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La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, inadvertidamente llamada la Iglesia Mormona, da testimonio de que es la verdadera Iglesia de Jesucristo, dirigida por el Señor mismo.

¿Por qué Jesucristo dirige una iglesia?

El Señor le dijo al profeta Moisés: “Porque, he aquí, ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39). La salvación de la humanidad es la prioridad primordial de Dios.

El saber que el Señor tiene un papel activo en la salvación del hombre proporciona gran consuelo para mí y mi familia. Nuestros éxitos y luchan le importan a Él y porque le importan, Él organizó una iglesia que incorpora todo lo necesario para que regresemos, santificado y santos, a Él un día.

Durante el ministerio de Jesús en Palestina, Él organizó y lideró su Iglesia. El Salvador mismo enseñó y explicó los mandamientos (reglas para una vida recta), convenios (promesas bilaterales de una obligación realizada por el hombre y una bendición prometida por Dios) y ordenanzas (leyes rituales, como el bautismo, que enseñan literal y metafóricamente del viaje del hombre hasta volver a la presencia de Dios) necesarios para que cada persona regrese a Dios.

El Señor personalmente dirige su Iglesia hoy

La restauración de La Iglesia de Jesucristo en los tiempos modernos comenzó con un evento conocido para los Santos de los Últimos Días (mormones), como la Primera Visión. Después de estudiar los principios de la religión y teniendo el deseo de obedecer el mandamiento de Dios de ser bautizado, Joseph Smith leyó Santiago 1:5 “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”. Envalentonado por la promesa de Dios de responder a su oración sincera, José se arrodilló solo en una arboleda para preguntar a Dios a qué iglesia debía unirse.

José registró:

Vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar sobre mí… Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo! (véase José Smith-Historia 1:16-17).

¡Dios el Padre Eterno y Su Amado Hijo Jesucristo se aparecieron a José Smith! Le dijeron a José que no se uniera a ninguna iglesia, que el Evangelio en su plenitud no se encontraba sobre la tierra y necesitaba ser restaurado. Su aparición personal testificó de la participación divina de Dios en la organización y la salvación de la humanidad.

El Señor envió mensajeros divinos para enseñar a Joseph Smith y sus colaboradores. Entonces el Señor mandó a José a organizar Su Iglesia restaurada el 6 de abril de 1830, y llamarla La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. (Véase Doctrina y Convenios 115:4). De la Iglesia, el Señor dijo: “Y de cierto, de cierto os digo, que he establecido esta iglesia y la he llamado del desierto.  He aquí, de cierto, de cierto os digo, éste es mi evangelio; y recordad que deberán tener fe en mí, o de ninguna manera podrán salvarse” (Doctrina y Convenios 33: 5,12).

Como miembro de La Iglesia de Jesucristo, yo creo que Jesucristo reveló su doctrina y los principios a José Smith y otros líderes de la Iglesia y que La Iglesia de Jesucristo funciona hoy con el sacerdocio, el poder y la autoridad de Dios, para actuar de forma organizada en su nombre en la tierra hoy.

Las doctrinas de La Iglesia de Jesucristo me afirman que realmente es la Iglesia restaurada de Jesucristo, organizada y dirigida por Él hoy.

“Los primeros principios y ordenanzas del Evangelio son: primero, Fe en el Señor Jesucristo; segundo, Arrepentimiento; tercero,Bautismo por inmersión para la remisión de los pecados; cuarto, Imposición de manos para comunicar el don del Espíritu Santo” (4to Artículo de Fe). A medida que he guardado los mandamientos de Dios, he visto Su mano y las bendiciones en mi vida. La verdadera fe en Jesucristo me permite saber cómo adorarlo.

El arrepentimiento es un apartarse del pecado o el error, el confesar eso malo a Dios. A medida que he puesto esa carga sobre el Señor, siento Su poder perdonador. Mi conciencia está libre de culpa. Puedo estar de pie con confianza otra vez en la presencia de Dios. El bautismo es física y simbólicamente nacer de nuevo. El participar de la Santa Cena todos los domingos me recuerda las promesas que hice en el bautismo de seguir a Cristo y recordarlo. El Espíritu Santo da testimonio de Cristo. El Salvador describió al Espíritu Santo en Juan 14:26: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho”.

Jesucristo dirige Su Iglesia a través de los profetas

Jesús-lava-el-pie-Mormon2Estoy tan agradecida de que el Señor sigue modelos hoy que Él estableció en la antigüedad.

Como miembros de la Iglesia, “Creemos en la misma organización que existió en la Iglesia Primitiva, esto es, apóstoles, profetas, pastores, maestros, evangelistas, etc. Creemos en el don de lenguas, profecía, revelación, visiones, sanidades, interpretación de lenguas, etc.” (6to y 7mo Artículos de Fe).  La Iglesia tiene una Primera Presidencia, al igual que la antigua Iglesia de Cristo tuvo a Pedro, Santiago y Juan, y el Quórum de los Doce Apóstoles. Cada una de los otros oficios que se encontraban en la Iglesia Primitiva se encuentra en la Iglesia de Jesucristo.

El Presidente de la Iglesia es el profeta elegido por el Señor. Un profeta es el portavoz autorizado de Dios al mundo para dar testimonio de la filiación divina y mesianismo de Jesucristo, para proclamar los mandamientos de Dios a la humanidad, para llamar al arrepentimiento, y para explicar cómo la humanidad puede guardar los mandamientos de Dios. Dios sigue un modelo para revelar la verdad a Sus hijos mediante el proporcionar un profeta, las Escrituras y el Espíritu Santo para confirmar la verdad.

Los mormones creemos que tenemos la responsabilidad y la obligación de saber si el profeta es llamado por Dios. Cuando yo he orado para saber si Thomas S. Monson era el portavoz actual, elegido por el Señor en la tierra hoy, sentí la seguridad calma y apacible del Espíritu Santo testificando que él verdaderamente es el profeta del Señor.

Cuando el presidente Howard W. Hunter se convirtió en el presidente de la Iglesia de Jesucristo en el año 1994, el élder Robert D. Hales, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo: “Es importante que cada uno de nosotros tengamos un testimonio de que Dios vive y que Jesús es el Cristo, el cual conduce a su Iglesia en la actualidad, por medio del profeta que Él ha elegido”.

A lo largo de la Doctrina y Convenios, escritura moderna dada por el Señor a los primeros líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el Señor declaró en repetidas ocasiones Su participación y dirección en la Iglesia. La frase “mi iglesia” se produce 130 veces.

“He aquí, en estos postreros días, yo, el Señor, he hecho a mi iglesia semejante a un juez que se sienta en un monte, o sea, en un lugar alto, para juzgar a las naciones” (Doctrina y Convenios 64:37).

“Y así seréis instruidos en la ley de mi iglesia, y seréis santificados por lo que habéis recibido, y os obligaréis a obrar con toda santidad ante mí” (Doctrina y Convenio 43:9).

¡Verdaderamente el Señor cuida de cada uno de nosotros! Nuestra salvación es Su prioridad, por lo que Él ha creado y continúa dirigiendo un vehículo que nos enseña y nos permite llegar a ser santificados y santos––La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Los invito a conocer más acerca de cómo Jesucristo dirige La Iglesia de Jesucristo haciendo contacto con los misioneros mormones.

Recursos adicionales:

El Señor Jesucristo en el mormonismo

 Conozca a los misioneros

Este artículo fue escrito por

Delisa

 

 

Delisa

Soy miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Me he mudado 66 veces y ¡no me canso de experimentar esta hermosa tierra! Me encantan las personas, los idiomas, la historia / antropología, y especialmente las culturas religiosas del mundo. Mi pasión permanente es el estudio y la búsqueda del simbolismo religioso, específicamente relacionados con templos antiguos y modernos. A mi esposo Anthony y a mí nos encantan nuestro bulldog Wellington, las aventuras, los viajes, las películas, el motociclismo, y el tiempo con amigos y familiares..