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	<title>Jesucristo &#187; Creencias mormonas</title>
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	<description>El Salvador y Redentor de la humanidad</description>
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		<title>¿Por qué Dios no siempre detiene a la maldad?</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Apr 2012 00:50:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Melissa DeMouxes miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mujer “mormona”) y reside en West Vally City, Utah. Muchas personas en el mundo cuestionan la existencia de un Dios, debido a sus experiencias con terribles hechos y eventos los cuales no pueden entender que un creador amoroso permita que [...]]]></description>
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			   </div><p><em>Melissa DeMouxes miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mujer “mormona”) y reside en West Vally City, Utah.</em></p>
<p><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/creation-mormon.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-872" title="Satellite view of Magellanic Cloud" src="http://elcristo.org/files/2012/04/creation-mormon-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a>Muchas personas en el mundo cuestionan la existencia de un Dios, debido a sus experiencias con terribles hechos y eventos los cuales no pueden entender que un creador amoroso permita que sucedan. Tal maldad, sin embargo, es parte necesaria de nuestra mortalidad, y con un poco de estudio podemos llegar a comprenderlo mejor. Aunque echar un vistazo a la Biblia es útil, La Iglesia de <a class="external_link_tool" href="http://mormon.org/learn/0,8672,802-3,00.html">Jesucristo</a> de los Santos de los Últimos Días (a veces erróneamente llamada la Iglesia Mormona) tiene otros libros de escrituras, el <em>Libro de Mormón</em>, el cual contiene revelaciones que hacen el propósito de la existencia de la maldad aún más clara.<span id="more-871"></span></p>
<p>Porque es preciso que haya una oposición en todas las cosas. Pues de otro modo… no se podría llevar a efecto la rectitud ni la iniquidad, ni tampoco la santidad ni la miseria, ni el bien ni el mal. De modo que todas las cosas necesariamente serían un solo conjunto; por tanto, si fuese un solo cuerpo, habría de permanecer como muerto, no teniendo ni vida ni muerte, ni corrupción ni incorrupción, ni felicidad ni miseria, ni sensibilidad ni insensibilidad (2 Nefi 2:11).</p>
<p>Sin oscuridad, no hay luz. Sin arriba, no hay abajo. Estas cosas son subjetivas a las comparaciones y deben tener oposición para ser entendidas. Para que el bien, santidad, rectitud, felicidad y gozo existan, deben existir sus opuestos. Hasta que hayamos probado algo amargo, no podemos hacer comparaciones con el fin de saber o comprender algo dulce.</p>
<p>Esta oposición también nos brinda la oportunidad de crecer y aprender. Crea una lucha física, mental y espiritual que forma el carácter de la misma manera en que la presión forma diamantes, el ejercicio forma la resistencia y el estudio forma la inteligencia.</p>
<p>Si eres echado en el foso o en manos de homicidas, y eres condenado a muerte; si eres arrojado al abismo; si las bravas olas conspiran contra ti; si el viento huracanado se hace tu enemigo; si los cielos se ennegrecen y todos los elementos se combinan para obstruir la vía; y sobre todo, si las puertas mismas del infierno se abren de par en par para tragarte, entiende, hijo mío, que todas estas cosas te servirán de experiencia, y serán para tu bien (Doctrina y Convenios 122:7).</p>
<p><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/joseph-smith-liberty-jail-mormon.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-873" title="joseph-smith-liberty-jail-mormon" src="http://elcristo.org/files/2012/04/joseph-smith-liberty-jail-mormon-222x300.jpg" alt="" width="222" height="300" /></a>¿Cómo podría algo malo ser para nuestro bien? Estoy segura que todos podemos pensar en terribles ejemplos de maldad que simplemente no concuerdan con esta escritura. El abuso infantil. Personas asesinadas por conductores ebrios. Víctimas de desnutrición naciendo en países del tercer mundo. Aquellos muertos en desastres naturales o actos de terrorismo. Víctimas de rapto, tráfico de personas, violaciones y asesinatos. ¿Cómo puede cualquiera de estas experiencias ser para bien? En algunos casos, puede edificar fortaleza de carácter y producir oportunidades para las víctimas de mostrar un amor y compasión a semejanza de <a class="external_link_tool" href="http://www.lds.org/languages/proclamations/livingchrist/start_here_2.pdf">Cristo</a> por medio del perdón. Ver el sufrimiento de los demás también nos brinda la oportunidad de ejercitar la caridad, pero esto parece de poco consuelo para tan inmenso sufrimiento.</p>
<p>Nuestro tiempo en esta tierra, sin embargo, es un tiempo para que ejercitemos nuestro albedrío, con el que Dios nunca interferirá. Hacerlo usurparía Sus propósitos para nuestra mortalidad. Mucha de la maldad y sufrimiento en el mundo es el resultado de las decisiones del hombre utilizando su albedrío. Con nuestras decisiones vienen inevitables e irreversibles consecuencias, así como la responsabilidad de estas consecuencias.</p>
<p>Así pues, los hombres son libres según la carne; y les son dadas todas las cosas que para ellos son propias. Y son libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte, según la cautividad y el poder del diablo; pues él busca que todos los hombres sean miserables como él (2 Nefi 2:27).</p>
<p>Las consecuencias de elegir el mal tienen un efecto ondulante de largo alcance. Sufre gente inocente, mientras que el único responsable parece a veces apenas sufrir. Pero llegará un tiempo de responsabilidad en el que todas las cosas se harán correctamente. Un maravilloso ejemplo y explicación de esto se pueden encontrar en el <em>Libro de Mormón</em>, cuando los misioneros Alma y Amulek fueron mantenidos cautivos mientras aquellos a los que habían convertido a creer en Cristo fueron quemados en una hoguera. Amulek le preguntó a Alma por qué él no estiró la mano y por medio del poder de Dios, salvó a esas mujeres y niños inocentes de tan horrenda muerte.</p>
<p>Mas le dijo Alma: El Espíritu me impide extender la mano; pues he aquí, el Señor los recibe para sí mismo en gloria; y él permite que el pueblo les haga esto, según la dureza de sus corazones, para que los juicios que en su ira envíe sobre ellos sean justos; y la sangre del inocente será un testimonio en su contra, sí, y clamará fuertemente contra ellos en el postrer día (Alma 14:11).</p>
<p>Si Dios detuviera todos los actos de maldad en el mundo, ¿cómo podría ser justo el juicio final? ¿Sería justo o recto castigar a alguien por un acto que puede o que hubiera cometido? Nuestras propias leyes muestran la inutilidad de tal concepto. Aunque es algo terrible y desgarrador no hacer nada y permitir que alguien cometa un acto de maldad con el fin de asegurarnos que el castigo sea justo, ninguna corte de la ley precisa y justa castiga a alguien por algo que nunca cometió. Sabemos, sin embargo, que aunque el Señor no detiene toda la maldad, sí se lamenta por la iniquidad que ve.</p>
<p>Aconteció que el Dios del cielo miró al resto del pueblo, y lloró, y Enoc dio testimonio de ello, diciendo: ¿Por qué lloran los cielos, y derraman sus lágrimas como la lluvia sobre las montañas? Y dijo Enoc al Señor: ¿Cómo es posible que tú llores, si eres santo, y de eternidad en eternidad?&#8230;</p>
<p>El Señor dijo a Enoc: He allí a éstos, tus hermanos; son la obra de mis propias manos, y les di su conocimiento el día en que los creé; y en el Jardín de Edén le di al hombre su albedrío; y a tus hermanos he dicho, y también he dado mandamiento, que se amen el uno al otro, y que me prefieran a mí, su Padre, mas he aquí, no tienen afecto y aborrecen su propia sangre;…</p>
<p>Mas he aquí, sus pecados caerán sobre la cabeza de sus padres. Satanás será su padre, y miseria su destino; y todos los cielos llorarán sobre ellos, sí, toda la obra de mis manos; por tanto, ¿no han de llorar los cielos, viendo que éstos han de sufrir? (Moisés 7:28-29,32-33, 37).</p>
<p>Entonces, finalmente podemos ver dos razones del por qué Dios no siempre detiene la maldad. La primera es para que podamos experimentar la oposición, para que podamos aprender, crecer y ser fortalecidos. La existencia del mal también hace posible que exista el bien, por lo que se hace posible para nosotros elegir. La segunda es para que el juicio de nuestras decisiones sea verdaderamente justo. Las consecuencias de nuestros actos son permitidas, aun cuando son terribles, de modo que podemos ser responsables y rendir cuentas.</p>
<p>Como un padre amoroso que sabe que los hijos aprenden mejor de sus errores, Dios nos permite enfrentar y sufrir las consecuencias de nuestros actos para que aprendamos y crezcamos en sabiduría. Y al igual que un juez justo, Dios no dará castigos por los actos que no han sido cometidos. Saber esto nos ayuda a comprender el carácter y la naturaleza de Dios, y aunque el mundo está lleno de tristeza y sufrimiento, yo sé que Él nos ama y espera que mis actos le provoquen lágrimas de alegría en lugar que de tristeza.</p>
<p>Recursos Adicionales:</p>
<p><a href="http://mormon.org/mormonorg/spa/creencias/jesucristo-nuestro-salvador/fe-en-jesucristo">Punto de vista mormón de Jesucristo</a>.</p>
<p>Solicite <a href="http://mormon.org/mormonorg/spa/creencias/el-plan-de-felicidad-de-nuestro-padre-celestial/solicite-un-ejemplar-gratuito-del-libro-de-morm%C3%B3n"><em>Libro de Mormón</em> gratis</a>.</p>
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		<title>Soy Importante para el Padre Celestial</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Apr 2012 00:16:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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			   </div><p><em>Escrito por Amanda Keating, una estudiante de la UBY, estudiando un volúmen de la escritura conocida como la Perla de Gran Precio, el cual está escrito por profetas; los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, “los mormones” lo veneran como un texto sagrado. Esta publicación viene de un libro dentro de la Perla de Gran Precio conocido como el Libro de Moisés; es un extracto de la traducción de la Biblia como fue revelado a José Smith el profeta, junio de 1830 – febrero 1831.</em></p>
<p><strong>El Padre Celestial nos Conoce a Todos</strong></p>
<p><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-young-woman-reading-1-240x300.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-855" title="mormon-young-woman-reading-1-240x300" src="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-young-woman-reading-1-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" /></a>En un libro de las escrituras, conocido como <em>La Perla de Gran Precio</em>, se le mostró el mundo a <span id="more-854"></span>Moisés por el creador mismo, <a href="http://mormon.org/learn/0,8672,802-3,00.html" class="external_link_tool">Jesucristo</a>, y durante este tiempo se dio cuenta, hasta cierto punto, cuán insignificante es él y toda la humanidad comparados con la grandeza y muchas obras de Dios (Ver Moisés capìtulo 1). Esta idea es apoyada por Moisés diciendo “Por esta causa, ahora sé que el hombre no es bnada, cosa que yo nunca me había imaginado” (ver Moisés 1:10). Sin embargo, antes se le había mostrado a Moisés algunas de las creaciones de Dios, Él le dijo a Moisés “tú eres mi hijo… Y tengo una obra para ti” (Moisés 1:4, 6). Cuando el Padre Celestial inicialmente le dijo esto a Moisés creo que es seguro decir que Moisés creía que tenía una obra que hacer. Sin embargo, Dios luego empezó a mostrarle a Moisés sus creaciones y posiblemente habría sido sencillo para Moisés empezar a cuestionar la importancia de su misión. Se le había dicho que él era el hijo del Padre Celestial, pero luego se le mostró grandes maravillas y creaciones, haciendo ver al hombre como si fuera nada; algo que nunca había considerado antes. En conjunto, de este tiempo que pasó con Dios el Padre durante esta experiencia, creo que Moisés era humilde y se dio cuenta de que a pesar de la vastedad de la creación, Dios le había dicho él tenía un valor. Esto inevitablemente cambió la relación de Moisés con el Padre Celestial, permitiéndole darse cuenta de que a pesar de la infinita creación, él era importante. Moisés significaba algo para Dios y el hombre era lo suficientemente importante para Dios como para hablarle. Además, esta experiencia es probablemente algo que él recordó durante toda su vida que era confirmada cada vez que sentía el amor de Dios por medio del Espíritu.</p>
<p>Después de leer el relato de Moisés, mi relación con Dios ha cambiado porque ahora me siento más cerca de Él. A mí no se me ha mostrado el mundo como a Moisés, aún así definitivamente puedo relacionarme con el sentimiento de Moisés de que el hombre no es nada. Sin embargo, a pesar de la insignificancia del hombre, Dios habló a Moisés, y creo que también nos habla a cada uno de nosotros. No he hablando con el Padre Celestial cara a cara como Moisés, pero he escuchado su voz en las escrituras. He escuchado a Dios en la risa de las voces de los niños, así como en el sonido de las olas rompiendo en la playa. Dieter F. Uchtdorf una vez dijo, “Esta es una paradoja del hombre. Comparado con el Creador, el hombre no es nada; pero somos todo para Dios”. En resumen, mi relación con Dios el Padre ha cambiado porque creo más plenamente que soy importante para el Padre, y si soy importante para Él nada puede ser demasiado abrumador.</p>
<p><strong>Recursos Adicionales:</strong></p>
<p>Aprenda cómo Dios el Padre nos ayuda a alcanzar nuestro potencial.</p>
<p>Asista a un centro “<a href="http://mormon.org/mormonorg/spa/" class="external_link_tool">mormón</a>” de reuniones local</p>
<p>Aprender el Plan de felicidad de Dios trae mayor entendimiento y gozo a la vida. Aprenda más hoy.</p>
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		<title>¿Por qué Jesús es llamado el Hijo del Hombre?</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Sep 2010 22:12:32 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Esta pregunta es particularmente extraña cuando uno se da cuenta de que existen otros personajes en las Escrituras (especialmente en el Antiguo Testamento) que son llamados “hijo(s) de hombre” (Jeremías 49:18, Ezequiel 14:16, Salmos 8:4). El élder James E. Talmage, un erudito bíblico, aclara la respuesta mucho más elocuentemente que yo en su libro bastante [...]]]></description>
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			   </div><p>Esta pregunta es particularmente extraña cuando uno se da cuenta de que existen otros personajes en las Escrituras (especialmente en el Antiguo Testamento) que son llamados “hijo(s) de hombre” (Jeremías 49:18, Ezequiel 14:16, Salmos 8:4). El élder James E. Talmage, un erudito bíblico, aclara la respuesta mucho más elocuentemente que yo en su libro bastante recomendado, Jesús el Cristo. El dice:</p>
<blockquote><p><a href="http://elcristo.org/files/2010/09/jesus-christ-mormon.jpg"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-757" src="http://elcristo.org/files/2010/09/jesus-christ-mormon-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>“Al aplicar la designación a Sí mismo, el Señor utiliza invariablemente el artículo definido. ‘El hijo del Hombre’ fue y es, específica y exclusivamente, Jesucristo. Mientras que como un asunto de solemne certeza Él fue el único ser humano varón descendiente de Adam que no fue hijo de un hombre mortal, Él utilizó el título para demostrar definitivamente que era peculiar y exclusivamente Él mismo. Es evidentemente claro que la expresión tiene un significado más profundo que lo expresado por las palabras de uso común. Esta denominación característica ha sido construida por muchas personas para indicar la humilde estación de nuestro Señor como un mortal, y para connotar que Él permaneció como el tipo de humanidad, llevando una relación única y particular para toda la familia humana.”</p></blockquote>
<p>Otros son llamados por el título “hijo de hombre”, pero sólo el Señor Jesucristo es llamado El Hijo del Hombre. Dijo el Espíritu del Señor al profeta Nefi: “¿Comprendes la condescendencia de Dios?” (1 Nefi 11:16; énfasis agregado). Pero como dice Talmage: “Existe, sin embargo, un mayor significado agregado al uso del título del Señor ‘El Hijo de Hombre’; y eso descansa en el hecho de que Él sabía que Su Padre era el único y supremamente exaltado Hombre, cuyo Hijo Jesús era tanto en espíritu y en cuerpo –el Primogénito entre todos los hijos espirituales del Padre, el Unigénito en la carne- y por lo tanto, en sentido aplicable solamente a Sí mismo, Él fue y es el Hijo de ‘Hombre de Santidad’, Elohim, El Padre Eterno”.</p>
<p>Moisés escribió:</p>
<p>“Enséñalo, pues, a tus hijos, que es preciso que todos los hombres, en todas partes, se arrepientan, o de ninguna manera heredarán el reino de Dios, porque ninguna cosa inmunda puede morar allí, ni morar en su presencia; porque en el lenguaje de Adán, su nombre es Hombre de Santidad, y el nombre de su Unigénito es el Hijo del Hombre, sí, Jesucristo, un justo Juez que vendrá en el meridiano de los tiempos (Moisés 6:57).</p>
<p>En otras palabras, “El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre; así también el Hijo; pero el Espíritu Santo no tiene un cuerpo de carne y huesos, sino es un personaje de Espíritu. De no ser así, el Espíritu Santo no podría morar en nosotros”. (Doctrina and Convenios 130:22).</p>
<p>José Smith dijo, “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los apóstoles y profetas concernientes a Jesucristo, que Él murió, fue sepultado y se levantó al tercer día y ascendió a los cielos; y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices de esto” (Enseñanzas del Profeta José Smith, 121). Ya que “todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices a [Jesucristo]”, y ya que el Antiguo Testamento es algo “que pertenece a nuestra religión”, entonces El Antiguo Testamento debe dar testimonio de Jesucristo de alguna manera.<span style="text-decoration: underline"> </span></p>
<p>Sin embargo, lo en cierto modo espantosa naturaleza del sacrificio de sangre [en el Antiguo Testamento] ha llevado a hacer la pregunta: “¿Cómo pudo tener alguna relación tal actividad con el evangelio de amor?” Podemos entender mejor la respuesta a esa pregunta cuando entendemos los dos propósitos principales de la ley de sacrificio. Estos propósitos se aplicaron a Adán, Abraham, Moisés y a los apóstoles del Nuevo Testamento, y ahora ellos los aplican a nosotros a medida que aceptamos y vivimos la ley de sacrificio. Los dos propósitos principales son examinarnos, probarnos y ayudarnos a venir a Cristo” (M. Russel Ballard, “La Ley del Sacrificio”, <em>Ensign, </em>Octubre 1998,7).</p>
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		<title>¿Quién o qué es Dios?</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 06:52:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Antes de decir algo más, quiero dejar en claro que la respuesta real a esa pregunta está más allá del alcance de este artículo; es más, está más allá del alcance de la mortalidad y todas las cosas temporales: porque “esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y [...]]]></description>
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			   </div><p>Antes de decir algo más, quiero dejar en claro que la respuesta real a esa pregunta está más allá del alcance de este artículo; es más, está más allá del alcance de la mortalidad y todas las cosas temporales: porque “esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Además, será un largo tiempo después de haber pasado por el velo antes de que se hayas aprendido [todos los principios de exaltación]. No todo es para ser comprendido en este mundo, será una gran trabajo aprender nuestra salvación y exaltación, incluso más allá de la tumba. (José Smith, Historia de la Iglesia, 6:306-7)</p>
<p><a href="http://elcristo.org/files/2010/01/in_his_light-208x300.jpg"><img src="http://elcristo.org/files/2010/01/in_his_light-208x300.jpg" alt="" width="208" height="300" class="alignleft size-full wp-image-635" /></a>Ahora estoy en condiciones de intentar una respuesta básica a la pregunta de arriba.<span id="more-634"></span></p>
<p>Una de las más profundas declaraciones que actuará como el comienzo de nuestra respuesta fue formulada por el profeta José Smith. Él dijo, “Es el primer principio del Evangelio conocer con certeza el carácter de Dios” (Enseñanzas del profeta José Smith, comp. José Fielding Smith. Salt Lake City: Libros Deseret. 1938. 345). Porque “carácter” significa tanto “atributos” y “naturaleza” (Cf. Gordon B. Hinckley. Fe: Esencia de la religión verdadera. Salt Lake City: Libros Deseret. 1989. 20-27.). Con el fin de conocer a Dios y así recibir la vida eterna, debemos aprender de sus atributos divinos y su naturaleza divina. Porque “el conocimiento de cosas divinas y espirituales es absolutamente esencial para la salvación” (Diccionario de la Biblia, “conocimiento”, véase también Romanos 10:14). Se ha escrito mucho en relación a los atributos divinos de Dios, por lo que en este artículo voy a intentar una breve explicación del otro significado de carácter, uno sobre el cual rara vez se habla &#8211; la naturaleza divina de Dios.</p>
<p>Ya dije que es el “primer principio del Evangelio conocer con certeza el carácter de Dios”. Además, “si los hombres y mujeres no comprenden el carácter de Dios, no se comprenden a sí mismos” (Enseñanzas del Profeta José Smith, comp. Joseph Fielding Smith [Salt Lake City: Libros Deseret Co., 1938], p. 343). Esto se debe a que “todos los seres humanos –hombres y mujeres – son creados a imagen de Dios”- todos son un hijo o hija espiritual amados de padres celestiales y como tal, todos tienen una naturaleza divina y destino divino” (La familia: Una proclamación para el mundo. Salt Lake City: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. 1995).</p>
<p>La razón por la que el hombre y la mujer son creados a imagen de Dios (Génesis 1:27) es porque “el Padre tiene un cuerpo de carne y hueso tangible como el del hombre, el Hijo también, pero el Espíritu Santo no tiene un cuerpo de carne y hueso, sino que es un personaje de Espíritu” (Doctrina y Convenios 130:22). Esta es la naturaleza corpórea básica de Dios Padre y su hijo Jesucristo. Dios Padre, su hijo Jesucristo el premortal Jehová y el Espíritu Santo son tres personajes separados y distintos. (Cf. Jeffery Holland. El único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Él ha enviado. Salt Lake City: Libros Deseret. 2008. 208-214).</p>
<p>Para algunos puede ser extraño decir que Dios tiene un cuerpo tan tangible (o “posible de tocar y sentir”) como el del hombre. Jeffery R. Holland elocuentemente dijo:</p>
<blockquote><p>“Si la idea de un Dios encarnado es repugnante, ¿por qué lo son las doctrinas centrales y las características más singularmente distintivas de todo el cristianismo la Encarnación, la Expiación, y la Resurrección física del Señor Jesucristo? Si tener un cuerpo no sólo no es necesario, sino que no deseable por la Deidad, ¿por qué el Redentor de la humanidad redime Su cuerpo, redimiéndolo del asidero de la muerte y la tumba, garantizando que nunca más será separado de Su espíritu en el tiempo o la eternidad? Cualquiera que descarte el concepto de un Dios encarnado descarta tanto al Cristo mortal como al resucitado. Nadie que diga ser un verdadero cristiano querrá hacerlo” (Ibíd.).</p></blockquote>
<p>Es fácil llegar a la conclusión de que Jesucristo, el Hijo del Padre Eterno, tiene “un cuerpo de carne y hueso tan tangible como el del hombre” como Él mismo lo dijo (Cf. Lucas 24:39). Jesucristo resucitó y resucitar significa “la unión de un cuerpo espiritual con un cuerpo de carne y hueso, no ser dividido nunca más” (Diccionario de la Biblia, “Resurrección”) hubo muchos que tocaron las palmas de Sus manos, palparon las marcas de los clavos en sus pies e introdujeron sus manos en su costado (Cf. Juan 20:27, 3 Nefi 11:14-15).</p>
<p>También es fácil llegar a la conclusión que el Espíritu Santo “no tiene un cuerpo de carne y huesos, sino es un personaje de Espíritu. De no ser así, el Espíritu Santo no podría morar en nosotros” (Doctrina y Convenios 130:22) Por lo tanto su nombre es el Espíritu Santo.</p>
<p>Sin embargo, decir que Dios Padre tiene “un cuerpo de carne y hueso” es una seria afirmación, especialmente al considerar algunas declaraciones contradictorias encontradas en el Nuevo Testamento. Una de las más perplejas de estas declaraciones es dada por el mismo Salvador: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” (Juan 4:24)</p>
<p>A menudo este pasaje se toma fuera de contexto. En Juan capítulo cuatro, el Salvador estaba enseñando a la mujer de Samaria cómo servir. Él no le estaba dando un discurso sobre la naturaleza corpórea de su Padre o la falta de esta. Pero fuera de contexto o no, solo porque Dios es un Espíritu no significa que sólo sea un espíritu y nada más. Es más, el hombre es espíritu (Doctrina y Convenios 93:33) y Dios es por lo tanto un Espíritu en el mismo sentido que nosotros somos espíritus, un cuerpo espiritual cubierto con un cuerpo físico (Cf. Ether 3:9). Por último, la traducción común de este pasaje (Juan 4.24) es un error. Una versión más completa de éste fue dada al profeta José Smith en revelación y confirma que el Salvador estaba enseñando cómo servir. “Porque a los tales Dios ha prometido su Espíritu. Y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4.26 TJS).</p>
<p>El cuerpo de Dios es, por supuesto, diferente al nuestro. Es inmortal, perfecto, glorificado y resucitado. Y debido a que Jesús el Cristo resucitó y rompió los lazos de la muerte, todos los que han vivido y vivirán en la tierra también resucitarán y recibirán sus cuerpos después que mueran, cuerpos que son inmortales, perfectos y glorificados. Los más fieles recibirán cuerpos celestiales. (Cf. 1 Corintios 15:22, 40-42)</p>
<p>Por lo tanto, “si los hombres no comprenden el carácter de Dios, no se comprenden a sí mismos”</p>
<p>José Smith dijo que “los principios fundamentales de nuestra religión son los testimonios de los Apóstoles y <a href="http://elcristo.org/files/2010/01/joseph-229x300.jpg"><img src="http://elcristo.org/files/2010/01/joseph-229x300.jpg" alt="" width="229" height="300" class="alignright size-full wp-image-636" /></a>Profetas con respecto a Jesucristo, que murió, fue enterrado y se levantó el tercer día y ascendió a los cielos, y otras cosas que pertenecen a nuestra religión son sólo apéndices de ello”. Jesús el Cristo es central para todo. El es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Es  “por él, por medio de él y de él los mundos son y fueron creados, y sus habitantes son engendrados hijos e hijas para Dios” (Doctrina y Convenios 76:24). Fue resucitado de la muerte y Él y su Padre no solo se aparecieron en sueños a  Esteban durante su martirio (Hechos 7:56) sino que también se aparecieron ante el joven José Smith a principios de la primavera de 1820. De Ellos, el profeta declara que vio dos Personajes, cuyo brillo y gloria desafían toda descripción… Uno de ellos me hablo, llamándome por mi nombre y dijo, señalando al otro: “Éste es mi amado Hijo. ¡Escúchalo! (Historia de José Smith 1:17)</p>
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		<title>¿Por qué Jesús es llamado el Hijo de Dios?</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 05:52:06 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[A veces, algunas de las preguntas más simples son también algunas de las más profundas. Este tipo de preguntas son, por lo tanto, algunas de los más difíciles de responder. “¿Por qué Jesús es llamado Hijo de Dios?” es una de estas preguntas, sencilla, profunda y difícil de responder. Pero, como uno de mis profesores [...]]]></description>
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			   </div><p>A veces, algunas de las preguntas más simples son también algunas de las más profundas. Este tipo de preguntas son, por lo tanto, algunas de los más difíciles de responder. “¿Por qué Jesús es llamado Hijo de Dios?” es una de estas preguntas, sencilla, profunda y difícil de responder. Pero, como uno de mis profesores de inglés me dijo el otro día, “Las preguntas difíciles son las únicas preguntas que realmente valen la pena formular”. En ese caso, ¿por qué Jesús es llamado Hijo de Dios?</p>
<p>En un sentido básico, la pregunta está estrechamente relacionada con la pregunta que el Espíritu del Señor hizo a Nefi: “¿Comprendes la condescendencia de Dios?&#8221; (1 Nefi 11:16). Tenga en cuenta una definición de &#8220;condescender&#8221; que el Diccionario Oxford de Inglés le da a la palabra: “apartarse de los privilegios de la superioridad por una sumisión voluntaria; hundirse voluntariamente a la igualdad de condiciones con inferiores”. Siento que puedo utilizar la respuesta de Nefi a la pregunta del Espíritu como mi respuesta, “sé que ama a sus hijos; sin embargo, no sé el significado de todas las cosas” (1 Nefi 11:16-17).<span id="more-630"></span></p>
<p>Lo que dice el registro a continuación es una respuesta básica a la pregunta.</p>
<p>“Y [el Espiritu] le dijo a [Nefi]: He aquí, la virgen que tú ves es la madre del Hijo de Dios, según la carne.<br />
Y aconteció que vi que fue llevada en el Espíritu; y después que hubo sido llevada en el Espíritu por cierto espacio de tiempo, me habló el ángel, diciendo: ¡Mira!<br />
Y miré, y vi de nuevo a la virgen llevando a un niño en sus brazos.<br />
Y el ángel me dijo: ¡He aquí, el Cordero de Dios, sí, el Hijo del Padre Eterno! ¿Comprendes el significado del árbol que tu padre vio?” (1 Nefi 11:18-21).</p>
<p>James E. Talmage, un erudito bíblico, escribió sobre el nacimiento del Señor y qué significa que Jesús sea el Hijo de Dios:</p>
<p>“Ese Hijo que nació de María fue engendrado por Elohim, el Padre Eterno, no contraviniendo las leyes naturales, sino de acuerdo con una manifestación superior de las mismas; y el Hijo de esa asociación de santidad suprema— Paternidad celestial y maternidad pura aunque terrenal—habría de llamarse con toda propiedad el &#8220;Hijo del Altísimo&#8221;. En su naturaleza habrían de combinarse las potencias de la Divinidad, y la capacidad y posibilidades del estado mortal; y esto de acuerdo con la operación normal de la ley fundamental de herencia—declarada por Dios, demostrada por la ciencia y admitida por la filosofía— de que los seres vivientes se han de propagar según su especie. El Niño Jesús habría de heredar los rasgos físicos, mentales y espirituales, las tendencias y poderes que distinguían a sus padres: uno inmortal y glorificado, a saber, Dios; el otro humano, una mujer”. (Jesús el Cristo. Libros Deseret: Salt Lake City, 1990.77)</p>
<p>Cuando se habla de un hijo, nos referimos a un hijo varón de un padre y una madre. Llamar a Jesucristo el Hijo de Dios está estrechamente relacionado con llamar a Jesús el Primogénito. Además, ser llamado primogénito implica un heredero y la herencia “del liderazgo de la familia. . . A menudo en las Escrituras se habla de esto como derecho de nacimiento” (Diccionario de la Biblia: Primogénito). Ya que Jesús es el Hijo de Dios y el Primogénito, él es, por  lo tanto, heredero de “todo. . . lo que tiene el Padre” (Juan 16:15). Además, Él  “es el primogénito de los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial, [y] el Unigénito del Padre en la carne” (Diccionario de la Biblia: Primogénito).</p>
<p>La segunda de estas dos últimas oraciones del Diccionario de la Biblia, que Jesús es el “Unigénito del Padre en la carne”, reitera lo que el Espíritu dice a Nefi, que María es “la madre del Hijo de Dios, según la carne” (1 Nefi 11:18). La frase “según la carne” es interesante. Se especifica que María es la madre mortal de Jesús. Sin embargo, especificando, la frase alude a la existencia de una vida antes de que Jesús recibiera un cuerpo físico. “Nosotros no estamos pensando en el nacimiento virginal”, dijo C.S. Lewis, “Estamos pensando en algo que ocurrió antes que la Naturaleza fuera creada. . . &#8216;Antes de todos los mundos&#8217; Cristo fue engendrado” (Lewis, 157). Se trata esencialmente de una reformulación de la primera afirmación del Diccionario de la Biblia, que Jesús “es el primogénito de los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial”.</p>
<p>Pero debido a la definición de “hijo” que se ha definido anteriormente, que un hijo es un hijo varón de un padre y una madre hay otro corolario. La definición de “hijo” significa que durante la Vida Premortal, “antes que la Naturaleza fuera creada”, Jesús, “el primogénito de los hijos espirituales”, debe tener una Madre Celestial, así como un Padre Celestial. Eliza R. Snow, una vez escribió:</p>
<p>Antes te llamaba Padre,<br />
sin saber por qué lo fue,<br />
Mas la luz del evangelio<br />
aclaróme el por qué.<br />
¿Hay en los cielos padres solos?<br />
Clara la verdad está;<br />
La verdad eterna muestra:<br />
madre hay también allá. (Himnos 187)</p>
<p>Para algunos, todo esto será difícil de comprender. Pero, “no hay bien en quejarse de que estas declaraciones son difíciles. El cristianismo alega estar hablándonos de otro mundo, acerca de algo antes del mundo que podemos tocar, oír y ver. Usted puede pensar que la afirmación es falsa, pero si fuera verdadera, lo que nos dice tendría que ser difícil, al menos tan difícil como la física moderna, y por la misma razón” (Lewis, Mero cristianismo 156).</p>
<p>Sin embargo, sólo porque estas declaraciones sean difíciles no significa que sean imposibles de comprender con el estudio y la fe. “Porque todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:27).</p>
<p>Sé que no me he acercado a la descripción de todas las maneras (o incluso a una manera) en que Jesús es el Hijo de Dios, pero espero que esta explicación básica invitará al lector a estudiar más profundamente la vida del Salvador  y el “gran&#8230; plan de nuestro Dios” (2 Nefi 9:13).</p>
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		<title>¿Por qué se llama a Jesús el Cordero de Dios?</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 05:47:15 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Porque los títulos que se le da a Jesús son simbólicos, se pueden analizar para obtener una mejor apreciación de ellos y para aprender quién es en verdad Él. Uno de los títulos de Jesucristo que tiene un nivel profundo de simbolismo es cuando lo llaman “el Cordero de Dios”. Intentaré dar una explicación simple [...]]]></description>
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			   </div><p>Porque los títulos que se le da a Jesús son simbólicos, se pueden analizar para obtener una mejor apreciación de ellos y para aprender quién es en verdad Él. Uno de los títulos de Jesucristo que tiene un nivel profundo de simbolismo es cuando lo llaman “el Cordero de Dios”. Intentaré dar una explicación simple de lo que significa este título, y por qué entre todas las criaturas se eligió a un cordero para representar al Salvador.</p>
<p>Mucho antes de que el Cordero de Dios naciera en Belén, Isaías comparó al Salvador, de todos los hombres y mujeres, con un cordero cuando escribió: “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (Isaías 53:7). Por lo tanto, el cordero es un símbolo de sumisión, humildad y disposición para someterse a la voluntad del amo. Es verdad que Jesús es todo esto (humilde, dispuesto a someterse ante el Padre) pero el nivel de simbolismo es mucho más profundo que esto.<span id="more-628"></span></p>
<p>Pero antes de dar una explicación más amplia sobre porqué a Jesús se le llama el Cordero de Dios, debemos analizar por un momento la Ley de sacrificio, un rito de adoración que se ha practicado como parte de la alabanza desde los días de Adán y Eva. El comprender la Ley de sacrificio nos dará un punto de inicio para el simbolismo más profundo de porqué se le llama a Jesús el Cordero de Dios.</p>
<p>El Diccionario de la Biblia dice que: “Poco después de la expulsión de Adán y Eva del Jardín de Edén, el Señor les dio la ley de sacrificios, que consistía en la ofrenda de las primicias de sus rebaños, a semejanza del sacrificio futuro del Unigénito de Dios” (Diccionario de la Biblia: Sacrificios). Por lo tanto, la ley señaló a los hombres y a las mujeres “ese gran y postrer sacrificio; y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno” (Alma 34:14).</p>
<p>En la ley mosaica se lee que los sacrificios deben ser de “un macho sin defecto” (Levítico 1:3), las primicias o primogénitos del propio rebaño (Números 18:17), y sin tener ningún hueso quebrado (Éxodo 12:46). Los corderos de este tipo eran pertenencias de gran valor y tenían que ofrecerse de manera voluntaria. Después de que se sacrificó al cordero pascual, se lo “comieron&#8230; con pan sin levadura y hierbas amargas” (Diccionario de la Biblia: Fiestas). Todo lo que sobró se quemó.</p>
<p>Esto es lo que sucedía cuando se sacrificaban corderos durante la Pésaj, una fiesta de los judíos que se “instituyó para conmemorar el pasar de largo sobre las casas de los hijos de Israel en Egipto cuando Dios castigó a los primogénitos de los egipcios” y la “salvación de Israel de Egipto” (Diccionario de la Biblia: Fiestas). Este sacrificio del cordero en la fiesta del Pésaj es conocida como el “cordero pascual”.</p>
<p>James E. Talmage dijo, uniendo las piezas del rompecabezas:</p>
<blockquote><p>“El cordero pascual, a quien se le da muerte por cada hogar israelita en la fiesta anual recurrente del Pésaj, era un tipo particular del Cordero de Dios a quien en su debido momento se le daría muerte por los pecados del mundo. La crucifixión de Cristo se llevo acabo por la época de la Pascua; y la consumación del Sacrificio supremo, de los cuales los corderos pascuales han sido prototipos menores, hizo que el apóstol Pablo afirme, tiempo después, lo siguiente: ‘porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros’” (Jesús el Cristo. Ciudad del Lago Salado: Deseret, 1922. 46-47).</p></blockquote>
<p>Además,</p>
<blockquote><p>“Si ‘la preparación de la pascua’ (Juan 19:14) del viernes, día de la crucifixión de Cristo, significa la matanza de los corderos pascuales, nuestro Señor, el verdadero sacrificio del cual todas las primeras víctimas de altar han sido sólo prototipos, murió en la cruz mientras que se daba muerte a los corderos pascuales en el templo” (Ibídem. 620).</p></blockquote>
<p>Por lo tanto, Abraham dijo de una manera profética, cuando se preparaba para sacrificar a su único hijo: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío” (Génesis 22:8).</p>
<p>Jesucristo es el Cordero de Dios. Él es varón, no tiene pecados ni imperfecciones. Ninguno de sus huesos estaban quebrados (Juan 19:36). El era el Primogénito. Él es sumiso, humilde y dispuesto a someterse a la voluntad de su Padre. Él es nuestra Pascua (1 Corintios 5:7).</p>
<p>Mientras que todos los sacrificios, incluida la Pascua, ayudaron a la antigua Israel a esperar el suceso más grande que alguna vez haya ocurrido en la tierra, el Sacramento de la Cena del Señor nos ayuda a recordar ese mismo suceso. De manera simbólica, comemos Su carne y bebemos Su sangre como una muestra del recuerdo de ese suceso trascendental (Mateo 26:26-28). De esta manera, la ley antigua se ha eliminado y se ha reemplazado con una nueva.</p>
<blockquote><p>“Porque es preciso que haya un gran y postrer sacrificio; sí, no un sacrificio de hombre, ni de bestia, ni de ningún género de ave; pues no será un sacrificio humano, sino debe ser un sacrificio infinito y eterno” (Alma 34:10).</p></blockquote>
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		<title>¿Por qué Jesús es llamado el Hijo de David?</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 05:43:37 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En el primer versículo del primer evangelio, tal como aparece en nuestro Nuevo Testamento, Mateo llama a Jesucristo “el hijo de David” como si fuera un tipo de introducción a la genealogía que está a punto de escribir, y talvez, una introducción al testimonio completo de Mateo del Salvador. Siguiendo esta introducción se encuentra la [...]]]></description>
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			   </div><p>En el primer versículo del primer evangelio, tal como aparece en nuestro Nuevo Testamento, Mateo llama a Jesucristo “el hijo de David” como si fuera un tipo de introducción a la genealogía que está a punto de escribir, y talvez, una introducción al testimonio completo de Mateo del Salvador. Siguiendo esta introducción se encuentra la línea de ascendencia real de José, el esposo de María, hasta llegar a David, rey de Israel (cf. Mateo 1:1-16). Puesto que José es uno de los descendientes de David, también se le puede llamar hijo de David.</p>
<p>José trató a Jesús como si Él fuera su propio hijo, y aquellos que no sabían de Su origen divino asumían que Jesús era “el hijo de José” (Lucas 3:23) o “el Hijo del carpintero” (Mateo 13:55). Se puede decir entonces que Jesús es el hijo adoptivo de José. Sin embargo, José no era el Padre literal de Jesús. Tal como explicó James E. Talmage:<span id="more-625"></span></p>
<blockquote><p>“Ese Hijo que nació de María fue engendrado por Elohim, el Padre Eterno, no contraviniendo las leyes naturales, sino de acuerdo con una manifestación superior de las mismas; y el Hijo de esa asociación de santidad suprema—Paternidad celestial y maternidad pura aunque terrenal—habría de llamarse con toda propiedad el ‘Hijo del Altísimo’” (Jesús el Cristo, Salt Lake City: Deseret, 1922. Pág. 50).</p></blockquote>
<p>Por esta razón, a Cristo se le llama el Unigénito del Padre en la carne, tenía una madre mortal y un Padre inmortal. Por lo tanto, para que Jesús sea un descendiente literal (y por consiguiente un hijo) de David, María también debió haber sido de descendencia davídica. Talmage dio una explicación más amplia:</p>
<blockquote><p>“La genealogía personal de José sería esencialmente la misma que la de María, pues los dos eran primos hermanos. Según Mateo, José era hijo de Jacob; e hijo de Eli, según S. Lucas; pero Jacob y Eli eran hermanos, y parece que uno de los dos fue el padre de José, y el otro, el padre de María y, consiguientemente, padre político de José.  Muchas Escrituras establecen claramente que María era de la descendencia de David, pues en vista de que Jesús había de nacer de María, mas no  engendrado por José—que era el padre declarado y, según la ley de los judíos, el padre legal— la sangre de la posteridad de David llegó al cuerpo de Jesús únicamente por conducto de María” (Jesús el Cristo.  Salt Lake City: Deseret, 1922. Pág. 52).</p></blockquote>
<p>Por lo tanto, Jesús es el hijo de David. Sin embargo, debido a que el título “hijo de David” reconoce la genealogía de Jesucristo significa que debe tener un significado más profundo. Con el fin de descubrir cuál es este significado más profundo, se debe definir el título mismo.</p>
<p>David era el gran rey de la antigua Israel. Su reino “era el más brillante de la historia israelí, porque (1) unió a las tribus en una sola nación, (2) aseguró la posesión indiscutible de la nación, (3) el gobierno entero descanso sobre bases religiosas y la voluntad de Dios era la ley de Israel” (Diccionario de la Biblia: David). Puesto que David era el rey de Israel, sus descendientes, según el orden patriarcal, tenían derecho al trono. Sin embargo,</p>
<blockquote><p>“En la época del nacimiento del Salvador, Israel se hallaba bajo el dominio de monarcas extranjeros. Los derechos de la familia real davídica no tenían validez, y el gobernador de los judíos era nombrado por Roma. Si Judá hubiese sido una nación libre e independiente, regida por su soberano legal, José el carpintero habría sido su rey; y el sucesor legal al trono, Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos” (Ibídem. pág. 52).</p></blockquote>
<p>Finalmente, tal vez el análisis puede dar un paso más si distinguimos “hijo de David” con ‘h’ en minúscula de “Hijo de David” con ‘H’ en mayúscula. La versión con ‘h’ en minúscula denota a cualquier hijo o descendiente de David. Los que reciben este título son Absalón, Amnón, Salomón, entre otros (cf. 2 Samuel 13:1, 2 Crónicas 1:1). Pero el título “Hijo de David” con ‘H’ en mayúscula se reserva sólo para un ser que alguna vez caminó en la tierra. Se aplica sólo a Jesús de Nazaret, y generalmente cuando se pide que realice un milagro. Por esta razón, al dirigirnos a “Jesús como Hijo de David” uno “muestra&#8230; su  creencia en que Él era el Mesías de Israel” (Ibídem. pág. 193).</p>
<p>Mesías es una palabra aramea que significa “el ungido” (Diccionario de la Biblia: Mesías). En los tiempos del Antiguo Testamento, se les ungía a los reyes para sus cargos, como se hacía a los sacerdotes, sumos sacerdotes y profetas (cf. 1 Samuel 10:1, Éxodo 40:15, Levítico 21:10, 1 Reyes 19:16). Por lo tanto, es adecuado llamar a Jesús el Mesías, el Ungido, ya que Él es Profeta, Sacerdote y Rey. A David se le ungió cuando se convirtió rey de Israel, y él, tal como se indicó hasta este momento, “unió a las tribus en una sola nación,… aseguró la posesión indiscutible de la nación,… y [hizo] la voluntad de Dios&#8230; la ley de Israel” (Diccionario de la Biblia: David). David, en cierto modo, liberó a Israel. Por lo tanto, también es adecuado que el Ungido, el Mesías, “denote al Rey y Libertador cuya llegada los judíos esperaban con entusiasmo” (Diccionario de la Biblia: Mesías). Los judíos “esperaban con entusiasmo” al Libertador porque el Antiguo Testamento está lleno de referencias, clases, misterios y profecías de la llegada del que uniría a Israel una vez por todas, les daría la ley de Dios para que se guíen y liberaría a su nación para ellos. Este Libertador era y es Jesucristo, el Hijo de David.</p>
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		<title>El doble efecto de la expiación</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Sep 2008 00:17:24 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Expiación de Jesucristo]]></category>
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		<description><![CDATA[A través de la expiación realizada por Jesucristo, un servicio redentor, prestado indirectamente en nombre de la humanidad, todos los cuales han sido separados de Dios por los efectos del pecado tanto heredado como el individual, el camino está abierto para una reconciliación donde el hombre puede estar de nuevo en comunión con Dios, y [...]]]></description>
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<p><!--[if gte mso 10]&gt;--></p>
<p><!--[endif]--></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 12pt 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><a href="http://elcristo.org/files/2008/09/christ.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-251" src="http://elcristo.org/files/2008/09/christ.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">A través de la expiación realizada por Jesucristo, un servicio redentor, prestado indirectamente en nombre de la humanidad, todos los cuales han sido separados de Dios por los efectos del pecado tanto heredado como el individual, el <span> </span>camino está abierto para una reconciliación donde el hombre puede estar de nuevo en comunión con Dios, y deberá ser capaz de vivir de nuevo y para siempre en la presencia de su Padre Eterno. Este pensamiento fundamental está admirablemente implícito en la palabra en inglés, “<em>atonement</em>” (expiación), que, como atestiguan sus sílabas, (<em>at-one-ment =hecho para unificar</em>), “que denota reconciliación, o la puesta en acuerdo de aquellos que han sido separados.” </span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">(Se halla en el New Standard Dictionary bajo &#8220;propitiation&#8221;-en inglés) El efecto de la expiación puede ser convenientemente considerado como doble:</span><span id="more-230"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 12pt 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">1 &#8211; La redención universal de la raza humana de la muerte invocada por la caída de nuestros primeros padres, y,</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 12pt 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">2 -</span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="ES"> </span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">La salvación, por la cual se proporcionan los medios de relevo de los resultados del pecado individual.</span></p>
<p style="margin: 12pt 0cm;line-height: 115%"><span>La victoria sobre la muerte se puso de manifiesto en la resurrección de Cristo crucificado; Fue el primero en pasar de la muerte a la inmortalidad y por eso es justamente conocido como “</span><span>primicias de los que durmieron es hecho</span><span>” (1 Corintios 15:20; véase también Hechos 26:23; Colosenses 1:18; Apocalipsis 1:5) Que la resurrección de los muertos de ese modo inaugurada, se extenderá a todos los que tengan o que hayan vivido, queda demostrado por una abundante evidencia de Escrituras. Después de la resurrección de nuestro Señor, otros que habían dormido en la tumba se levantaron y fueron vistos por muchos, no como apariciones de espíritus, sino como seres resucitados con cuerpos inmortalizados: “</span><span>y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.”</span><span>(Mateo 27:52-53)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 12pt 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="ES">Aquellos que se levantaron temprano se les llama &#8220;los santos&#8221;, y otras escrituras confirman el hecho de que sólo los justos serán levantados en las primeras etapas de la resurrección aún a ser consumada, pero el hecho de que todos los muertos, en su momento volverán a tener cuerpos de carne y huesos, se coloca más allá de toda duda por la palabra revelada. La directa afirmación del Salvador deberá ser concluyente: &#8220;De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. … No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo</span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="ES">, a resurrección</span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%"> de condenación.” </span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="ES">(Juan 5:25, 28-29) La doctrina de la resurrección universal fue enseñada por los apóstoles de la antigüedad, (véase Hechos 24:15; Apocalipsis 20:12-13) como también por los profetas nefitas (véase 2 <a href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/6,12-13,21-22#6">Nefi 9:6, 12-13, 21-22</a>; <a href="http://scriptures.lds.org/es/hel/14/15-17#15">Helamán 14:15-17</a>; <a href="http://scriptures.lds.org/es/mosiah/15/20-24#20">Mosíah 15:20-24</a>), y la misma es confirmada por la revelación incidente de la presente administración. (Véase <a href="http://scriptures.lds.org/es/dc/18/11-12#11">D. y C. 18:11-12</a>; <a href="http://scriptures.lds.org/es/dc/45/44-45#44">45:44-45</a>; <a href="http://scriptures.lds.org/es/dc/88/95-98#95">88:95-98</a>) </span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="ES">Incluso el pagano que no ha conocido a Dios será levantado de su tumba y, en la medida en que han vivido y muerto en la ignorancia de la ley de salvación, se les proporcionará un medio de darles a conocer el plan de salvación. “Y entonces serán redimidas las naciones <a title="Ezeq. 36:23; Ezeq. 39:21." href="http://scriptures.lds.org/es/dc/45/54a"><span style="text-decoration: none;color: #000000">paganas</span></a>, y los que no conocieron ninguna ley tendrán parte en la primera <a title="GEE Resurrección." href="http://scriptures.lds.org/es/dc/45/54b"><span style="text-decoration: none;color: #000000">resurrección</span></a>; y les será <a title="DyC 75:22." href="http://scriptures.lds.org/es/dc/45/54c"><span style="text-decoration: none;color: #000000">tolerable</span></a>.”</span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="ES"> </span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="EN-US">(</span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="ES"><a href="http://scriptures.lds.org/es/dc/45/54#54"><span lang="EN-US">D &amp; C 45:54</span></a></span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="EN-US">)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 12pt 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">Jacob, un profeta nefita, enseñó la universalidad de la resurrección, y estableció la necesidad absoluta de un Redentor, sin quien los propósitos de Dios en la creación del hombre serían considerados inútiles. Sus palabras constituyen un resumen conciso y contundente de la verdad revelada directamente relacionado con éste nuestro tema:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 12pt 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">“</span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Porque así como la muerte ha pasado sobre todos los hombres, para cumplir el misericordioso <a title="GEE Plan de redención." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/6a">designio</a> del gran Creador, también es menester que haya un poder de <a title="GEE Resurrección." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/6b">resurrección</a>, y la resurrección debe venir al hombre por motivo de la <a title="GEE Caída de Adán y Eva." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/6c">caída</a>; y la caída vino a causa de la transgresión; y por haber caído el hombre, fue <a title="2 Ne. 2:5." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/6d">desterrado</a> de la presencia del Señor. <a name="7"></a>Por tanto, es preciso que sea una <a title="GEE Expiación, expiar." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/7a">expiación</a> <a title="Alma 34:10." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/7b">infinita</a>, pues a menos que fuera una expiación infinita, esta corrupción no podría revestirse de incorrupción. De modo que el <a title="Mos. 16:4–5; Alma 42:6, 9, 14." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/7c">primer</a> juicio que vino sobre el hombre habría tenido que <a title="Mos. 15:19." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/7d">permanecer</a> infinitamente. Y siendo así, esta carne tendría que descender para pudrirse y desmenuzarse en su madre tierra, para no levantarse jamás. <a name="8"></a>¡Oh, la <a title="Job 12:13; Abr. 3:21; GEE Sabiduría." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/8a">sabiduría</a> de Dios, su <a title="GEE Misericordioso, misericordia." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/8b">misericordia</a> y <a title="GEE Gracia." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/8c">gracia</a>! Porque he aquí, si la <a title="DyC 93:33–34." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/8d">carne</a> no se levantara más, nuestros espíritus tendrían que estar sujetos a ese ángel que <a title="Isa. 14:12; 2 Ne. 2:17–18; Moisés 4:3–4; Abr. 3:27–28." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/8e">cayó</a> de la presencia del Dios Eterno, y se convirtió en el <a title="GEE Diablo." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/8f">diablo</a>, para no levantarse más. <a name="9"></a>Y nuestros espíritus habrían llegado a ser como él, y nosotros seríamos diablos, <a title="Jacob 3:11; Alma 5:25, 39." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/9a">ángeles</a> de un diablo, para ser <a title="Apoc. 12:7–9." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/9b">separados</a> de la presencia de nuestro Dios y permanecer con el padre de las <a title="GEE Mentiras." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/9c">mentiras</a>, en la miseria como él; sí, iguales a ese ser que <a title="Gén. 3:1–13; Mos. 16:3; Moisés 4:5–19." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/9d">engañó</a> a nuestros primeros padres, quien se <a title="2 Cor. 11:14; Alma 30:53." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/9e">transforma</a> casi en <a title="DyC 129:8." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/9f">ángel</a> de luz, e incita a los hijos de los hombres a combinaciones <a title="GEE Combinaciones secretas." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/9g">secretas</a> de asesinato y a toda especie de obras secretas de tinieblas. <a name="10"></a>¡Oh cuán grande es la bondad de nuestro Dios, que prepara un medio para que escapemos de las garras de este terrible monstruo; sí, ese monstruo, <a title="Mos. 16:7–8; Alma 42:6–15." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/10a">muerte</a> e <a title="GEE Infierno." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/10b">infierno</a>, que llamo la muerte del cuerpo, y también la muerte del espíritu! <a name="11"></a>Y a causa del medio de <a title="GEE Libertador." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/11a">redención</a> de nuestro Dios, el Santo de Israel, esta <a title="GEE Muerte física." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/11b">muerte</a> de la cual he hablado, que es la temporal, entregará sus muertos; y esta muerte es la tumba. <a name="12"></a>Y esta <a title="GEE Muerte espiritual." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/12a">muerte</a> de que he hablado, que es la muerte espiritual, entregará sus muertos; y esta muerte espiritual es el <a title="DyC 76:81–85." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/12b">infierno</a>. De modo que la muerte y el infierno han de entregar sus muertos, y el infierno ha de entregar sus espíritus cautivos, y la tumba sus cuerpos cautivos, y los cuerpos y los <a title="GEE Espíritu." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/12c">espíritus</a> de los hombres serán <a title="GEE Resurrección." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/12d">restaurados</a> los unos a los otros; y es por el poder de la resurrección del Santo de Israel. <a name="13"></a>¡Oh cuán grande es el <a title="GEE Plan de redención." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/13a">plan</a> de nuestro Dios! Porque por otra parte, el <a title="DyC 138:14–19; GEE Paraíso." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/13b">paraíso</a> de Dios ha de entregar los espíritus de los justos, y la tumba los cuerpos de los justos; y el espíritu y el cuerpo son <a title="Alma 11:43." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/13c">restaurados</a> de nuevo el uno al otro, y todos los hombres se tornan incorruptibles e <a title="GEE Inmortal, inmortalidad." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/13d">inmortales</a>; y son almas vivientes, teniendo un <a title="DyC 130:18–19." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/13e">conocimiento</a> <a title="GEE Perfecto." href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/13f">perfecto</a> semejante a nosotros en la carne, salvo que nuestro conocimiento será perfecto.<span style="color: #333333">” </span></span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">(<a href="http://scriptures.lds.org/en/2_ne/9/6-13#6">2 Nefi 9:6-13</a>)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 12pt 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">La aplicación de la expiación a la trasgresión individual, mediante la cual el pecador puede obtener la absolución mediante el cumplimiento de las leyes y ordenanzas consagradas en el evangelio de Jesucristo, es concluyentemente sancionada por la escritura. Ya que el perdón de los pecados no puede ser garantizado de otra manera, que <a title="Hech. 4:10–12; 2 Ne. 31:21." href="http://scriptures.lds.org/es/mosiah/3/17a"><span style="text-decoration: none;color: black">no</span></a> se dará otro nombre, ni otra senda ni medio, por el cual la <a title="GEE Salvación." href="http://scriptures.lds.org/es/mosiah/3/17b"><span style="text-decoration: none;color: black">salvación</span></a> llegue a los hijos de los hombres, sino en el nombre de <a title="GEE Jesucristo—El tomar sobre sí el nombre de Jesucristo." href="http://scriptures.lds.org/es/mosiah/3/17c"><span style="text-decoration: none;color: black">Cristo</span></a>, y por medio de ese nombre. (Véase <a href="http://scriptures.lds.org/en/mosiah/3/17#17">Mosíah 3:17</a>) cada alma necesita la mediación del Salvador, porque todos son pecadores. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”, dice Pablo de la antigüedad, (Romanos 3:23) y Juan el apóstol añade su testimonio con estas palabras: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros</span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">.</span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">”(1 Juan 1:8)</span></p>
<p style="margin: 12pt 0cm;line-height: 115%"><span>¿Quién cuestionará la justicia de Dios, que niega la salvación a todos los que no cumplan con las condiciones en que se declara obtenible? Cristo es “el autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Hebreos 5:9) y Dios “pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;<span> </span>tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo”</span><span> (</span><span>Romanos 2:6-9)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 12pt 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">Tal es, entonces, la necesidad de un Redentor, ya que sin él la humanidad permanecería para siempre en un estado caído, y la esperanza de la eterna progresión se perdería inevitablemente. La probación mortal se proporciona como una oportunidad para el progreso, pero tan grandes son las dificultades y los peligros, tan fuerte es la influencia del mal en el mundo, y tan débil es el hombre en la resistencia a ellos, que sin la ayuda de un poder superior al de la humanidad ningún alma encontraría su camino de regreso a Dios de quien vino. La necesidad de un Redentor radica en la incapacidad del hombre para elevarse a sí mismo del plano temporal al espiritual, del reino inferior al superior. En esta concepción no estamos sin analogías en el mundo natural. Reconocemos una distinción fundamental entre la materia inanimada y viva, entre lo inorgánico y lo orgánico, entre los minerales sin vida, por un lado y la vida vegetal o animal, por el otro.</span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: blue"> </span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">Dentro de las limitaciones de su orden los minerales muertos crecen por acumulación de sustancia, y puede alcanzar una condición de estructura y forma relativamente perfecta como se ve en el cristal. Sin embargo, la materia mineral, aunque actúa de manera favorable cuando se les aplica las fuerzas de la naturaleza &#8211; luz, calor, energía eléctrica y otros &#8211; no puede nunca convertirse en un organismo vivo, ni los elementos muertos pueden, a través de cualquier proceso de combinación química disociarse de la vida, entrar en los tejidos de la planta como partes esenciales de la misma. Pero la planta, que es de un orden superior, envía sus raicillas dentro la tierra, extiende sus hojas en la atmósfera, y a través de estos órganos absorbe las soluciones del suelo, inspira los gases del aire, y de dichos materiales sin vida forma los tejidos de su maravillosa estructura. Ninguna partícula mineral, ni sustancia química muerta ha sido alguna vez uno de los elementos constitutivos de los tejidos orgánicos, excepto a través de la agencia de vida. Podemos, tal vez con algún beneficio, llevar la analogía un paso más allá. La planta no está en condiciones de avanzar en sus propios tejidos al plano animal. A pesar de que el orden la naturaleza reconocido sea que el &#8220;reino animal&#8221; depende del &#8220;reino vegetal&#8221; por su sustento, la sustancia de la planta puede llegar a ser parte del organismo animal sólo cuando ésta última baja de su plano superior y por su propia acción vital incorpora los compuestos vegetales con ella. En cambio, la materia animal nunca puede convertirse, ni siquiera transitoriamente, en parte de un cuerpo humano, a menos que el hombre la asimile, y por los procesos vitales de su propia existencia eleve, por el momento, la sustancia del animal que le suministra alimentos al plano mayor de su propia existencia. La comparación aquí empleada es ciertamente defectuosa si se lleva más allá de unos límites razonables de aplicación, ya que llevar a la materia mineral al plano de la planta, el tejido vegetal al nivel del animal, y la elevación de cualquiera al plano humano, no es más que un cambio temporal, con la disolución de los tejidos más altos, el mismo material cae de nuevo al nivel de lo inanimado y lo muerto. Pero, como medio para ilustrar la analogía puede no ser totalmente inválida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 12pt 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">Por lo tanto, para el adelanto del hombre de su presente estado caído y relativamente degenerado a la condición superior de vida espiritual, un poder por encima del propio debe cooperar. A través de la operación de las leyes para obtener el reino superior, el hombre puede ser alcanzado y levantado; no puede salvarse por sí mismo por sus propios esfuerzos sin ayuda. Un Redentor y Salvador de la humanidad es, fuera de todo cuestionamiento, fundamental para la realización del plan del Eterno Padre, para &#8220;lograr la inmortalidad y la vida eterna del hombre&#8221; <span style="text-decoration: underline">(</span><a href="http://scriptures.lds.org/es/moses/1/39#39">Moisés 1:39</a>) y que el Redentor y Salvador es Jesús el Cristo, al lado de quien está y no puede haber ningún otro.</span></p>
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		<title>Zacarías: testigo del nacimiento de Cristo</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Sep 2008 04:45:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Quien, entonces, fue este Zacarías a quien se le apareció Gabriel? Él era un descendiente de Abía (en hebreo Abijah). Su nombre significa “recordado de Jehová”. Él estaba casado con una mujer llamada Isabel, cuyos padres, al igual que los de Zacarías, también habían sido sacerdotes (véase Lucas 1:5). El nombre de ella era el [...]]]></description>
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<p style="margin-left: 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%">¿Quien, entonces, fue este Zacarías a quien se le apareció Gabriel? Él era un descendiente de Abía (en hebreo Abijah). Su nombre significa “recordado de Jehová”.  Él estaba casado con una mujer llamada Isabel, cuyos padres, al igual que los de Zacarías, también habían sido sacerdotes (véase Lucas 1:5). El nombre de ella era el de la esposa de Aarón, de quien era descendiente (ver Éxodo 6:23). Esto significa “Dios es mi juramento” o “consagrada a Dios”. Por lo tanto, esta noble pareja, ” consagrada a Dios” mucho antes de sus nacimientos, fueron, en la historia de Natividad, “recordados de Jehová”, tal como fue la promesa que se les hizo de que después de un largo tiempo se convertirían en los padres de un niño – un niño destinado a ser el precursor terrenal del Mesías. Sobre los padres de Juan el Bautista leemos, “Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.” (Lucas 1:6). Zacarías e Isabel honraron la ley de sus padres, no sólo en letra sino en espíritu. Su rectitud les hizo merecedores del favor de Dios. Zacarías, que poseía ese sacerdocio que le daba derecho a recibir el ministerio de los ángeles, fue digno de ese privilegio sagrado y lo recibió.</p>
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		<title>Gabriel: testigo del nacimiento de Cristo</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Sep 2008 04:21:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Angeles]]></category>
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		<category><![CDATA[Gabriel]]></category>
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		<category><![CDATA[Profecía]]></category>

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<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">Apropiadamente, nuestro primer testigo del nacimiento de Cristo del Nuevo Testamento es un mensajero de la presencia de Dios. Adecuadamente, hace su primera aparición en el templo a un fiel sacerdote de la orden Aarónica, el que desempeña la función ritual de quemar incienso en el altar en el lugar santo en nombre de su nación. En el cumplimiento de este deber, Zacarías representó la fe <span> </span>combinada<span> </span>de Israel. Su oración era <span> </span>la oración de ellos, y esa oración era por una eterna liberación de todos sus enemigos a manos de su Mesías prometido. Las <span> </span>llamas ascendentes del incienso simbolizaban la ascensión de esa oración unida. Como Zacarías oró en el lugar santo, sus compañeros sacerdotes y todos dentro de las paredes del templo unieron su amén a su llamado.</span><span id="more-200"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">En respuesta a la oración de Israel, un &#8220;<a href="http://es.mormonwiki.com/Angeles">ángel</a> del Señor&#8221; se apareció ante Zacarías. </span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Se paró “a la derecha del altar del incienso” </span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">y se identificó como Gabriel, el que estaba &#8220;delante de Dios&#8221; (Lucas 1:11, 19). Por revelación moderna sabemos que Gabriel sería Noé, quien &#8220;está próximo en autoridad a <a href="http://es.mormonwiki.com/Adan">Adán</a> en el Sacerdocio&#8221; y mantendría las llaves de la restauración de todas las cosas”. Las llaves en poder de Gabriel lo convirtieron en un Elías para preparar el camino ante el Señor (<a href="http://scriptures.lds.org/es/dc/27/6-7#6">D. y C. 27:6-7</a>). El nombre Gabriel, por el cual Noé ejerce sus funciones angelicales, significa &#8220;hombre de Dios,&#8221; aunque se ha interpretado como &#8220;Dios es mi campeón&#8221; o &#8220;Dios se ha demostrado valiente&#8221; (</span><em><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">The Interpreter’s Bible<span style="color: blue">,</span></span></em><em><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black"> <span lang="ES">(La Biblia del Intérprete</span></span></em><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">), Nueva York, Abingdon Press, 1967, 6:487).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">Se menciona a Gabriel dos veces en el Antiguo Testamento; ambos casos son apariciones a Daniel. La primera fue para interpretar la visión de Daniel del carnero y el macho cabrío y la segunda fue mientras Daniel oraba, confesando sus pecados y los de su pueblo. En el segundo caso, Gabriel reveló que, después de setenta semanas (un símbolo por un período de tiempo desconocido), Israel y Jerusalén serían restauradas y habría una expiación por sus pecados. Gabriel prometió que una eterna justicia se lograría en su nombre (Daniel 8-9).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">Seis meses después de su visita a Zacarías, Gabriel también visitó a María para anunciar a la hermosa joven virgen de Nazaret que ella iba a ser la madre del Hijo de Dios (Lucas 1:26, 32). Así, el patrón de las visitas de Gabriel parece ser de &#8220;compañero-siervo&#8221; de los Santos, portando mensajes de consuelo y buenas nuevas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">Tanto en las tradiciones judías como en las cristianas, se habla de Gabriel<span> </span>como arcángel. La Ascensión de Isaías anuncia &#8220;Gabriel, el ángel de Dios, y Miguel, jefe de santos ángeles&#8221;, como los dos ángeles que abrirían el sepulcro de Cristo. La teología judía da a Gabriel un segundo lugar al de Miguel, al igual que los Santos de los Últimos Días. Nosotros, por supuesto, sabemos que Miguel sería Adán (<span style="text-decoration: underline"><a href="http://scriptures.lds.org/es/dc/27/11#11">Doctrina y Convenios 27:11</a></span>).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%;color: black">En cuanto a Lucas sobre <span> </span>la aparición de Gabriel y la profecía de Zacarías, nos vemos obligados a decir que la historia es perfecta. ¿Qué más apropiado podría ser el anuncio del nacimiento del Hijo de Dios que por un Elías celestial, alguien de la misma presencia de Dios? Alguien que viene primero para consagrar el nacimiento del Elías terrenal que anunciará al Mesías a la nación escogida. ¿A quién se le debería aparecer nuestro emisario celestial? ¡Cómo!, a un sacerdote, claro, porque el propio oficio sacerdotal era una profecía de que el Hijo de Dios vendría. ¿Qué hay del lugar? Jerusalén debe ser nuestra respuesta: la ciudad santa de la cual iría la palabra. ¿A qué hora del día este anuncio del cielo vendría? A la solemne hora de la oración pública, hora designada para que los de fe suplicaran a los cielos que su Mesías sea enviado. Y, por último, ¿qué señal lo confirmaría? El que Zacarías quedase mudo. ¿Qué mejor símbolo del día en que todas las lenguas que no creyeran serían silenciadas?</span></p>
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