Posts Tagged ‘nacimiento de Cristo’

¿Por qué Jesús es llamado el Hijo de Dios?

Viernes, Enero 1st, 2010

A veces, algunas de las preguntas más simples son también algunas de las más profundas. Este tipo de preguntas son, por lo tanto, algunas de los más difíciles de responder. “¿Por qué Jesús es llamado Hijo de Dios?” es una de estas preguntas, sencilla, profunda y difícil de responder. Pero, como uno de mis profesores de inglés me dijo el otro día, “Las preguntas difíciles son las únicas preguntas que realmente valen la pena formular”. En ese caso, ¿por qué Jesús es llamado Hijo de Dios?

En un sentido básico, la pregunta está estrechamente relacionada con la pregunta que el Espíritu del Señor hizo a Nefi: “¿Comprendes la condescendencia de Dios?” (1 Nefi 11:16). Tenga en cuenta una definición de “condescender” que el Diccionario Oxford de Inglés le da a la palabra: “apartarse de los privilegios de la superioridad por una sumisión voluntaria; hundirse voluntariamente a la igualdad de condiciones con inferiores”. Siento que puedo utilizar la respuesta de Nefi a la pregunta del Espíritu como mi respuesta, “sé que ama a sus hijos; sin embargo, no sé el significado de todas las cosas” (1 Nefi 11:16-17). (más…)

¿Por qué Jesús es llamado el Primogénito?

Viernes, Enero 1st, 2010

Cuando nos ponemos a reflexionar sobre lo que significa nacer, a menudo pensamos en recibir la vida y un cuerpo mortal que papá y mamá nos brindan. Por lo tanto, cuando preguntan: “¿Qué es lo que quiere decir que Jesús sea el primogénito? A menudo aparece otra pregunta: “¿Cómo puede Jesucristo ser el primogénito si vivió en lo que algunas veces se denominó el meridiano de los tiempos? Para poder responder estas preguntas, debemos volver a reflexionar nuestra definición de lo que significa nacer.

Las escrituras hablan de la llegada de un renacimiento cuando uno recibe el perdón de sus pecados. Pero ya que Jesús nunca pecó, esto no puede darse en este caso.” Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.” (Mateo 9:12). De todas maneras, cuando las personas nacen, se dice que recibieron vida. Por lo tanto, volver a nacer es recibir nuevamente una vida. Una de las formas en que Jesús es el primogénito es porque “Cristo ha resucitado de entre los muertos; y llegó a ser primicias de los que durmieron”. (1 Corintios 15:20). Al llamar a Cristo el Primogénito nos referimos a su acto de conquistar la muerte para que “todos resuciten” (1 Corintios 15:22). Entonces, uno podría decir que, por lo tanto, se trata de un acto de adoración –de impresionante reverencia- para recordar que Jesucristo es el Primogénito, el primero que resucitó y recibió nuevamente un cuerpo. (más…)

La Trinidad

Jueves, Septiembre 11th, 2008

Las Escrituras manifiestan que hay tres personajes en la Trinidad: (1) Dios el Eterno Padre, (2) Su Hijo Jesucristo y (3) el Espíritu Santo. Estos constituyen la Santa Trinidad, integrada por tres entidades físicamente separadas y distintas, que en unión constituyen la presidencia de los cielos. Por lo menos dos de ellos figuran como participantes activos en la obra de la creación; y la pluralidad con que se expresa en el libro de Génesis nos sirve de ejemplo: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26); y más tarde, refiriéndose a la acción transgresora de Adán, “dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros” (Génesis 3:22). Las palabras de Moisés, reveladas de nuevo en la dispensación actual, nos dan a conocer con mayor claridad los Dioses que obraron activamente en la creación de esta tierra: “Y yo, Dios, dije a mi Unigénito, el cual fue conmigo desde el principio: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Moisés 2:26). Y más tarde, con respecto al estado de Adán después de la caída: “Y yo, Dios el Señor, dije a mi Unigénito: He aquí, el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros” (Moisés 4:28). En la historia de la creación, escrita por Abraham, se menciona frecuentemente a “los Dioses”. (Véase Abraham 4-5)

Ana: testigo del nacimiento de Jesucristo

Jueves, Septiembre 11th, 2008

Niño de gracia - Liz Lemon Swindle

Niño de gracia - Liz Lemon Swindle

En la providencia de Dios, el maravilloso testimonio de Simeón no era el único. Ana, una viuda de edad avanzada, una mujer devota y santa que adoraba constantemente en el templo día y noche con ayuno y oración, ahora se acercaba a la sagrada familia. Al igual que Simeón fue un profeta, ella también fue una profetisa y su voz se unía la de él como un testimonio especial del nacimiento de Cristo. Ana, cuyo nombre significa “llena de gracia” testificó a todos los que “esperaban la redención” en Jerusalén (Lucas 2:38). A pesar de las incontables horas que pasó en el templo, fue sin duda, muy conocida por las personas en la ciudad sagrada que fielmente buscaban la venida del Mesías. Todos ellos escucharían su testimonio de Su nacimiento (véase Lucas 2:36-38)

Simeón: testigo del nacimiento de Cristo

Jueves, Septiembre 11th, 2008

Ahora nuestra atención se dirige a Jerusalén y a su templo. Ahí un hombre de edad, descrito por Lucas como “justo y

Una luz a los gentiles - Greg Olsen

Una luz a los gentiles - Greg Olsen

devoto,” alguien que había esperado la venida del Mesías con fe y había recibido la promesa del Señor que no moriría hasta que haya visto al Salvador, fue instado por el Espíritu Santo a ir al templo. Su testimonio es el primero dentro de las sagradas paredes del templo del que tenemos registros que anunció el nacimiento de Cristo. Adecuadamente, llevaba el nombre de Simeón, que significa “audición” (ver Génesis 29:33). De hecho, Dios había escuchado su justo ruego, y ahora su oración estaba a punto de ser respondida.

Así, Simeón estaba allí para saludar a los padres y niños a medida que entraban al templo – María para el ritual de limpieza, y José a pagar el impuesto que redimía al primogénito del servicio sacerdotal. Simeón tomó al niño en sus brazos y, alabando a Dios, dijo: ” Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.“(Lucas 2:29-32). La declaración de Simeón, que vino por el espíritu de la profecía, llegó mucho más allá de la comprensión y esperanza de su nación – porque vio la naturaleza universal del ministerio de Cristo y atestó que Él era el Salvador de los judíos y gentiles. Si sus palabras hubieran caído en oídos de un fariseo, ¡habrían sido recibidas con gritos de herejía! (más…)

El coro celestial: testigo del nacimiento de Cristo

Miércoles, Septiembre 10th, 2008

Angeles - Mark Mabry

Angeles - Mark Mabry

Cuando se abrieron los cielos a los pastores, primero vieron a un ángel del Señor –suponemos que a Gabriel– diciendo: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.”(Lucas 2:10-11). Y, “de repente”, según el relato del Rey Santiago, “apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” (Lucas 2:13-14).

En el relato de la historia de Navidad, hay una ocasional objeción a la idea de que el nacimiento de Cristo fue anunciado a los pastores por un coro celestial. Esta objeción yace en que el texto de la Biblia no dice que su mensaje fuera cantado. En respuesta, en primer lugar observo que hay traducciones responsables de la Biblia que informan sobre la hueste celestial “cantando las alabanzas de Dios”. En segundo lugar, sería contrario al orden de adoración en el cielo que una hueste haga otra cosa que no sea cantar, tal como una hueste de textos de las escrituras lo testifica, y en tercer lugar, tenemos constancia de la aparición de otros coros celestiales en otras ocasiones de regocijo. La capacidad musical se sitúa entre los talentos con los que uno podría nacer y con los que alguien pueda traer consigo al mundo. El élder McConkie con frecuencia predicaba la doctrina de que las personas con grandes talentos musicales están trabajando al otro lado del velo para preparar la música y el coro que participará en el regreso de Cristo. (más…)

Los pastores: testigos del nacimiento de Cristo

Miércoles, Septiembre 10th, 2008

Pastores

Pastores

La víspera del nacimiento de Cristo en el establo de Belén, unos pastores cuidaban sus rebaños en los campos no muy lejanos. El hecho de encontrarse en los campos en la noche nos da algunos indicios de la época del año en que Cristo nació. Era una costumbre entre los judíos llevar a sus ovejas a los campos cerca a la Pascua y regresarlas con el inicio de las primeras lluvias, entonces los pastores estarían en los campos desde abril hasta octubre. De estos pastores, el élder Bruce R. McConkie dijo:

No se trataba de simples pastores ni de rebaños ordinarios. Las ovejas allí arriadas –no, no arriadas, sino más bien vigiladas, cuidadas con amor y devoción – estaban destinadas al sacrificio en el gran altar de la Casa del Señor, similar al eterno sacrificio de quien aquella maravillosa noche permanecía en un establo, quizás entre las ovejas de menor destino. Y los pastores –para quienes se había descorrido el velo: sin duda poseían una estatura espiritual como Simeón y Ana y Zacarías y Elizabeth y José y el creciente grupo de almas creyentes que llegaba a conocer, por revelación, que el Cristo del Señor estaba en la tierra. Así como había muchas viudas en Israel, y Elías fue enviado a la única en Sarepta, así también había muchos pastores en Palestina, pero el ángel anunciador solo apareció ante aquellos que vigilaban los rebaños del templo, sólo ellos escucharon el coro celestial. (más…)

José: testigo del nacimiento de Cristo

Miércoles, Septiembre 10th, 2008

La Navidad - Liz Lemon Swindle

La Navidad - Liz Lemon Swindle

No tenemos ningún registro en las escrituras de alguna palabra pronunciada por José, el padre putativo de Jesús. A pesar de la ausencia de palabras, el testimonio de José sobre la filiación divina de Cristo es más elocuente. Él fue, según lo que se nos dijo, un “hombre justo”, es decir, vivía en la ley de Moisés con exactitud y honor. Sabemos que tenía sueños y veía ángeles. Además, sabemos que fue fiel al guardar la ley de Moisés, por lo que escuchó fielmente cada instrucción divina que se le dio. Sin duda, su incondicional obediencia es la prueba de la creencia. Tomó a María, que llevaba el hijo de otra persona, como su esposa, y no la conoció “hasta que dio a luz a su hijo primogénito” nombrándolo Jesús, huyendo por la noche con María y el santo niño a Egipto, permaneciendo en Egipto hasta que se le ordenara regresar y, luego, viviendo en Galilea, en lugar de Judea a su regreso (véase Mateo 1:19-21, 25; 2:13-23). Cada una de las acciones de José atestiguaron su convicción de que este niño era realmente la Esperanza de Israel, el Hijo de Dios.

María: testigo del nacimiento de Cristo

Miércoles, Septiembre 10th, 2008

No podría haber un testigo mortal más perfecto de la filiación divina de Cristo que Su madre María. Ella había recibido la promesa de Gabriel de que concebiría en su vientre al “Hijo del Altísimo” (Lucas 1:32). Después de este hecho maravilloso, María testificó: “Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre” (Lucas 1:49).

Nefi dio el relato escrito más perfecto de este evento. Nuestro Padre eterno, nos dijo: condescendió -eso es, Él vino de Su corte real desde lo alto y en unión con la hermosa virgen de Nazaret engendró un hijo “según la carne” (1 Nefi 11:18). “Y aconteció”, escribió Nefi, “que vi…después que hubo sido llevada en el Espíritu por cierto espacio de tiempo, me habló el ángel, diciendo: ¡Mira!  Y miré, y vi de nuevo a la virgen llevando a un niño en sus brazos. Y el ángel me dijo: ¡He aquí, el Cordero de Dios, sí, el Hijo del Padre Eterno!” (1 Nefi 11:19-21). Alma testificando el nacimiento de Cristo dijo ” nacerá de María, en Jerusalén, que es la tierra de nuestros antepasados, y siendo ella virgen, un vaso precioso y escogido, a quien se hará sombra y concebirá por el poder del Espíritu Santo, dará a luz un hijo, sí, aun el Hijo de Dios” (Alma 7:10)

Reflexiones de Cristo

Martes, Junio 24th, 2008