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	<title>Jesucristo &#187; Expiación</title>
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	<description>El Salvador y Redentor de la humanidad</description>
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		<title>¿Qué enseñó Jesús acerca de la gracia?</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:28:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Jesucristo en realidad no usó la palabra gracia en Su ministerio terrenal. Sólo dos versículos hacen referencia a esta palabra en los cuatro evangelios, y estas fueron pronunciadas por otras personas. Lucas nos dice que la gracia de Dios estaba en Jesús durante su niñez. Juan enseñó: “Pues la ley por medio de Moisés fue [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Jesucristo en realidad no usó la palabra gracia en Su ministerio terrenal.  Sólo dos versículos hacen referencia a esta palabra en los cuatro evangelios, y estas fueron pronunciadas por otras personas.  Lucas nos dice que la gracia de Dios estaba en Jesús durante su niñez.  Juan enseñó: “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17).  Por lo tanto, nuestra comprensión de la palabra gracia proviene de otras personas. </p>
<p>Veamos algunos usos de la palabra gracia en la Biblia.  Aunque fueron pronunciadas después de la muerte del Salvador, estas palabras fueron dichas por Sus apóstoles.<br />
La primera referencia del Nuevo Testamento que da información real acerca de la gracia se encuentra en Hechos, capítulo 15.  Pablo estaba escuchando a los miembros de la iglesia debatir sobre la circuncisión de los gentiles.  En el pasado, el Evangelio no había sido enseñado a los gentiles, y por lo tanto esta era una cuestión relativamente reciente.  Pablo, quien decidió que había escuchado lo suficiente o tal vez estaba cansado del debate, se puso de pie y les recordó que habían sido instruidos para enseñar a los gentiles y que la cuestión de la circuncisión ya había sido tratada.  La circuncisión como una práctica necesaria terminó con la expiación de Jesucristo.  Fue a través de la expiación que nos hemos salvamos, no por el acto de la circuncisión, que había sido destinada a recordar la alianza de Dios con Abraham.  Por lo tanto, aprendemos que la gracia llega a través de Jesucristo, y que sólo a través de Él podemos ser salvados. <span id="more-663"></span></p>
<p>En Romanos, capítulo tres, Pablo vuelve a hacer frente a los desacuerdos sobre la circuncisión.  Les recuerda a todos que los hombres son pecadores y que la circuncisión no salvará a nadie de sus pecados.  En los versículos 23, 24 y 25, Pablo escribe:<br />
  23 Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,<br />
  24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,<br />
  25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.<br />
La justificación significa ser restituidos a nuestra propia relación con Dios después haber pecado.  Ninguno de nosotros puede hacer esto por cuenta propia.  Si Jesucristo no hubiera estado dispuesto a expiar nuestros pecados, ninguna cantidad de arrepentimiento, obediencia o fe nos podría haber salvado.  El pecado más pequeño nos mantendría fuera de la presencia de Dios.  Debido a la expiación, podemos restaurar nuestro lugar en el reino de Dios.  La gracia lo hace posible.</p>
<p>La gracia significa que podemos resucitar después de nuestra muerte.  Nos da otras bendiciones también.  No somos responsables de las decisiones que Adán y Eva tomaron en el Jardín del Edén y cuando nosotros cometemos un pecado, podemos arrepentirnos si así lo decidimos, y ser perdonados cuando lo hacemos.  Todo aquel que vino a la tierra recibe la gracia libremente, sin ningún tipo de acciones u opciones.  <a href="http://www.laiglesiamormona.com/" class="internal_link_tool_los mormones">Los mormones</a> están entre los pocos que realmente creen que la gracia no depende de las obras, ni siquiera del acto de hacer una declaración formal de aceptación de la expiación del Salvador.  La gracia es dada libremente a todos.<br />
Aquellos que aceptan a Jesucristo como su Salvador pueden recibir muchas más bendiciones como resultado de la expiación.  La gracia hace que sean posibles, pero estas bendiciones adicionales no están al alcance de todos.  Para recibirlas, una persona debe aceptar a Jesucristo como su Salvador y tomar sobre sí el nombre de Cristo.  Debido a que tomar el nombre del Salvador – llegar a ser conocido como un cristiano – es una responsabilidad sagrada, debemos honrar ese compromiso viviendo el evangelio de amor y fe, y no simplemente vivirlo por un deseo de recompensa.<br />
Las personas que hacen esto, quienes guardan los mandamientos, pueden  hacer más cosas que simplemente resucitar y vivir para siempre.  Ellos pueden vivir con Dios para siempre.  Las Escrituras nos enseñan que nada impuro puede habitar en el cielo, y por supuesto, todos los que piensen así entenderán que sería inapropiado que los impuros habiten con Dios.  Cuando morimos y resucitamos, nos llevamos a nosotros mismos.  Todavía seremos las personas que éramos antes de morir, en términos de carácter y personalidad.  El cielo será maravilloso porque estaremos con Dios y no estaremos viviendo en un estado terrenal, rodeados de aquellos que no honran la verdad o no quieren vivir de la manera que Dios mandó.<br />
El Libro de Mormón ayuda a explicar la relación entre la gracia, que nos permite ser resucitados y vivir para siempre, y la exaltación, que nos permite volver a Dios:<br />
  23 Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos; </p>
<p>  24 y a pesar de que creemos en Cristo, observamos la ley de Moisés, y esperamos  anhelosamente y con firmeza en Cristo, hasta que la ley sea cumplida. </p>
<p>  25 Pues para este fin se dio la ley; por tanto, para nosotros la ley ha muerto, y somos vivificados en Cristo a causa de nuestra fe; guardamos, empero, la ley, a causa de los mandamientos. </p>
<p>  26 Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que  nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados. </p>
<p>  27 Por lo tanto, hablamos concerniente a la ley para que nuestros hijos sepan que la ley ya no rige; y, entendiendo que la ley ya no rige, miren ellos adelante hacia aquella vida que está en Cristo, y sepan con qué fin fue dada la ley. Y para que, después de cumplirse la ley en Cristo, no endurezcan contra él sus corazones, cuando la ley tenga que ser abrogada. </p>
<p>(Véase 2 Nefi 25)<br />
Esta escritura expone varios puntos importantes.  En primer lugar, nos dice que el propósito del Libro de Mormón es llevar a las  personas hacia Cristo y ayudarles a creer en Él.  Luego, explica que nos salvamos por la gracia, después de hacer todo cuanto podamos.  Esta frase a veces resulta confusa para aquellos que están escuchándola por primera vez. ¿Qué significa?</p>
<p>Esta frase nos dice que no podemos salvarnos a nosotros mismos.  Como se ha mencionado anteriormente, las obras no pueden salvarnos.  Dios, como todo buen padre, espera que hagamos por nosotros mismos tanto como sea posible.  En este caso, se refiere a guardar los mandamientos.  Sin embargo, eso no es suficiente, y los demás requisitos están más allá de nuestra capacidad para realizarlas.  Aquí es donde entra en juego la gracia.  Hacemos lo que podemos, y a continuación, Cristo hace la diferencia.  Él hace por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos, lo cual es la expiación. </p>
<p>Las secciones restantes nos dicen que los nefitas, que fueron las personas que hicieron este registro, guardaban la Ley de Moisés, después de haber venido de Jerusalén en la época del profeta Jeremías, porque el Salvador aún no había llegado y expiado por ellos.  Sin embargo, los nefitas entendieron que la ley no los salvaría, sino que estaba allí simplemente para ayudarles a recordar a Dios y a prepararse.</p>
<p>El versículo 26 es la clave para entender el concepto de la gracia.  Debemos mirar a Cristo para que nuestros pecados sean perdonados, porque no podemos perdonarnos a nosotros mismos, sin importar lo mucho que obremos. </p>
<p>Nuestra obediencia es de amor, no de codicia, a fin de ser verdadera obediencia.  Debería ser una consecuencia natural de nuestra conversión al cristianismo.  El resultado de esto es una promesa que el mismo Salvador hizo para los que honren Su nombre:<br />
“10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” (Juan 15:10).</p>
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		<title>La Ley de Sacrificio: Parte III – En memoria</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:19:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La noche anterior a la crucifixión del Cordero de Dios por los pecados del mundo y horas antes de que Él sea entregado, el Señor Jesús estaba sentado con sus apóstoles en un “gran aposento alto” (Marcos 14:15). Fue aquí que él instituyó por primera vez el sacramento: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La noche anterior a la crucifixión del <a href="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/01/The-Last-Supper-300x190.jpg"><img src="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/01/The-Last-Supper-300x190.jpg" alt="" width="300" height="190" class="alignleft size-full wp-image-656" /></a>Cordero de Dios por los pecados del mundo y horas antes de que Él sea entregado, el Señor Jesús estaba sentado con sus apóstoles en un “gran aposento alto” (Marcos 14:15).  Fue aquí que él instituyó por primera vez el sacramento: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo” (Mateo 26:26).  Luego Él dijo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí” (1 Corintios 11:24).  Entonces, “Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí” (1 Corintios 11: 25).  Así, el propósito del sacramento de la Cena del Señor es para mirar atrás y recordar a Jesús el Cristo y lo que Él ha hecho por cada uno de nosotros.  Todo señala “a ese gran y postrer sacrificio; y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno” (Alma 34:14).  Los sacrificios de sangre miran hacia adelante; el sacramento de la Cena del Señor mira hacia atrás, y el acto central – la expiación de Jesucristo – está justo en el centro – en el meridiano del tiempo. <span id="more-655"></span></p>
<p>En los dos artículos anteriores sobre la ley del sacrificio, hemos hablado de cómo se utilizó  antiguamente la ley para enseñar a los hijos de Dios a esperar ese “gran y postrer sacrificio”.  Con el postrer sacrificio del Salvador, terminó la ley de Moisés.  La ley de Moisés; sin embargo, “no es lo mismo que la ley de sacrificio” (M. Russell Ballard, “La Ley de Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 15).  El Salvador dijo después de su resurrección de entre los muertos, “Y vosotros ya no me ofreceréis más el derramamiento de sangre;… [[pero]  me ofreceréis como sacrificio un corazón quebrantado y un espíritu contrito” (3 Nefi 9:19-20).  Por lo tanto, lo que sacrificamos ha cambiado, eso que sacrificamos, y las razones del por qué lo sacrificamos siguen siendo las mismas.</p>
<p>La palabra sacrificio significa hacer santo.  También significa “rendirse o renunciar a (algo) para la consecución de alguna ventaja mayor u objeto más preciado” (Diccionario de Inglés Oxford, “Sacrificio”).  O, como el apóstol de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Bruce R. McConkie dijo, “El sacrificio incluye el renunciamiento a las cosas de este mundo por las promesas de las bendiciones a ser alcanzadas en un mundo mejor” (Doctrina Mormona 2ª ed. “Sacrificio”, Bookcraft: 1966). </p>
<p>Pero, ¿qué es un corazón quebrantado y un espíritu contrito?  Un corazón quebrantado es lo contrario de un corazón duro.  La imagen de un corazón duro se usa en las Escrituras para denotar el orgullo.  Por lo tanto, una persona con un corazón quebrantado es humilde.  La palabra contrito significa arrepentido.  Una persona con un espíritu contrito tiene conciencia de su culpabilidad.  Esta persona recuerda las cosas que él o ella ha hecho mal, pero debido a que la persona está arrepentida, él o ella se esfuerza por cambiar y ser mejor que antes.  Esta persona sabe que a través de la expiación de Jesucristo, él o ella puede superar todos los obstáculos. </p>
<p>El hecho de tener un corazón quebrantado y un espíritu contrito por lo tanto significa que estamos dispuestos a someternos a Dios.  Estamos dispuestos a someternos a Dios tal como Cristo estaba dispuesto someterse a Su padre.  El Salvador dijo: “Y mi Padre me envió para que fuese levantado sobre la cruz; y que después de ser levantado sobre la cruz, pudiese atraer a mí mismo a todos los hombres, para que así como he sido levantado por los hombres, así también los hombres sean levantados por el Padre, para comparecer ante mí, para ser juzgados por sus obras, ya fueren buenas o malas” (3 Nefi 27:14). </p>
<p>Dios nos ama.  Él quiere que vengamos a Él.  La ley de sacrificio nos prueba y nos ayuda a venir a Cristo (M. Russell Ballard, “La Ley del Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 10.).  Otro apóstol de la Iglesia, Russell M. Nelson, ha enseñado: “Nuestro mayor sentido de sacrificio se consigue como nos hacemos más sagrado o santo.  Esto lo hacemos por nuestra obediencia a los mandamientos de Dios” (“Lecciones que aprendemos de Eva”, Liahona, enero de 1988, pág. 85).  Por lo tanto, “el sacrificio cambió de la ofrenda al oferente” (M. Russell Ballard, “La Ley del Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 15). </p>
<p>El sacrificio es por lo tanto una bendición maravillosa.  José Smith dijo: “Una religión que no requiere el sacrificio de todas las cosas, nunca tiene el poder suficiente con el cual producir la fe necesaria para llevarnos a vida y salvación” (Lectures on Faith 6:7).  En otras palabras, el sacrificio nos da la fe, y con la fe podemos recibir la salvación.  No siempre es fácil renunciar a algo que queremos, sobre todo cuando no podemos ver realmente los resultados finales.  Pero doy fe de que al final vale la pena.  A veces tenemos que dar unos pasos en la oscuridad para que la luz se encienda y vaya delante de nosotros.  Eso es la fe. Y el sacrificio tiene fe. </p>
<p>Termino con una de mis citas favoritas sobre la ley de sacrificio: “El verdadero sacrificio personal no ha consistido nunca en poner un animal sobre el altar, sino en la disposición de poner en el altar el animal que está dentro de nosotros y dejar que se consuma” (Neal A. Maxwell, “‘Absteneos de toda impiedad’”, Liahona, julio de 1995, pág. 78).</p>
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		<title>¿Quién o qué es Dios?</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 06:52:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Antes de decir algo más, quiero dejar en claro que la respuesta real a esa pregunta está más allá del alcance de este artículo; es más, está más allá del alcance de la mortalidad y todas las cosas temporales: porque “esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de decir algo más, quiero dejar en claro que la respuesta real a esa pregunta está más allá del alcance de este artículo; es más, está más allá del alcance de la mortalidad y todas las cosas temporales: porque “esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Además, será un largo tiempo después de haber pasado por el velo antes de que se hayas aprendido [todos los principios de exaltación]. No todo es para ser comprendido en este mundo, será una gran trabajo aprender nuestra salvación y exaltación, incluso más allá de la tumba. (José Smith, Historia de la Iglesia, 6:306-7)</p>
<p><a href="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/01/in_his_light-208x300.jpg"><img src="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/01/in_his_light-208x300.jpg" alt="" title="in_his_light-208x300" width="208" height="300" class="alignleft size-full wp-image-635" /></a>Ahora estoy en condiciones de intentar una respuesta básica a la pregunta de arriba.<span id="more-634"></span></p>
<p>Una de las más profundas declaraciones que actuará como el comienzo de nuestra respuesta fue formulada por el profeta José Smith. Él dijo, “Es el primer principio del Evangelio conocer con certeza el carácter de Dios” (Enseñanzas del profeta José Smith, comp. José Fielding Smith. Salt Lake City: Libros Deseret. 1938. 345). Porque “carácter” significa tanto “atributos” y “naturaleza” (Cf. Gordon B. Hinckley. Fe: Esencia de la religión verdadera. Salt Lake City: Libros Deseret. 1989. 20-27.). Con el fin de conocer a Dios y así recibir la vida eterna, debemos aprender de sus atributos divinos y su naturaleza divina. Porque “el conocimiento de cosas divinas y espirituales es absolutamente esencial para la salvación” (Diccionario de la Biblia, “conocimiento”, véase también Romanos 10:14). Se ha escrito mucho en relación a los atributos divinos de Dios, por lo que en este artículo voy a intentar una breve explicación del otro significado de carácter, uno sobre el cual rara vez se habla &#8211; la naturaleza divina de Dios.</p>
<p>Ya dije que es el “primer principio del Evangelio conocer con certeza el carácter de Dios”. Además, “si los hombres y mujeres no comprenden el carácter de Dios, no se comprenden a sí mismos” (Enseñanzas del Profeta José Smith, comp. Joseph Fielding Smith [Salt Lake City: Libros Deseret Co., 1938], p. 343). Esto se debe a que “todos los seres humanos –hombres y mujeres – son creados a imagen de Dios”- todos son un hijo o hija espiritual amados de padres celestiales y como tal, todos tienen una naturaleza divina y destino divino” (La familia: Una proclamación para el mundo. Salt Lake City: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. 1995).</p>
<p>La razón por la que el hombre y la mujer son creados a imagen de Dios (Génesis 1:27) es porque “el Padre tiene un cuerpo de carne y hueso tangible como el del hombre, el Hijo también, pero el Espíritu Santo no tiene un cuerpo de carne y hueso, sino que es un personaje de Espíritu” (Doctrina y Convenios 130:22). Esta es la naturaleza corpórea básica de Dios Padre y su hijo Jesucristo. Dios Padre, su hijo Jesucristo el premortal Jehová y el Espíritu Santo son tres personajes separados y distintos. (Cf. Jeffery Holland. El único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Él ha enviado. Salt Lake City: Libros Deseret. 2008. 208-214).</p>
<p>Para algunos puede ser extraño decir que Dios tiene un cuerpo tan tangible (o “posible de tocar y sentir”) como el del hombre. Jeffery R. Holland elocuentemente dijo:</p>
<blockquote><p>“Si la idea de un Dios encarnado es repugnante, ¿por qué lo son las doctrinas centrales y las características más singularmente distintivas de todo el cristianismo la Encarnación, la Expiación, y la Resurrección física del Señor Jesucristo? Si tener un cuerpo no sólo no es necesario, sino que no deseable por la Deidad, ¿por qué el Redentor de la humanidad redime Su cuerpo, redimiéndolo del asidero de la muerte y la tumba, garantizando que nunca más será separado de Su espíritu en el tiempo o la eternidad? Cualquiera que descarte el concepto de un Dios encarnado descarta tanto al Cristo mortal como al resucitado. Nadie que diga ser un verdadero cristiano querrá hacerlo” (Ibíd.).</p></blockquote>
<p>Es fácil llegar a la conclusión de que Jesucristo, el Hijo del Padre Eterno, tiene “un cuerpo de carne y hueso tan tangible como el del hombre” como Él mismo lo dijo (Cf. Lucas 24:39). Jesucristo resucitó y resucitar significa “la unión de un cuerpo espiritual con un cuerpo de carne y hueso, no ser dividido nunca más” (Diccionario de la Biblia, “Resurrección”) hubo muchos que tocaron las palmas de Sus manos, palparon las marcas de los clavos en sus pies e introdujeron sus manos en su costado (Cf. Juan 20:27, 3 Nefi 11:14-15).</p>
<p>También es fácil llegar a la conclusión que el Espíritu Santo “no tiene un cuerpo de carne y huesos, sino es un personaje de Espíritu. De no ser así, el Espíritu Santo no podría morar en nosotros” (Doctrina y Convenios 130:22) Por lo tanto su nombre es el Espíritu Santo.</p>
<p>Sin embargo, decir que Dios Padre tiene “un cuerpo de carne y hueso” es una seria afirmación, especialmente al considerar algunas declaraciones contradictorias encontradas en el Nuevo Testamento. Una de las más perplejas de estas declaraciones es dada por el mismo Salvador: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” (Juan 4:24)</p>
<p>A menudo este pasaje se toma fuera de contexto. En Juan capítulo cuatro, el Salvador estaba enseñando a la mujer de Samaria cómo servir. Él no le estaba dando un discurso sobre la naturaleza corpórea de su Padre o la falta de esta. Pero fuera de contexto o no, solo porque Dios es un Espíritu no significa que sólo sea un espíritu y nada más. Es más, el hombre es espíritu (Doctrina y Convenios 93:33) y Dios es por lo tanto un Espíritu en el mismo sentido que nosotros somos espíritus, un cuerpo espiritual cubierto con un cuerpo físico (Cf. Ether 3:9). Por último, la traducción común de este pasaje (Juan 4.24) es un error. Una versión más completa de éste fue dada al profeta José Smith en revelación y confirma que el Salvador estaba enseñando cómo servir. “Porque a los tales Dios ha prometido su Espíritu. Y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4.26 TJS).</p>
<p>El cuerpo de Dios es, por supuesto, diferente al nuestro. Es inmortal, perfecto, glorificado y resucitado. Y debido a que Jesús el Cristo resucitó y rompió los lazos de la muerte, todos los que han vivido y vivirán en la tierra también resucitarán y recibirán sus cuerpos después que mueran, cuerpos que son inmortales, perfectos y glorificados. Los más fieles recibirán cuerpos celestiales. (Cf. 1 Corintios 15:22, 40-42)</p>
<p>Por lo tanto, “si los hombres no comprenden el carácter de Dios, no se comprenden a sí mismos”</p>
<p>José Smith dijo que “los principios fundamentales de nuestra religión son los testimonios de los Apóstoles y <a href="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/01/joseph-229x300.jpg"><img src="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/01/joseph-229x300.jpg" alt="" title="joseph-229x300" width="229" height="300" class="alignright size-full wp-image-636" /></a>Profetas con respecto a Jesucristo, que murió, fue enterrado y se levantó el tercer día y ascendió a los cielos, y otras cosas que pertenecen a nuestra religión son sólo apéndices de ello”. Jesús el Cristo es central para todo. El es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Es  “por él, por medio de él y de él los mundos son y fueron creados, y sus habitantes son engendrados hijos e hijas para Dios” (Doctrina y Convenios 76:24). Fue resucitado de la muerte y Él y su Padre no solo se aparecieron en sueños a  Esteban durante su martirio (Hechos 7:56) sino que también se aparecieron ante el joven José Smith a principios de la primavera de 1820. De Ellos, el profeta declara que vio dos Personajes, cuyo brillo y gloria desafían toda descripción… Uno de ellos me hablo, llamándome por mi nombre y dijo, señalando al otro: “Éste es mi amado Hijo. ¡Escúchalo! (Historia de José Smith 1:17)</p>
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		<title>¿Por qué Jesús es llamado el Hijo de Dios?</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 05:52:06 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[A veces, algunas de las preguntas más simples son también algunas de las más profundas. Este tipo de preguntas son, por lo tanto, algunas de los más difíciles de responder. “¿Por qué Jesús es llamado Hijo de Dios?” es una de estas preguntas, sencilla, profunda y difícil de responder. Pero, como uno de mis profesores [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A veces, algunas de las preguntas más simples son también algunas de las más profundas. Este tipo de preguntas son, por lo tanto, algunas de los más difíciles de responder. “¿Por qué Jesús es llamado Hijo de Dios?” es una de estas preguntas, sencilla, profunda y difícil de responder. Pero, como uno de mis profesores de inglés me dijo el otro día, “Las preguntas difíciles son las únicas preguntas que realmente valen la pena formular”. En ese caso, ¿por qué Jesús es llamado Hijo de Dios?</p>
<p>En un sentido básico, la pregunta está estrechamente relacionada con la pregunta que el Espíritu del Señor hizo a Nefi: “¿Comprendes la condescendencia de Dios?&#8221; (1 Nefi 11:16). Tenga en cuenta una definición de &#8220;condescender&#8221; que el Diccionario Oxford de Inglés le da a la palabra: “apartarse de los privilegios de la superioridad por una sumisión voluntaria; hundirse voluntariamente a la igualdad de condiciones con inferiores”. Siento que puedo utilizar la respuesta de Nefi a la pregunta del Espíritu como mi respuesta, “sé que ama a sus hijos; sin embargo, no sé el significado de todas las cosas” (1 Nefi 11:16-17).<span id="more-630"></span></p>
<p>Lo que dice el registro a continuación es una respuesta básica a la pregunta. </p>
<p>“Y [el Espiritu] le dijo a [Nefi]: He aquí, la virgen que tú ves es la madre del Hijo de Dios, según la carne.<br />
Y aconteció que vi que fue llevada en el Espíritu; y después que hubo sido llevada en el Espíritu por cierto espacio de tiempo, me habló el ángel, diciendo: ¡Mira!<br />
Y miré, y vi de nuevo a la virgen llevando a un niño en sus brazos.<br />
 Y el ángel me dijo: ¡He aquí, el Cordero de Dios, sí, el Hijo del Padre Eterno! ¿Comprendes el significado del árbol que tu padre vio?” (1 Nefi 11:18-21).</p>
<p>James E. Talmage, un erudito bíblico, escribió sobre el nacimiento del Señor y qué significa que Jesús sea el Hijo de Dios:</p>
<p>“Ese Hijo que nació de María fue engendrado por Elohim, el Padre Eterno, no contraviniendo las leyes naturales, sino de acuerdo con una manifestación superior de las mismas; y el Hijo de esa asociación de santidad suprema— Paternidad celestial y maternidad pura aunque terrenal—habría de llamarse con toda propiedad el &#8220;Hijo del Altísimo&#8221;. En su naturaleza habrían de combinarse las potencias de la Divinidad, y la capacidad y posibilidades del estado mortal; y esto de acuerdo con la operación normal de la ley fundamental de herencia—declarada por Dios, demostrada por la ciencia y admitida por la filosofía— de que los seres vivientes se han de propagar según su especie. El Niño Jesús habría de heredar los rasgos físicos, mentales y espirituales, las tendencias y poderes que distinguían a sus padres: uno inmortal y glorificado, a saber, Dios; el otro humano, una mujer”. (Jesús el Cristo. Libros Deseret: Salt Lake City, 1990.77)</p>
<p>Cuando se habla de un hijo, nos referimos a un hijo varón de un padre y una madre. Llamar a Jesucristo el Hijo de Dios está estrechamente relacionado con llamar a Jesús el Primogénito. Además, ser llamado primogénito implica un heredero y la herencia “del liderazgo de la familia. . . A menudo en las Escrituras se habla de esto como derecho de nacimiento” (Diccionario de la Biblia: Primogénito). Ya que Jesús es el Hijo de Dios y el Primogénito, él es, por  lo tanto, heredero de “todo. . . lo que tiene el Padre” (Juan 16:15). Además, Él  “es el primogénito de los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial, [y] el Unigénito del Padre en la carne” (Diccionario de la Biblia: Primogénito).    </p>
<p>La segunda de estas dos últimas oraciones del Diccionario de la Biblia, que Jesús es el “Unigénito del Padre en la carne”, reitera lo que el Espíritu dice a Nefi, que María es “la madre del Hijo de Dios, según la carne” (1 Nefi 11:18). La frase “según la carne” es interesante. Se especifica que María es la madre mortal de Jesús. Sin embargo, especificando, la frase alude a la existencia de una vida antes de que Jesús recibiera un cuerpo físico. “Nosotros no estamos pensando en el nacimiento virginal”, dijo C.S. Lewis, “Estamos pensando en algo que ocurrió antes que la Naturaleza fuera creada. . . &#8216;Antes de todos los mundos&#8217; Cristo fue engendrado” (Lewis, 157). Se trata esencialmente de una reformulación de la primera afirmación del Diccionario de la Biblia, que Jesús “es el primogénito de los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial”. </p>
<p>Pero debido a la definición de “hijo” que se ha definido anteriormente, que un hijo es un hijo varón de un padre y una madre hay otro corolario. La definición de “hijo” significa que durante la Vida Premortal, “antes que la Naturaleza fuera creada”, Jesús, “el primogénito de los hijos espirituales”, debe tener una Madre Celestial, así como un Padre Celestial. Eliza R. Snow, una vez escribió:</p>
<p>Antes te llamaba Padre,<br />
sin saber por qué lo fue,<br />
Mas la luz del evangelio<br />
aclaróme el por qué.<br />
¿Hay en los cielos padres solos?<br />
Clara la verdad está;<br />
La verdad eterna muestra:<br />
madre hay también allá. (Himnos 187)</p>
<p>Para algunos, todo esto será difícil de comprender. Pero, “no hay bien en quejarse de que estas declaraciones son difíciles. El cristianismo alega estar hablándonos de otro mundo, acerca de algo antes del mundo que podemos tocar, oír y ver. Usted puede pensar que la afirmación es falsa, pero si fuera verdadera, lo que nos dice tendría que ser difícil, al menos tan difícil como la física moderna, y por la misma razón” (Lewis, Mero cristianismo 156).</p>
<p>Sin embargo, sólo porque estas declaraciones sean difíciles no significa que sean imposibles de comprender con el estudio y la fe. “Porque todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:27).</p>
<p>Sé que no me he acercado a la descripción de todas las maneras (o incluso a una manera) en que Jesús es el Hijo de Dios, pero espero que esta explicación básica invitará al lector a estudiar más profundamente la vida del Salvador  y el “gran&#8230; plan de nuestro Dios” (2 Nefi 9:13).</p>
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		<title>¿Por qué se llama a Jesús el Cordero de Dios?</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 05:47:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Porque los títulos que se le da a Jesús son simbólicos, se pueden analizar para obtener una mejor apreciación de ellos y para aprender quién es en verdad Él. Uno de los títulos de Jesucristo que tiene un nivel profundo de simbolismo es cuando lo llaman “el Cordero de Dios”. Intentaré dar una explicación simple [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Porque los títulos que se le da a Jesús son simbólicos, se pueden analizar para obtener una mejor apreciación de ellos y para aprender quién es en verdad Él. Uno de los títulos de Jesucristo que tiene un nivel profundo de simbolismo es cuando lo llaman “el Cordero de Dios”. Intentaré dar una explicación simple de lo que significa este título, y por qué entre todas las criaturas se eligió a un cordero para representar al Salvador.</p>
<p>Mucho antes de que el Cordero de Dios naciera en Belén, Isaías comparó al Salvador, de todos los hombres y mujeres, con un cordero cuando escribió: “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (Isaías 53:7). Por lo tanto, el cordero es un símbolo de sumisión, humildad y disposición para someterse a la voluntad del amo. Es verdad que Jesús es todo esto (humilde, dispuesto a someterse ante el Padre) pero el nivel de simbolismo es mucho más profundo que esto.<span id="more-628"></span></p>
<p>Pero antes de dar una explicación más amplia sobre porqué a Jesús se le llama el Cordero de Dios, debemos analizar por un momento la Ley de sacrificio, un rito de adoración que se ha practicado como parte de la alabanza desde los días de Adán y Eva. El comprender la Ley de sacrificio nos dará un punto de inicio para el simbolismo más profundo de porqué se le llama a Jesús el Cordero de Dios.</p>
<p>El Diccionario de la Biblia dice que: “Poco después de la expulsión de Adán y Eva del Jardín de Edén, el Señor les dio la ley de sacrificios, que consistía en la ofrenda de las primicias de sus rebaños, a semejanza del sacrificio futuro del Unigénito de Dios” (Diccionario de la Biblia: Sacrificios). Por lo tanto, la ley señaló a los hombres y a las mujeres “ese gran y postrer sacrificio; y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno” (Alma 34:14).</p>
<p>En la ley mosaica se lee que los sacrificios deben ser de “un macho sin defecto” (Levítico 1:3), las primicias o primogénitos del propio rebaño (Números 18:17), y sin tener ningún hueso quebrado (Éxodo 12:46). Los corderos de este tipo eran pertenencias de gran valor y tenían que ofrecerse de manera voluntaria. Después de que se sacrificó al cordero pascual, se lo “comieron&#8230; con pan sin levadura y hierbas amargas” (Diccionario de la Biblia: Fiestas). Todo lo que sobró se quemó.</p>
<p>Esto es lo que sucedía cuando se sacrificaban corderos durante la Pésaj, una fiesta de los judíos que se “instituyó para conmemorar el pasar de largo sobre las casas de los hijos de Israel en Egipto cuando Dios castigó a los primogénitos de los egipcios” y la “salvación de Israel de Egipto” (Diccionario de la Biblia: Fiestas). Este sacrificio del cordero en la fiesta del Pésaj es conocida como el “cordero pascual”.</p>
<p>James E. Talmage dijo, uniendo las piezas del rompecabezas:</p>
<blockquote><p>“El cordero pascual, a quien se le da muerte por cada hogar israelita en la fiesta anual recurrente del Pésaj, era un tipo particular del Cordero de Dios a quien en su debido momento se le daría muerte por los pecados del mundo. La crucifixión de Cristo se llevo acabo por la época de la Pascua; y la consumación del Sacrificio supremo, de los cuales los corderos pascuales han sido prototipos menores, hizo que el apóstol Pablo afirme, tiempo después, lo siguiente: ‘porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros’” (Jesús el Cristo. Ciudad del Lago Salado: Deseret, 1922. 46-47).</p></blockquote>
<p>Además,</p>
<blockquote><p>“Si ‘la preparación de la pascua’ (Juan 19:14) del viernes, día de la crucifixión de Cristo, significa la matanza de los corderos pascuales, nuestro Señor, el verdadero sacrificio del cual todas las primeras víctimas de altar han sido sólo prototipos, murió en la cruz mientras que se daba muerte a los corderos pascuales en el templo” (Ibídem. 620).</p></blockquote>
<p>Por lo tanto, Abraham dijo de una manera profética, cuando se preparaba para sacrificar a su único hijo: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío” (Génesis 22:8).</p>
<p>Jesucristo es el Cordero de Dios. Él es varón, no tiene pecados ni imperfecciones. Ninguno de sus huesos estaban quebrados (Juan 19:36). El era el Primogénito. Él es sumiso, humilde y dispuesto a someterse a la voluntad de su Padre. Él es nuestra Pascua (1 Corintios 5:7).</p>
<p>Mientras que todos los sacrificios, incluida la Pascua, ayudaron a la antigua Israel a esperar el suceso más grande que alguna vez haya ocurrido en la tierra, el Sacramento de la Cena del Señor nos ayuda a recordar ese mismo suceso. De manera simbólica, comemos Su carne y bebemos Su sangre como una muestra del recuerdo de ese suceso trascendental (Mateo 26:26-28). De esta manera, la ley antigua se ha eliminado y se ha reemplazado con una nueva.</p>
<blockquote><p>“Porque es preciso que haya un gran y postrer sacrificio; sí, no un sacrificio de hombre, ni de bestia, ni de ningún género de ave; pues no será un sacrificio humano, sino debe ser un sacrificio infinito y eterno” (Alma 34:10).</p></blockquote>
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		<title>¿Por qué Jesús es llamado el Primogénito?</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 05:38:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús el Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[Pre-existencia de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Vida premortal de Jesús]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando nos ponemos a reflexionar sobre lo que significa nacer, a menudo pensamos en recibir la vida y un cuerpo mortal que papá y mamá nos brindan. Por lo tanto, cuando preguntan: “¿Qué es lo que quiere decir que Jesús sea el primogénito? A menudo aparece otra pregunta: “¿Cómo puede Jesucristo ser el primogénito si [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando nos ponemos a reflexionar sobre lo que significa nacer, a menudo pensamos en recibir la vida y un cuerpo mortal que papá y mamá nos brindan. Por lo tanto, cuando preguntan: “¿Qué es lo que quiere decir que Jesús sea el primogénito? A menudo aparece otra pregunta: “¿Cómo puede Jesucristo ser el primogénito si vivió en lo que algunas veces se denominó el meridiano de los tiempos? Para poder responder estas preguntas, debemos volver a reflexionar nuestra definición de lo que significa nacer.</p>
<p>Las escrituras hablan de la llegada de un renacimiento cuando uno recibe el perdón de sus pecados. Pero ya que Jesús nunca pecó, esto no puede darse en este caso.” Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.” (Mateo 9:12). De todas maneras, cuando las personas nacen, se dice que recibieron vida. Por lo tanto, volver a nacer es recibir nuevamente una vida. Una de las formas en que Jesús es el primogénito es porque “Cristo ha resucitado de entre los muertos; y llegó a ser primicias de los que durmieron”. (1 Corintios 15:20). Al llamar a Cristo el Primogénito nos referimos a su acto de conquistar la muerte para que “todos resuciten” (1 Corintios 15:22). Entonces, uno podría decir que, por lo tanto, se trata de un acto de adoración –de impresionante reverencia- para recordar que Jesucristo es el Primogénito, el primero que resucitó y recibió nuevamente un cuerpo. <span id="more-621"></span></p>
<p>Pero existe más de una forma  por la que Jesucristo es el primogénito. </p>
<p>De acuerdo con el término “Primogénito” en el Diccionario Bíblico, uno lee tres maneras en que se llama a Jesús por medio de este título:  </p>
<blockquote><p>“Jesús es el primogénito de los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial, el Unigénito del Padre en la carne y el primogénito en levantarse de entre los muertos en la resurrección, ‘para que en todo tenga la preeminencia’(Colosenses 1:13-18)”.</p></blockquote>
<p>Puesto que ya he escrito acerca de la última afirmación, cómo es que Jesús es “el primero en levantarse de la muerte por medio de la resurrección” y además ya se había escrito un artículo sobe la afirmación intermedia, Cristo como “el Unigénito del Padre en la carne”, me preparo ahora para abordar la primera afirmación que “Jesús es el primogénito de los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial” </p>
<p>Para poder entender lo que quiere decir esta afirmación, uno debe entender que todos los hombres y todas las mujeres, antes de nacer en esta tierra, existieron como espíritus. Dichos espíritus de hombres y mujeres pre mortales “lo conocieron y lo adoraron como su Padre Eterno, y aceptaron Su plan por el cual obtendrían un cuerpo físico y ganarían experiencias terrenales para progresar hacia la perfección y finalmente cumplir su destino divino como herederos de la vida eterna”. (La Primera Presidencia y el Consejo de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. “La familia: Una proclamación para el mundo “Liahona, noviembre de 1995, pág. 102). Estos espíritus son los “hijos espirituales” mencionados anteriormente, y Jesús es el primogénito –preeminente- de estos “hijos espirituales”.</p>
<p>En el año 1909, el cuerpo de gobierno de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (<a href="http://mb-soft.com/believe/tshm/morbelie.htm" class="internal_link_tool_iglesia mormona">Iglesia Mormona</a>) emitió una declaración que explica esta idea mejor: “El Padre de Jesús también es nuestro Padre. El mismo Jesús enseñó esta verdad, cuando instruyó a sus discípulos sobre cómo orar: “Padre nuestro que estás en los cielos, etc.”. Jesús, sin embargo, es el primogénito entre todos los hijos de Dios, el primero en ser engendrado en el Espíritu y el  único que se engendró en la carne. Él es nuestro hermano mayor y nosotros al igual que Él, somos hechos a la imagen de Dios” (La Primera Presidencia [José F. Smith, John R. Winder, Anthon H. Lund], “El origen del hombre”  Improvement Era-revista en ingles noviembre de 1909, págs. 75-81. </p>
<p>Esto parece tener sentido, pero ahora deseo preguntar, ¿es incorrecto considerar a Dios nuestro hermano mayor? ¿No parece al menos un poco extraño decir que nosotros estamos vinculados, al menos espiritualmente, con el grandioso ser que alguna vez caminó sobre la tierra? Pero resulte extraño o no, “entre los hijos espirituales de Elohin [Padre Celestial] el primogénito fue y es Jehová o Jesucristo de quienes los demás son menores” (La Primera Presidencia y el Consejo de los Doce Apóstoles, Improvement Era, agosto de 1916, 940-1)   </p>
<p>Por lo tanto, Cristo es el primogénito de todos los hijos espirituales de Dios y aunque se le puede considerar como nuestro Hermano Mayor, al mismo tiempo el Dios de toda la tierra aún desea llamarnos Sus amigos”. (Juan 15:15)</p>
<p>El ya fallecido Élder Neal A. Maxwell de manera elocuente estableció una solución para esta rareza, </p>
<blockquote><p>“En inteligencia y en su actuar, Él [Jesucristo] supera por mucho al individuo y al conjunto de capacidades y logros de todo aquel que haya vivido, vive y que aun vivirá” (vea Abraham 3:19). Él se regocija en nuestra bondad y éxito, pero cualquier evaluación de donde estamos parados en relación a Él nos dice que ni siquiera estamos de pie. ¡Estamos arrodillados!”- (Neal A. Maxwell, en Informe de la Conferencia, octubre de 1981, pág. 9). </p></blockquote>
<p>Por lo tanto ¿podemos llamar a Jesucristo nuestro Hermano Mayor? Bien, en el sentido que tenemos el mismo Padre Eterno en el Cielo, el Padre de nuestros cuerpos espirituales, la respuesta es afirmativa. Pero personalmente no me siento cómodo haciendo esto. Preferiría adherirme al término Primogénito, porque abarca mucho más de lo que Él es, “el primogénito de los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial, el único engendrado del Padre en la carne y el primero en levantarse de la muerte en la resurrección, ‘para que en todo tenga la preeminencia’.. (Colosenses 1:13-18)” (Diccionario Bíblico: Primogénito)      </p>
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		<title>Llegar a conocer realmente a Jesucristo</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jul 2009 04:36:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Adversidad]]></category>
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		<description><![CDATA[Sufrí con una adicción por más de veinte años. Después de un interminable ciclo de arrepentimiento y medidas a medias, oí de un programa de 12 pasos con un enfoque centrado en Cristo, llamado “Corazón a Corazón”. Conforme empecé a avanzar con la lectura, me sentía atónito con el cuadro tan diferente que se estaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2009/07/tomk_120.jpg" alt="tomk_120" width="120" height="90" class="alignleft size-full wp-image-391" /></p>
<p>Sufrí con una adicción por más de veinte años. Después de un interminable ciclo de arrepentimiento y medidas a medias, oí de un programa de 12 pasos con un enfoque centrado en Cristo, llamado “Corazón a Corazón”. Conforme empecé a avanzar con la lectura, me sentía atónito con el cuadro tan diferente que se estaba pintando.</p>
<p>Aquí estaba el Cristo que nunca pensé ni en sueños que podría ser real. Un Cristo que no estaba enojado y ni siquiera disgustado por mi manera de actuar. Un Cristo que me conocía desde la preexistencia. Un cristo que conoce mi potencial presente y futuro. Un Cristo que solamente necesita mi voluntad para realizar un milagro en mi vida.</p>
<p>Una de las herramientas de Corazón-a-Corazón es la Escritura. En particular, existe un proceso conocido como “Asesorándote con el Señor por medio de la Escritura”.  Lo encontré interesante. ¡Nunca había oído de un concepto así antes! Conforme avanza, es completamente ceñido a las escrituras en su origen. Tiene que ver con la vida eterna. Porque la vida eterna depende del conocimiento de Dios. Y esta práctica de “asesorarse” con Él por escrito es como yo he llegado a conocerlo como persona y probar de Su amor.</p>
<p>El proceso es éste: Llevas un diario. En ese diario escribes “como si” estuvieras hablándole al Salvador en persona. Le escribes sobre cualquier cosa que sientas necesaria. Luego, escribes lo que sientas de Él a modo de respuesta. Tal vez esto suena extraño, pero funciona y sé que podemos crecer en este don. Se nos promete que las palabras de Cristo vendrán a nosotros mediante la influencia del Espíritu Santo. <a href="http://www.laiglesiamormona.com" class="internal_link_tool">Los mormones</a> creen en el poder de este don, que se les concede a los que son bautizados en la Iglesia de Jesucristo (Los <a href="http://www.losmormones.org/" class="internal_link_tool">mormones</a>) si se mantienen dignos del mismo o recuperan la dignidad mediante el proceso del arrepentimiento. El Espíritu del Espíritu Santo más bien se siente en lugar de oírlo como palabras realmente audibles. Pero si realizamos un salto de fe y hacemos el intento, muy pronto descubrimos que Su Voz es real. </p>
<p>¡Esta simple práctica ha producido cambios importantes en mi vida!  ¡Puedo decir que he llegado a conocer al Señor!</p>
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		<title>James Ballou: “Sobreviviente del Alma” mormón</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jul 2009 04:18:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Enseñanzas de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Expiación de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Expiación]]></category>
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		<description><![CDATA[Son nuestras decisiones y no las circunstancias las que nos definen James Viví mi juventud en el hogar de mi padre rodeado de drogas, violencia, alcohol y depravación. Viví en medio de gente cuyas almas habían sido voluntariamente sacrificadas y que conocían solamente de la búsqueda del placer terrenal. Este fue mi hogar hasta que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Son nuestras decisiones y no las circunstancias las que nos definen</p>
<p><img src="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2009/07/james-ballou.png" alt="james-ballou" width="150" height="122" class="alignleft size-full wp-image-383" /></li>
</p>
</p>
</p>
<p>James</p>
<p>Viví mi juventud en el hogar de mi padre rodeado de drogas, violencia, alcohol y depravación. Viví en medio de gente cuyas almas habían sido voluntariamente sacrificadas y que conocían solamente de la búsqueda del placer terrenal. Este fue mi hogar hasta que mi padre murió como resultados de complicaciones causadas por su estilo de vida. Tenía 15 años. Algunos podrían pensar que mis años formativos representaban un casi irremontable cúmulo de obstáculos y que cualquiera que hubiera crecido en tales circunstancias quizá nunca podría encontrar a Dios. Pero yo había sobrevivido a los embates, negocios con drogas, abuso y negligencia para un propósito mayor.</p>
<p><span id="more-384"></span></p>
<p>Si las circunstancias de mi niñez tuvieran el poder de provocar que mi alma se convierta en irredimible, el adversario tendría un plan perfecto. Sin embargo el asignar un futuro a un niño simplemente por exponerlo al mal ignora el obsequio más poderoso que Dios concedió a todos sus hijos- el don de ESCOGER. Al final fue mi voluntad de ejercer este don combinado con los beneficios eternos de Jesucristo los que me permitieron escapar de la vida que mi padre me había asignado. Pero el camino a Dios era difícil.</p>
<p>Después de la muerte de mi padre me volví aún más introvertido. Me sumí en la autocompasión y el odio a mí mismo. En mis sentimientos egoístas no existía nadie que hubiera o que podría alguna vez sufrir como me había sucedido a mí. Pasaba por esa etapa en la que culpaba a Dios por todo lo que me había sucedido. Me convencía a mí mismo de que había algo en mí que era fundamentalmente imposible de amar que hacía de mi existencia una afrenta para mi Creador. Debido a esto, no podía conceder gozo siquiera a los gestos más puros u obsequios honestos. Cuando llegué al punto en que me sentía completamente sumido en el odio, el dolor y el enojo, me lanzaron una cuerda salvavidas.</p>
<p>La oportunidad de salvar mi vida se me ofreció con sinceridad y sin ninguna reserva. Se me presentó gratuitamente y sin condiciones previas. Tocó en una parte mía que ya había olvidado que siquiera existía. Se me enseñó la verdad de mi existencia y supe de mi herencia real. Llegué a darme cuenta de que debido a quién era mi padre, mi padre real, yo era un príncipe. Aprendí del Plan de Salvación como se enseña en la fe mormona, (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días), que yo había vivido antes de esta vida, que tenía un propósito una identidad y una misión y que viviría después de esta vida, y escogía seguir el plan del Salvador.</p>
<p>Este conocimiento revelado del evangelio cambió mi vida. Empecé a dejar ir parte del odio y encontré que muchas de las heridas de mi pasado empezaban a sanar. Fue en este punto que el verdadero milagro sucedió y reconocí el amor puro de Cristo. El bálsamo de Golead fue aplicado a mi dañado corazón, empecé a sentir amor y a dar amor por primera vez en mi vida.</p>
<p>El proceso de curación ha tomado más de veinte años y no siempre ha sido fácil. Descubrí la capacidad de amar a aquellos que me habían hecho mal y he buscado el perdón de aquellos a los que yo les había causado daño. El poder del sacrificio del Redentor se manifestó en mi vida y me permite cambiar no solamente mi propia vida sino proporcionar dirección y esperanza para mi posteridad.</p>
<p>Como mi padre, tengo hijos que necesitan mi guía y dirección. Pero a diferencia de mi padre yo puedo transmitirles el don de la esperanza y amor que viene del Evangelio restaurado de Jesucristo (Los SUD o fe mormona) y mi decisión de abrazarla. Debido a Su maravillosa influencia el daño causado ya hace tantos años no puede ya dirigir mis decisiones. Por el contrario, mis decisiones son el producto de un deseo de servir a Dios y obtener mi salvación personal.</p>
<p>Por James Ballou, Autor de Sobreviviente del Alma.<br />
www.SoulSurvivorStory.com</p>
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		<title>Un Corazón Presionado: Una mujer mormona habla de la Adversidad &#8211; Parte I</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jul 2009 04:04:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Adversidad]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanzas de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Expiación de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Expiación]]></category>
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		<description><![CDATA[Parte I El Plato Especial del Salvador Alguien dijo que hay dos maneras de ver la vida-la primera: nada es un milagro, la segunda: “todo” es un milagro. Yo me inclino por la última. Lo que el Señor crea con la materia prima de nuestras vidas es milagroso. Ver la mano del Señor en mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2009/07/me-photo-booth1.jpg" alt="me-photo-booth" width="200" height="150" class="alignleft size-full wp-image-369" /></p>
<p><strong>Parte I</strong></p>
<p><strong>El Plato Especial del Salvador</strong></p>
<p>Alguien dijo que hay dos maneras de ver la vida-la primera: nada es un milagro, la segunda: “todo” es un milagro. Yo me inclino por la última. Lo que el Señor crea con la materia prima de nuestras vidas es milagroso. Ver la mano del Señor en mi vida ha aumentado significativamente desde que me uní a <a href="http://www.mormon.org/learn/0,8672,794-3,00.html">La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días</a> (los <a href="http://creenciasmormonas.com/">mormones</a>).</p>
<p>Siempre hay un festín preparado para nosotros, dentro y fuera de la adversidad, sin embargo con frecuencia nos lo perdemos. El plato especial del <a href="http://elcristo.org/">Salvador</a> es Su amor perfecto, en toda circunstancia, incluyendo aquellas que resultan del mal uso que otros hacen de su albedrío.<span id="more-379"></span></p>
<p>Lo admito, vuelo por las nubes de alguna manera cada vez que pruebo aunque sea un pedacito de ese amor. Es el milagro escrito por toda la creación y visible virtualmente en cada rincón de nuestros universos. El sentirse así no significa que la vida ha sido fácil. Muy por el contrario.</p>
<p>El probar el amor de Dios en nuestras vidas incluye, en lugar de excluir, momentos y situaciones de dolor, complejidad, penas, pesar, indecisión, desánimo, depresión. Mientras algunos vemos Su mano en algunas etapas de nuestras vidas, encasillamos el resto, excusándonos o perdiendo gozo permanentemente por lo que parece ser una anomalía del plan o un desaliento inexplicable.</p>
<p>Carlfred Broderick, autor mormón, en una <a href="http://es.mormonwiki.com/Charla_fogonera">charla fogonera</a> en BYU (devocionales que los mormones realizan frecuentemente), una vez dijo: “Muchas veces esperamos vidas sin dolor como miembros de La Iglesia de Jesucristo. El evangelio no nos exceptúa del dolor; es un recurso en los tiempos de dolor.” </p>
<p>He aprendido y testifico que la influencia y  puño y letra del Salvador es siempre evidente, aun cuando no podemos descifrar Su mensaje totalmente para nosotros en ese momento. Testifico que Él se encuentra presente en el laberinto de nuestras vidas así como en sus mejores momentos, sino Dios dejaría de ser Dios. </p>
<p>El <a href="http://www.mormon.org/learn/0,8672,806-3,00.html">milagro de Su amor</a> nunca termina; tan sólo se presenta en formas diferentes. <strong>Es el milagro de la presión de Dios en nuestros corazones-ejerciendo presión espiritual para extraer impurezas y perfeccionarnos por medio de Su expiación –o es el que Él utilice el inexplicable mal uso del albedrío de alguien para el provecho eventual de nuestra propia alma.</strong></p>
<p><strong>El Fuego del Refinador</strong></p>
<p>Hay una canción cantada por Steve Green, llamada El Fuego del Refinador. Una parte de la letra dice:</p>
<blockquote><p><em>El Fuego del Refinador<br />
Donde arde un fuego de calor sagrado<br />
Blanca incandescencia con santa flama<br />
Y todo lo que pasa por su abrazo<br />
No saldrá jamás igual<br />
Algunos como bronce; algunos como plata<br />
Algunos como oro<br />
Después con gran habilidad, son martillados por su sufrimiento<br />
En el yunque de Su voluntad<br />
El fuego del Refinador se ha convertido en el único deseo de mi alma<br />
Purgado y limpiado y purificado para que el Señor sea glorificado<br />
Él está consumiendo mi alma;<br />
me refina, me hace íntegro<br />
No importando lo que pierda,<br />
Yo escojo el fuego del Refinador.</em><br />
Steve Green <em>La Misión</em></p></blockquote>
<p>“Calor Sagrado. Blanca incandescencia con santa flama” – una descripción escogida de la influencia refinadora. Aunque no estoy seguro de que alguna vez yo saltaría al horno de la aflicción, estoy contento por la oportunidad de ser purgado y por la perspectiva sobre el dolor y la adversidad que brinda el evangelio de Jesucristo.</p>
<p>¿No es cuando nuestro corazón se siente afligido por el dolor y el desconsuelo o el deseo que aprendamos mucho sobre nosotros mismos y nuestro Salvador, que la cirugía necesaria para ser purificados puede ocurrir?</p>
<p>¿Qué demandará ser purificados –tener las cámaras de nuestro corazón limpias y perfeccionadas? ¿Podemos soportar el calor?</p>
<p><strong>Presiones Espirituales</strong></p>
<p>Las <a href="http://es.mormonwiki.com/Pruebas">pruebas</a> –presiones  espirituales– son confeccionadas de acuerdo al ritmo y desempeño de nuestros propios corazones. Lo que a algunos nos puede producir una simple picazón, a otros les puede causar un dolor muy agudo.</p>
<p>Algunos entre nosotros han cuidado a víctimas de Alzheimer o a pacientes con cáncer o a aquellos que sufren dolores crónicos o intensos, o discapacidad. Algunos hemos observado a niños que sufren de dolores agudos o enfermedades terminales mientras que otros personalmente hemos sufrido de dolor intenso y/o enfermedad. Algunos hemos sufrido los altibajos del dolor emocional, causados por nuestros propios actos o los de terceros.</p>
<p>Mientras puede haber algunos de nosotros que haya conocido relativamente poco dolor, otros pueden haber experimentado una enormidad de él. Algunos ya han visitado su propio <a href="http://es.mormonwiki.com/Getsemani">Getsemaní</a>; otros aún lo esperan. Los mormones creen que tal oposición es parte de la experiencia mortal pero que puede ser santificadora.</p>
<p>Y en ocasiones las presiones son de una variedad o recurrencia diferentes, cuando nuestros corazones han sido expuestos a situaciones menos visibles para otros:</p>
<p>Ocasiones en las que a alguien equivocado se le toma como correcto, en contra nuestra. </p>
<p>Ocasiones en las que nuestras expectativas exceden a nuestra realidad.</p>
<p>Ocasiones en las que nos aferramos a la hebra de la esperanza o el deseo.</p>
<p>Ocasiones en las que se juzga equivocadamente nuestro carácter o se nos acusa falsamente.</p>
<p>Ocasiones en las que nuestra fortaleza se quiebra.</p>
<p>Ocasiones en las que,  como hijos de <a href="http://es.mormonwiki.com/Casa_de_Israel">Israel</a>, dudamos de la existencia de una tierra prometida.</p>
<p>Sin importar la naturaleza o magnitud de la prueba, el tamaño de la mano de Dios nunca cambia. Y nunca desaparece. Lo que sí hace, sin embargo, es continuar “ensanchando nuestros corazones” (Salmos 119:32)</p>
<p><strong>“Desde el desierto”</strong></p>
<p>Aquí hay un ejemplo simple de la influencia del Señor en mi vida como una joven madre. Esta ocurrió hace 15 años, después de que nació Talía. Mi sistema inmunológico parecía colapsar, probablemente la desnutrición durante la enfermedad en el embarazo y los cambios hormonales correspondientes. En todo caso, me sentí agotada después de su nacimiento e incapaz de correr tan rápido como estaba acostumbrada.</p>
<p>De hecho, todavía me sentía como si llevara conmigo un hotel cuando me levantaba de la cama, o caminando hacia un campo de inducción del sueño de arrúllate con Dorothy, aun después de “doce” horas en la tierra de las canciones para dormir, dos veces mi requerimiento normal. Mis circunstancias persistían e invité a la depresión por causa de mi incapacidad de recuperar mi anterior resistencia.</p>
<p>Un día, abrí providencialmente el <a href="http://es.mormonwiki.com/Libro_de_Morm%C3%B3n">Libro de Mormón</a> (un libro canónico sorprendente y segundo testigo de Jesucristo), en <a href="http://scriptures.lds.org/es/alma/37/38-47#38">Alma 37: 38-47</a>, y leí lo siguiente:</p>
<blockquote><p>38. Y ahora, hijo mío, tengo algo que decir concerniente a lo que nuestros padres llaman esfera o director, o que ellos llamaron Liahona, que interpretado quiere decir brújula; y el Señor la preparó.</p>
<p>39.… Y he aquí fue preparada para mostrar a nuestros padres el camino que habían de seguir por el desierto.</p>
<p>41. Sin embargo por motivo de que se efectuaron estos Milagros por medios pequeños; se les manifestaron obras maravillosas. Mas fueron perezosos y se olvidaron de ejercer su fe y diligencia, y entonces esas obras maravillosas cesaron,  <strong>y no progresaron en su viaje</strong>.</p>
<p>42. <strong>Por lo tanto, se demoraron en el desierto, o sea,  no siguieron un curso directo</strong>, y fueron afligidos con hambre y sed por causa de sus transgresiones&#8230; (énfasis añadido)</p></blockquote>
<p>Me inundó el espíritu de revelación penetrante. El Señor reconoció mi propia experiencia salvaje. No fui exceptuado de la misma ni tampoco la hubiera creado. Pero había más.</p>
<p>Me impresionó el hecho de que los <a href="http://es.mormonwiki.com/Nefitas">Nefitas</a> (antiguos habitantes de este continente cuyos registros estuve leyendo, que habían huido de Jerusalén en el tiempo de Sedequías para venir a esta tierra), “no progresaron en su viaje” y en verdad, “se demoraron en el desierto” más de lo necesario.</p>
<p>Ajá, recién lo estaba entendiendo. El Señor parecía decir, en estos versículos, que yo podía “dejar” el desierto en cualquier momento que estuviera lista, lista para ejercer mi fe en mayor medida. El examen había terminado pero todavía estaba prendida del salón de exámenes. En lugar de seguir un “curso directo”, había innecesariamente tomado una desviación espiritual (42). Qué plato tan apetecible preparado por un Padre amoroso.</p>
<p>Pronto empecé a investigar nuevas formas de acercarme a mis síntomas físicos, mientras solicitaba por mayor ayuda del sacerdocio, cuando empecé gradualmente a mejorar hasta que recuperé mi salud emocional y física y el vigor. Esto no significa que todas las enfermedades  tienen lenta recuperación, eso fue en este caso, mi salud se iba a recuperar conforme aumentara mi fe en ese proceso de recuperación.</p>
<p>Al tener un corazón presionado o depresivo,  me refugiaba en la palabra y el amor del Señor en mi circunstancia individual. Ha habido otros incidentes o momentos cuando el Señor lo ha hecho de manera similar, como Él lo promete, y dispersó las nubes de la oscuridad para mí como lo hizo por Nefi, un profeta que vivió en este continente, y otros registraron en escritura moderna (<a href="http://scriptures.lds.org/es/alma/19/6#6">Alma 19:6</a>; <a href="http://scriptures.lds.org/es/dc/21/6#6">D. y C. 21:6</a>) </p>
<p>Estoy agradecida por esas impresiones del corazón.</p>
<p>Colectivamente, me recuerdan otro tipo de presión, aun “La prensa del olivo”. Ver <a href="http://elcristo.org/372/un-corazon-presionado-ii-parte">Parte II</a>.</p>
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		<title>El poder redentor de la Expiación</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Jun 2008 23:59:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Enseñanzas de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Expiación de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[condiciones]]></category>
		<category><![CDATA[Expiación]]></category>
		<category><![CDATA[justicia]]></category>

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		<description><![CDATA[La Caída de Adán trajo al mundo tanto muerte física, que es la separación del espíritu del cuerpo (Santiago 2:26), como muerte espiritual, que es la separación de Dios o alienación de las cosas pertenecientes a Dios (Alma 12:32). La Expiación de Jesucristo nos redime, o nos rescata, de los efectos de la Caída. Bruce [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;">La Caída de Adán trajo al mundo tanto muerte física, que es la separación del espíritu del cuerpo (Santiago 2:26), como muerte espiritual, que es la separación de Dios o alienación de las cosas pertenecientes a Dios (Alma 12:32). La Expiación de Jesucristo nos redime, o nos rescata, de los efectos de la Caída. Bruce R. McConkie enseñó que hay dos clases de “redención”: condicional e incondicional. (Doctrina Mormona, 2ed, <em>Bookcraft</em>, 1966, 623)</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;">La redención incondicional proporciona dos dones gratuitos a la humanidad. El primer don incondicional es que todos aquellos que alguna vez tienen o tendrán vida en la mortalidad serán redimidos de la muerte física mediante la Resurrección, porque Jesús “gustó de la muerte por todos” (Hebreos 2:9). Juan registró el propio testimonio del Salvador que “vendrá la hora cuando, los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de justos; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de injustos”. (Versión inspirada, Juan 5:29)</span><span id="more-78"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;">Ya sean justos o injustos, todos se levantarán con un cuerpo inmortal, nunca más estarán sujetos a la muerte o los dolores, enfermedades, y fatigas del cuerpo mortal (<a href="http://scriptures.lds.org/es/alma/11/41-45#41">Alma 11:41-45</a>). Llegué a apreciar aquella bendición cuando era adolescente. Mi padre sufría de los efectos de la diabetes, inclusive perdió la visión en los dos últimos años de su vida. Aunque, experimenté una gran pérdida durante mi último año de la secundaria cuando él murió, sentí paz al saber que su espíritu estaría algún día reunido con un cuerpo físico perfecto, libre de las aflicciones físicas que había sufrido en su vida. Me regocijé sabiendo que su muerte había restaurado su visión y que podía ver a su familia por primera vez en más de dos años. “Jesús dijo…he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean”. (Juan 9:39)</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;">La segunda bendición incondicional de la Expiación está expresada en nuestro <a href="http://scriptures.lds.org/es/a_of_f/1/2#2">segundo artículo de fe</a>. “Creemos que los hombres serán castigados por sus propios pecados, y no por la transgresión de Adán”. Aunque cada uno de nosotros ciertamente está influenciado por la Caída de Adán (es decir, todos nosotros experimentamos dolor, sufrimiento, enfermedad y muerte), la gracia infinita de Cristo evita que seamos castigados por la transgresión de Adán o los pecados de cualquier otra persona. Podemos sufrir debido a los pecados de otros, pero aquel sufrimiento no ocurre como un castigo impuesto por Dios. No sería justo que Dios castigue a una persona por los pecados de otros. Juan volvió a codificar las palabras de Jesús: “El Padre… todo el juicio dio al Hijo” (Juan 5:22) y “mi juicio es justo”. (Juan 5:30)</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;">La redención de la muerte física es incondicional, pero la redención de la muerte espiritual no lo es. Según Bruce McConkie, la “redención condicional es sinónimo de exaltación o vida eterna. Y viene por la gracia de Dios junto con buenas obras e incluye la redención de los efectos de la caída temporal y espiritual” (Doctrina Mormona, 623). Nos alienamos nosotros mismos de Dios y morimos espiritualmente mediante el pecado. Y debido al pecado, Juan pensó, todos tienen necesidad de la Expiación (1 Juan 1:8). Juan además explicó que la Expiación proporciona la redención de la muerte espiritual bajo las condiciones de arrepentimiento y posterior obediencia, además hace posible el nacimiento espiritual (Juan 3:3-5, 8:51). “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo; y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. (Traducción de José Smith, 1 Juan 2:1-2)</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;">La palabra <em>expiación</em> en inglés “<em>atonement” </em>significa literalmente reconciliar o establecer una unión con Dios (set at-one). Jesús, quien era uno con el Padre, media una reconciliación con Dios por medio de la cual “nuevamente podemos tener comunicación con [el Padre] y hacernos dignos de morar para siempre como un ser resucitado en los mundos eternos” (James E. Talmage en Hugh B. Brown, <em>The Abundant Life</em> – La vida abundante, 1935, 315). Al hacer esto, Jesús, “el autor y consumador de la fe” responde a los fines de la justicia y origina nuestra felicidad eterna, la cual es el fin o el “objeto y propósito de nuestra existencia” (Enseñanzas del Profeta José Smith, 1976, 255) </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;" lang="ES">El arrepentimiento condicional requiere que nos arrepintamos completamente de todos nuestros pecados. El arrepentimiento que trae el perdón total requiere sufrimiento. <a href="http://es.mormonwiki.com/Spencer_W._Kimball">Spencer W. Kimball</a> dijo: “No puede haber perdón sin arrepentimiento absoluto y real, y no puede haber arrepentimiento sin castigo”. El pecador que no se ha arrepentido debe pagar el precio completo del pecado” (“<em>To Bear the Priesthood Worthily</em>”-“Poseer el sacerdocio dignamente”, <em>Ensign</em>- revista en inglés- 1975, 78) </span><span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;">¿Puede el pecador arrepentido escapar del sufrimiento por completo, o aún se encuentra sujeto a las exigencias de la justicia? ¿Satisface el pecador arrepentido las exigencias de la justicia mediante su propio sufrimiento, mediante sus propias obras de arrepentimiento?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"><a href="http://es.mormonwiki.com/Dallin_H._Oaks">Dallin H. Oaks</a>, [un apóstol del Señor], respondió estas preguntas. Él dijo:</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;">¿Estos versículos significan que una persona que se arrepienta no tendrá que sufrir en absoluto porque el Salvador carga con todo el peso de la culpa? No, significan que la persona que se arrepienta no tendrá que sufrir “tal como” sufrió el Salvador por ese pecado. Los pecadores que se arrepientan sentirán algo de sufrimiento, pero por su arrepentimiento y por la Expiación, no experimentarán la magnitud… total del tormento que sufrió el Salvador por ese pecado… El sufrimiento que impulsa a un trasgresor al arrepentimiento es su propio sufrimiento. Pero el sufrimiento que satisface las exigencias de la justicia para todas las trasgresiones es el sufrimiento de nuestro Salvador y Redentor. ..Algunos trasgresores… [preguntan] “Por qué debo sufrir”&#8230;Ahora que dije lo siento, ¿por qué no puede tener compasión y olvidar esto?&#8230; El trasgresor arrepentido debe cambiar, y las condiciones de arrepentimiento, incluyendo la confesión y el sufrimiento personal, son necesarias para lograr aquel cambio. El hecho de excluir a un trasgresor de estas condiciones le privaría del cambio necesario para su salvación” (“<em>What Think Ye of Christ”</em> – “¿Qué pensáis de Cristo?”, <em>Ensign </em>-revista en inglés- Noviembre 1988, 67)</span></p>
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