Posts Tagged ‘Jesucristo’

Gabriel: testigo del nacimiento de Cristo

10 septiembre 2008

Apropiadamente, nuestro primer testigo del nacimiento de Cristo del Nuevo Testamento es un mensajero de la presencia de Dios. Adecuadamente, hace su primera aparición en el templo a un fiel sacerdote de la orden Aarónica, el que desempeña la función ritual de quemar incienso en el altar en el lugar santo en nombre de su nación. En el cumplimiento de este deber, Zacarías representó la fe combinada de Israel. Su oración era la oración de ellos, y esa oración era por una eterna liberación de todos sus enemigos a manos de su Mesías prometido. Las llamas ascendentes del incienso simbolizaban la ascensión de esa oración unida. Como Zacarías oró en el lugar santo, sus compañeros sacerdotes y todos dentro de las paredes del templo unieron su amén a su llamado. (más…)

Reflexiones de Cristo

24 junio 2008

¿Por qué Jesús dejó Nazaret?

4 junio 2008

Los Evangelios proporcionan algunos posibles indicios del por qué Jesús dejó la ciudad de su juventud cuando empezó su ministerio.

Jesús fue asociado con Nazaret durante todo su ministerio. Incluso al final, Pilato puso sobre su cruz un título que decía “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos” (Juan 19:19; cursiva agregada). Jesús estuvo relacionado con Nazaret en algún momento. José y María (la madre de Jesús) se mudaron a Nazaret, una pequeña ciudad en Galilea, poco tiempo después del nacimiento de Jesús en Belén en Judea (Mateo 2:19-23) donde aparentemente vivió hasta que apareció en el Río Jordán para ser bautizado por Juan el Bautista. (más…)

Nuevas criaturas en Cristo

4 junio 2008

Pablo enseñó que venir a Cristo es entrar a un nuevo reino de existencia, un reino espiritual. Es abandonar la muerte y venir a la vida, expulsar la maldad y la oscuridad y aprender a andar en rectitud y luz. Pablo preguntó a los romanos: “¿O ignoráis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Fuimos, pues, sepultados juntamente con él para muerte por medio del bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en renovación de vida. Porque si fuimos plantados juntamente en él a semejanza de su muerte, así también lo seremos a la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Romanos, 6:3-6). (más…)

¿Qué enseñó Jesús sobre la oración?

4 junio 2008

Los autores del Nuevo Testamento, quienes brindan la información confiable más antigua sobre Jesús de Nazaret, señalaron que Jesús oraba con frecuencia durante su vida, especialmente en los momentos críticos de su ministerio (Lucas 5:16; 9:28).

Adicionalmente, los Evangelios también proporcionan información acerca de lo que Jesús enseñaba sobre la oración. Por ejemplo, Jesús les dijo a los discípulos, “Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”. (Lucas 11:9-10). Ésta es una promesa gloriosa, una que se aplica cada momento, cada hora, cada día. Es subestimada, y quizás algunos la desperdician y desaprovechan. La oración es el medio por el cual desarrollamos nuestra relación con Dios y el Salvador, y por el cual Él puede ofrecer la asistencia adicional que ama dar libremente. La oración es el conducto hacia el poder de Dios, Su perspectiva y Su paz. Es el antídoto del orgullo ya que habla de nuestra confianza en el Salvador y Su sacrificio cuando oramos en su nombre, y mediante sus méritos. (más…)

El poder habilitador de la Expiación

4 junio 2008

En la conferencia general de octubre de 1995, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (en ocasiones conocida como la Iglesia Mormona), el Presidente Boyd K. Packer [apóstol moderno] dijo:

“Con excepción de unos pocos que han optado por seguir la vía de la perdición, no existen el hábito, la adicción, la rebelión, la transgresión, la apostasía, ni el crimen en los cuales no pueda cumplirse la promesa de un perdón completo. Esa es la promesa de la Expiación de Cristo”. (“La luminosa mañana del perdón” Liahona, enero de 1996, pág. 20-23) (más…)

¿El mismo Cristo sabe cuando vendrá?

4 junio 2008

La pregunta surge ocasionalmente, quizás por lo que está indicado en el evangelio de Marcos: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aún los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.” (Marcos 13:31-32; cursiva agregada). La frase “ni el Hijo” no se encuentra ni en Mateo ni en Lucas. Cristo sabe todo, Él posee la plenitud de la gloria y el poder del Padre (véase Doctrina & Convenios 93:16-17). Sin duda, Él sabe cuando vendrá. Si no sabía el día o la hora exacta de Su venida gloriosa cuando se describió en las profecías del Olivo, entonces con seguridad lo llegó a saber luego de Su resurrección y glorificación. Vale la pena destacar que el versículo traducido por José Smith omite la frase en disputa.

Sperry Symposium Classics, Centro de Estudios Religiosos, Universidad de Brigham Young University, 2004, pág. 201.

¿Qué es la Segunda Venida?

4 junio 2008

Jesús vino a la tierra como un ser humano en el meridiano de los tiempos. Él enseñó el evangelio, concedió la autoridad divina, organizó la Iglesia, y sufrió y murió como sacrificio infinito y expiatorio por los pecados del mundo. Él afirmó que vendría otra vez, retornando no como el manso y humilde Nazareno, sino como el Señor del Día de Reposo, el Señor de los Ejércitos. De esta manera, se habla de Su segunda venida como Su venida “gloriosa” -lo que quiere decir que, en Su verdadera identidad como Dios de toda la creación, el Redentor y Juez. Su Segunda Venida se describe tanto como grandiosa y espantosa -grandiosa para aquellos que han sido fieles y esperan Su venida y, espantosa para aquellos que han menospreciado el espíritu de gracia y, por ello, esperan en contra de toda esperanza que nunca vuelva. La Segunda Venida gloriosa es en realidad “el fin del mundo”, lo que entre líneas significaría, la destrucción de lo malvado (José Smith – Mateo 1:4, 31). En esta venida se destruirá lo malvado, lo correcto se acelerará y alcanzarán a conocerlo y, la tierra se transformará de una caída de orbe telestial a terrestre, esfera paradisíaca. Viviremos y nos desplazaremos entre nuevos cielos y nuevas tierras. La Segunda Venida iniciará el reino milenario.

Sperry Symposium Classics, Centro de Estudios RFeligiosos, Universidad Brigham Young, 2004, pág. 202.

¿Qué enseñó Jesús sobre la Ley de Moisés?

4 junio 2008

El Nuevo Testamento describe a José y María, la madre de Jesús, como judíos atentos (Lucas 2:22-24). Lucas revela que Jesús fue criado según las costumbres del pueblo (Lucas 2:41-42). Asumimos, por lo tanto, que Jesús respetaba la Ley de Moisés como un hijo obediente y creyente de la Ley.

Durante su ministerio mortal, Jesús a menudo citaba las Escrituras judías – la Ley, los Profetas y los Salmos (Lucas 4:4, 8, 12). Durante su famoso Sermón del Monte, Jesús enseñó: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5: 17-18)

Como otros líderes y maestros religiosos judíos de su época, Jesús desafió al pueblo de Israel a vivir lo fundamental y el propósito de la Ley de Moisés; condenando la hipocresía (Mateo 15: 3-9). (más…)

Encontrando paz en Jesucristo

4 junio 2008

Jesucristo es el autor de la paz, el Príncipe de Paz. En este laboratorio de aprendizaje que es la mortalidad, descubrimos que la paz llega cuando Jesucristo ocupa un primer lugar en nuestras vidas. Nos damos cuenta que Él vive, que verdaderamente pagó el precio de nuestros pecados, nuestra poca visión y nuestra debilidad, mediante el sufrimiento personal por cada uno de ellos, y que Él se ha convertido en nuestro Abogado con el Padre gracias a Su sacrificio expiatorio, para facultarnos, elevarnos, salvarnos y redimirnos. Él solo puede traer la paz a nosotros mediante el don de Su Espíritu.

Las palabras del Salvador son literales y son para ustedes y para mí: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. (Juan 14:27) (más…)