Por el Élder Robert D. Hales
del Quórum de los Doce Apóstoles

 Elder-Robert-D-Hales-mormonEl Élder Hales escribe un recordatorio a los jóvenes mormones sobre la expiación de Jesucristo, y las bendiciones que llegan al seguirlo.

Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16).

Robert D. Hales, “En memoria de Jesús”, revista Friend, Abril 1998, interior de la portada.

Había llegado el momento de terminar el ministerio de Cristo en la tierra. Era la temporada de Pascua. La gente estaba celebrando y regocijándose en la bondad de Dios por haber salvado a sus antepasados de las plagas que habían caído sobre Egipto en los tiempos de Moisés. Jesús había reunido a Sus apóstoles en el cenáculo para la última cena. Pronto iba a realizar Su sacrificio expiatorio para que todo el género humano – aquellos que vivieron antes de ese tiempo, aquellos que vivían en ese tiempo, y todos aquellos que aún no vivían en la tierra – fuera capaz de retornar a la presencia del Padre Celestial si se arrepentían de sus pecados y fueran obedientes a Sus mandamientos.

Para aquellos que vienen a Cristo y toman Su nombre sobre sí por medio del bautismo, hay una gran responsabilidad de ser dignos de participar cada semana en el sacramento de renovar sus convenios bautismales, de tomar Su nombre sobre sí, de renovar sus promesas de guardar Sus mandamientos, de recordarlo, conocerlo y comprender Su grandeza.

Cuando somos bautizados en Su nombre y siempre lo recordamos y guardamos Sus mandamientos, Él nos da la más grande bendición que puede darnos: la de siempre tener Su espíritu con nosotros. No estamos solos. Tenemos la luz de Cristo y el espíritu, para dirigirnos y guiarnos en  un mundo que por otro lado es muy oscuro y triste. La luz y la oscuridad no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Donde se encuentra la luz de Cristo, la oscuridad de Lucifer, Satanás; debe partir, derrotado.

Que podamos seguir a nuestro Salvador, Jesucristo y recordarle siempre en todo lo que hagamos y en todo lo que digamos – que podamos seguir Su luz y escoger lo correcto.