Una supuesta carta de Clemente de Alejandría (c. d.C. 150-c. 200) se refiere a una segunda edición del Evangelio de Marcos, un relato privado, conocido hoy como el “Evangelio Secreto de Marcos”. Una copia medieval de la carta fue supuestamente descubierta en el monasterio griego ortodoxo de Mar Saba en el desierto de Judea en 1958 y fue publicada en 1973 (véase El Evangelio Secreto de Marcos, 15-17).

La carta ofrece una tradición previamente desconocida acerca de Marcos y sus actividades de su escritura. “En cuanto a Marcos, posteriormente, durante la estancia de Pedro en Roma, él escribió una relación de las obras del Señor; sin embargo, no declara la totalidad de ellas, ni aún alude a las obras en secreto, sino que selecciona aquellas que él piensa serían más útiles para aumentar la fe de los que estaban siendo instruidos. Pero cuando Pedro murió como mártir, Marcos llegó a Alejandría, tanto con sus propias notas como con las de Pedro, de la cuales el transfirió a su antiguo libro las cosas adecuadas que propiciaran el avance hacia el conocimiento (gn?sis). De este modo, él compuso un Evangelio más espiritual para el uso de los que se estaban perfeccionando. No obstante, no divulgó las cosas que no debía pronunciar, ni escribió enseñanza gerofántica del Señor, sino que a las historias ya escritas, él añadió otras, y, es más, incluyó ciertos refranes cuya interpretación él, como mistagogo, sabía que conduciría a los oyentes al santuario íntimo de esa verdad oculta por siete velos. Así, en suma, en mi opinión, el organizó los asuntos anticipadamente, no desidiosa ni negligentemente y antes de morir, dejó su composición a la iglesia en Alejandría, en la que incluso fue aún más celosamente guardada, por ser de lectura sólo para los que se estaban iniciando en los grandes misterios”.

Un segundo pasaje, aunque extremadamente corto, llena la conocida brecha incómoda en Marcos 10:46, cuando Jesús llegó a Jericó. Siguiendo Marcos 10:46a, “Entonces vinieron a Jericó”, y antes de Marcos 10:46 b, “y al salir de Jericó”, el Evangelio Secreto de Marcos añade la frase, “Y la hermana de la joven a quien Jesús amaba y su madre y estaban allí, y Jesús no las recibió”. Esta adición interesante incluye una referencia a Salomé, que se menciona sólo en Marcos (véase Marcos 15:40; 16:1) y en un paralelo a la historia de El “discípulo amado” en Juan (véase Juan 13:23, 19:26, 20:2, 21:7, 20, 24).

El debate académico sobre la validez del informe del descubrimiento y la autenticidad de la carta misma, ha sido a veces agrio, y ha habido acusaciones de falsificación- sugiriendo algunos que el documento es una antigua falsificación y/o que el descubridor falsificó y fabricó la historia del mismo descubrimiento. A pesar de que algunos estudiosos rechazan el “Evangelio Secreto”, como lo hacen con todos los demás textos no canónicos, otros han argumentado que el texto de Marcos canónico es posterior al del Evangelio Secreto, en la creencia de que el canónico Marcos se basa en el Secreto Marcos. Además, la interpretación de los pasajes del Evangelio Secreto conservados en la carta de Clemente también genera debate entre los estudiosos, algunos de los cuales han proporcionado interpretaciones muy controvertidas del significado.A menos que los académicos puedan acceder al documento original, muchos creen que no es fructífero el con siderarlo como un auténtico texto antiguo que brinda mayor información al Evangelio de Marcos.

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