La BYU (Universidad Brigham Young) es administrada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a menudo erróneamente llamada la “Iglesia Mormona”. Los estudiantes de la BYU toman casi un semestre de clases de religión espiritualmente edificantes y estimulantes.

En esta serie (ver más abajo), los estudiantes matriculados en las clases de estudio de las Escrituras han compartido sus pensamientos, ideas y reflexiones sobre el Libro de Mormón en formas de cartas a personas que conocen. Les invitamos a echar un vistazo a sus epifanías y descubrimientos a medida que profundizan en las Escrituras.

Con la publicación de estas cartas, cumplimos su deseo de hablar con todos nosotros sobre la importancia, el poder y la belleza del Libro de Mormón, un segundo testimonio de Jesucristo y complemento de la Biblia. mormonEl Libro de Mormón contiene la historia religiosa de un grupo de israelitas que se establecieron en la antigua América. (Los nombres que utilizan son los de los profetas que enseñaron a los pueblos del Libro de Mormón a esperar la venida de Cristo, Nefi, Lehi, Alma, Helamán, y otros nombres desconocidos. Esperamos que esos nombres se hagan más familiares para ustedes a medida que lean sus palabras inspiradoras y sientan la importancia y la divinidad de sus mensajes a través de estas reflexiones.)

Hágannos saber si les gustaría recibir su propia copia digital del Libro de Mormón, y/o si estos mensajes los alientan y ayudan espiritualmente también.

Carta a un hermano sobre los capítulos de guerra

Querido hermano:

Espero que tu misión esté yendo bien y que estés feliz. De tus últimas cartas parece que te está yendo excelentemente y realmente estás sintiendo el espíritu del Señor. Espero que tu estudio personal de las Escrituras te haya permitido descubrir muchas verdades valiosas además de aprender nuevas verdades de los demás.

En mi clase sobre el Libro de Mormón, un registro de los profetas de la antigüedad en el continente americano, tuvimos un gran debate acerca de las valiosas verdades espirituales que se encuentran en los capítulos 43 al 62 de Alma, uno de los antiguos profetas. Los capítulos cubren un período de guerra entre dos naciones, los nefitas y los lamanitas; en este continente los nefitas se establecieron en base a la libertad con muchos verdaderos seguidores de Cristo y los lamanitas, una nación ignorante plagada de disidentes de los seguidores de Cristo. En su nivel más básico estos capítulos nos transmiten la capacidad de Dios para librarnos de nuestros enemigos a medida que Lo recordamos y guardamos Sus mandamientos. En un nivel más profundo, es una batalla por el albedrío, el derecho y la capacidad de tomar decisiones, y las almas de todos los seres humanos.

De hecho, cuando se analizan los motivos de todas las guerras, estos se tratan de los deseos de un grupo de imponer su voluntad sobre otro, lo que se remonta a la guerra original en el cielo cuando Satanás se rebeló contra el plan de Dios para que Cristo fuera nuestro Salvador y pagara por todos nuestros pecados que vienen de usar mal nuestro albedrío. Cuando vimos esto en clase y lo interiorizamos, pude ver que cada preparación física para la guerra era también una preparación espiritual para el conflicto con las huestes de Satanás.

El otro aspecto fundamental que se destacó en estos capítulos fue que cuando los nefitas estaban teniendo conflictos internos entre sí, era cuando sus enemigos, los lamanitas, conquistaban más ciudades que de otra manera no podrían tener. Lo mismo es cierto para nosotros a la hora de la batalla con la tentación. Si no estamos firmes y decididos a seguir el ejemplo de Cristo, entonces vamos a tener que luchar contra nosotros mismos ya que a veces justificamos el pecado cuando sabíamos desde el principio que estaba mal. Estamos divididos contra nosotros mismos cuando dejamos que la duda entre en nuestro corazón. La duda sólo nos hará más vulnerables en la lucha contra el pecado.

Hermano, la parte favorita que tomé de estos capítulos es la paz de ya haber vencido a Satanás una vez por lo que todos podemos volver a hacerlo. Este conocimiento me da confianza en mí mismo de que no tiene por qué haber un montón de bajas por mi lado cada vez que luche contra la tentación. He vencido a Satanás ya una vez con mi testimonio de Cristo, de modo que no hay razón por la que no pueda hacerlo de nuevo. Satanás está utilizando todos los mismos trucos que utilizó al principio, así que ya sé cómo ganarle. Lo único que es diferente es no dejarme dividir entre el deseo de lo que el mundo tiene para ofrecer y lo que Dios tiene para ofrecer.

Yo sé que a través de la expiación de Jesucristo todas mis heridas y derrotas ante el pecado se pueden enmendar, que la verdadera paz sólo se puede encontrar en seguir Su ejemplo. Sé todo esto. Te amo hermano y cuídate.

Con amor,

Ryan

Recursos Adicionales:

Mormones y Cristo

Yo Creo: Expresiones de Fe

Conozca a los misioneros mormones

Este artículo fue escrito por

Estudiante BYU  – que ha escrito 26 artículos sobre Jesucristo.