Los Evangelios proporcionan algunos posibles indicios del por qué Jesús dejó la ciudad de su juventud cuando empezó su ministerio.

Jesús fue asociado con Nazaret durante todo su ministerio. Incluso al final, Pilato puso sobre su cruz un Mary Joseph Fled Egypt Mormontítulo que decía “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos” (Juan 19:19; cursiva agregada). Jesús estuvo relacionado con Nazaret en algún momento. José y María (la madre de Jesús) se mudaron a Nazaret, una pequeña ciudad en Galilea, poco tiempo después del nacimiento de Jesús en Belén en Judea (Mateo 2:19-23) donde aparentemente vivió hasta que apareció en el Río Jordán para ser bautizado por Juan el Bautista.

Lucas sí indica que Jesús se aventuró más allá de esta ciudad al menos una vez cuando tenía doce años y viajó con sus padres, familia y amigos a la Ciudad Sagrada de Jerusalén (Lucas 2:42-51). Los Evangelios, como se mencionó anteriormente, no mencionan lo que sucedió después excepto que Jesús “descendió con ellos (José y María), y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos…Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2:51-52).

Pasaron más de quince años antes de que se mencione el siguiente evento registrado sobre su vida (Lucas 3:23). Fue el momento en el que Juan predicaba en el desierto de Judea y bautizaba en el Río Jordán. Cada Evangelio señala que Jesús se acercó a Juan y fue bautizado. Los Evangelios Sinópticos también indican que Jesús entonces fue llevado por el Espíritu al desierto, donde fue tentado.

Tiempo después de estos eventos, Jesús apareció una vez más en Nazaret – la ciudad de su juventud. Desde luego, los Evangelios no proporcionan un relato diario de su ministerio. Como un resultado, el reconstruir la vida de Jesús es un desafío, especialmente porque los Evangelios sólo conservan pocos días y semanas preciadas de su vida, lo que parece haber sido un período de tres años de su ministerio mortal. Cualesquiera sean los argumentos sobre el silencio éstos son débiles, por lo cual se requiere cuidado.

Lucas señaló, “Y vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:16-19)

Entonces Jesús anunció a su familia, amigos y vecinos, “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Lucas 4:21). Las personas estaban maravilladas. Mientras Jesús continuaba, la gente se llenó de ira y aparentemente lo sacaron de la sinagoga y de la ciudad con la intención de despeñarle (Lucas 4:2-27). Lucas concluye “Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue” – aparentemente para nunca más regresar (Lucas 4:30)

Los Evangelios concuerdan con que Jesús se mudó a Capernaúm, una ciudad mucho más grande en la costa noroeste del Mar de Galilea, aproximadamente a cuarenta millas de Nazaret (véase ejemplo en Marcos 1:14.21). Todas las razonas de esta mudanza, si hubiera más de una, no se tratan específicamente en ninguna narración del Evangelio. Ellas pueden haber incluido el deseo de encontrar un centro misional más conveniente que Capernaúm podría proporcionar. Pedro y Andrés o Santiago y Juan pueden haber invitado a Jesús a mudarse a Capernaúm – una mudanza que proporcionaba un apoyo temporal a su misión.

Ciertamente, la razón principal por la que Jesús dejó Nazaret fue porque se sentía obligado a hacerlo ya que la comunidad, incluso algunos familiares y amigos, rechazaba sus afirmaciones mesiánicas y con ira amenazaban su vida. (Lucas 4:16-30)