Las creencias mormonas comprenden una fuerte creencia en la profecía. Éstas enseñan que así como Dios hablaba a sus profetas en el Antiguo Testamento, para ayudarles a aprender y a enseñar la verdad, y para ayudar a Su pueblo a combatir lo que estaba sucediendo en su mundo, una vez más Dios habla a Sus hijos. Los profetas del Antiguo Testamento prepararon al mundo para la primera venida del Salvador; los profetas de la actualidad preparan al mundo para la segunda venida.

La Primera Presidencia Mormon

La Primera Presidencia

Dios habla por medio de los profetas. Dios envió a los profetas desde el inicio del mundo, cuando le habló a Adam. Cada cierto tiempo, los profetas eran  retirados debido a la maldad de las personas y su  desgano para escuchar los consejos de los profetas. Sin embargo, a su debido momento, Dios siempre ha enviado un profeta a la tierra.

Luego de la muerte de Jesucristo y la muerte de Sus apóstoles, no hubo más profetas. Esto llevó a la Gran Apostasía, en la que surgieron muchos conflictos sobre la doctrina y las personas  se confundían mientras trataban de buscar la verdad. Sin embargo, Dios siempre había prometido una restauración de todas las cosas.

“19 Así que, arrepentíos  y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan tiempos de refrigerio de la presencia del Señor,

20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;

21 a quien de cierto es menester que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempos antiguos”. (Hechos 3:19-21

Para que suceda una restauración, Dios debe escoger un profeta. Sólo un profeta está autorizado a hablar por Dios en una capacidad oficial. Esto sucedió cuando Dios escogió a José Smith para liderar la restauración como profeta. Dios prometió que nunca más nos dejaría sin profeta, y por eso, cuando José Smith fue asesinado, Él escogió a un nuevo profeta. Desde entonces, siempre hubo un profeta para guiarnos y aconsejarnos sobre cómo prepararnos para los últimos días del mundo, y para luchar en el mundo de constante cambio en que vivimos.

Actualmente las personas se enfrentan a un mundo más diferente de lo que podrían haberse imaginado incluso cien años atrás. En la actualidad las personas están luchando por saber cómo tomar decisiones que no se encontraban en la Biblia cuando fue escrita, y las presiones para vivir como nunca imaginaron, son grandes. Tal vez en la historia nunca hubo un tiempo cuando los hijos de Dios necesitaran de Su guía directa más desesperadamente. A medida que nuestro tiempo en la tierra llega a su fin, debemos saber exactamente qué camino tenemos que seguir para terminar donde queremos estar, y lo que Dios quiere que hagamos para prepararnos para ese momento. Un profeta nos brinda la seguridad de que estamos haciendo lo que Dios quiere que hagamos en un mundo complejo. Hoy, con tantas iglesias en la tierra, y con cada doctrina de enseñanza conflictiva incluso en áreas como los matrimonios tradicionales, que una vez se entendían sin dudas, debemos tener una fuente segura de verdad. Los mormones la encuentran por medio de su profeta.

Se enseña a los mormones a orar a Dios para obtener una confirmación personal de que la persona nombrada como profeta es un verdadero profeta de Dios. Si, en cualquier momento, se sienten inseguros de algo que el profeta enseñara, se les enseña a dirigirse directamente a Dios. Esto indica que los mormones no están siguiendo a una persona ciegamente,  sino que por el contrario están siguiendo instrucciones de Dios sobre dónde encontrar la verdad. Finalmente, todas las verdades vienen de Dios. El profeta habla e interpreta la verdad, pero la responsabilidad personal siempre recae en uno mismo.

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