El Evangelio a menudo describe la reacción de las personas hacia Jesús como “admiradas” o “asombradas” (Marcos 1:22,27). Normalmente, las personas no hubiesen sido capaces de distinguir a Jesús de otro hombre judío del primer siglo basándose simplemente en su apariencia física al inicio de su ministerio. Esta reacción inicial hacia Jesús no fue, por lo tanto, basada en su aspecto. Solo tiempo después, las personas empezaron a reconocerlo y distinguirlo de otros ya que su fama se extendía por toda la tierra.

jesucristo-mormónMarcos resalta dos acontecimientos al inicio de su narración y relata la razón por la cual las personas reaccionaban con asombro, como lo hacían con frecuencia, cuando se encontraban con el Hijo del Hombre y escuchaban sus palabras. Cuando Jesús enseñó en la sinagoga en Capernaum por primera vez, Marcos señala, las personas “se admiraban de su doctrina: porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas (Marcos 1:22; cursiva agregada).

El segundo acontecimiento sucedió justo después de haber terminado de enseñar en aquel día memorable, “Había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo” (Marcos 1:23). Jesús “reprendió” el espíritu y “clamando a gran voz salió de él”. Marco concluye, “Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?” (Marcos 1:26-27; énfasis agregado por el autor)

A pesar de que Jesús vivió en el primer siglo del contexto judío, extrayendo de su ambiente y cultura muchas metáforas y alusiones mientras enseñaba, hubo, sin embargo, algo “asombroso” sobre su manera de enseñar. Marcos enfatizó “porque les enseñaba como quien tiene autoridad”. Jesús no citaba a rabinos muertos o maestros famosos como era el caso de otros. Más bien, Jesús brindaba su propio comentario – consecuentemente afirmaba tener autoridad para proporcionar la interpretación y el significado correcto de las escrituras por sí mismo. Esto constituía una novedad y anomalía espiritual.jesucristo-mormón

Adicionalmente, como se mencionó antes, el ministerio de Jesús también fue revelado en poder; “asombrando” a las personas cuando “sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios”  (Véase Marcos 1:34). Este ministerio sanador fue uno de los aspectos que definen el servicio de Jesús a la humanidad. Se recordaba “cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos 10:38)

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