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	<title>Jesucristo &#187; bautismo</title>
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	<description>El Salvador y Redentor de la humanidad</description>
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		<title>Uniéndome a la Iglesia de Cristo: “Después de Mucha Tribulación” (Parte II de II)</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 23:39:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Janice Le Tellier es miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y vive en Arizona. Los Misioneros Mormones Traen la Verdad Poco después de esa segunda reunión dos buenos misioneros jóvenes SUD se aparecieron en mi puerta, y en mi desesperación decidí escuchar su historia. Sabía instintivamente que debía [...]]]></description>
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			   </div><p><em>Janice Le Tellier es miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y vive en Arizona. </em></p>
<p><strong>Los Misioneros Mormones Traen la Verdad</strong></p>
<p>Poco después de esa segunda reunión dos buenos misioneros jóvenes SUD se aparecieron en mi puerta, y en mi desesperación decidí escuchar su historia. Sabía instintivamente que debía escucharlos, aunque estaba a la defensiva porque me consideraba a mí misma una cristiana “ortodoxa”, una defensora de la fe entregada alguna vez a los santos. (¡En realidad, hasta este punto no había oído lo que pensaba que era lo que defendía con tanto conocimiento de causa!) No esperaba que la verdad me sea transmitida de esta manera. Mi agenda estaba repleta con nuestra creciente familia, los estudios, las lecturas, arreglar y asistir a reuniones, auxilios médicos, enseñar en la escuela dominical, etc., así que era un poco impaciente con las lecciones con el franelógrafo negro, ya que quería realizar mis preguntas.<span id="more-835"></span></p>
<p>Por lo tanto, propuse que los misioneros me dieran un libro en el que se establezcan las doctrinas de su iglesia para que yo pudiera leerlo a mi conveniencia y más rápido que las lecciones que presentaban, y que cuando nos reuniéramos en seis semanas podamos debatir. Me dieron una copia de una Obra Maravillosa y un Prodigio por LeGrand Richards. Este libro me fascinó tanto que lo leí inmediatamente y de pronto sentí un anhelo de que los misioneros regresaran y una tristeza y de haber pospuesto nuestras futuras reuniones por seis largas semanas.</p>
<p>La presentación académica de las escrituras en el libro abrió mi mente y apeló a mi curiosidad intelectual; pero más que eso, pareció recordarme las cosas que sentía y que de alguna manera supe alguna vez. Aunque había disfrutado mi niñez y había pasado un gran momento en la secundaria, había encontrado cosas en la universidad con las que no podía estar de acuerdo, y sentía que yo era diferente, incluso extraña en ocasiones, donde la mayoría frecuentemente estaba de acuerdo con las ideas que yo no aceptaba. El concepto de la preexistencia me ayudó a explicar esto. Este concepto era bastante emocionante para mí, ya que con frecuencia he caminado por alguna calle y tenía la sensación de haber estado allí antes; o, durante una conversación, sentía que había dicho exactamente las mismas palabras en otro momento. He rechazado la reencarnación como una falsa enseñanza; la gente no se convierte en animales.</p>
<p>Mi confusión sobre cómo Moisés podía haber visto al Señor fue esclarecida por el libro que los misioneros dejaron. El matrimonio eterno era aceptable para mí; era algo que yo había asumido aunque nunca lo había aprendido. (Recuerdo preguntarle a mi madre, mientras decorábamos las lápidas en un cementerio, con qué esposa estaría mi bisabuelo en el cielo). La idea del diezmo me ayudó a superar los sentimientos de culpabilidad sobre la riqueza (colocado en la mente de todos los escolares); si devolviéramos lo que el Señor comparte seríamos bendecidos. La Palabra de Sabiduría resolvería muchos de los problemas del mundo. Resolví abandonar mis muy ocasionales copas de vino, cigarrillos, té y tal vez café. Un fin de semana tuve un severo caso de gripe, y nunca tuve deseos de un cigarrillo después de eso. Otra tarde mi esposo y yo asistimos a una fiesta en un agradable club conocido por su excelente servicio, y yo estaba a punto de pedir una taza de café, ya que no me había convencido de que esta práctica era dañina. Cuando busqué la crema y el azúcar que siempre utilizaba, no había ni crema ni azúcar en ninguna mesa. ¿Coincidencia? No, sabía que el Señor quería que incluyamos el café en su lista de prohibiciones, y me he abstenido desde entonces.</p>
<p>En 1951, después de la graduación de la escuela de médicos, mi esposo y yo habíamos tomado un extenso viaje hacia el oeste en el que nos detuvimos brevemente en Salt Lake City. Visitamos la Manzana del Templo, vimos el Monumento de la Gaviota, entramos al tabernáculo, preguntamos por qué no podíamos entrar al templo, y recibimos un folleto de José Smith. Estábamos en un apuro, en realidad no conocíamos el evangelio, aún puedo recordar la  renuencia de dejar esta zona de paz y la curiosidad sobre el término Santo de los Últimos Días. El mismo folleto de José Smith recibido en esa ocasión se asomó cuando limpiaba mi ático en 1962 mientras esperaba que regresaran los misioneros. Lo leí y sentí que José Smith me estaba diciendo la verdad. Imaginen que me tomó once años encontrar el evangelio desde mi primera exposición en Salt Lake, ¡a pesar de haber estado buscando! No debía haber sido lo suficientemente humilde para recibirlo antes, o de lo contrario era terriblemente distraída.</p>
<p>Finalmente los misioneros debían regresar, y yo casi no podía esperar. Los élderes eran transferidos con frecuencia, y estoy agradecida por todos los grupos de misioneros que trabajaron para enseñarme durante un período de ocho meses. El élder Newell Knight me causó una impresión espiritual tan fuerte que, de no haber tenido temor de confiar en mi corazón diciéndome qué hacer, probablemente me habría bautizado inmediatamente; pero las obligaciones terrenales interrumpían constantemente.</p>
<p>Cuando los misioneros me desafiaron a leer el <em>Libro de Mormón</em>, recuerdo para mi eterna vergüenza que una copia de éste estaba en un pequeño cajón de la mesa del comedor. Me había sido entregado por misioneros anteriores tres años antes, ¡pero nunca lo toqué! Aquellos primeros élderes vinieron a visitarme y me habría gustado dejarlos entrar, pero mi esposo no estaba en casa así que los despaché. Diez minutos después mi esposo llegó una hora antes de lo acostumbrado, y le dije que estaría interesada en escuchar lo que aquellos hombres jóvenes tenían que decir. Él fue calle abajo y los llamó para que regresaran.</p>
<p>Él los invitó a tener una comida con nosotros ese domingo y asistir a la iglesia con nosotros de antemano. Vinieron a nuestro servicio, dejaron un folleto en la bandeja de limosnas, y visiblemente incomodaron a nuestro sacerdote cuando se los presentamos en la puerta. Otro amigo vino para conocer a los élderes, y nos quedamos por unas horas antes del almuerzo. Probablemente nosotros propiciamos la conversación, pero ahora que recuerdo no tocamos el tema de la doctrina. Todo lo que puedo recordar es que ellos nos  dijeron sobre los orígenes indígenas de este continente y sobre un profeta viviente. Esta fue otra rara oportunidad perdida, ya que mi esposo participó en ese debate.</p>
<p>Cuando finalmente, tres años después, hasta altas horas en la noche leí el mismo <em>Libro de Mormón</em> que estos misioneros anteriores habían dejado, fui literalmente llevada en el espíritu. Me sentí elevada con un brillo alrededor de mí y mi mente, que tendría que ser experimentado para poder ser comprendido.  Tenía deseos de ser bautizada y de ser verdaderamente uno de los seguidores de Jesús. “… ¿Habéis nacido espiritualmente de Dios? ¿Habéis recibido su imagen en vuestros rostros? ¿Habéis experimentado este gran cambio en vuestros corazones?” (Alma 5:14). (¿Se han despojado del orgullo? ¿Son suficientemente humildes?) Estos pasajes hicieron que me arrepintiera.</p>
<p>El Capitán Moroni del año 70 a.C. fue un gran misionero en el año 1962 d. C. Al leer sobre él, sentí gran gozo en la confirmación de mis actividades con respecto a la defensa de la libertad por lo cual había sido calumniada con tanta frecuencia. Sentí que él estaba luchando la misma batalla que yo. Todavía me emocionan sus palabras: “…Moroni se irritó contra el gobierno a causa de su indiferencia en lo concerniente a la libertad de su país” (Alma 59:13). ¡Al igual que yo, en el contexto moderno! “¿Creéis que podéis sentaros sobre vuestros tronos en un estado de insensible estupor, mientras vuestros enemigos están sembrando la muerte alrededor de vosotros? Sí, mientras asesinan a miles de vuestros hermanos [y suponer] que, debido a la inmensa bondad de Dios, vosotros podríais no hacer nada [¿] y él os libraría? He aquí, si habéis supuesto esto, lo habéis hecho en vano” (Alma 60:7, 11).</p>
<p>Moroni formó el gran “Titulo de Libertad” y lo colgó sobre todas las torres y toda tierra e hizo que la gente entre en un convenio de que “mantendrán sus derechos y su religión, para que el Señor Dios los bendiga”. Los pocos que no entraran en el convenio serían muertos (Alma 46:20, 35-36).</p>
<p>“Y al ver al pueblo en un estado de tan terrible iniquidad, y que aquellos ladrones de Gadiantón ocupaban los asientos judiciales —habiendo usurpado el poder y la autoridad del país, pasando por alto los mandamientos de Dios y en ningún sentido siendo rectos ante él, negando la justicia a los hijos de los hombres” (Helamán 7:4). Estábamos reviviendo todo esto en 1962. De pronto las cosas no parecían tan desalentadoras.</p>
<p><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-jesus11.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-836" title="mormon-jesus11" src="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-jesus11-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" /></a>Ahora tenía un testimonio de la verdad y el Cristo viviente, Dios el Padre y el Espíritu Santo, y de la importancia de defender la libertad; una combinación la cual seguía considerando necesaria para un completo testimonio, debido al ejemplo de Moroni como hombre de perfecto entendimiento. Todo esto lo acepté; abracé los frutos de la obra de José Smith como si siempre los hubiera conocido. Aunque por alguna razón seguía encontrando difícil el aceptar el hecho de que tuviéramos profetas de tiempos modernos. ¡Qué inconsistente es la mente humana!</p>
<p>¿Era la inconsistencia la verdadera razón, o mi problema era más que ahora era consciente de lo que esta trascendental decisión significaría en la vida de toda mi familia? Creía que el esposo era propiamente la cabeza del hogar, y yo no deseaba ser desobediente o salir de la armonía. Mi esposo y yo siempre hemos hecho juntos todo; ahora tendría que ir a una iglesia extraña sola. Mi esposo era un respetado médico en la comunidad, y yo había entrado ya en la dirección más impopular; la convicción ahora me impulsaba hacia otra decisión impopular.</p>
<p>Estos pensamientos fueron suficiente para darme una pausa, pero había otra gran disuasiva: Tenía mis dudas sobre la organización de esta nueva iglesia, al igual que mi iglesia anterior, podría ser infiltrada por el enemigo. Un élder me trajo algunos discursos dados por el élder Ezra Taft Benson del Consejo de los Doce, un moderno Capitán Moroni. Decidí escribirle para entender cómo un patriota controversial podría ser aceptado en la Iglesia; realmente deseaba realizar mi adoración en paz, y necesitaba una base espiritual para desarrollarme efectivamente. Me escribió una amable nota de bienvenida y me envió un libro, Conozca a <a href="http://countrywebsites.lds.org/gt/index.php/sala-de-prensa/noticias-internacionales/190-quienes-son-los-mormones" class="external_link_tool">los mormones</a>. Desde ese momento he leído todo lo que ha escrito, y continué siendo inspirada por esto. Creo que mi cita favorita de sus palabras es:</p>
<blockquote><p>“Nuestra respuesta personal a lo que estamos haciendo para mantener viva la libertad tendrá consecuencias eternas para toda alma, sin importar el resultado, porque el Señor ha dotado a este problema de libertad con repercusiones duraderas tales que tamiza los espíritus de los hombres ante el mundo, y parece hoy en día ser el tema central que tamiza a aquellos que quedan en el mundo”.</p></blockquote>
<p>Amén por eso.</p>
<p>Mientras estos pensamientos y sucesos se estaban desarrollando, invité al obispo del barrio local para una cena, ya que quería conocer al hombre que sería nuestro líder espiritual. No estaba para nada preparada para el santo maravilloso, dinámico y alemán que vino a cenar. Me enteré después que su dulce esposa dio a luz cuatro hijos esa misma noche luego de que regresó. Ella de buena gana lo había enviado a una misión a pesar de necesitarlo. Estas dos personas maravillosas, Rosie y Walter Kindt, continúan siendo mis queridos amigos, y mi admiración por sus vidas continúa creciendo.</p>
<p>Los misioneros me dijeron que no había orado lo suficiente sobre si José Smith y sus sucesores eran profetas modernos, así que esa noche me arrodillé al lado de la cama de espaldas a la puerta y oré para recibir confirmación. En ese momento tuve mi primera experiencia de ser confrontada por el poder de Satanás, quien obviamente no quería que mi oración fuese contestada. Conforme oraba, sentí una oscuridad y visualicé una forma sosteniendo un mazo con espinas salientes a punto de golpearme. Yo estaba totalmente asustada y me levanté, prendí la luz, y volví a orar, esta vez mirando hacia la puerta. Una vez más el Señor con misericordia permitió que Su Espíritu me testifique con gran poder y luz que los presidentes de la Iglesia eran y son, sin duda, Sus profetas. Luego escuché el “Perfil del Profeta” del élder Hugh B. Brown, lo que me confirmó en la lógica lo que ya había recibido por medio del Espíritu.</p>
<p>Asistí a un servicio de <a href="http://historiamormona.com/" class="external_link_tool">la iglesia SUD</a> y fui muy atraída por el poder que parecía irradiar del edificio mismo. Estaba lista para ser bautizada después de veintitrés años de búsqueda, pero ahora que había tomado mi decisión no iba a ser así de simple. Mi esposo a regañadientes me concedió permiso verbal para ser bautizada, pero no quería firmar los papeles necesarios para tal efecto. Éstos fueron días de ansiedad, porque me preocupaba de que nuestros hijos sean criados en una iglesia moral y doctrinalmente buena; y ahora sabía, al igual que José Smith, que Dios el Padre y <a href="http://www.lds.org/?lang=spa&#038;country=es" class="external_link_tool">Jesucristo</a> habían restaurado la verdadera iglesia en la tierra. Oré y leí la Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio; y un día, ¡mi esposo de pronto me dijo que firmaría la forma de bautismo!</p>
<p><strong>Bautismo en la Iglesia de Jesucristo </strong></p>
<p>Entré a las aguas bautismales por fin el 12 de agosto de 1962, con el élder Harold Stevenson, el gran favorito de nuestros hijos, quien realizó la ordenanza. Nadie de mi familia estuvo presente, pero Maxine Nickel, quien desde que se volvió una querida amiga, me animó y me apoyó detrás de bastidores, y un ambiente lleno de Santos vino a darme la bienvenida. Emergí sintiéndome muy brillante y limpia, verdaderamente como una nueva persona. Luego el élder Lonny Adams, que había ayudado a convencerme de que debía tomar la cruz del Salvador y seguirlo desinteresadamente, me confirmó con el precioso don del Espíritu Santo. Manejé a casa determinada a vivir sobre los convenios que acababa de hacer. Una sensación de paz y de amor por el Salvador llenaba mi alma.</p>
<p>Con los niños, mi esposo continuaba yendo a la iglesia cristiana por un tiempo hasta que conoció al ministro de otra iglesia que lo persuadió a adorar allí. Esta iglesia no tenía afiliación a la CNI o la CMI, contra las que mi esposo y yo habíamos luchado juntos. Mi esposo se acercó al Señor, aprendió de las escrituras, y luego algunas de las enseñanzas SUD no le parecieron tan extrañas o diferentes.</p>
<p>Marcos 11:24 ha sido una especie de guía para mí: “Por tanto, os digo que todo lo que pidáis en oración, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. Al haber orado y viendo el progreso de mi familia, sé que tomé la decisión correcta aun cuando el camino haya sido a menudo complicado. Nuestra primera hija, Cindy, me acompañó un domingo a la iglesia para ver dónde estaba adorando mamá y le gustó tanto que solicitó su bautizo en 1963. Después, Randy fue de visita. Le daba mucha flojera ir a la escuela dominical antes, y dijo que no había aprendido nada; pero amaba a la gente mormona y pronto también quiso ser bautizado. Mi esposo asistió a su servicio bautismal en 1964, al igual que al de Cindy un año antes, pero luego sintió que los otros dos niños debían permanecer con él en la iglesia bautista. A ninguno de nosotros le gusta esta clase de separación los domingos, pero un día cambiará.</p>
<p>Mi padre falleció muy inesperadamente en mayo de 1968. (¡Cuán agradecida estaba por el principio del bautismo por los muertos!) Él había viajado a Suiza y Alemania y había compilado una buena parte de su genealogía años antes de que me volviera SUD. Mostrando una gran simpatía por mí en mi pérdida, mi esposo le concedió permiso a nuestra hija menor, Nora, para unirse a la iglesia SUD poco después. Era el día de la bandera de 1968 cuando su hermano Randy la bautizó. Nuestro hijo mayor Scott decidió refutar el <em>Libro de Mormón</em> pero en su lugar fue convertido después de leerlo cuando era un joven en la Universidad de Tennessee en 1970. Los chicos sirvieron en misiones en Alemania y su padre los apoyó financieramente, con cartas, con encomiendas, y con su gran amor por ellos.</p>
<p>Si el Señor hubiera intentado enseñarme alguna lección habría parecido ser que quería que desarrollada todos los frutos del Espíritu a un grado mayor. Paciencia es uno de ellos. Sé que los milagros en tiempos presentes no han cesado, sé que el Señor desea que mi buen esposo esté en su reino también. Para esta gran bendición puedo esperar pacientemente.</p>
<p>Después de mi bautismo, amigos y parientes bien intencionados me inundaron de literatura antimormona. Decidí leerla y encontré las respuestas a sus acusaciones. Este proceso verdaderamente pone la fe de uno en una prueba de fuego, pero yo sabía que este evangelio era verdadero y por lo tanto podía enfrentar a sus detractores. El Señor me ha proporcionado las respuestas en las formas más sorprendentes. Nada de lo que he leído ha significado una amenaza para mi profundo testimonio. Me he sentido triste por aquellos que luchan contra Sión en lugar de buscar aprender la verdad. He recordado mis largos años sin el evangelio, con la lucha que a menudo parecía inútil, y continúo regocijándome en las bendiciones del Señor para mí.</p>
<p>“Porque tras mucha tribulación vienen las bendiciones”. (D. y C. 58:4).</p>
<p><strong>Recursos Adicionales:</strong></p>
<p>La Iglesia de Jesucristo ha sido restaurada en su plenitud en la tierra. Aprenda más en el <a href="http://www.lds.org/?lang=eng">sitio oficial de La iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días</a> (inadvertidamente llamada por amigos de otras religiones como la “Iglesia Mormona”).</p>
<p>A menudo experimentamos las más grandes bendiciones luego de las <a href="http://elcristo.org/379/un-corazon-presionado-una-mujer-mormona-habla-de-la-adversidad-parte-i">más duras pruebas</a>.</p>
<p>Solicite una copia gratis del <a href="http://mormon.org/mormonorg/spa/creencias/el-plan-de-felicidad-de-nuestro-padre-celestial/solicite-un-ejemplar-gratuito-del-libro-de-morm%C3%B3n"><em>Libro de Mormón</em></a><em> </em>o la <a href="http://mormon.org/mormonorg/spa/creencias/el-plan-de-felicidad-de-nuestro-padre-celestial/solicite-un-ejemplar-gratuito-de-la-santa-biblia"><em>Biblia</em></a><em>.</em><em></em></p>
<p><strong>Fuente:</strong></p>
<p>H. Rector &amp; C. Rector, “<em>No More Strangers” Vol. 3</em>, (Salt Lake City, Utah: Deseret Book Company, 1971), 71-75.</p>
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		<title>Uniéndome a la Iglesia de Cristo: “Después de Mucha Tribulación” (Parte I de II)</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 23:33:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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			   </div><p><em>Janice Le Tellier es miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y vive en Arizona. </em></p>
<p><strong>Buscando la Iglesia de Jesucristo</strong></p>
<blockquote><p>Y sucedió que rasgó su túnica; y tomó un trozo y escribió en él: En memoria de nuestro Dios, nuestra religión, y libertad, y nuestra paz, nuestras esposas y nuestros hijos; y lo colocó en el extremo de un asta.</p>
<p>Y… fue entre el pueblo, haciendo ondear en el aire el trozo rasgado de su ropa… diciendo:</p>
<p>He aquí, todos aquellos que quieran preservar este estandarte sobre la tierra, vengan con la fuerza del Señor y hagan convenio de que mantendrán sus derechos y su religión, para que el Señor Dios los bendiga (Alma 46:12, 19, 20).</p></blockquote>
<p>Sin duda el Señor requiere que Su iglesia sea insistente en defender la libertad. El constitucional “principio de libertad… le pertenece a toda la humanidad”, dijo el Señor. En los Estados Unidos muchos se sienten impulsados a hablar por promocionar este gran principio básico y se vuelven activos en ello con el fin de que la Constitución y nuestra república libre puedan perdurar.<span id="more-831"></span></p>
<p>En muchas ocasiones estas personas son atraídas a la verdadera iglesia del Señor en la tierra, con su énfasis sobre el albedrío y la libertad. Tal fue la situación con Janice Le Tellier, todo tenía un tono familiar.</p>
<p>Parece apropiado que haya escrito mi historia en julio de 1976, ya que el testimonio que contiene surgió en gran medida como resultado de mi gran interés en la Constitución y mi amor por la verdadera libertad. Tal vez esta es una manera más en que una de las promesas en mi bendición patriarcal  será cumplida; “…tendrán influencia entre un círculo cada vez más amplio de los hijos de nuestro Padre Celestial, una influencia para la rectitud, paz y bien”. Oro porque este mensaje penetre en los corazones de muchos más que están buscando algo que saben que existe de manera innata. “Para que vuestra fe no estuviese fundada en la sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios” (1 Cor. 2:5).</p>
<p>Por lo que puedo recordar yo tenía una fe infantil en el Señor el cual fue infundido por mis buenos padres. Mi padre y mi madre se unieron a la Iglesia Congregacional como una fusión para sus respectivas creencias, luterana y metodista. Aunque la familia no eran feligreses regulares hasta que estuve en sexto grado, los hijos habíamos sido bautizados desde niños, orábamos antes de comer, aprendimos los Diez Mandamientos, y hacíamos nuestras oraciones antes de dormir. “Ahora que me voy a acostar, /oro al Señor mi alma guardar. /Si debo morir antes de despertar, /oro al Señor mi alma tomar”. Esta era oración corta y sencilla que me enseñó a confiar en el Señor, y oraba a Él con frecuencia.</p>
<p>Nuestro ministro Congregacional requirió que escribamos un tema de quinientas palabras sobre el por qué deseábamos unirnos a la iglesia, y sin ningún otro compromiso fuimos entonces miembros. Esto no satisfizo mis deseos de una fe exigente, pero el Señor me estaba mostrando la belleza de la simplicidad en la adoración y, aunque la enseñanza era más bien vaga, comprendí que Dios y <a class="external_link_tool" href="http://mesias.co/">Jesús</a>, Su hijo, eran personas separadas. Admiraba a mis amigos católicos que asistían a misa y se confesaban regularmente, “ayunaban” antes de recibir la Comunión, y observaban la Cuaresma, una práctica que adopté porque deseaba mostrar al Señor que podría sacrificarme por Él  también.</p>
<p>En 1944, mientras me inscribía en la Universidad de Minnesota, empecé una búsqueda determinada de una fe satisfactoria mientras empecé a investigar las distintas denominaciones protestantes cada domingo. Después de mi graduación, acepté un trabajo como maestra en Long Beach, California, donde una familia católica vecina me alentó a realizar un completo estudio sobre su fe. Leía libros, asistía a misa y a los servicios en las tardes, y realicé un largo examen el cual me dio el derecho de ser recomendada para el bautismo en la fe romana. La idea principal que surgió como verdad de este intenso estudio fue la insistencia de que sólo había una verdadera iglesia en la tierra, ¿pero era ésta?</p>
<p>Subsecuentemente conocí al que sería mi esposo, Parks Le Tellier, que era un firme protestante. Había algunas cosas que me incomodaban sobre el romanismo, pero me parecía la más lógica de todas las doctrinas que había investigado. Así que nos casamos en una ceremonia pequeña en mi casa con nuestro ministro Congregacional, esperando reafirmar nuestros votos en un posterior aniversario en la iglesia de nuestra elección. (No me daba cuenta entonces de que lo que yo deseaba era un matrimonio en el templo). Estaba muy complacida de que pudiéramos tomar Comunión cada domingo, lo que satisfacía uno de mis requerimientos. Asistimos regularmente y bautizamos a cada uno de nuestros cuatro hijos allí y estábamos activos en las funciones de la iglesia.</p>
<p>Mi esposo completó su residencia médica, y adquirimos nuestro primer hogar y nos ocupamos en decorarlo, en la jardinería y cuidar de nuestros tres primeros hijos (Scott, Randy y Cindy).  Nuestra cuarta hija, Nora, nació, y yo era una madre feliz completamente envuelta en mi hogar hasta que me enteré que tenía una contractura de Dupuytren y ya no sería capaz de trenzar alfombras y hacer algunos de los trabajos más pesados con mis manos. Aunque no lo consideré así en ese momento, esto fue una gran bendición, ya que dramáticamente me canalizó a un patrón de lectura una vez más.</p>
<p><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-jesus-christ4.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-832" title="mormon-jesus-christ4" src="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-jesus-christ4-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" /></a>El siguiente paso en el plan del Señor era darme un lugar en la escuela dominical como una observadora en preparación para convertirme en maestra. Cuando esta maravillosa mujer sureña de la iglesia enseñaba, citaba las escrituras y constantemente desafiaba a los jóvenes a leer la Biblia y hacer que sus padres también lo hicieran. Esta fue mi primera exposición a alguien que creía, atesoraba y buscaba las escrituras; yo era su alumna más agradecida.</p>
<p>Cuando ella me asignó enseñar una lección sobre los Diez Mandamientos, leí Éxodo 20, me interesé, y terminé el libro.  Imaginen mi sorpresa al leer en el capítulo 24:10 “y vieron al Dios de Israel”, y en Éxodo 33:11 “Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara”; declaraciones que simplemente no encajaban con lo que me habían enseñado. Estaba perpleja, dándome cuenta de que era iletrada en la doctrina bíblica. Mis hijos y yo estábamos leyendo las Historias de la Biblia de Egermeier, y había leído los Salmos, Proverbios y los Evangelios y algunas otras partes del Nuevo Testamento. Ahora había despertado al doloroso hecho de que me había ocupado por años en estudiar doctrinas de las iglesias, por así decirlo, las doctrinas de los hombres. ¡Qué triste es que los pastores a menudo no estén guiando a sus rebaños!</p>
<p>Mi familia se acababa de establecer en nuestro segundo hogar cuando una amiga llamó casi sin aliento una tarde y dijo que tenía que traernos un libro importante para que mi esposo y yo lo leyéramos de inmediato. Como resultado de ese libro, estuvimos llenos de asombro y movidos a la acción y nos catapultó a un tipo de existencia totalmente nuevo. Nos enteramos que los Estados Unidos tenía grandes problemas internos y que la conspiración comunista había hecho increíbles avances en nuestro gobierno. Ahora empezábamos a asistir a grupos de estudio, en uno de los cuales escuchamos una grabación de Cleon Skousen, que establecía muy bien la importante idea de que los Diez Mandamientos eran totalmente incompatibles con el socialismo. Esto nos dio el ímpetu espiritual para continuar nuestra vigorosa posición por la libertad. Yo no sabía que él era SUD, o que posteriormente estudiaría sus libros políticos y religiosos con gran interés. Desde ese momento se convirtió en un buen amigo nuestro. Es un gran líder patriota, y estoy contenta de ser un miembro comprometido de su Instituto “Freemen” (Hombres Libres en inglés).</p>
<p>Todo lo que se refería a la batalla contra el comunismo y el anticristo se volvió de suma importancia para mí, y leía vorazmente. En 1959 me uní a la sociedad patriota, y todos los miembros eligieron temas a los que podíamos referirnos en varios grupos. Mis dos áreas de interés eran “Medicinas: Libres vs. Socializadas” y “Cómo el Consejo Nacional de Iglesias (CNI) y el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) están Socavando el Cristianismo”. El último tema era mi favorito, y profundicé en él con un deseo creciente de ser un soldado del Señor. Si nuestros hijos iban a vivir en libertad, debíamos contribuir con nuestro tiempo, talentos y dinero. Empezamos a limpiar nuestras vidas de trivialidades, cancelando muchas actividades sociales, y dedicamos nuestro tiempo a servir a la causa de <a class="external_link_tool" href="http://mesias.co/">Cristo</a> promocionando la libertad y la Constitución y ayudando a exponer los errores del socialismo y el comunismo. La vida ahora tenía un propósito real conforme buscaba compensar  lo que entonces consideraba parcialmente años desperdiciados.</p>
<p>Mi propia iglesia cristiana era miembro de la CNI (NCC en inglés) y la CMI (WCC, en inglés), que yo deploraba, y empecé a sentir que era una hipócrita sentándome en el banco de una iglesia que pertenecía a estos grupos contra las que estaba dando conferencias cada dos meses. En este momento empecé a volverme mas bien una figura controversial en la iglesia, y la única paz verdadera que tuve fue cuando me arrodillaba para recibir la Comunión y buscaba al Señor en oración. Aún en ese momento, cada domingo salía con la idea: “Hay una mejor manera; mi manera. Sígueme”.</p>
<p>La mayoría de mi documentación contra la CNI y la CMI fue obtenida de un diario fundamentalista el cual exponía las escrituras y el evangelio, humanismo y comunismo social en las iglesias. “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor” (2 Cor. 6:17) era uno de los motivos favoritos del editor, y se volvió una directiva para mí. ¿Pero a dónde iba a ir? Las pequeñas iglesias bíblicas independientes a las que había llegado a querer porque enseñaban la Biblia y promocionaban la libertad no estaban unidas a una verdadera iglesia, y no ofrecían la Comunión cada domingo. El Señor ha colocado estos importantes principios en mis pensamientos tan fuertemente que yo sabía que debía continuar buscando. Al hacerlo, las escrituras empezaron a cobrar vida para mí, y fui atraída más cerca al Señor. Un sentimiento de emoción llegó a mí cuando sentí la luz penetrando la oscuridad.</p>
<p>Durante dos años intenté sonar la alarma para los miembros locales de mi iglesia cristiana para separarse de la CNI, ya que estaba utilizando parte de sus contribuciones de las iglesias para promocionar la revolución. Expliqué como tanto la CNI como la CMI estaban utilizando distintos medios insidiosos para traer abajo la religión. El verdadero momento crucial para mí llegó cuando sacerdote cristiano alerta dirigió una reunión para exponer a la CNI para el beneficio de algunos de los miembros. Lo que aprendí en esta reunión, más la experiencia traumática en particular que tuve en una reunión subsecuente cuando intenté transmitir la información a los demás, me hizo sentir que era tiempo para mí de dejar esa iglesia.</p>
<p>Continúa en… Uniéndome a la Iglesia de Cristo: “Después de Mucha Tribulación” (Parte II de II)</p>
<p><strong>Recursos Adicionales:</strong></p>
<p><a href="http://mormon.org/mormonorg/spa/creencias/la-restauraci%C3%B3n-de-la-verdad/la-restauraci%C3%B3n-del-evangelio">La Iglesia de Jesucristo</a> ha sido restaurada en su plenitud en la tierra. Aprenda más en el sitio oficial de La Iglesia de <a href="http://mesias.co/">Jesucristo</a> de los Santos de los Últimos Días (inadvertidamente llamada por amigos de otras religiones como la “Iglesia Mormona”).</p>
<p>Con frecuencia experimentamos las más <a href="http://elcristo.org/379/un-corazon-presionado-una-mujer-mormona-habla-de-la-adversidad-parte-i">grandes bendiciones</a> después de nuestras más duras pruebas.</p>
<p>Solicite una copia gratis del <a href="http://mormon.org/mormonorg/spa/creencias/el-plan-de-felicidad-de-nuestro-padre-celestial/solicite-un-ejemplar-gratuito-del-libro-de-morm%C3%B3n"><em>Libro de Mormón</em></a> o la <a href="http://mormon.org/mormonorg/spa/creencias/el-plan-de-felicidad-de-nuestro-padre-celestial/solicite-un-ejemplar-gratuito-de-la-santa-biblia"><em>Biblia</em></a>.</p>
<p><strong>Fuente:</strong></p>
<p>H. Rector &amp; C. Rector, “<em>No More Strangers Vol. 3”- </em>libro en inglés (Salt Lake City, Utah: Deseret Book Company, 1971), 71-75.<em></em></p>
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		<title>Primeros Principios y Ordenanzas del Mormonismo</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jul 2009 05:20:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[arrepentimiento]]></category>
		<category><![CDATA[bautismo]]></category>
		<category><![CDATA[Espíritu Santo]]></category>
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		<description><![CDATA[Los mormones describen cuatro pasos para llegar a ser miembros del reino de Dios, y ellos se refieren a estos como los primeros principios y ordenanzas del evangelio. Ellos forman los cimientos de una relación de un mormón con Dios y Jesucristo, y fijan las bases para su calidad de miembro en la iglesia. Estos [...]]]></description>
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			   </div><p>Los <a href="http://es.mormonwiki.com/Mormones">mormones</a> describen cuatro pasos para llegar a ser miembros del reino de Dios, y ellos se refieren a estos como los primeros principios y ordenanzas del evangelio. Ellos forman los cimientos de una relación de un <a href="http://es.fairmormon.org/Autenticidad_hist%C3%B3rica_del_Libro_de_Morm%C3%B3n" class="external_link_tool">mormón</a> con Dios y <a href="http://es.thomasmonson.com/53/jesucristo-el-salvador">Jesucristo</a>, y fijan las bases para su calidad de miembro en la iglesia.</p>
<p>Estos principios son descritos en un documento llamado, “<a href="http://es.mormonwiki.com/Art%C3%ADculos_de_Fe">Los Artículos de Fe</a>”. Los artículos de fe son trece creencias centrales de la iglesia. El primero establece, “Creemos en Dios, el Eterno Padre, y en Su Hijo, Jesucristo, y en el Espíritu Santo.” Esto es importante para comprender los cuatro principios, y es seguido por declaraciones de responsabilidad personal por las acciones y sobre la Expiación de Cristo.</p>
<p>Los primeros principios se listan como el cuarto Artículo de Fe. Éste declara: “Creemos que los primeros principios y ordenanzas del Evangelio son: Primero, Fe en el Señor Jesucristo, segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por inmersión para la remisión de pecados; cuarto, Imposición de manos para conferir el don del Espíritu Santo.” Estos principios están organizados en el orden en que deben recibirse. Cada uno se edifica en los otros.</p>
<p>El primer principio de fe. Fe es creer en algo que no se puede ver y de lo que no se tiene prueba física. Alma, un profeta de la antigüedad del Libro de <a href="http://lds.org/scriptures/bofm?lang=spa" class="external_link_tool">Mormón</a>, dio el clásico sermón de fe. En él, él explicó: “Pues como dije acerca de la fe, que no era un conocimiento perfecto, así es con mis palabras. No podéis, al principio, saber a la perfección acerca de su veracidad, así como tampoco la fe es un conocimiento perfecto. Mas he aquí, si despertáis y aviváis vuestras facultades hasta experimentar con mis palabras, y ejercitáis un poco de fe, sí, aunque no sea más que un deseo de creer, dejad que este deseo obre en vosotros, sí, hasta creer de tal modo que deis cabida a una porción de mis palabras. (Alma 32:26-27)</p>
<p>De Alma, aprendemos que aún el más débil rayo de luz de fe, aún un deseo de creer, es suficiente para comenzar, y que podemos utilizar esa esperanza o rayito de luz para empezar el proceso de desarrollar una relación personal con Dios y con el Salvador.</p>
<p>El Segundo principio del evangelio es el arrepentimiento. Una vez que tenemos fe y un fuerte amor por Dios, empezamos a sentir pesar por todas las cosas que hicimos mal antes de que obtuviéramos nuestra fe. Este pesar proporciona un lugar de inicio para el arrepentimiento. El proceso de arrepentimiento involucra un pesar verdadero por el pecado, no solamente por las consecuencias del pecado. En seguida, la persona debe hacer una restitución por sus pecados, disculpándose con todos aquellos a los que resultaron heridos y tratar de hacer las cosas bien tanto como fuera posible. El siguiente paso es dirigirse a Dios, pidiendo Su perdón. Finalmente la persona debe abandonar el pecado, nunca volver a cometerlo. Si el pecado se repite, el proceso se inicia de nuevo hasta que finalmente se haya ganado dominio sobre ese aspecto de su vida.</p>
<p>Después de que ha ganado fe y pasado por el proceso de arrepentimiento, él puede empezar a evaluar su vida confrontándolos con los principios del evangelio. Una vez que ha logrado un nivel de testimonio y obediencia, y se ha arrepentido totalmente, puede ser bautizado. Este es el tercer paso de los cuatro principios críticos y ordenanzas. El bautismo mormón sigue el ejemplo del propio bautismo del Salvador, el que se realiza por inmersión total. Esta inmersión representa la muerte y resurrección del Salvador, así como también una limpieza del alma. El bautismo debe ser realizado por una persona que tiene la autoridad para hacerlo, así como Jesús fue a Juan el Bautista, que estaba autorizado para bautizar.</p>
<p>Durante el <a href="http://www.familiaseternas.com/cuarto_articulo_de_fe_bautismo">bautismo</a>, la persona hace convenios con Dios. Un convenio es una promesa de ambas partes, el hombre y Dios, siendo Dios el que impone las condiciones. Él se compromete a tomar el nombre del Salvador y guardar los mandamientos de Dios. <a class="external_link_tool" href="http://misionerosmormones.com/252/poligamia_mormona">Los mormones</a> no bautizan a nadie antes de los ocho años de edad, puesto que se debe tener la edad suficiente como para responsabilizarse de sus pecados y de comprender qué se está comprometiendo a cumplir.</p>
<p>El cuarto paso en este proceso es recibir el don del Espíritu Santo. Todas las personas tienen el Espíritu de Cristo para que los guíe y puedan recibir ministración del Espíritu Santo. Sin embargo, una vez que la persona ha recibido formalmente el Don del Espíritu Santo, lo puede tener consigo todo el tiempo, mientras viva en dignidad para tenerlo. Este don la ayuda a discernir la verdad de la falsedad, lo correcto de lo incorrecto, seguridad del peligro. Este don se administra por un poseedor digno del sacerdocio con autoridad para conferirlo. Al mismo tiempo, se confiere la calidad de miembro en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (llamados con frecuencia los <a class="external_link_tool" href="http://www.sud.org.es/">mormones</a>).</p>
<p>Otras ordenanzas ocurrirán en la vida de los miembros, y por supuesto, existen muchos otros principios por los que <a class="external_link_tool" href="http://www.laiglesiamormona.org/">los mormones</a> rigen sus vidas, pero estos conforman el fundamento de todo los otros.</p>
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		<title>Nuevas criaturas en Cristo</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Jun 2008 00:03:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			   </div><p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="ES">Pablo enseñó que venir a Cristo es entrar a un nuevo reino de existencia, un reino espiritual. Es abandonar la muerte y venir a la vida, expulsar la maldad y la oscuridad y aprender a andar en rectitud y luz. Pablo preguntó a los romanos: “¿O ignoráis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Fuimos, pues, sepultados juntamente con él para muerte por medio del bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en renovación de vida. Porque si fuimos plantados juntamente en él a semejanza de su muerte, así también lo seremos a la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Romanos, 6:3-6).</span><span id="more-79"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="ES">La nueva vida en Cristo supone un nueva energía, un nuevo dinamismo, una nueva fuente de fortaleza y poder. Ese poder es Cristo. Las personas fingen las cosas tan a menudo, hacen lo bueno y realizan sus deberes pero encuentran poca satisfacción al hacerlo. Un escritor cristiano propuso este pensamiento:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="ES">¡Hay pocas cosas tan aburridas como ser religioso, pero nada tan emocionante como ser un cristiano!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="ES">La mayoría de personas nunca ha descubierto la diferencia entre lo uno y lo otro, de modo que existen aquellos que sinceramente intentan vivir una vida que no tienen, sustituir la religión por Dios, cristianismo por Cristo y sus propios nobles esfuerzos por la energía, la alegría y el poder del Espíritu Santo. ¡En la ausencia de la realidad, sólo pueden agarrarse de los ritos, defendiendo obstinadamente lo último en ausencia de lo anterior, a fin de que ninguno sea encontrado!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="ES">Ambos son lámparas sin aceite, carros sin gasolina y lapiceros sin tinta, desconcertados en su propia impotencia a falta de que todo eso sólo pueda hacer al hombre práctico; ya que el hombre fue muy manipulado por Dios y que la presencia del creador dentro de la criatura es imprescindible para Su humanidad. ¡Cristo se dio a Sí mismo para que nosotros hagamos lo mismo! ¡Su presencia pone al hombre nuevamente ante Dios! ¡Él vino para que podamos tener vida, vida de Dios!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%" lang="ES">Existen aquellos que tienen una vida que nunca viven, han venido a Cristo y sólo le han agradecido por lo que hizo, pero no por vivir en el poder de quién Él es. Entre el Jesús que “era” y el Jesús que “será” ellos viven en un vacío espiritual, al intentar sin ganas de vivir por Cristo una vida en la que sólo Él puede vivir y a través de ellos. (W. Ian Thomas, <em>Classic Christianity</em>, 1989, prefacio).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Los discípulos de Jesús deben esforzarse por hacer lo correcto. Deben cumplir su deber en la Iglesia y en el hogar, incluso cuando no tengan tantos deseos de hacerlo. No pueden simplemente dejar el trabajo del reino a otros porque que ellos no han cambiado y vuelto a nacer. Pero eso no significa que deban seguir siendo siempre así. Cada uno de nosotros puede cambiar; podemos cambiar; debemos cambiar; y es el señor quien nos cambiará. El venir a Cristo supone más que ser purificado, hasta cierto punto, ser saciado. Hablamos a menudo de la importancia de ser purificado o santificado. Es tener el Espíritu Santo, que no sólo es un revelador, sino un santificador porque elimina la inmundicia y la escoria de nuestras almas. Nos referimos a este proceso como el bautismo de fuego. Ser purificado, es esencial, pero detenerse allí es detener grandes bendiciones. Pablo presenta la idea (en cierto modo) de clavarnos a la cruz de Cristo –clavar nuestros viejos egos, el viejo hombre de pecado. El escribió: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. (Gálatas 2:20).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Esta es una nueva vida en Cristo.</span></p>
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