Cuando yo era pequeña y Papá Noel gobernaba gran parte de mi universo inmediato, me consumía la idea de hacer suficientes buenas obras para merecer un lugar en su lista de “niños buenos” para aquellos niños que reciben muchos juguetes. No importaba en qué tipo de niña me convirtiera, buena o mala, con tal de que mis mejores hechos superaran a las peores. Aun siendo una pequeña niña, yo ya estaba previendo un balance perfecto.

La vida puede llegar a ser bastante desalentadora en este tipo de sistema.

doctrina-mormona-cristoSoy miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (algunas veces erróneamente denominada la “Iglesia Mormona”) y creo en la importancia de llegar a ser como Jesucristo. Moldear nuestra vida a la del Señor Jesucristo a menudo se siente como tratar de entrar a la lista de “niños buenos” de Papá Noel. Siempre que seamos capaces de cumplir los mandamientos, de seguir las nociones básicas del cristianismo, entonces se garantiza que el juicio pesará a nuestro favor.

En un libro titulado, Experiencing Christ: Your Personal Journey to the Savior, escrito por Randall J. Brown, y publicado en 2009 por Cedar Fort, Inc., Brown habla acerca de estos tipos de listas de verificación:

Una perspectiva de mente carnal del Evangelio puede contribuir a la falsa creencia de que la salvación se basa en algún tipo de sistema celestial de puntos. Algunos de nosotros caemos en la creencia de que podemos ganar un lugar en el reino de Dios por medio de nuestro propio desempeño. Podemos no entender por virtud de nuestra relación de convenios con Cristo, ya hemos entrado en su reino y todo lo que queda es que nos quedemos esperando mientras permitimos a Cristo obrar en nosotros.

Podemos creer que cuanto más trabajamos, más actos de servicio realizamos, y más hechos justos cumplamos, más puntos adquirimos para nuestra futura exaltación. Tal vez estamos un poco nublados sobre el número de puntos que se requieren, sin embargo, nos esforzamos diligentemente para ganar puntos, tantos como sea posible. Puede llegar a ser casi como una especie de evento deportivo eterno.

La salvación y la exaltación son regalos, no son algo que podamos merecer. Están a disposición de nosotros sólo a través de la misericordia, los méritos y la gracia del Salvador. Estos regalos sólo pueden ser heredados a través de nuestra condición de hijos de Cristo… Para los que estamos inmersos en este sistema de ganancia de puntos, parecerá como toda una paradoja dejar ir la autosuficiencia y dejar que el Salvador haga el perfeccionamiento y la plenitud. (83, énfasis añadido)

Me encanta cómo Brown señala que la salvación no tiene mucho que ver con una vida obediente o una egoísta. Todo está basado en los méritos de Jesucristo, no de nosotros mismos. Seguir al Salvador no se trata de listas de verificación, en lugar de ello, los mandamientos y observancias que salvan vidas están ahí para guiarnos para llegar a ser alguien mejor.

Cuando miro el balance de la vida con una mejor perspectiva, me da una inmensa gratitud y alivio que mi Salvador Jesucristo me ame y pueda ver la imagen más grande. Él ve qué puedo llegar a ser si le sigo. Él está ahí para apoyarnos y enseñarnos a medida que vamos por nuestras decisiones y luchas diarias.

Si alguna vez sienten que han sacado demasiado de su hoja de balance personal de lo que posiblemente pudiera recuperarse, o si sienten que la vida no está pagando lo que debería ser con lo que hemos entregado, prueben orar de rodillas y pedir a Dios que los ayude a determinar la ecuación. Él les mostrará cómo volver a Él.

Este artículo fue escrito por Rachel Carver McKinnon, miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Rachael Carver McKinnon es licenciada en Humanidades y tiene una maestría de la Universidad Brigham Young. Actualmente vive en Draper, Utah, con su esposo, Greg. Cuando no está atendiendo a uno de sus cuatro hijos, le encanta hacer ciclismo de carretera y natación.

Recursos Adicionales:

Los mormones y Cristo

Creencias mormonas

Versión en Inglés de este artículo