Los mormones creen que nadie ha hecho o hará un sacrificio más grande que Jesucristo.  Cuando Él murió en la cruz, tomó sobre Sí los pecados del mundo para que no tengamos que soportarlos solos.  Su sacrificio nos da la oportunidad de aceptarlo y vivir en el Reino de Dios para siempre.  Su sacrificio demostró una inmensa cantidad de amor por nosotros. En Juan 1:17 leemos que Jesús era el “Cordero de Dios” que fue enviado para salvarnos y ayudarnos a regresar a nuestro Padre Celestial.

Crucifixion-Christ-Cross-MormonJesús también se sacrificó por la humanidad durante su ministerio terrenal.  Pasó la mayor parte de Su tiempo enseñando y sirviendo a los demás.  Él llevó Su vida de acuerdo a la voluntad de Dios, no Su propia voluntad.  Pasó mucho tiempo orando para que el Señor lo guíe y dirija, como la noche antes de dar el Sermón del Monte.  Su vida estaba centrada en las personas.  Visitó y cenó con diferentes tipos de personas, incluso con aquellos que eran marginados.  Él no discriminó y pudo ver la belleza en todos.  Jesús nunca buscó riqueza, abundancia o fama. Él no estuvo interesado en la búsqueda de emociones baratas.  En Lucas 10:38-42, Jesús nos aconseja a no preocuparnos por las posesiones materiales.  Él vivió una vida humilde porque sabía que las posesiones materiales no le darían satisfacción o cumplimiento.  Dirigió con la bondad, libre de ego.  Él estaba en armonía con lo que traería la verdadera felicidad en la vida.  Encontró satisfacción sirviendo a los demás y compartiendo el evangelio.  El Nuevo Testamento está lleno de relatos de Jesús Cristo bendiciendo y curando a los enfermos.  Durante todo Su ministerio terrenal se sacrificó por los demás.  A través de Jesús Cristo, aprendemos que la felicidad puede venir de sacrificarse por los demás y por Dios.

Su último sacrificio fue dar Su vida en la cruz.  Él pagó por los pecados del mundo.  Y nunca se quejó ni murmuró a pesar de que Él era un hombre perfecto y Su juicio era ilegal en muchos aspectos.  Imagine el dolor que sufrió cuando murió por nosotros en el Monte Calvario.  Jesucristo debe tener un amor perfecto para cada uno de nosotros para ser capaz de soportar tanto dolor por nosotros.

Como miembros de la Iglesia Mormona, nos esforzamos por seguir Su ejemplo todos los días.  Él demostró una perfecta fe en nuestro Padre Celestial.  Él hizo todo lo que se le pidió, incluso si requería dolor y agonía.  Hay veces que parece que se nos pide sacrificar mucho.  Como mormones, se nos pide asistir a las reuniones semanales de la Iglesia, pagar el diezmo y pasar tiempo sirviendo a los demás.  A veces, puede sentirse que el Señor nos pide demasiado.  Pero si seguimos el ejemplo de Cristo, nos damos cuenta de que nuestros sacrificios no son nada en comparación con lo que Cristo tuvo que soportar.  El Libro de Mormón testifica que la expiación es el mayor don que alguien nos puede dar. Debido a Su sacrificio, podemos vivir para siempre con Dios.