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	<title>Jesucristo &#187; fe</title>
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	<description>El Salvador y Redentor de la humanidad</description>
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		<title>¿Por qué Jesucristo es llamado la Luz del Mundo?</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 05:38:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Jesús fue al templo durante la fiesta de los Tabernáculos. El templo estaba iluminado por cuatro candelabros muy grandes y su luz se podía ver desde una gran distancia. Aquí, Él rescató a la mujer de ser apedreada por adulterio y luego proclamó a aquellos que observaban el acontecimiento: “Yo soy la luz del mundo: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/02/Prince-of-Peace.jpg"><img src="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/02/Prince-of-Peace.jpg" alt="" title="Prince of Peace" width="150" height="150" class="alignleft size-full wp-image-688" /></a>Jesús fue al templo durante la fiesta de los Tabernáculos. El templo estaba iluminado por cuatro candelabros muy grandes y su luz se podía ver desde una gran distancia. Aquí, Él rescató a la mujer de ser apedreada por adulterio y luego proclamó a aquellos que observaban el acontecimiento: “Yo soy la luz del mundo: aquel que me sigue no andará en oscuridad, sino que tendrá la luz de vida”.</p>
<p>La oscuridad, en un sentido spiritual, se refiere frecuentemente al pecado o a la confusión acerca de la verdad. Así como en la vida la oscuridad puede esconder maldad o distorsionar lo que es real, en el mundo espiritual, puede distorsionar la verdad o dificultar la visión o la comprensión de la verdad. Sin embargo, Dios creó tanto al día como a la noche, y Él no espera que nosotros vivamos en la oscuridad. Él desea que vivamos nuestras vidas en la luz, y esa luz viene del Salvador.</p>
<p><span id="more-687"></span></p>
<p>Jesucristo vino a la tierra a cumplir la profecía y a cumplir una promesa que nos hizo antes de que naciéramos; Él prometió venir y redimirnos de nuestros pecados. Antes de esto, Él enseñó el evangelio, ayudando a aquellos que escucharon a ver más allá de la Ley de Moisés hacia las nuevas y más altas leyes de amor.</p>
<p>Él enseñó a Sus seguidores que siguieran Su ejemplo y vivieran una ley que les acercaría a Dios. Aquellos que no hacían más que observarlo serían iluminados hasta el tipo de Ser que Dios Mismo era y el tipo de persona que cada uno de nosotros debe esforzarse por ser. En el incidente antes mencionado que implicaba a la mujer que iba a ser apedreada, Él respondió a las preguntas designadas a hacerlo caer respecto al destino de la mujer de acuerdo a la ley. En lugar de decirles a los hombres que la ley estaba equivocada, como ellos esperaban, Él simplemente dijo que la primera piedra debía ser arrojada por la persona en el grupo que no tuviera pecado. Por supuesto, sólo el Mismo Jesús sabía ese criterio, pero cuando los hombres se alejaron, Él también se rehusó a juzgarla. Él sólo le mandó que abandonara su pecado.</p>
<p>En Su breve ministerio, Él sanó al enfermo, trató con respeto a aquellos que eran tratados por el mundo como nada, se rehusó a rechazar a los niños cuando Él estaba cansado, y dio todo para dedicar Su vida a enseñar el evangelio. Cuando Su misión llegó a su final, Él tomó sobre Sí los pecados del mundo y luego voluntariamente se permitió a Sí Mismo ser asesinado. Él venció esa muerte y se levantó otra vez.<br />
Hoy en día, aunque Él no está con nosotros en la tierra, nosotros podemos aún ser guiados por Su luz. Su luz es una luz de amor, y permanecer en su camino nos mantendrá a salvo. En el Libro de Mormón, hay una visión dada a un profeta que vio un camino que llevaba a un hermoso árbol. El árbol estaba lleno de fruta dulce y magnífica. Una nube de oscuridad sobrevino al camino, haciendo difícil para aquellos que estaban en el camino el saber cómo llegar al árbol. Sin embargo, a todo lo largo del camino había una barra de hierro. El árbol y su fruto, que representaban el amor de Dios, se podrían obtener sólo sujetándose a la barra de hiero, que representaba la palabra de Dios. Aquellos que desistían, aquellos que se alejaban para explorar caminos a los lados, perdieron la oportunidad de recibir las recompensas.</p>
<p>Una manera en la que podemos permanecer en el camino y proteger nuestro asidero a la barra de hierro es aprendiendo a reconocer y obedecer la Luz de Cristo, y cuando lo recibimos, el Don del Espíritu Santo. A través de la Luz de Cristo, la que está disponible para todos nosotros, podemos aprender a reconocer la verdad cuando se nos presenta. A menudo, mientras se imparte una gran verdad, algo muy dentro de nosotros se mueve, dejándonos con un cálido sentimiento de seguridad. Esta es la Luz de Cristo, que nos testifica de esta verdad. A través de esta verdad algunas de las grandes preguntas de las épocas se pueden responder: ¿Quién soy? ¿Por qué estoy en la Tierra? ¿A dónde iré cuando muera? Cuando cada religión enseña algo diferente, ¿cómo puedo saber cuál está enseñando lo que el Salvador enseñó?<br />
Hay algunos que tratan de convencer a las personas que no deben preguntar a Dios estas grandes preguntas, que no deben volverse a Él para pedirle consejo. Sin embargo, Jesús Mismo oró, y Santiago, el que se cree era el medio hermano del Salvador, enseñó: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada”. (Santiago 1:5-6)</p>
<p>La razón que algunos dan para aconsejar a las personas en contra de orar para saber la verdad es a menudo que la persona que ora no sabrá quién está respondiendo la oración. Sin embargo, los mormones creen que Dios nunca hace una promesa que no pueda cumplir, y Él prometió, como leemos en Santiago 1:5, que Dios ha prometido darnos la sabiduría que pidamos. ¿Es posible que Dios pudiera contestar nuestras oraciones en una forma que no deje duda en cuanto a quién se está comunicando con nosotros? “porque ninguna cosa es imposible para Dios”. (Lucas 1:37). Los <a href="http://creenciasmormonas.com/" class="internal_link_tool_mormones">mormones</a> creen en un Dios que puede hacer cualquier cosa que Él diga que hará. Ellos saben que a medida que ellos continúen orando y desarrollando su relación con Dios, Él los ayudará a reconocer cómo Él se comunica con ellos, y mejorando su capacidad para reconocer las respuestas a la oración.</p>
<p>A medida que los mormones ?y todos los que tienen fe en Dios y en Jesucristo? mejoran la calidad de sus oraciones y su capacidad para recibir respuestas, la luz en su interior crece, para que sin importan cuán oscuro esté el día o la situación de la vida, ellos estén rodeados de paz, gozo y verdad. Esta es la razón por la cual se llama a Jesús la luz del mundo: Su luz es la única fuente de gozo que Dios ha prometido que puede ser nuestra.</p>
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		<title>Jesucristo y la Resurrección</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:22:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados mormones, enseña que después de la muerte del Salvador y de Sus apóstoles, la autoridad del sacerdocio para administrar la Iglesia de Dios fue retirada de la tierra. La gente no estaba de acuerdo con el significado de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados mormones, enseña que después de la muerte del Salvador y de Sus apóstoles, la autoridad del sacerdocio para administrar la Iglesia de Dios fue retirada de la tierra. </p>
<p>La gente no estaba de acuerdo con el significado de las escrituras y con las enseñanzas de Jesús.  Como resultado de lo anterior, comenzaron a aparecer en toda la tierra miles de iglesias cristianas que enseñaban doctrinas opuestas.  Aunque se continuó enseñando el cristianismo y se difundió su doctrina básica, aquella de la divinidad del Salvador, cada iglesia tenía su propia versión de cristianismo.  Muchas de las doctrinas eran fundamentales para la salvación, y así, al acercarse los últimos días antes de la segunda venida de Cristo, era importante que la verdad sea totalmente restaurada. <span id="more-660"></span></p>
<p>Fue en la preparación para este momento eternamente significativo que un jovencito de catorce años de edad llamado José Smith se interesó en la religión.  La zona en que vivía estaba en medio de un fervor religioso.  Acontecía en ese entonces un renacimiento religioso y muchas personas estaban decidiendo a qué iglesia unirse.  La familia de José participó en este movimiento, y José también quería elegir una iglesia.  Sin embargo, sus visitas a diversas iglesias y el renacimiento lo dejaban confundido.  Nadie podía explicarle cómo saber cuál de las enseñanzas opuestas que había escuchado en las diversas iglesias estaba en lo cierto.  Él sabía que no podían ser verdaderas.  Dios no es Dios de confusión.  Si una enseñanza doctrinal era esencial para la salvación, sólo podía haber una respuesta.<br />
Empezó a leer la Biblia, buscando sus propias respuestas.  Allí, encontró Santiago 1:5, un libro que al parecer ha sido escrito por el hermano de Jesucristo.  José leyó lo siguiente: </p>
<blockquote><p>Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Santiago 1:5).
</p></blockquote>
<p>Mientras José pensaba en este verso, se dio cuenta de que era la mejor solución a su problema.  Los hombres le proporcionaban información contradictoria, pero Dios sabía lo que era cierto.  Confió en este consejo y partió hacia el bosque a rezar, la primera vez que iba a rezar en voz alta.  Su oración fue respondida, tal como lo había prometido el Señor, pero de una manera que no pudo haber sido prevista.  Esta oración fue el momento elegido por Dios para dar el primer paso hacia la restauración.  Al igual que muchos otros profetas bíblicos, este joven tuvo una poderosa experiencia espiritual a fin de prepararse para los eventos venideros.  Dios y Jesucristo se aparecieron ante José.  Dios presentó al Salvador, quien entonces le dio instrucciones de no unirse a ninguna de las iglesias, porque el evangelio completo aún no estaba en la tierra. </p>
<p>Algunos años antes del inicio de la restauración, José Smith creció y maduró.  Después, José recibió la tutela de un ángel llamado Moroni, quien le enseñó los primeros principios importantes del evangelio y también le ayudó a desarrollar la madurez para hacer frente a los desafíos del futuro. </p>
<p>El Evangelio restaurado es el evangelio de Jesucristo, tal como lo enseñó cuando Él vivía en la tierra.  Él es la cabeza de la iglesia restaurada y la guía cada día.  Los mormones tienen un profeta que dirige la Iglesia en la tierra, pero el profeta es guiado por el Salvador y no puede hacer nada por sí mismo.  Él no puede inventar doctrinas o poner la verdad a votación.  No se le permite &#8220;seguir el ritmo de los tiempos&#8221;, modificando la doctrina a fin de hacer que la iglesia sea más popular en la sociedad.  Sólo el Salvador decide lo que es verdad y en consecuencia Él dirige el liderazgo de la iglesia.<br />
Hay muchos artículos en la prensa que aconsejan a la Iglesia a realizar cambios en su doctrina con el objetivo de ser más aceptada en un mundo cambiante.  Sin embargo, esto sugiere que tenemos que aconsejar a Dios, en lugar de tomar nuestro consejo de Dios.<br />
Russell M. Nelson, un apóstol del Señor en los tiempos modernos, enseñó:</p>
<blockquote><p>Otro principio inmutable es la ley divina o moral.  La transgresión de la ley moral trae consigo un castigo; la obediencia a ella trae bendiciones “inalterables e inmutables” (D. y C. 104:2).  Las bendiciones siempre se basan en la obediencia a la ley. 39  Así que la Iglesia nos enseña a aceptar lo correcto y a renunciar al mal – para que podamos tener gozo. 40 </p>
<p>El Salvador y Sus siervos 41 no hablan palabras de complacencia, sino enseñan lo que las personas necesitan saber.  La historia da fe a través de los siglos que los críticos contemporáneos han presionado a los líderes de la Iglesia para modificar un decreto del Señor. 42  Pero esa ley es eterna, y no puede ser alterada.  Ni siquiera por su Amado Hijo Dios puede cambiar la ley que exigía la Expiación.  Las doctrinas divinas no pueden ser reducidas a moldes compactos para que vayan de acuerdo a los patrones de la moda actual.  Ni tampoco pueden ser plenamente expresadas en una calcomanía (Russell M. Nelson, “La constancia en medio de Cambio”, Ensign, noviembre 1993, pág. 33). </p></blockquote>
<p>Es reconfortante para aquellos que han encontrado la fuente de la verdad el saber que la verdad es inmutable.  En un mundo donde todo cambia en momentos, algunas cosas nunca cambian.  Siempre podemos depender de la verdad de Dios.  Las prácticas pueden cambiar, pero los principios de la verdad, no.</p>
<p>El Salvador es la cabeza del Evangelio restaurado.  Cualquier persona  puede hacer lo que José Smith hizo y volverse a Dios para buscar consejo concerniente a qué iglesia unirse.  Esta no es una oportunidad reservada a los profetas futuros, sino algo que cada persona puede hacer.  Las personas que conocen a los <a href="http://www.religionmormona.com" class="internal_link_tool_misioneros mormones">misioneros mormones</a> aprenden que antes del bautismo, deben preguntarle a Dios si esta es la iglesia verdadera, para que sepan por sí mismos, en lugar de basarse en el testimonio de los hombres.  Aquellos que honestamente lo hacen son capaces de desarrollar un testimonio inquebrantable ya que recibieron su conocimiento personal de Dios y de Jesucristo.</p>
<p>Aunque la mayoría de personas no recibirá una visita personal de Dios, ya que no están preparados para restaurar el Evangelio, recibirá un conocimiento de la verdad en sus corazones.  Cuando Jesucristo estuvo en la tierra, Él enseñó que la oración era una parte esencial de la vida espiritual.  Es igualmente indispensable hoy en día, y dado que Dios nos ha prometido sabiduría si le pedimos, según lo registrado por Santiago en el Nuevo Testamento, Él nos dará la respuesta en una forma que podamos reconocer como Suya, pero debemos tener paciencia y llegar a Él con plena fe. </p>
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		<title>¿Quién o qué es Dios?</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 06:52:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de decir algo más, quiero dejar en claro que la respuesta real a esa pregunta está más allá del alcance de este artículo; es más, está más allá del alcance de la mortalidad y todas las cosas temporales: porque “esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Además, será un largo tiempo después de haber pasado por el velo antes de que se hayas aprendido [todos los principios de exaltación]. No todo es para ser comprendido en este mundo, será una gran trabajo aprender nuestra salvación y exaltación, incluso más allá de la tumba. (José Smith, Historia de la Iglesia, 6:306-7)</p>
<p><a href="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/01/in_his_light-208x300.jpg"><img src="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/01/in_his_light-208x300.jpg" alt="" title="in_his_light-208x300" width="208" height="300" class="alignleft size-full wp-image-635" /></a>Ahora estoy en condiciones de intentar una respuesta básica a la pregunta de arriba.<span id="more-634"></span></p>
<p>Una de las más profundas declaraciones que actuará como el comienzo de nuestra respuesta fue formulada por el profeta José Smith. Él dijo, “Es el primer principio del Evangelio conocer con certeza el carácter de Dios” (Enseñanzas del profeta José Smith, comp. José Fielding Smith. Salt Lake City: Libros Deseret. 1938. 345). Porque “carácter” significa tanto “atributos” y “naturaleza” (Cf. Gordon B. Hinckley. Fe: Esencia de la religión verdadera. Salt Lake City: Libros Deseret. 1989. 20-27.). Con el fin de conocer a Dios y así recibir la vida eterna, debemos aprender de sus atributos divinos y su naturaleza divina. Porque “el conocimiento de cosas divinas y espirituales es absolutamente esencial para la salvación” (Diccionario de la Biblia, “conocimiento”, véase también Romanos 10:14). Se ha escrito mucho en relación a los atributos divinos de Dios, por lo que en este artículo voy a intentar una breve explicación del otro significado de carácter, uno sobre el cual rara vez se habla &#8211; la naturaleza divina de Dios.</p>
<p>Ya dije que es el “primer principio del Evangelio conocer con certeza el carácter de Dios”. Además, “si los hombres y mujeres no comprenden el carácter de Dios, no se comprenden a sí mismos” (Enseñanzas del Profeta José Smith, comp. Joseph Fielding Smith [Salt Lake City: Libros Deseret Co., 1938], p. 343). Esto se debe a que “todos los seres humanos –hombres y mujeres – son creados a imagen de Dios”- todos son un hijo o hija espiritual amados de padres celestiales y como tal, todos tienen una naturaleza divina y destino divino” (La familia: Una proclamación para el mundo. Salt Lake City: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. 1995).</p>
<p>La razón por la que el hombre y la mujer son creados a imagen de Dios (Génesis 1:27) es porque “el Padre tiene un cuerpo de carne y hueso tangible como el del hombre, el Hijo también, pero el Espíritu Santo no tiene un cuerpo de carne y hueso, sino que es un personaje de Espíritu” (Doctrina y Convenios 130:22). Esta es la naturaleza corpórea básica de Dios Padre y su hijo Jesucristo. Dios Padre, su hijo Jesucristo el premortal Jehová y el Espíritu Santo son tres personajes separados y distintos. (Cf. Jeffery Holland. El único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Él ha enviado. Salt Lake City: Libros Deseret. 2008. 208-214).</p>
<p>Para algunos puede ser extraño decir que Dios tiene un cuerpo tan tangible (o “posible de tocar y sentir”) como el del hombre. Jeffery R. Holland elocuentemente dijo:</p>
<blockquote><p>“Si la idea de un Dios encarnado es repugnante, ¿por qué lo son las doctrinas centrales y las características más singularmente distintivas de todo el cristianismo la Encarnación, la Expiación, y la Resurrección física del Señor Jesucristo? Si tener un cuerpo no sólo no es necesario, sino que no deseable por la Deidad, ¿por qué el Redentor de la humanidad redime Su cuerpo, redimiéndolo del asidero de la muerte y la tumba, garantizando que nunca más será separado de Su espíritu en el tiempo o la eternidad? Cualquiera que descarte el concepto de un Dios encarnado descarta tanto al Cristo mortal como al resucitado. Nadie que diga ser un verdadero cristiano querrá hacerlo” (Ibíd.).</p></blockquote>
<p>Es fácil llegar a la conclusión de que Jesucristo, el Hijo del Padre Eterno, tiene “un cuerpo de carne y hueso tan tangible como el del hombre” como Él mismo lo dijo (Cf. Lucas 24:39). Jesucristo resucitó y resucitar significa “la unión de un cuerpo espiritual con un cuerpo de carne y hueso, no ser dividido nunca más” (Diccionario de la Biblia, “Resurrección”) hubo muchos que tocaron las palmas de Sus manos, palparon las marcas de los clavos en sus pies e introdujeron sus manos en su costado (Cf. Juan 20:27, 3 Nefi 11:14-15).</p>
<p>También es fácil llegar a la conclusión que el Espíritu Santo “no tiene un cuerpo de carne y huesos, sino es un personaje de Espíritu. De no ser así, el Espíritu Santo no podría morar en nosotros” (Doctrina y Convenios 130:22) Por lo tanto su nombre es el Espíritu Santo.</p>
<p>Sin embargo, decir que Dios Padre tiene “un cuerpo de carne y hueso” es una seria afirmación, especialmente al considerar algunas declaraciones contradictorias encontradas en el Nuevo Testamento. Una de las más perplejas de estas declaraciones es dada por el mismo Salvador: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” (Juan 4:24)</p>
<p>A menudo este pasaje se toma fuera de contexto. En Juan capítulo cuatro, el Salvador estaba enseñando a la mujer de Samaria cómo servir. Él no le estaba dando un discurso sobre la naturaleza corpórea de su Padre o la falta de esta. Pero fuera de contexto o no, solo porque Dios es un Espíritu no significa que sólo sea un espíritu y nada más. Es más, el hombre es espíritu (Doctrina y Convenios 93:33) y Dios es por lo tanto un Espíritu en el mismo sentido que nosotros somos espíritus, un cuerpo espiritual cubierto con un cuerpo físico (Cf. Ether 3:9). Por último, la traducción común de este pasaje (Juan 4.24) es un error. Una versión más completa de éste fue dada al profeta José Smith en revelación y confirma que el Salvador estaba enseñando cómo servir. “Porque a los tales Dios ha prometido su Espíritu. Y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4.26 TJS).</p>
<p>El cuerpo de Dios es, por supuesto, diferente al nuestro. Es inmortal, perfecto, glorificado y resucitado. Y debido a que Jesús el Cristo resucitó y rompió los lazos de la muerte, todos los que han vivido y vivirán en la tierra también resucitarán y recibirán sus cuerpos después que mueran, cuerpos que son inmortales, perfectos y glorificados. Los más fieles recibirán cuerpos celestiales. (Cf. 1 Corintios 15:22, 40-42)</p>
<p>Por lo tanto, “si los hombres no comprenden el carácter de Dios, no se comprenden a sí mismos”</p>
<p>José Smith dijo que “los principios fundamentales de nuestra religión son los testimonios de los Apóstoles y <a href="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/01/joseph-229x300.jpg"><img src="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/01/joseph-229x300.jpg" alt="" title="joseph-229x300" width="229" height="300" class="alignright size-full wp-image-636" /></a>Profetas con respecto a Jesucristo, que murió, fue enterrado y se levantó el tercer día y ascendió a los cielos, y otras cosas que pertenecen a nuestra religión son sólo apéndices de ello”. Jesús el Cristo es central para todo. El es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Es  “por él, por medio de él y de él los mundos son y fueron creados, y sus habitantes son engendrados hijos e hijas para Dios” (Doctrina y Convenios 76:24). Fue resucitado de la muerte y Él y su Padre no solo se aparecieron en sueños a  Esteban durante su martirio (Hechos 7:56) sino que también se aparecieron ante el joven José Smith a principios de la primavera de 1820. De Ellos, el profeta declara que vio dos Personajes, cuyo brillo y gloria desafían toda descripción… Uno de ellos me hablo, llamándome por mi nombre y dijo, señalando al otro: “Éste es mi amado Hijo. ¡Escúchalo! (Historia de José Smith 1:17)</p>
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		<title>¿Por qué debería confiar en la Sabiduría de Dios?</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 05:15:39 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Es parte de la naturaleza humana querer estar a cargo de nuestras propias vidas. Las decisiones cruciales que nos afectan pueden ser muy aterradoras. Sin embargo, nosotros vemos el mundo de forma limitada. No hay forma de ver qué sucederá en un futuro. Las Escrituras contienen muchas historias de personas que fueron obligadas a confiar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es parte de la naturaleza humana querer estar a cargo de nuestras propias vidas.  Las decisiones cruciales que nos afectan pueden ser muy aterradoras.  Sin embargo, nosotros vemos el mundo de forma limitada. No hay forma de ver qué sucederá en un futuro.</p>
<p>Las Escrituras contienen muchas historias de personas que fueron obligadas a confiar en los consejos de Dios incluso cuando la sabiduría del consejo no era obvia. Como a menudo se señala, no estaba lloviendo cuando Noé construyó el arca. En el lugar en el que él vivió, probablemente no podía ni imaginarse cómo era una inundación.<span id="more-607"></span>   </p>
<p>La Biblia habla sobre la viuda de Sarepta. Dios le ordenó al profeta Elías ir a Sarepta en tiempo de sequía y hambre, explicándole que Él le había dado instrucciones a la viuda de darle de comer.  Cuando Elías la encontró, le pidió pan y agua. Ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. (1 Reyes 17:12).</p>
<p>Aunque Dios le había dado instrucciones de darle ese pan al profeta, en algún lugar dentro su mente debió haber cierta preocupación por esta situación. Ella ni siquiera tenía lo suficiente para cuidar de sí misma o de su hijo, y a pesar de eso le pidieron que alimentase a un profeta. ¿Por qué él no pudo ir donde alguien que tenía más que ella?</p>
<p>Elías le aseguró diciéndole: “No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra”.</p>
<p>Ahora, la viuda tenía que tomar una decisión. ¿Debería ella hacer lo que parece lógico y razonable &#8211; primero cuidar de sí misma y de su hijo, ya que tenían muy poco, y enviar al profeta a alguien que le podría ofrecer más?&#8230; ¿O debería ella confiar en la promesa del profeta y, en consecuencia, en Dios?</p>
<p>Nótese que Elías le dio una orden específica de darle de comer a él primero, después a ella y a su hijo. La viuda tenía que tener fe en Dios, incluso antes de comenzar a cuidar de ella y de su hijo. Además, la viuda no tenía ninguna prueba de que el profeta estuviera diciendo la verdad. Para ella, era un momento de compromiso &#8211; tenía que decidir si tenía un testimonio del profeta y de su propia revelación personal de Dios de que ella debía hacer esto.</p>
<p>¿Qué eligió? No tenía días ni horas para pensarlo, orar y tomar una decisión. Sólo tenía un momento para decidir algo que afectaría el resto de su vida e incluso su vida eterna.</p>
<blockquote><p>15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. </p>
<p>16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías. </p></blockquote>
<p>Con sólo un momento para elegir, la viuda prefirió confiar en la sabiduría de Dios en una situación que parecía totalmente inverosímil. Su vida no fue fácil después de lo ocurrido, o sin pruebas, ella y su hijo vivieron sólo porque confió en Dios.</p>
<p>Con nuestra limitada visión mortal, es imposible ver las posibilidades a largo plazo en una determinada situación. Perder un puesto de trabajo puede parecer, aparentemente, una tragedia, pero al siguiente año, la persona pudo haber realizado su propio negocio exitosamente y luego ver el pasado y celebrar el día en que perdió su trabajo. Al momento de la prueba, no habían bendiciones a la vista, pero un año después, el hombre pudo ver lo que le estimuló a realizar algo que él quería.</p>
<p>Una de las razones por las que Dios nos envió a la tierra fue para que pudiéramos tener experiencias y aprendiésemos a tomar decisiones. Dios sabía que tendríamos dificultades para decidir debido a nuestra visión limitada, así que Él nos dio un recurso para utilizarlo a medida que avanzáramos en nuestras vidas. Él nos dio la capacidad de orar y recibir revelaciones personales que nos guíen a través de las difíciles decisiones que tenemos que tomar.</p>
<p>No se olviden de orar – Greg Olsen</p>
<p>Cada persona tiene la luz de Cristo que los guía desde el nacimiento. Esta luz viene de Dios mediante Jesucristo y es lo que nos testifica lo que es verdadero y lo que es correcto. A veces las personas se refieren a su conciencia, lo que es realmente la luz de Cristo, susurrando lo que está bien y deberíamos de hacer. Cuando una persona decide buscar la verdad sobre Dios y escoge unirse a una iglesia, es la luz de Cristo, no el misionero ni un amigo, que le dirá a la persona lo que es verdadero de una forma que no se pueda negar. </p>
<p>Cuando alguien es bautizado por un poseedor del sacerdocio con la debida autoridad, se convierte en una persona apta para recibir el don del Espíritu Santo, lo que algunos denominan el Santo Espíritu. Las creencias mormonas enseñan que cada persona debe ser bautizada por alguien con autoridad. Después del bautismo, ya sea ese día o poco después, la persona es confirmada como miembro de la iglesia. Esto es realizado por los poseedores del sacerdocio quienes colocan sus manos sobre la cabeza del nuevo converso, lo proclaman un miembro y después le dicen que reciba el don del Espíritu Santo.</p>
<p>El don del Espíritu Santo le permite al miembro de la iglesia tener al Espíritu Santo con él todo el tiempo, mientras vivan dignamente para recibirlo. El Espíritu Santo no puede estar donde existe el mal, entonces la persona que ignora una invitación para sacarlo de una mala situación, o un mensaje de dejar de hacer algo incorrecto, se encontrará solo para enfrentar las consecuencias de sus decisiones.</p>
<p>La guía del Espíritu Santo nos permite acceder a la sabiduría de Dios en toda situación. Cuando estamos a punto de tomar una decisión, el Espíritu Santo nos dirá lo que Dios quiere que hagamos. Mientras seguimos ese consejo, ya sea de la Luz de Cristo o del Espíritu Santo, deberíamos notar los resultados. Si bien algunos resultados podrían no ser evidentes después de muchos años y las opciones de Dios podrían ser incluso más beneficiosas para otros que para usted, nosotros a menudo seremos capaces de ver la sabiduría en el consejo que nos fue dado. Con el tiempo, esto nos ayudará a aprender a confiar en Dios y a seguir Sus instrucciones, incluso cuando la respuesta, con nuestra limitada visión, no parezca tener ningún sentido.</p>
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		<title>Primeros Principios y Ordenanzas del Mormonismo</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jul 2009 05:20:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<category><![CDATA[arrepentimiento]]></category>
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		<description><![CDATA[Los mormones describen cuatro pasos para llegar a ser miembros del reino de Dios, y ellos se refieren a estos como los primeros principios y ordenanzas del evangelio. Ellos forman los cimientos de una relación de un mormón con Dios y Jesucristo, y fijan las bases para su calidad de miembro en la iglesia. Estos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los <a href="http://es.mormonwiki.com/Mormones">mormones</a> describen cuatro pasos para llegar a ser miembros del reino de Dios, y ellos se refieren a estos como los primeros principios y ordenanzas del evangelio. Ellos forman los cimientos de una relación de un mormón con Dios y <a href="http://es.thomasmonson.com/53/jesucristo-el-salvador">Jesucristo</a>, y fijan las bases para su calidad de miembro en la iglesia.</p>
<p>Estos principios son descritos en un documento llamado, “<a href="http://es.mormonwiki.com/Art%C3%ADculos_de_Fe">Los Artículos de Fe</a>”.  Los artículos de fe son trece creencias centrales de la iglesia. El primero establece, “Creemos en Dios, el Eterno Padre, y en Su Hijo, Jesucristo, y en el Espíritu Santo.” Esto es importante para comprender los cuatro principios, y es seguido por declaraciones de responsabilidad personal por las acciones y sobre la Expiación de Cristo.</p>
<p>Los primeros principios se listan como el cuarto Artículo de Fe. Éste declara: “Creemos que los primeros principios y ordenanzas del Evangelio son: Primero, Fe en el Señor Jesucristo, segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por inmersión para la remisión de pecados; cuarto, Imposición de manos para conferir el don del Espíritu Santo.” Estos principios están organizados en el orden en que deben recibirse. Cada uno se edifica en los otros.</p>
<p>El primer principio de fe. Fe es creer en algo que no se puede ver y de lo que no se tiene prueba física. Alma, un profeta de la antigüedad del Libro de Mormón, dio el clásico sermón de fe. En él, él explicó: “Pues como dije acerca de la fe, que no era un conocimiento perfecto, así es con mis palabras. No podéis, al principio, saber a la perfección acerca de su veracidad, así como tampoco la fe es un conocimiento perfecto. Mas he aquí, si despertáis y aviváis vuestras facultades hasta experimentar con mis palabras, y ejercitáis un poco de fe, sí, aunque no sea más que un deseo de creer, dejad que este deseo obre en vosotros, sí, hasta creer de tal modo que deis cabida a una porción de mis palabras. (Alma 32:26-27)</p>
<p>De Alma, aprendemos que aún el más débil rayo de luz de fe, aún un deseo de creer, es suficiente para comenzar, y que podemos utilizar esa esperanza o rayito de luz para empezar el proceso de desarrollar una relación personal con Dios y con el Salvador. </p>
<p>El Segundo principio del evangelio es el arrepentimiento. Una vez que tenemos fe y un fuerte amor por Dios, empezamos a sentir pesar por todas las cosas que hicimos mal antes de que obtuviéramos nuestra fe. Este pesar proporciona un lugar de inicio para el arrepentimiento. El proceso de arrepentimiento involucra un pesar verdadero por el pecado, no solamente por las consecuencias del pecado. En seguida, la persona debe hacer una restitución por sus pecados, disculpándose con todos aquellos a los que resultaron heridos y tratar de hacer las cosas bien tanto como fuera posible. El siguiente paso es dirigirse a Dios, pidiendo Su perdón. Finalmente la persona debe abandonar el pecado, nunca volver a cometerlo. Si el pecado se repite, el proceso se inicia de nuevo hasta que finalmente se haya ganado dominio sobre ese aspecto de su vida. </p>
<p>Después de que ha ganado fe y pasado por el proceso de arrepentimiento, él puede empezar a evaluar su vida confrontándolos con los principios del evangelio. Una vez que ha logrado un nivel de testimonio y obediencia, y se ha arrepentido totalmente, puede ser bautizado. Este es el tercer paso de los cuatro principios críticos y ordenanzas. El bautismo mormón sigue el ejemplo del propio bautismo del Salvador, el que se realiza por inmersión total. Esta inmersión representa la muerte y resurrección del Salvador, así como también una limpieza del alma. El bautismo debe ser realizado por una persona que tiene la autoridad para hacerlo, así como Jesús fue a Juan el Bautista, que estaba autorizado para bautizar.</p>
<p>Durante el <a href="http://www.familiaseternas.com/cuarto_articulo_de_fe_bautismo">bautismo</a>, la persona hace convenios con Dios. Un convenio es una promesa de ambas partes, el hombre y Dios, siendo Dios el que impone las condiciones. Él se compromete a tomar el nombre del Salvador y guardar los mandamientos de Dios. <a href="http://misionerosmormones.com/252/poligamia_mormona" class="internal_link_tool">Los mormones</a> no bautizan a nadie antes de los ocho años de edad, puesto que se debe tener la edad suficiente como para responsabilizarse de sus pecados y de comprender qué se está comprometiendo a cumplir.</p>
<p>El cuarto paso en este proceso es recibir el don del Espíritu Santo. Todas las personas tienen el Espíritu de Cristo para que los guíe y puedan recibir ministración del Espíritu Santo. Sin embargo, una vez que la persona ha recibido formalmente el Don del Espíritu Santo, lo puede tener consigo todo el tiempo, mientras viva en dignidad para tenerlo. Este don la ayuda a discernir la verdad de la falsedad, lo correcto de lo incorrecto, seguridad del peligro. Este don se administra por un poseedor digno del sacerdocio con autoridad para conferirlo. Al mismo tiempo, se confiere la calidad de miembro en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (llamados con frecuencia los <a href="http://www.sud.org.es/" class="internal_link_tool">mormones</a>).</p>
<p>Otras ordenanzas ocurrirán en la vida de los miembros, y por supuesto, existen muchos otros principios por los que <a href="http://www.laiglesiamormona.org/" class="internal_link_tool_los mormones">los mormones</a> rigen sus vidas, pero estos conforman el fundamento de todo los otros.</p>
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