitud de variaciones, con dichas variaciones a menudo en relación con las doctrinas de salvación. Pocas se presentan a sí mismas como una restauración del Nuevo Testamento. Para que ellos digan que son una iglesia restaurada, tienen que reconocer primero que hay una necesidad de que algo sea restaurado.

Y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es menester que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempos antiguos (Hechos 3:20-21).

Esta restauración se inició en 1820 cuando un joven, llamado José Smith, como tantos otros antes y después, vio a todas las diferentes iglesias con sus doctrinas en desacuerdo y se preguntó cómo alguien podía saber qué iglesia era la verdadera. Era evidente que no podían ser todas verdaderas, ya que no podían ponerse de acuerdo en las doctrinas importantes. ¿Pero entonces, cuál era la verdadera? Mientras leía la Biblia, se encontró con Santiago 1:5, que decía que si tenemos falta de sabiduría, podemos preguntarle a Dios lo que es correcto y Él nos lo dirá. Esa era claramente la única forma de resolver la cuestión por lo que eso fue precisamente lo que hizo. Se le dijo que ninguna de las iglesias existentes tenía toda la verdad, por lo tanto, no debía unirse a ninguna de ellas.

En 1830, después de mucha preparación, José Smith se convirtió en el primer profeta de la restauración que se había prometido en la antigüedad. Restauró, bajo el mando directo y la autoridad de Dios, la plenitud del Evangelio que había estado sobre la tierra cuando Jesucristo organizó Su iglesia. Esta iglesia es llamada hoy en día La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (a menudo denominada inadvertidamente como la “Iglesia Mormona”). La Iglesia de Jesucristo afirma ser la única iglesia verdadera no porque quiera menospreciar a otras buenas personas de diferentes confesiones cristianas, sino porque es la única iglesia organizada hoy bajo la autoridad directa de Dios y es la única iglesia con la verdad en su plenitud.

¿Cómo puedo saber por mí mismo si la Iglesia Mormona es verdadera?

Puesto que todas las iglesias no pueden ser igualmente verdaderas, es esencial que descubramos cuál es en realidad la verdadera iglesia de Dios. La elección de una iglesia sobre la base de lo que esperamos que sea cierto no nos llevará a la vida eterna. Tampoco lo hará el elegir una porque está en el vecindario o porque no pide mucho de nosotros. Vale realmente la pena hacer sacrificios por la verdad. Sus estándares son altos y no vacilan con los caprichos de la sociedad.

José Smith recibió una respuesta inusual a sus oraciones para saber a qué iglesia debía unirse. En respuesta a su oración sincera, el Padre Celestial y Jesucristo se aparecieron a José. Si bien esto es sin duda una maravilla, se hace menos difícil de creer cuando uno entiende la obra la cual José Smith fue llamado a cumplir: la restauración de la iglesia verdadera. Sin embargo, todos tenemos el mismo acceso a Dios mediante la oración. Nosotros probablemente no vamos a recibir una visita personal de Dios, pero vamos a recibir una respuesta si pedimos con fe completa no dudando de nada, como Santiago prometió en la Biblia.

Podemos llevar nuestras preguntas a Dios y esperar una respuesta. Hay algunos que tratan de convencer a la gente de no orar para saber a qué iglesia unirse. Dicen que uno no sabrá quién está contestando. Sin embargo, Dios nos ha prometido sabiduría. ¿Haría una promesa que no puede cumplir? Por supuesto que no. Se comprometió a responder a nuestras preguntas y por ello Él hará posible para nosotros saber quién contestó. La respuesta más a menudo se presenta como una sensación de tranquilidad, paz, calidez y ardor en nuestros corazones. Es una sensación de alegría.

Puse a prueba la promesa de Santiago para mí mismo y funcionó tal como prometió que lo haría. Me convertí en un miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, debido a la respuesta personal de Dios a mi oración para saber si se trataba de Su iglesia. He recibido una respuesta en 1976 y he tenido confirmaciones repetidas de esas primeras oraciones tentativas de que la “Iglesia Mormona” es la iglesia de Dios en la tierra hoy.

La eternidad está en juego. Ore hoy mismo para recibir su propia confirmación a través del Espíritu Santo.