Por Keith Lionel Brown, converso de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (inadvertidamente llamada por amigos de otras religiones “Iglesia Mormona”), quien presta servicio actualmente como Líder del Grupo de Sumos Sacerdotes en el Barrio de Annapolis Maryland.

mormon-gift-holy-ghostEl Espíritu Santo generalmente se comunica con nosotros calladamente.  A su influencia con frecuencia se le llama la “voz suave y apacible” (véase 1 Reyes 19:9–12; Helamán 5:30; D. y C. 85:6).  El Presidente Boyd K. Packer, un apóstol moderno de Jesucristo, explicó: “El Espíritu Santo se comunica con una voz que se siente más de lo que se oye… Aunque decimos que “escuchamos” los susurros del Espíritu, por lo general describimos una inspiración espiritual diciendo: “Tuve una impresión…”  Y continuó diciendo: “La voz del Espíritu habla quedamente, indicándonos lo que debemos hacer o decir, o quizás para amonestarnos o prevenirnos” (En Informe de la Conferencia, octubre, 1994, pág. 77; o Liahona, enero de 1995, págs. 69, 70).

El don del Espíritu Santo es una de las bendiciones que tiene el Señor para nosotros.  Por medio del Espíritu Santo podemos obtener un testimonio de que Dios vive, que Jesús es el Cristo, y que Su Iglesia ha sido restaurada en su plenitud sobre la tierra hoy en día.

En El Libro de Mormón, en 2 Nefi 32:5, se nos enseña, “Porque he aquí, os digo otra vez, que si entráis por la senda y recibís el Espíritu Santo, él os mostrará todas las cosas que debéis hacer”.

Este precioso don de nuestro Padre Celestial también puede traer paz a nuestros corazones y un entendimiento de las cosas de Dios.  En el Nuevo Testamento de la Biblia, en 1 Corintios 2:9-12 leemos:

Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para aquellos que le aman.  Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.  Porque, ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?  Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.  Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha dado.

Concluyo mis comentarios con las palabras del élder Bruce R. McConckie, un antiguo miembro de los Doce Apóstoles de Jesucristo, quien enseñó:

No hay nada más importante que tener la compañía del Espíritu Santo.  Aquellos que reciban por primera vez esta investidura y luego permanezcan en armonía con este miembro de la Deidad Eterna recibirán una paz y un consuelo que pasará toda comprensión; serán dirigidos y preservados de modos que son milagrosos; serán instruidos hasta que reciban toda la verdad; santificarán sus almas para morar sin mancha ante El que está libre de pecado en Su Reino Eterno (A New Witness For The Articles Of Faith, Salt Lake City: Deseret Book Co., 195, pág. 253).

Agrego mi testimonio personal y testifico que sé que estas cosas son verdaderas y les dejo estos pensamientos con humildad en el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  Amén.

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