Sermon-Mount-Jesus-MormonSorprendentemente, sólo a dos de las parábolas Jesús se les asigna nombres en el texto o manuscritos del Nuevo Testamento: la “parábola de Sembrador” (Mateo 13:18) y la “parábola de la cizaña del campo” (Mateo 13:36). Las otras parábolas tienen nombres que son el resultado de lo que se describe en los comentarios, en los títulos de los capítulos de Biblias impresas, y debates secundarios. Originalmente, estas otras parábolas no tuvieron nombres uniformes. La importancia de esta información es que la interpretación de las parábolas se ha vinculado de manera inextricable con sus nombres. El título “El Hijo Pródigo”, por ejemplo, se centra en el hijo obstinado que dilapida la herencia de su padre. En realidad, sin embargo, la parábola del Hijo Pródigo es acerca de un amoroso padre que tiene dos hijos obstinados, uno de los cuales se aparta y luego se arrepiente y otro que se convierte en un duro de corazón debido a los celos. Tal vez la intención original era mostrar el amor de un padre, pero por desgracia esta intención se oculta por el nombre usual (e incompleto) de la parábola.

Considere los siguientes nombres y su repercusión en la comprensión del significado de la parábola: “la parábola del trigo y la cizaña” y “las bodas del hijo del rey”. En el primer ejemplo, el nombre moderno sugiere que el trigo y la cizaña reciben la misma atención, pero cuando los discípulos de Jesús le pidieron que la interpretara, ellos la llamaron “la parábola de la cizaña del campo” (Mateo 13:36). Su comprensión se había dirigido hacia una preocupación inmediata-el reconocimiento de la cizaña en el reino y su deber de distinguirla-mientras que nuestro nombre moderno identifica ambos, el trigo y la cizaña como elementos iguales.

La parábola de las bodas del hijo del rey inicialmente parece concentrarse en una parte de una historia rica -es decir, la ceremonia real del matrimonio, que se menciona una vez, pero nunca más (Mateo 22:2). Sin embargo, el tema de la parábola cambia entonces al tema principal de los huéspedes invitados y no invitados, con los que se esperaba que asistieran siendo echados y aquellos que se habían obviado siendo finalmente acogidos con agrado en la ceremonia. Al nombre moderno le falta la poderosa conclusión de que una invitación no garantiza la entrada a la boda. En la lectura del texto bíblico, debemos distinguir entre el texto y el comentario más reciente, como los títulos de los capítulos, notas a pie de página, y otras ayudas interpretativas.

 

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