A continuación se muestra un extracto del libro de Randall J. Brown, Experiencing Christ: Your Personal Journey to the Savior  (pp. 52-54). Experiencing Christ fue publicado en 2009 por Cedar Fort, Inc. En este extracto Brown comparte por qué es necesario dar todo de nosotros a Jesucristo al abandonar por completo el hombre natural. Espero que sus palabras le hablen a usted de la misma manera que me hablaban con gran poder. Brown pertenece a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (en ocasiones inadvertidamente llamada la “Iglesia Mormona”), y es un devoto seguidor y discípulo de Jesucristo.

Jesucristo experimentó todo lo nuestro 01Experimentar todo de nosotros

Omni [un profeta en el Libro de Mormón] testificó que debemos venir a Cristo y participar de Su salvación, pero al hacerlo, debemos ofrecer nuestras almas enteras como ofrenda a Dios. El Señor, a Su vez, promete que, al hacerlo, seremos salvos. Omni dijo: “quisiera que vinieseis a Cristo, el cual es el Santo de Israel, y participaseis de su salvación y del poder de su redención. Sí, venid a él y ofrecedle vuestras almas enteras como ofrenda, y continuad ayunando y orando, y perseverad hasta el fin; y así como vive el Señor, seréis salvos” (Omni 1:26).

El Señor no quiere sólo una parte de nuestros corazones y almas. Él quiere todo de nosotros:

Cristo dice ‘Date entero a mi No necesito un poco de tu tiempo ni un poco de tu dinero ni un poco de tu trabajo: te quiero a ti. No he venido a atormentar tu yo natural, sino a eliminarlo. No es suficiente rendirse a medias. No quiero cortar una rama aquí y otra allá; quiero todo el árbol. Rinde todo tu yo natural; todos los deseos que consideres inocentes, así como también los que consideres inicuos; todo tu yo. A cambio te daré un nuevo “yo”, de hecho, yo mismo me daré a ti; mi propia voluntad llegara a ser la tuya (C. S. Lewis, Mere Christianity. Citado en “Jesús el Cristo”, Robert L. Backman, Liahona, nov. De 1991, 8).

Nuestro propósito es descubrir cuál es la voluntad del Señor para nuestra vida y buscar Su poder para llevarlo a cabo. El presidente David O. McKay citó a Beverly Nichols al decir: “Se puede cambiar la naturaleza humana, su propia naturaleza, si nos entregamos a Cristo” (Beverly Nichols, citado en Piedras de progreso para una vida abundante, David O. McKay, 23 ) .

Neal A. Maxwell dijo :

No puede haber condiciones asociadas a la entrega incondicional a Dios. Una rendición incondicional significa que no podemos mantener nuestras obsesiones, posesiones o circunscripciones. Incluso nuestras mantas de seguridad personalizadas deben irse… . Cualquier persona, por ejemplo, que se prepara para sentarse en la mesa del banquete con Jesús, Abraham, Isaac y Jacob, ciertamente no llevaría consigo su propia carne seca (Neal A. Maxwell, Not My Will, But Thine, 92).

Esta ofrenda de todo nuestro ser a Cristo es tal vez la más alta forma de adoración. No hay otra manera.

Me encanta esta enseñanza de entregarnos a nosotros mismos completamente a Jesucristo. Soy testigo de la experiencia de que una sensación tangible de poder entra en nuestras vidas cuando nos entregamos a Cristo, y viceversa, un poder tangible que se marcha cuando desobedecemos a Dios y Sus leyes. A través de Jesucristo podemos ser hechos puros y perfectos, pero tenemos que estar dispuestos a renunciar a las cosas del mundo. Tenemos que seguir la admonición de Cristo de estar en el mundo pero no ser del mundo (ver Juan 15:19). Un apóstol mormón compartió un consejo profético sobre cómo hacer esto:

El apartar el mal de nuestra vida se ha convertido en algo aún más esencial ya que nuestros hogares están equipados para traer a nuestra propia sala buena parte de lo que el Señor ha condenado, por lo cual debemos permanecer vigilantes. Uno de los desafíos más difíciles de nuestra vida es el de estar en el mundo sin ser del mundo (véase Juan 15:19) 2 . La doctrina del Evangelio deja claro que debemos vivir en este mundo para alcanzar nuestro destino eterno. Se nos ha de poner a prueba y debemos demostrar que somos dignos de un reino más elevado (véase 2 Nefi 2:11; D. y C. 101:78). Debemos ser como Abraham, que removió su tienda y edificó “altar a Jehová” (Génesis 13:18), y no como Lot, que “fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma” (Génesis 13:12) (Quentin L . Cook, “Estar en el mundo sin ser del mundo”, Liahona, enero de 2011).

¡Sé con todo mi corazón que estas palabras son verdaderas! Así como Abraham, dirijamos nosotros mismos nuestros pensamientos y acciones a Dios. Le invito a que busque a Jesús, con cada onza de energía que usted pueda reunir, los que ganará con esta inversión serán mucho mayores que cualquier cosa que pueda imaginar. Reúnase con los misioneros mormones, que pueden ayudarle en este viaje.

Este artículo fue escrito por:

Ashley

Ashley Bell es una mujer de 22 años de edad, esposa, madre, graduada de la BYU, y miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. A Ashley le encanta correr, cocinar, hacer jardinería, leer, y sobre todo pasar tiempo con su familia y amigos.

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