Para alguien quien recién ha decidido aprender acerca de Dios y tomar algunas decisiones, puede ser un poco abrumador saber por dónde empezar. Hay tantos libros, artículos e iglesias que elegir. ¿Dónde debería comenzar la búsqueda?

Bible-book-MormonEl mejor lugar para comenzar es siempre con las propias palabras de Dios. Para la mayoría de las personas, esto significa comenzar primero por la Biblia. El Antiguo Testamento de la Biblia nos cuenta la historia de la creación del mundo y los inicios de la iglesia de Dios. Él nos enseña lo que Él quiere que sepamos acerca de la verdad a través de sus profetas, quienes recibieron revelación directamente de Dios y después compartieron esa información con el mundo. En el Nuevo Testamento, aprendemos acerca del gran regalo de Dios para nosotros: Su Hijo Unigénito. El Nuevo Testamento nos cuenta sobre el nacimiento de Jesucristo y Su ministerio. Durante Su ministerio, tenemos la palabra de Dios directamente mediante su Hijo. Después que Jesús fue crucificado, los registros continuaron por un tiempo con las enseñanzas de Sus apóstoles escogidos.

A menudo las personas escuchan sobre la Biblia Mormona. La Biblia Mormona es la versión del Rey Santiago de la Biblia en inglés, con otras versiones seleccionadas para otros idiomas. Esta es la misma Biblia que ha sido leído por millones de personas. En el año 2007, un apóstol señaló que en la anterior Conferencia General (una reunión que se celebra dos veces al año y es trasmitida a todos los miembros de la Iglesia a nivel mundial), la Biblia fue citada más de 200 veces en dos días.

Sin embargo, los mormones tienen otras fuentes para el aprendizaje de la palabra de Dios. Una de esas fuentes es el Libro de Mormón, que no es la Biblia Mormona, sino un complemento de la Biblia. Éste sirve como otro testamento de que la Biblia es verdadera y que Jesucristo vivió; además, muchas veces nos ayuda a comprender partes de la Biblia que no están claras.

El estudio honesto y diligente de la Biblia nos hace cada vez mejores. Es por eso que debemos siempre recordar a los innumerables mártires que sabían de su poder y que dieron sus vidas para que nosotros pudiéramos encontrar en sus palabras el camino a la felicidad eterna y la paz del Reino de nuestro Padre Celestial.

Aunque los primeros reformadores cristianos estaban de acuerdo en muchas cosas, al final no se pusieron de acuerdo en muchos aspectos de la doctrina. Esto dio por resultado la organización de numerosas denominaciones cristianas. Roger Williams, un campeón de los inicios de la libertad religiosa, llegó a la conclusión que “no había una Iglesia regularmente constituida en la tierra, ni ninguna persona autorizada para administrar ninguna ordenanza de la Iglesia, ni puede haber, hasta que nuevos apóstoles sean enviados por la gran Cabeza de la Iglesia, cuya venida estaba buscando”(véase Ed. William Cullen Bryant, América Pintoresca, o también, La Tierra donde vivimos, 2 vols. [1872-74], 1:502).” (M. Russell Ballard, “El Milagro de la Santa Biblia” Liahona, mayo de 2007, págs.80-82)

Cuando Jesús y sus apóstoles murieron, el mundo entró en una apostasía. No había más profetas ni apóstoles en la tierra para explicar la doctrina que era confusa, como señaló Roger Williams. Debido a los errores de traducción y a los esfuerzos por interpretar las Escrituras, el significado original se fue perdiendo.

El Libro de Mormón no se enfrentó a este desafío. Sólo fue traducido una vez al inglés por un profeta de Dios, además en inglés éste no está sujeto a errores de traducción. Con frecuencia, las doctrinas se explican de forma más clara en el Libro del Mormón.

El Libro de Mormón fue escrito por una serie de profetas, empezando por aquellos que vivieron en la época bíblica del profeta Jeremías. El primer profeta, cuyos escritos ya no se tienen, se llama Lehi, en ese momento era uno de los muchos profetas de Jerusalén. Dios le ordenó huir al desierto para salvar su vida. Él se fue con su familia y otras personas, finalmente ellos llegaron al continente americano. Después de su muerte, su hijo, Nefi, asumió el liderazgo de la familia e iglesia y guardó cuidadosos registros sobre la historia y las enseñanzas de Dios a su pueblo. Los registros se transmitieron de profeta a profeta, a diferencia de la Biblia, que fue compilada por un comité, de varios documentos dispersos. Estos fueron escritos para los últimos días y no fueron leídos por el pueblo de ese tiempo. El contenido fue elegido debido a nuestras necesidades actuales, bajo la inspiración de Dios.

Este libro fue parte de la restauración del Evangelio en los años 80, y esa restauración se inició con la Biblia. José Smith, un adolescente de catorce años que estaba preocupado por la búsqueda de la propia iglesia de Dios, leía Santiago 1:5 en la Biblia. Este versículo fue escrito por el hermano de Jesucristo:

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. (Santiago 1:5)

Reconociendo la sabiduría de este consejo, José acudió a Dios en oración y comprendió que el evangelio completo no estaba en la tierra. Con el tiempo, él fue instruido por un ángel y de esa forma se le permitió sacar a la luz el Libro de Mormón y participar en la restauración del Evangelio.

Esto nos permite aún tener otra fuente de la Palabra de Dios: Las palabras de los profetas. Con la restauración del evangelio, de nuevo la tierra tiene profetas. Así como Dios envió a sus profetas para preparar a Sus hijos para la primera venida de Cristo, Él también los ha restaurado a la tierra para prepararnos para la segunda venida. Hoy en día, tenemos una fuente de la cual podemos recibir las palabras de Dios.

Según las creencias de los mormones las personas pueden recibir revelación personal de Dios. Los profetas revelan las palabras de Dios para todos nosotros, de esa forma todos tenemos la responsabilidad de saber si las palabras son o no verdaderas. A las personas que están aprendiendo sobre la Iglesia se les enseña orar a Dios para así saber la verdad y actuar de acuerdo a ella, en lugar de simplemente tomar las palabras de los misioneros. Podemos recibir conocimiento personal de la misma manera que José Smith lo hizo. Si bien es poco probable que Dios venga en persona a responder nuestras oraciones, Él prometió revelarnos su sabiduría, si nosotros oramos con fe, así como lo prometía la escritura que leyó José Smith.

La Biblia, el Libro de Mormón y la revelación actual, así como la revelación personal son las fuentes que Dios nos ha dado para recibir Su palabra.