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	<title>Jesucristo &#187; Resultados de la búsqueda  &#187;  Jesucristo</title>
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	<description>El Salvador y Redentor de la humanidad</description>
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		<title>¿Por qué Jesús es llamado el Hijo del Hombre?</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Sep 2010 22:12:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Enseñanzas de Jesucristo]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta pregunta es particularmente extraña cuando uno se da cuenta de que existen otros personajes en las Escrituras (especialmente en el Antiguo Testamento) que son llamados “hijo(s) de hombre” (Jeremías 49:18, Ezequiel 14:16, Salmos 8:4). El élder James E. Talmage, un erudito bíblico, aclara la respuesta mucho más elocuentemente que yo en su libro bastante [...]]]></description>
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			   </div><p>Esta pregunta es particularmente extraña cuando uno se da cuenta de que existen otros personajes en las Escrituras (especialmente en el Antiguo Testamento) que son llamados “hijo(s) de hombre” (Jeremías 49:18, Ezequiel 14:16, Salmos 8:4). El élder James E. Talmage, un erudito bíblico, aclara la respuesta mucho más elocuentemente que yo en su libro bastante recomendado, Jesús el Cristo. El dice:</p>
<blockquote><p><a href="http://elcristo.org/files/2010/09/jesus-christ-mormon.jpg"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-757" src="http://elcristo.org/files/2010/09/jesus-christ-mormon-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>“Al aplicar la designación a Sí mismo, el Señor utiliza invariablemente el artículo definido. ‘El hijo del Hombre’ fue y es, específica y exclusivamente, Jesucristo. Mientras que como un asunto de solemne certeza Él fue el único ser humano varón descendiente de Adam que no fue hijo de un hombre mortal, Él utilizó el título para demostrar definitivamente que era peculiar y exclusivamente Él mismo. Es evidentemente claro que la expresión tiene un significado más profundo que lo expresado por las palabras de uso común. Esta denominación característica ha sido construida por muchas personas para indicar la humilde estación de nuestro Señor como un mortal, y para connotar que Él permaneció como el tipo de humanidad, llevando una relación única y particular para toda la familia humana.”</p></blockquote>
<p>Otros son llamados por el título “hijo de hombre”, pero sólo el Señor Jesucristo es llamado El Hijo del Hombre. Dijo el Espíritu del Señor al profeta Nefi: “¿Comprendes la condescendencia de Dios?” (1 Nefi 11:16; énfasis agregado). Pero como dice Talmage: “Existe, sin embargo, un mayor significado agregado al uso del título del Señor ‘El Hijo de Hombre’; y eso descansa en el hecho de que Él sabía que Su Padre era el único y supremamente exaltado Hombre, cuyo Hijo Jesús era tanto en espíritu y en cuerpo –el Primogénito entre todos los hijos espirituales del Padre, el Unigénito en la carne- y por lo tanto, en sentido aplicable solamente a Sí mismo, Él fue y es el Hijo de ‘Hombre de Santidad’, Elohim, El Padre Eterno”.</p>
<p>Moisés escribió:</p>
<p>“Enséñalo, pues, a tus hijos, que es preciso que todos los hombres, en todas partes, se arrepientan, o de ninguna manera heredarán el reino de Dios, porque ninguna cosa inmunda puede morar allí, ni morar en su presencia; porque en el lenguaje de Adán, su nombre es Hombre de Santidad, y el nombre de su Unigénito es el Hijo del Hombre, sí, Jesucristo, un justo Juez que vendrá en el meridiano de los tiempos (Moisés 6:57).</p>
<p>En otras palabras, “El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre; así también el Hijo; pero el Espíritu Santo no tiene un cuerpo de carne y huesos, sino es un personaje de Espíritu. De no ser así, el Espíritu Santo no podría morar en nosotros”. (Doctrina and Convenios 130:22).</p>
<p>José Smith dijo, “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los apóstoles y profetas concernientes a Jesucristo, que Él murió, fue sepultado y se levantó al tercer día y ascendió a los cielos; y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices de esto” (Enseñanzas del Profeta José Smith, 121). Ya que “todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices a [Jesucristo]”, y ya que el Antiguo Testamento es algo “que pertenece a nuestra religión”, entonces El Antiguo Testamento debe dar testimonio de Jesucristo de alguna manera.<span style="text-decoration: underline"> </span></p>
<p>Sin embargo, lo en cierto modo espantosa naturaleza del sacrificio de sangre [en el Antiguo Testamento] ha llevado a hacer la pregunta: “¿Cómo pudo tener alguna relación tal actividad con el evangelio de amor?” Podemos entender mejor la respuesta a esa pregunta cuando entendemos los dos propósitos principales de la ley de sacrificio. Estos propósitos se aplicaron a Adán, Abraham, Moisés y a los apóstoles del Nuevo Testamento, y ahora ellos los aplican a nosotros a medida que aceptamos y vivimos la ley de sacrificio. Los dos propósitos principales son examinarnos, probarnos y ayudarnos a venir a Cristo” (M. Russel Ballard, “La Ley del Sacrificio”, <em>Ensign, </em>Octubre 1998,7).</p>
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		<title>Profetas mormones</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Sep 2010 23:45:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Enseñanzas de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Profetas]]></category>

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		<description><![CDATA[Las creencias mormonas comprenden una fuerte creencia en la profecía. Éstas enseñan que así como Dios hablaba a sus profetas en el Antiguo Testamento, para ayudarles a aprender y a enseñar la verdad, y para ayudar a Su pueblo a combatir lo que estaba sucediendo en su mundo, una vez más Dios habla a Sus [...]]]></description>
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			   </div><p>Las <a class="external_link_tool" href="http://templosmormones.com/685/creencias-mormonas">creencias mormonas</a> comprenden una fuerte creencia en la profecía. Éstas enseñan que así como Dios hablaba a sus profetas en el Antiguo Testamento, para ayudarles a aprender y a enseñar la verdad, y para ayudar a Su pueblo a combatir lo que estaba sucediendo en su mundo, una vez más Dios habla a Sus hijos. Los profetas del Antiguo Testamento prepararon al mundo para la primera venida del Salvador; los profetas de la actualidad preparan al mundo para la segunda venida.<span id="more-744"></span></p>
<div id="attachment_746" class="wp-caption alignleft" style="width: 160px"><a href="http://elcristo.org/files/2010/09/First_presidency_Monson_edited1.jpg"><img class="size-thumbnail wp-image-746" src="http://elcristo.org/files/2010/09/First_presidency_Monson_edited1-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">La Primera Presidencia</p></div>
<p>Dios habla por medio de los profetas. Dios envió a los profetas desde el inicio del mundo, cuando le habló a Adam. Cada cierto tiempo, los profetas eran  retirados debido a la maldad de las personas y su  desgano para escuchar los consejos de los profetas. Sin embargo, a su debido momento, Dios siempre ha enviado un profeta a la tierra.</p>
<p>Luego de la muerte de Jesucristo y la muerte de Sus apóstoles, no hubo más profetas. Esto llevó a la Gran Apostasía, en la que surgieron muchos conflictos sobre la doctrina y las personas  se confundían mientras trataban de buscar la verdad. Sin embargo, Dios siempre había prometido una restauración de todas las cosas.</p>
<blockquote><p>“19 Así que, arrepentíos  y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan tiempos de refrigerio de la presencia del Señor,</p>
<p>20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;</p>
<p>21 a quien de cierto es menester que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempos antiguos”. (Hechos 3:19-21</p></blockquote>
<p>Para que suceda una restauración, Dios debe escoger un profeta. Sólo un profeta está autorizado a hablar por Dios en una capacidad oficial. Esto sucedió cuando Dios escogió a José Smith para liderar la restauración como profeta. Dios prometió que nunca más nos dejaría sin profeta, y por eso, cuando José Smith fue asesinado, Él escogió a un nuevo profeta. Desde entonces, siempre hubo un profeta para guiarnos y aconsejarnos sobre cómo prepararnos para los últimos días del mundo, y para luchar en el mundo de constante cambio en que vivimos.</p>
<p>Actualmente las personas se enfrentan a un mundo más diferente de lo que podrían haberse imaginado incluso cien años atrás. En la actualidad las personas están luchando por saber cómo tomar decisiones que no se encontraban en la Biblia cuando fue escrita, y las presiones para vivir como nunca imaginaron, son grandes. Tal vez en la historia nunca hubo un tiempo cuando los hijos de Dios necesitaran de Su guía directa más desesperadamente. A medida que nuestro tiempo en la tierra llega a su fin, debemos saber exactamente qué camino tenemos que seguir para terminar donde queremos estar, y lo que Dios quiere que hagamos para prepararnos para ese momento. Un profeta nos brinda la seguridad de que estamos haciendo lo que Dios quiere que hagamos en un mundo complejo. Hoy, con tantas iglesias en la tierra, y con cada doctrina de enseñanza conflictiva incluso en áreas como los matrimonios tradicionales, que una vez se entendían sin dudas, debemos tener una fuente segura de verdad. <a class="external_link_tool" href="http://laiglesiamormona.com/">Los mormones</a> la encuentran por medio de su profeta.</p>
<p>Se enseña a los <a class="external_link_tool" href="http://www.mormon.org/mormonorg/spa/">mormones</a> a orar a Dios para obtener una confirmación personal de que la persona nombrada como profeta es un verdadero profeta de Dios. Si, en cualquier momento, se sienten inseguros de algo que el profeta enseñara, se les enseña a dirigirse directamente a Dios. Esto indica que <a href="http://www.losmormones.org/" class="external_link_tool">los mormones</a> no están siguiendo a una persona ciegamente,  sino que por el contrario están siguiendo instrucciones de Dios sobre dónde encontrar la verdad. Finalmente, todas las verdades vienen de Dios. El profeta habla e interpreta la verdad, pero la responsabilidad personal siempre recae en uno mismo.</p>
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		<title>¿Qué es la mano del Señor?</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Sep 2010 23:35:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanzas de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevo Testamento]]></category>

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		<description><![CDATA[La Biblia a menudo hace referencia a la mano del Señor. Generalmente, esto se usa en manera metafórica para representar las interacciones de Dios con el hombre. Las interacciones a veces se describen como que son castigadoras debido a pecados, y otras veces, consoladoras o compensatorias en respuesta a un comportamiento valiente. Escuchen las palabras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="gpo_rightcontainer">
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			   </div><p><a href="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/09/jesus.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-742" src="http://elcristo.org/wp-content/uploads/2010/09/jesus-150x150.jpg" alt="" width="107" height="107" /></a>La Biblia a menudo hace referencia a la mano del Señor. Generalmente, esto se usa en manera metafórica para representar las interacciones de Dios con el hombre. Las interacciones a veces se describen como que son castigadoras debido a pecados, y otras veces, consoladoras o compensatorias en respuesta a un comportamiento valiente.<span id="more-741"></span></p>
<blockquote><p>Escuchen las palabras de <a href="http://creenciasmormonas.com/">Mormón</a>: ‘¿No sabéis que estáis en las manos de Dios? ¿No sabéis que él tiene todo poder?’ (<a href="http://scriptures.lds.org/es/morm/5/23#23">Mormón 5:23</a>)</p>
<p>Las manos son una de las partes simbólicamente expresivas del cuerpo. En hebreo, el término <em>yad</em>, que se utiliza con más frecuencia para decir “mano”, también tiene un significado metafórico de poder, fortaleza y vigor (véase William Wilson, Old Testament Word Studies, pág. 205). Por ende, las manos representan poder y fortaleza. (W. Craig Zwick, “<span style="text-decoration: underline">El Señor tu Dios te sostendrá de la mano</span>,” <em>Liahona</em>, Nov 2003, 34–36).</p></blockquote>
<p>La escritura citada aquí es del Libro de <a class="external_link_tool" href="http://www.laiglesiamormona.com/libro_de_mormon">Mormón</a>, el que también usa la frase a menudo. La Biblia muestra que esto también se aplica a las personas: “Y yo, fortalecido según <strong>la mano de Jehová</strong> mi Dios sobre mí,” (Esdras 7:28).</p>
<p>El élder Zwick continúa explicando la analogía:</p>
<p>Consideren las palabras que utilizó Juan para describir al Salvador resucitado y glorioso: “Cuando le vi… él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy… el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos…” (<a href="http://scriptures.lds.org/es/rev/1/17-18#17">Apocalipsis 1:17-18</a>). Cuando Él posa Su mano sobre nosotros, podemos, al igual que Juan, vivir en Él.</p>
<p>Estar en las manos de Dios sugeriría que no sólo estamos bajo Su vigilante cuidado sino que también somos guardados y protegidos por Su maravilloso poder.</p>
<p>A través de las escrituras, se hace referencia a la mano del Señor. Su ayuda divina se evidencia una y otra vez. Sus poderosas manos crearon mundos, y aun así fueron lo suficientemente suaves para bendecir a los niños.</p>
<p><a class="external_link_tool" href="http://www.laiglesiamormona.org/">Los mormones</a> creen en un Dios preocupado, que se involucra. Aunque algunos hoy en día piensan que Dios se alejó de Sus hijos después del tiempo del Salvador en la tierra, los <a class="external_link_tool" href="http://www.laiglesiamormona.org/">mormones</a> creen que Dios continúa amándonos, cuidando de nosotros, y estando activamente involucrados en las vidas de Sus hijos a medida que se preparan para la Segunda Venida.</p>
<p>Esta interacción en nuestras vidas empezó mucho antes de que naciéramos. Antes de nuestros nacimientos, vivimos como espíritus con Dios. Él creó nuestros espíritus y vivíamos con Él, desarrollando una relación amorosa. Él estaba directamente involucrado con nuestras vidas en ese tiempo y Él nunca se alejó. Debido a que Él es literalmente el Padre de nuestros espíritus, Él nos ama como lo haría cualquier padre. Los buenos padres no abandonan a sus hijos. Jesucristo llegó a ser nuestro Salvador y también nos prometió cuidarnos y ayudarnos a través de los desafíos de la vida. El élder Zwick nos asegura:</p>
<blockquote><p>Debemos recordar que somos hijos e hijas de Dios y que nos ama mucho… Si realmente comprendemos quienes somos, tendremos una fuente inagotable de esperanza y consuelo.</p>
<p>Jamás podremos llegar a la meta final de “la carrera que tenemos por delante” (<a href="http://scriptures.lds.org/es/heb/12/1#1">Hebreos12:1</a>) sin colocar nuestra mano en las del Señor.</p>
<p>Hace algunos años, nuestra única hija decidió competir en una maratón. Junto con algunas amigas, se preparó y se esforzó con mucho afán. Se trataba de una carrera difícil en la que varias veces tuvo deseos de darse por vencida, pero siguió adelante, concentrándose en un paso a la vez. Al acercarse a la mitad del trayecto, escuchó a alguien que a sus espaldas le gritaba: “Ciego pasando a mano izquierda”.</p>
<p>Miró hacia su lado, y vio a un señor ciego que la pasaba sin soltar la mano de otro señor. Ambos competían en la carrera. Cuando la pasaron, ella vio con cuanta firmeza el ciego se aferraba a la mano de su amigo.</p>
<p>Abrumada con su propio dolor físico, se sintió fortalecida al ver a esos dos caballeros que corrían tomados de la mano. El que veía iba motivado por su amigo ciego, y el que sufría de ceguera dependía del estar aferrado a la mano de su amigo. Nuestra hija entendía que el ciego jamás podría llegar a la meta final por sí solo. Se sintió inspirada por la confianza del ciego y el dedicado afecto del amigo.</p>
<p>De igual manera, el Salvador ha extendido Su mano a cada uno para que no tengamos que correr solos. “Para quienes de vez en cuando se tambalean o se tropiezan, Él está presente a fin de hacer que recuperen el equilibrio y se fortalezcan” (<em>Trusting Jesus</em>, pág. 43). Al  acercarnos a la meta final, Él estará allí para salvarnos, y es por todo esto que dio Su vida.</p>
<p>Piensen en las heridas de Sus manos. Sus manos gastadas, sí, aun Sus manos de carne desgarrada y sacrificio físico, son las que dan a nuestras propias manos mayor poder y dirección.</p>
<p>El Cristo herido es el que nos guía a través de los momentos difíciles. Es el que nos sostiene cuando necesitamos más aire para respirar o una dirección en la que andar o, incluso, más valor para seguir adelante.</p>
<p>Si guardamos los mandamientos de Dios y caminamos llevados de la mano por Él en Sus senderos, seguiremos adelante con fe, y jamás nos sentiremos solos.</p>
<p>Confíen en Su promesa de vida eterna, y permitan que la paz y la esperanza les acompañen.</p>
<p>Cuando nos conectamos al Autor de Paz, a Su amor perfecto y redentor, podemos llegar a experimentar la veracidad de la promesa del Señor: “…yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo” (<a href="http://scriptures.lds.org/es/isa/41/13#13">Isaías 41:13</a>).</p>
<p>Testifico de Jesucristo, nuestro Redentor y Salvador viviente.</p>
<p>Testifico que Él vive y nos extiende Su amorosa mano a cada uno. En el nombre de Jesucristo. Amén.</p></blockquote>
<p>La mano del Señor, entonces está siempre extendida para nosotros, preparada para ayudarnos, guiarnos, y reasegurarnos cuando estamos trabajando para mantenernos en el sendero descrito por el Salvador. Es una mano que no necesitamos temer mientras estemos tratando de hacer lo correcto y tomando sabias decisiones. Al estudiar las escrituras, orar, y edificar nuestra relación con Dios, podemos reconocer nuestra mano en cada detalle de nuestras vidas.</p>
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		<title>¿Qué es la plenitud del Evangelio?</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 05:43:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Expiación de Jesucristo]]></category>
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		<category><![CDATA[Apostasía]]></category>
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		<description><![CDATA[Los mormones (un apodo para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) a menudo usan el término “plenitud del evangelio”. Los mormones se refieren a los tiempos modernos como la dispensación de la plenitud de los tiempos, refiriéndose al hecho de que el evangelio de Jesucristo ha sido [...]]]></description>
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			   </div><p><a class="external_link_tool" href="http://www.mormon.org/mormonorg/spa/">Los mormones</a> (un apodo para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) a menudo usan el término “plenitud del evangelio”. Los <a class="external_link_tool" href="http://www.losmormones.org/">mormones</a> se refieren a los tiempos modernos como la dispensación de la plenitud de los tiempos, refiriéndose al hecho de que el evangelio de Jesucristo ha sido restaurado en su plenitud.<span id="more-692"></span></p>
<div id="attachment_693" class="wp-caption alignleft" style="width: 160px"><a href="http://elcristo.org/files/2010/02/Adam-and-Eve-Teaching-Their-Children-Del-Parson.jpg"><img class="size-full wp-image-693" src="http://elcristo.org/files/2010/02/Adam-and-Eve-Teaching-Their-Children-Del-Parson.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Adán y Eva enseñando a sus hijos - Del Parson</p></div>
<p>Las <a class="external_link_tool" href="http://mormonescreen.org/">creencias mormonas</a> enseñan que a Adán y Eva, las primeras personas que vivieron sobre la tierra, se les dio la plenitud del evangelio. Ellos lo compartieron con sus hijos. Sin embargo, a las personas a menudo les es difícil vivir la plenitud del evangelio, y por tanto, periódicamente la plenitud del evangelio fue reemplazado con leyes preparatorias, tales como la Ley de Moisés, para ayudar a las personas a progresar a tal punto que ellas pudieran vivir la plenitud del evangelio. Además, las verdades estaban algunas veces perdidas. Siempre han existido aquellos que desean que Dios cambie la verdad por algo más placentero para ellos, y periódicamente, aquellas falsas creencias se han esparcido entre las personas. Durante estos tiempos, Dios a menudo retira los profetas, lo cual también quita el acceso a la palabra de Dios. Esto se conoció como apostasía, ya que las personas habían escogido apostatar al ignorar o cambiar la palabra de Dios. Sin embargo, Dios nunca permite que la apostasía dure para siempre. Cada vez, Él finalmente devuelve los profetas a la tierra, como lo podemos ver a medida que estudiemos la Biblia.</p>
<blockquote><p>Su evangelio se estableció primero en la tierra empezando con Adán y se ha enseñado en cada dispensación a través de profetas como Enoc, Noé, Abraham, Moisés y otros.</p>
<p>Cada uno de estos profetas predijo la venida de Jesucristo para expiar por los pecados del mundo. Esas profecías se han cumplido. El Salvador estableció Su Iglesia. Él llamó a Sus Apóstoles y estableció Su sacerdocio. Lo que es más importante, Él depuso Su vida y la volvió a tomar para que todos resucitáramos otra vez, llevando a cabo así el sacrificio expiatorio. Pero ese no fue el final.</p>
<p>Después de la Resurrección del Salvador, Él comisionó a Sus Apóstoles para que dirigieran la Iglesia y administraran las ordenanzas del Evangelio. Fieles a este encargo, ellos fueron perseguidos, y algunos fueron finalmente martirizados. Como resultado, la autoridad del sacerdocio del Señor ya no estaba en la tierra, y el mundo cayó en la oscuridad espiritual. En los siglos que siguieron, los hijos de Dios tenían la Luz de Cristo, podían orar, y podían sentir la influencia del Espíritu Santo. Pero la plenitud del Evangelio se había perdido. No había nadie en la tierra con el poder y autoridad para dirigir la Iglesia o realizar ordenanzas sagradas, como el bautismo, el conferir el don del Espíritu Santo, y las ordenanzas salvadoras del templo. A casi todo el mundo se le negó el acceso a las Escrituras, y la mayoría de las personas eran analfabetas (Robert D. Hales, &#8220;Preparativos para la Restauración y la Segunda Venida:&#8221; Mi mano estará sobre ti &#8216; &#8220;, Liahona, nov 2005, 88-92)</p></blockquote>
<p>Los <a href="http://www.mormones.org.gt/" class="external_link_tool">mormones</a> llaman a esto la Gran Apostasía. Fue muy larga y muy minuciosa. Podemos ver el impacto de este tiempo a medida que miramos a nuestro alrededor en la tierra. Aun cuando los apóstoles estaban en la tierra, la apostasía estaba empezando, y los apóstoles lamentaban la pérdida de personas e incluso naciones enteras debido a la apostasía. Hoy, al observar el paisaje de nuestro país, vemos cientos de iglesias, todas enseñando cosas diferentes y la mayoría dicen tener la verdad. Esto sucedió porque la verdad se perdió y la gente tenía que tratar de decidir por sí mismos lo que era cierto y lo que no lo era. A menudo, estas decisiones se tradujeron en la formación de nuevas iglesias cristianas con nuevas creencias que no se encuentran en la Biblia o en la iglesia, tal como existía cuando Cristo estuvo en la tierra e incluso se oponen directamente a esas enseñanzas. Dado que Dios no es un Dios de confusión, y dado que la verdad es importante para Él, como podemos ver por las muchas referencias a ella en la Biblia, sabemos que es importante para Dios lo que creemos y nuestra forma de actuar sobre la base de la verdad que Jesucristo enseñó mientras estuvo sobre la tierra.</p>
<p>Sin embargo, Dios empezó a preparar a Su pueblo para la restauración de la profecía y la plenitud del evangelio. La alfabetización aumentó y la imprenta hizo posible que la gente leyera la Biblia por sí misma. Empezaron reformas que desafiaron las tradiciones de algunas religiones de larga data.</p>
<p>En la década de 1700, se formó una nación que garantizaba la libertad de religión. Esto hizo posible que se produjera una restauración. Por último, en la década de 1800, el mundo estaba listo para que se produjera la restauración. José Smith, un adolescente en el estado de Nueva York, vivió en un momen</p>
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		<title>¿Por qué Jesucristo es llamado la Luz del Mundo?</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 05:38:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Jesús fue al templo durante la fiesta de los Tabernáculos. El templo estaba iluminado por cuatro candelabros muy grandes y su luz se podía ver desde una gran distancia. Aquí, Él rescató a la mujer de ser apedreada por adulterio y luego proclamó a aquellos que observaban el acontecimiento: “Yo soy la luz del mundo: [...]]]></description>
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			   </div><p><a href="http://elcristo.org/files/2010/02/Prince-of-Peace.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-688" src="http://elcristo.org/files/2010/02/Prince-of-Peace.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Jesús fue al templo durante la fiesta de los Tabernáculos. El templo estaba iluminado por cuatro candelabros muy grandes y su luz se podía ver desde una gran distancia. Aquí, Él rescató a la mujer de ser apedreada por adulterio y luego proclamó a aquellos que observaban el acontecimiento: “Yo soy la luz del mundo: aquel que me sigue no andará en oscuridad, sino que tendrá la luz de vida”.</p>
<p>La oscuridad, en un sentido spiritual, se refiere frecuentemente al pecado o a la confusión acerca de la verdad. Así como en la vida la oscuridad puede esconder maldad o distorsionar lo que es real, en el mundo espiritual, puede distorsionar la verdad o dificultar la visión o la comprensión de la verdad. Sin embargo, Dios creó tanto al día como a la noche, y Él no espera que nosotros vivamos en la oscuridad. Él desea que vivamos nuestras vidas en la luz, y esa luz viene del Salvador.</p>
<p><span id="more-687"></span></p>
<p>Jesucristo vino a la tierra a cumplir la profecía y a cumplir una promesa que nos hizo antes de que naciéramos; Él prometió venir y redimirnos de nuestros pecados. Antes de esto, Él enseñó el evangelio, ayudando a aquellos que escucharon a ver más allá de la Ley de Moisés hacia las nuevas y más altas leyes de amor.</p>
<p>Él enseñó a Sus seguidores que siguieran Su ejemplo y vivieran una ley que les acercaría a Dios. Aquellos que no hacían más que observarlo serían iluminados hasta el tipo de Ser que Dios Mismo era y el tipo de persona que cada uno de nosotros debe esforzarse por ser. En el incidente antes mencionado que implicaba a la mujer que iba a ser apedreada, Él respondió a las preguntas designadas a hacerlo caer respecto al destino de la mujer de acuerdo a la ley. En lugar de decirles a los hombres que la ley estaba equivocada, como ellos esperaban, Él simplemente dijo que la primera piedra debía ser arrojada por la persona en el grupo que no tuviera pecado. Por supuesto, sólo el Mismo Jesús sabía ese criterio, pero cuando los hombres se alejaron, Él también se rehusó a juzgarla. Él sólo le mandó que abandonara su pecado.</p>
<p>En Su breve ministerio, Él sanó al enfermo, trató con respeto a aquellos que eran tratados por el mundo como nada, se rehusó a rechazar a los niños cuando Él estaba cansado, y dio todo para dedicar Su vida a enseñar el evangelio. Cuando Su misión llegó a su final, Él tomó sobre Sí los pecados del mundo y luego voluntariamente se permitió a Sí Mismo ser asesinado. Él venció esa muerte y se levantó otra vez.<br />
Hoy en día, aunque Él no está con nosotros en la tierra, nosotros podemos aún ser guiados por Su luz. Su luz es una luz de amor, y permanecer en su camino nos mantendrá a salvo. En el Libro de <a href="http://www.ldsces.org/content/languages/spanish/seminary%20materials/Student%20Study%20Guides/Book%20of%20Mormon%20Seminary%20Student%20Study%20Guide~spa.pdf" class="external_link_tool">Mormón</a>, hay una visión dada a un profeta que vio un camino que llevaba a un hermoso árbol. El árbol estaba lleno de fruta dulce y magnífica. Una nube de oscuridad sobrevino al camino, haciendo difícil para aquellos que estaban en el camino el saber cómo llegar al árbol. Sin embargo, a todo lo largo del camino había una barra de hierro. El árbol y su fruto, que representaban el amor de Dios, se podrían obtener sólo sujetándose a la barra de hiero, que representaba la palabra de Dios. Aquellos que desistían, aquellos que se alejaban para explorar caminos a los lados, perdieron la oportunidad de recibir las recompensas.</p>
<p>Una manera en la que podemos permanecer en el camino y proteger nuestro asidero a la barra de hierro es aprendiendo a reconocer y obedecer la Luz de Cristo, y cuando lo recibimos, el Don del Espíritu Santo. A través de la Luz de Cristo, la que está disponible para todos nosotros, podemos aprender a reconocer la verdad cuando se nos presenta. A menudo, mientras se imparte una gran verdad, algo muy dentro de nosotros se mueve, dejándonos con un cálido sentimiento de seguridad. Esta es la Luz de Cristo, que nos testifica de esta verdad. A través de esta verdad algunas de las grandes preguntas de las épocas se pueden responder: ¿Quién soy? ¿Por qué estoy en la Tierra? ¿A dónde iré cuando muera? Cuando cada religión enseña algo diferente, ¿cómo puedo saber cuál está enseñando lo que el Salvador enseñó?<br />
Hay algunos que tratan de convencer a las personas que no deben preguntar a Dios estas grandes preguntas, que no deben volverse a Él para pedirle consejo. Sin embargo, Jesús Mismo oró, y Santiago, el que se cree era el medio hermano del Salvador, enseñó: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada”. (Santiago 1:5-6)</p>
<p>La razón que algunos dan para aconsejar a las personas en contra de orar para saber la verdad es a menudo que la persona que ora no sabrá quién está respondiendo la oración. Sin embargo, <a href="http://www.laiglesiamormona.org/" class="external_link_tool">los mormones</a> creen que Dios nunca hace una promesa que no pueda cumplir, y Él prometió, como leemos en Santiago 1:5, que Dios ha prometido darnos la sabiduría que pidamos. ¿Es posible que Dios pudiera contestar nuestras oraciones en una forma que no deje duda en cuanto a quién se está comunicando con nosotros? “porque ninguna cosa es imposible para Dios”. (Lucas 1:37). Los <a class="external_link_tool" href="http://creenciasmormonas.com/">mormones</a> creen en un Dios que puede hacer cualquier cosa que Él diga que hará. Ellos saben que a medida que ellos continúen orando y desarrollando su relación con Dios, Él los ayudará a reconocer cómo Él se comunica con ellos, y mejorando su capacidad para reconocer las respuestas a la oración.</p>
<p>A medida que <a href="http://laiglesiamormona.com/" class="external_link_tool">los mormones</a> ?y todos los que tienen fe en Dios y en Jesucristo? mejoran la calidad de sus oraciones y su capacidad para recibir respuestas, la luz en su interior crece, para que sin importan cuán oscuro esté el día o la situación de la vida, ellos estén rodeados de paz, gozo y verdad. Esta es la razón por la cual se llama a Jesús la luz del mundo: Su luz es la única fuente de gozo que Dios ha prometido que puede ser nuestra.</p>
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		<title>¿Cuáles son las creencias mormonas acerca del Cielo?</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:35:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de Jesús]]></category>
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		<description><![CDATA[Jesús enseñó: “En casa de mi Padre muchas moradas hay: si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Juan 14:2). El Cielo, en el sentido más correcto, es el lugar donde Jesús y Dios viven, y es a donde también podemos ir si somos dignos de entrar [...]]]></description>
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			   </div><blockquote><p>Jesús enseñó: “En casa de mi Padre muchas moradas hay: si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Juan 14:2).</p></blockquote>
<p>El Cielo, en el sentido más correcto, es el lugar donde Jesús y Dios viven, y es a donde también podemos ir si somos dignos de entrar en Su presencia.  Sin embargo, <a class="external_link_tool" href="http://www.losmormones.org/">los mormones</a> no creen que sólo existan dos lugares a los cuales una persona puede ser enviada después de la muerte.  La gente vive su vida con diferentes grados de compromiso con Dios y por lo tanto hay varias casas, o mansiones, dependiendo de las elecciones que cada persona haga en la vida. <span id="more-667"></span></p>
<p>Es importante entender en primer lugar que a través de la gracia y la expiación de Cristo, todas las personas que viven en la tierra pueden resucitar y vivir para siempre, sin ninguna acción de su parte.  La gracia no viene con un precio para los que hicieron la elección de nacer.  A través de la gracia, cada persona puede recibir el perdón de sus pecados si se arrepiente.  El <a class="external_link_tool" href="http://mormonismo.net/">mormonismo</a> está entre las pocas religiones que enseñan que la gracia es nuestra sin realizar obras, ni siquiera la obra de aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador.  Por supuesto, para aquellos que sí aceptan al Salvador hay recompensas aún mayores.</p>
<p>Cada persona que vive en la tierra recibe el don del albedrío.  Usamos nuestro albedrío para escoger la vida terrenal y, durante toda nuestra vida, seguimos utilizando nuestro albedrío para decidir muchas cosas eternamente significativas.  Nosotros decidimos si aceptamos o no a Jesucristo como nuestro Salvador, en caso de tener la suerte suficiente como para aprender de Él en esta vida.  Además decidimos cuánto lo amamos y cuántos de sus mandamientos estamos dispuestos a vivir.  La obediencia exige sacrificio, pero también viene con grandes bendiciones y cada persona decide por sí mismo si está o no dispuesto a renunciar a algunos placeres temporales a fin de obtener placeres eternos.</p>
<p>Las <a href="http://elcristo.org/667/%C2%BFcuales-son-las-creencias-mormonas-acerca-del-cielo" class="external_link_tool">creencias mormonas</a> enseñan que cada persona es responsable sólo de sus propios pecados y no de las decisiones tomadas por Adán y Eva.  La responsabilidad significa que somos responsables de las decisiones que tomamos y seremos juzgados en consecuencia.  La Biblia nos dice que ninguna cosa impura puede entrar en el Cielo, es decir, en la presencia de Dios, y por lo tanto tiene que haber un juicio.  Esto no significa que una persona deba ser perfecta. Como se mencionó anteriormente, la expiación nos permite arrepentirnos y ser perdonados.</p>
<p>Los <a class="external_link_tool" href="http://religionmormona.com/">mormones</a> enseñan que aquellos que aceptan a Jesús como su Salvador, toman Su nombre en sí mismos, y honran su nombre mediante una vida justa, podrán regresar a vivir en la presencia de Dios para siempre.  Este es el Reino Celestial, el hogar de Dios.  Naturalmente, todos los fieles mormones tienen esta casa como objetivo, al igual que todos los demás fieles cristianos.  No se puede ganar este lugar por el simple hecho de aceptar una vez a Jesús y vivir una vida sin cambios.  El proceso de exaltación en el reino de Dios es una búsqueda permanente e incluso eterna, que exige a los fieles luchar cada día para acercarse a Dios y llevar su vida de acuerdo con las enseñanzas de Dios.</p>
<blockquote><p>Jesús enseñó: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).</p></blockquote>
<p>Naturalmente, las personas que puedan vivir en el reino de Dios serán buenas y valientes.</p>
<p>Las <a href="http://es.thomasmonson.com/154/creencias-mormonas-jesucristo" class="external_link_tool">creencias mormonas</a> incluyen la promesa de que aquellos que nunca han escuchado el evangelio pero que lo habrían aceptado, tendrán la oportunidad de aceptarlo después de su muerte.  Esta no es una segunda oportunidad, sino más bien la primera.  Un Dios justo nunca castigaría a alguien por algo que se encuentra totalmente ajeno a su control.</p>
<p>El segundo nivel de los cielos es conocido como el reino terrenal.  Si bien aquí no se puede vivir con Dios, las personas recibirán la visita del Salvador.  Este reino es para aquellos que fueron buenas personas, pero que se dejaron engañar por Satanás y por otras personas.  También se incluyen a personas que aceptaron el Evangelio, pero que no vivieron en un nivel celestial.  Esto demuestra un compromiso menor con Dios y Sus enseñanzas.  Los que rechazaron el Evangelio, cuando se les enseñó en la tierra, pueden vivir aquí si lo aceptan después de su muerte.  Si bien este es un lugar para aquellos que no ganaron la más alta recompensa, será un lugar pacífico y feliz, aunque teñido de tristeza por haber perdido la presencia del padre.</p>
<p>El tercer reino es el reino telestial.  Este reino será un lugar temporal para aquellos que no recibieron el evangelio o un testimonio del Salvador durante su vida.  Para estas personas, será un lugar feliz si vivieron sus vidas a lo mejor de su saber y si aceptaron el evangelio cuando lo tuvieron a su alcance.  Ellos recibirán una mayor gloria a su tiempo.</p>
<p>Hay, por supuesto, algunos que no vivirán en ninguno de estos tres reinos, conocidos como los reinos de gloria.  Los que tienen un testimonio firme de Cristo y luego lo niegan y otros que han perdido su derecho a la redención vivirán en la Perdición.</p>
<p>En general, los mormones no viven una vida de temor acerca de su estado eterno.  Ellos saben lo que necesitan hacer para estar donde quieren estar, y saben que la mayoría de las personas vivirán una vida feliz por la eternidad, incluso si hay algún dolor por las bendiciones perdidas en la actualidad.</p>
<p>Debido a que los mormones creen en el don del arrepentimiento, que viene a través de la expiación de Cristo, no viven vidas de temor.  Mientras sean responsables de sus elecciones, y el pecado es grave, ellos entienden que pueden arrepentirse. Si ese arrepentimiento es completo y sincero, serán perdonados.</p>
<p>Para los mormones, el salvarse es un proceso permanente.  Aceptar a Jesús como nuestro Salvador es sólo el primer paso en una vida de amor por el Salvador, por encima de cualquier preocupación mundana.</p>
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		<title>¿Qué enseñó Jesús acerca de la gracia?</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:28:53 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Jesucristo en realidad no usó la palabra gracia en Su ministerio terrenal. Sólo dos versículos hacen referencia a esta palabra en los cuatro evangelios, y estas fueron pronunciadas por otras personas. Lucas nos dice que la gracia de Dios estaba en Jesús durante su niñez. Juan enseñó: “Pues la ley por medio de Moisés fue [...]]]></description>
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			   </div><p>Jesucristo en realidad no usó la palabra gracia en Su ministerio terrenal.  Sólo dos versículos hacen referencia a esta palabra en los cuatro evangelios, y estas fueron pronunciadas por otras personas.  Lucas nos dice que la gracia de Dios estaba en Jesús durante su niñez.  Juan enseñó: “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17).  Por lo tanto, nuestra comprensión de la palabra gracia proviene de otras personas.</p>
<p>Veamos algunos usos de la palabra gracia en la Biblia.  Aunque fueron pronunciadas después de la muerte del Salvador, estas palabras fueron dichas por Sus apóstoles.<br />
La primera referencia del Nuevo Testamento que da información real acerca de la gracia se encuentra en Hechos, capítulo 15.  Pablo estaba escuchando a los miembros de la iglesia debatir sobre la circuncisión de los gentiles.  En el pasado, el Evangelio no había sido enseñado a los gentiles, y por lo tanto esta era una cuestión relativamente reciente.  Pablo, quien decidió que había escuchado lo suficiente o tal vez estaba cansado del debate, se puso de pie y les recordó que habían sido instruidos para enseñar a los gentiles y que la cuestión de la circuncisión ya había sido tratada.  La circuncisión como una práctica necesaria terminó con la expiación de Jesucristo.  Fue a través de la expiación que nos hemos salvamos, no por el acto de la circuncisión, que había sido destinada a recordar la alianza de Dios con Abraham.  Por lo tanto, aprendemos que la gracia llega a través de Jesucristo, y que sólo a través de Él podemos ser salvados. <span id="more-663"></span></p>
<p>En Romanos, capítulo tres, Pablo vuelve a hacer frente a los desacuerdos sobre la circuncisión.  Les recuerda a todos que los hombres son pecadores y que la circuncisión no salvará a nadie de sus pecados.  En los versículos 23, 24 y 25, Pablo escribe:<br />
23 Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,<br />
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,<br />
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.<br />
La justificación significa ser restituidos a nuestra propia relación con Dios después haber pecado.  Ninguno de nosotros puede hacer esto por cuenta propia.  Si Jesucristo no hubiera estado dispuesto a expiar nuestros pecados, ninguna cantidad de arrepentimiento, obediencia o fe nos podría haber salvado.  El pecado más pequeño nos mantendría fuera de la presencia de Dios.  Debido a la expiación, podemos restaurar nuestro lugar en el reino de Dios.  La gracia lo hace posible.</p>
<p>La gracia significa que podemos resucitar después de nuestra muerte.  Nos da otras bendiciones también.  No somos responsables de las decisiones que Adán y Eva tomaron en el Jardín del Edén y cuando nosotros cometemos un pecado, podemos arrepentirnos si así lo decidimos, y ser perdonados cuando lo hacemos.  Todo aquel que vino a la tierra recibe la gracia libremente, sin ningún tipo de acciones u opciones.  <a class="external_link_tool" href="http://www.laiglesiamormona.com/">Los mormones</a> están entre los pocos que realmente creen que la gracia no depende de las obras, ni siquiera del acto de hacer una declaración formal de aceptación de la expiación del Salvador.  La gracia es dada libremente a todos.<br />
Aquellos que aceptan a Jesucristo como su Salvador pueden recibir muchas más bendiciones como resultado de la expiación.  La gracia hace que sean posibles, pero estas bendiciones adicionales no están al alcance de todos.  Para recibirlas, una persona debe aceptar a Jesucristo como su Salvador y tomar sobre sí el nombre de Cristo.  Debido a que tomar el nombre del Salvador – llegar a ser conocido como un cristiano – es una responsabilidad sagrada, debemos honrar ese compromiso viviendo el evangelio de amor y fe, y no simplemente vivirlo por un deseo de recompensa.<br />
Las personas que hacen esto, quienes guardan los mandamientos, pueden  hacer más cosas que simplemente resucitar y vivir para siempre.  Ellos pueden vivir con Dios para siempre.  Las Escrituras nos enseñan que nada impuro puede habitar en el cielo, y por supuesto, todos los que piensen así entenderán que sería inapropiado que los impuros habiten con Dios.  Cuando morimos y resucitamos, nos llevamos a nosotros mismos.  Todavía seremos las personas que éramos antes de morir, en términos de carácter y personalidad.  El cielo será maravilloso porque estaremos con Dios y no estaremos viviendo en un estado terrenal, rodeados de aquellos que no honran la verdad o no quieren vivir de la manera que Dios mandó.<br />
El Libro de <a class="external_link_tool" href="http://www.laiglesiamormona.com/libro_de_mormon">Mormón</a> ayuda a explicar la relación entre la gracia, que nos permite ser resucitados y vivir para siempre, y la exaltación, que nos permite volver a Dios:<br />
23 Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos;</p>
<p>24 y a pesar de que creemos en Cristo, observamos la ley de Moisés, y esperamos  anhelosamente y con firmeza en Cristo, hasta que la ley sea cumplida.</p>
<p>25 Pues para este fin se dio la ley; por tanto, para nosotros la ley ha muerto, y somos vivificados en Cristo a causa de nuestra fe; guardamos, empero, la ley, a causa de los mandamientos.</p>
<p>26 Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que  nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados.</p>
<p>27 Por lo tanto, hablamos concerniente a la ley para que nuestros hijos sepan que la ley ya no rige; y, entendiendo que la ley ya no rige, miren ellos adelante hacia aquella vida que está en Cristo, y sepan con qué fin fue dada la ley. Y para que, después de cumplirse la ley en Cristo, no endurezcan contra él sus corazones, cuando la ley tenga que ser abrogada.</p>
<p>(Véase 2 Nefi 25)<br />
Esta escritura expone varios puntos importantes.  En primer lugar, nos dice que el propósito del Libro de <a href="http://libromormon.com/" class="external_link_tool">Mormón</a> es llevar a las  personas hacia Cristo y ayudarles a creer en Él.  Luego, explica que nos salvamos por la gracia, después de hacer todo cuanto podamos.  Esta frase a veces resulta confusa para aquellos que están escuchándola por primera vez. ¿Qué significa?</p>
<p>Esta frase nos dice que no podemos salvarnos a nosotros mismos.  Como se ha mencionado anteriormente, las obras no pueden salvarnos.  Dios, como todo buen padre, espera que hagamos por nosotros mismos tanto como sea posible.  En este caso, se refiere a guardar los mandamientos.  Sin embargo, eso no es suficiente, y los demás requisitos están más allá de nuestra capacidad para realizarlas.  Aquí es donde entra en juego la gracia.  Hacemos lo que podemos, y a continuación, Cristo hace la diferencia.  Él hace por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos, lo cual es la expiación.</p>
<p>Las secciones restantes nos dicen que los nefitas, que fueron las personas que hicieron este registro, guardaban la Ley de Moisés, después de haber venido de Jerusalén en la época del profeta Jeremías, porque el Salvador aún no había llegado y expiado por ellos.  Sin embargo, los nefitas entendieron que la ley no los salvaría, sino que estaba allí simplemente para ayudarles a recordar a Dios y a prepararse.</p>
<p>El versículo 26 es la clave para entender el concepto de la gracia.  Debemos mirar a Cristo para que nuestros pecados sean perdonados, porque no podemos perdonarnos a nosotros mismos, sin importar lo mucho que obremos.</p>
<p>Nuestra obediencia es de amor, no de codicia, a fin de ser verdadera obediencia.  Debería ser una consecuencia natural de nuestra conversión al cristianismo.  El resultado de esto es una promesa que el mismo Salvador hizo para los que honren Su nombre:<br />
“10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” (Juan 15:10).</p>
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		<title>Jesucristo y la Resurrección</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:22:49 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados mormones, enseña que después de la muerte del Salvador y de Sus apóstoles, la autoridad del sacerdocio para administrar la Iglesia de Dios fue retirada de la tierra. La gente no estaba de acuerdo con el significado de [...]]]></description>
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			   </div><p>La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados <a href="http://misionerosmormones.com/" class="external_link_tool">mormones</a>, enseña que después de la muerte del Salvador y de Sus apóstoles, la autoridad del sacerdocio para administrar la Iglesia de Dios fue retirada de la tierra.</p>
<p>La gente no estaba de acuerdo con el significado de las escrituras y con las enseñanzas de Jesús.  Como resultado de lo anterior, comenzaron a aparecer en toda la tierra miles de iglesias cristianas que enseñaban doctrinas opuestas.  Aunque se continuó enseñando el cristianismo y se difundió su doctrina básica, aquella de la divinidad del Salvador, cada iglesia tenía su propia versión de cristianismo.  Muchas de las doctrinas eran fundamentales para la salvación, y así, al acercarse los últimos días antes de la segunda venida de Cristo, era importante que la verdad sea totalmente restaurada. <span id="more-660"></span></p>
<p>Fue en la preparación para este momento eternamente significativo que un jovencito de catorce años de edad llamado José Smith se interesó en la religión.  La zona en que vivía estaba en medio de un fervor religioso.  Acontecía en ese entonces un renacimiento religioso y muchas personas estaban decidiendo a qué iglesia unirse.  La familia de José participó en este movimiento, y José también quería elegir una iglesia.  Sin embargo, sus visitas a diversas iglesias y el renacimiento lo dejaban confundido.  Nadie podía explicarle cómo saber cuál de las enseñanzas opuestas que había escuchado en las diversas iglesias estaba en lo cierto.  Él sabía que no podían ser verdaderas.  Dios no es Dios de confusión.  Si una enseñanza doctrinal era esencial para la salvación, sólo podía haber una respuesta.<br />
Empezó a leer la Biblia, buscando sus propias respuestas.  Allí, encontró Santiago 1:5, un libro que al parecer ha sido escrito por el hermano de Jesucristo.  José leyó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Santiago 1:5).</p></blockquote>
<p>Mientras José pensaba en este verso, se dio cuenta de que era la mejor solución a su problema.  Los hombres le proporcionaban información contradictoria, pero Dios sabía lo que era cierto.  Confió en este consejo y partió hacia el bosque a rezar, la primera vez que iba a rezar en voz alta.  Su oración fue respondida, tal como lo había prometido el Señor, pero de una manera que no pudo haber sido prevista.  Esta oración fue el momento elegido por Dios para dar el primer paso hacia la restauración.  Al igual que muchos otros profetas bíblicos, este joven tuvo una poderosa experiencia espiritual a fin de prepararse para los eventos venideros.  Dios y Jesucristo se aparecieron ante José.  Dios presentó al Salvador, quien entonces le dio instrucciones de no unirse a ninguna de las iglesias, porque el evangelio completo aún no estaba en la tierra.</p>
<p>Algunos años antes del inicio de la restauración, José Smith creció y maduró.  Después, José recibió la tutela de un ángel llamado Moroni, quien le enseñó los primeros principios importantes del evangelio y también le ayudó a desarrollar la madurez para hacer frente a los desafíos del futuro.</p>
<p>El Evangelio restaurado es el evangelio de Jesucristo, tal como lo enseñó cuando Él vivía en la tierra.  Él es la cabeza de la iglesia restaurada y la guía cada día.  <a href="http://es.mormonwiki.com/Creencias_del_Mormonismo" class="external_link_tool">Los mormones</a> tienen un profeta que dirige la Iglesia en la tierra, pero el profeta es guiado por el Salvador y no puede hacer nada por sí mismo.  Él no puede inventar doctrinas o poner la verdad a votación.  No se le permite &#8220;seguir el ritmo de los tiempos&#8221;, modificando la doctrina a fin de hacer que la iglesia sea más popular en la sociedad.  Sólo el Salvador decide lo que es verdad y en consecuencia Él dirige el liderazgo de la iglesia.<br />
Hay muchos artículos en la prensa que aconsejan a la Iglesia a realizar cambios en su doctrina con el objetivo de ser más aceptada en un mundo cambiante.  Sin embargo, esto sugiere que tenemos que aconsejar a Dios, en lugar de tomar nuestro consejo de Dios.<br />
Russell M. Nelson, un apóstol del Señor en los tiempos modernos, enseñó:</p>
<blockquote><p>Otro principio inmutable es la ley divina o moral.  La transgresión de la ley moral trae consigo un castigo; la obediencia a ella trae bendiciones “inalterables e inmutables” (D. y C. 104:2).  Las bendiciones siempre se basan en la obediencia a la ley. 39  Así que la Iglesia nos enseña a aceptar lo correcto y a renunciar al mal – para que podamos tener gozo. 40</p>
<p>El Salvador y Sus siervos 41 no hablan palabras de complacencia, sino enseñan lo que las personas necesitan saber.  La historia da fe a través de los siglos que los críticos contemporáneos han presionado a los líderes de la Iglesia para modificar un decreto del Señor. 42  Pero esa ley es eterna, y no puede ser alterada.  Ni siquiera por su Amado Hijo Dios puede cambiar la ley que exigía la Expiación.  Las doctrinas divinas no pueden ser reducidas a moldes compactos para que vayan de acuerdo a los patrones de la moda actual.  Ni tampoco pueden ser plenamente expresadas en una calcomanía (Russell M. Nelson, “La constancia en medio de Cambio”, Ensign, noviembre 1993, pág. 33).</p></blockquote>
<p>Es reconfortante para aquellos que han encontrado la fuente de la verdad el saber que la verdad es inmutable.  En un mundo donde todo cambia en momentos, algunas cosas nunca cambian.  Siempre podemos depender de la verdad de Dios.  Las prácticas pueden cambiar, pero los principios de la verdad, no.</p>
<p>El Salvador es la cabeza del Evangelio restaurado.  Cualquier persona  puede hacer lo que José Smith hizo y volverse a Dios para buscar consejo concerniente a qué iglesia unirse.  Esta no es una oportunidad reservada a los profetas futuros, sino algo que cada persona puede hacer.  Las personas que conocen a los <a class="external_link_tool" href="http://www.religionmormona.com">misioneros mormones</a> aprenden que antes del bautismo, deben preguntarle a Dios si esta es la iglesia verdadera, para que sepan por sí mismos, en lugar de basarse en el testimonio de los hombres.  Aquellos que honestamente lo hacen son capaces de desarrollar un testimonio inquebrantable ya que recibieron su conocimiento personal de Dios y de Jesucristo.</p>
<p>Aunque la mayoría de personas no recibirá una visita personal de Dios, ya que no están preparados para restaurar el Evangelio, recibirá un conocimiento de la verdad en sus corazones.  Cuando Jesucristo estuvo en la tierra, Él enseñó que la oración era una parte esencial de la vida espiritual.  Es igualmente indispensable hoy en día, y dado que Dios nos ha prometido sabiduría si le pedimos, según lo registrado por Santiago en el Nuevo Testamento, Él nos dará la respuesta en una forma que podamos reconocer como Suya, pero debemos tener paciencia y llegar a Él con plena fe.</p>
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		<title>La Ley de Sacrificio: Parte III – En memoria</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:19:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La noche anterior a la crucifixión del Cordero de Dios por los pecados del mundo y horas antes de que Él sea entregado, el Señor Jesús estaba sentado con sus apóstoles en un “gran aposento alto” (Marcos 14:15). Fue aquí que él instituyó por primera vez el sacramento: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, [...]]]></description>
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			   </div><p>La noche anterior a la crucifixión del <a href="http://elcristo.org/files/2010/01/The-Last-Supper-300x190.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-656" src="http://elcristo.org/files/2010/01/The-Last-Supper-300x190.jpg" alt="" width="300" height="190" /></a>Cordero de Dios por los pecados del mundo y horas antes de que Él sea entregado, el Señor Jesús estaba sentado con sus apóstoles en un “gran aposento alto” (Marcos 14:15).  Fue aquí que él instituyó por primera vez el sacramento: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo” (Mateo 26:26).  Luego Él dijo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí” (1 Corintios 11:24).  Entonces, “Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí” (1 Corintios 11: 25).  Así, el propósito del sacramento de la Cena del Señor es para mirar atrás y recordar a Jesús el Cristo y lo que Él ha hecho por cada uno de nosotros.  Todo señala “a ese gran y postrer sacrificio; y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno” (Alma 34:14).  Los sacrificios de sangre miran hacia adelante; el sacramento de la Cena del Señor mira hacia atrás, y el acto central – la expiación de Jesucristo – está justo en el centro – en el meridiano del tiempo. <span id="more-655"></span></p>
<p>En los dos artículos anteriores sobre la ley del sacrificio, hemos hablado de cómo se utilizó  antiguamente la ley para enseñar a los hijos de Dios a esperar ese “gran y postrer sacrificio”.  Con el postrer sacrificio del Salvador, terminó la ley de Moisés.  La ley de Moisés; sin embargo, “no es lo mismo que la ley de sacrificio” (M. Russell Ballard, “La Ley de Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 15).  El Salvador dijo después de su resurrección de entre los muertos, “Y vosotros ya no me ofreceréis más el derramamiento de sangre;… [[pero]  me ofreceréis como sacrificio un corazón quebrantado y un espíritu contrito” (3 Nefi 9:19-20).  Por lo tanto, lo que sacrificamos ha cambiado, eso que sacrificamos, y las razones del por qué lo sacrificamos siguen siendo las mismas.</p>
<p>La palabra sacrificio significa hacer santo.  También significa “rendirse o renunciar a (algo) para la consecución de alguna ventaja mayor u objeto más preciado” (Diccionario de Inglés Oxford, “Sacrificio”).  O, como el apóstol de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Bruce R. McConkie dijo, “El sacrificio incluye el renunciamiento a las cosas de este mundo por las promesas de las bendiciones a ser alcanzadas en un mundo mejor” (Doctrina Mormona 2ª ed. “Sacrificio”, Bookcraft: 1966).</p>
<p>Pero, ¿qué es un corazón quebrantado y un espíritu contrito?  Un corazón quebrantado es lo contrario de un corazón duro.  La imagen de un corazón duro se usa en las Escrituras para denotar el orgullo.  Por lo tanto, una persona con un corazón quebrantado es humilde.  La palabra contrito significa arrepentido.  Una persona con un espíritu contrito tiene conciencia de su culpabilidad.  Esta persona recuerda las cosas que él o ella ha hecho mal, pero debido a que la persona está arrepentida, él o ella se esfuerza por cambiar y ser mejor que antes.  Esta persona sabe que a través de la expiación de Jesucristo, él o ella puede superar todos los obstáculos.</p>
<p>El hecho de tener un corazón quebrantado y un espíritu contrito por lo tanto significa que estamos dispuestos a someternos a Dios.  Estamos dispuestos a someternos a Dios tal como Cristo estaba dispuesto someterse a Su padre.  El Salvador dijo: “Y mi Padre me envió para que fuese levantado sobre la cruz; y que después de ser levantado sobre la cruz, pudiese atraer a mí mismo a todos los hombres, para que así como he sido levantado por los hombres, así también los hombres sean levantados por el Padre, para comparecer ante mí, para ser juzgados por sus obras, ya fueren buenas o malas” (3 Nefi 27:14).</p>
<p>Dios nos ama.  Él quiere que vengamos a Él.  La ley de sacrificio nos prueba y nos ayuda a venir a Cristo (M. Russell Ballard, “La Ley del Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 10.).  Otro apóstol de la Iglesia, Russell M. Nelson, ha enseñado: “Nuestro mayor sentido de sacrificio se consigue como nos hacemos más sagrado o santo.  Esto lo hacemos por nuestra obediencia a los mandamientos de Dios” (“Lecciones que aprendemos de Eva”, Liahona, enero de 1988, pág. 85).  Por lo tanto, “el sacrificio cambió de la ofrenda al oferente” (M. Russell Ballard, “La Ley del Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 15).</p>
<p>El sacrificio es por lo tanto una bendición maravillosa.  José Smith dijo: “Una religión que no requiere el sacrificio de todas las cosas, nunca tiene el poder suficiente con el cual producir la fe necesaria para llevarnos a vida y salvación” (Lectures on Faith 6:7).  En otras palabras, el sacrificio nos da la fe, y con la fe podemos recibir la salvación.  No siempre es fácil renunciar a algo que queremos, sobre todo cuando no podemos ver realmente los resultados finales.  Pero doy fe de que al final vale la pena.  A veces tenemos que dar unos pasos en la oscuridad para que la luz se encienda y vaya delante de nosotros.  Eso es la fe. Y el sacrificio tiene fe.</p>
<p>Termino con una de mis citas favoritas sobre la ley de sacrificio: “El verdadero sacrificio personal no ha consistido nunca en poner un animal sobre el altar, sino en la disposición de poner en el altar el animal que está dentro de nosotros y dejar que se consuma” (Neal A. Maxwell, “‘Absteneos de toda impiedad’”, Liahona, julio de 1995, pág. 78).</p>
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		<title>La Ley de Sacrificio: Parte II – Un gran y postrer sacrificio</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:13:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Enseñanzas de Jesucristo]]></category>
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		<description><![CDATA[El sacrificio expiatorio de Jesucristo “abarca, sostiene, apoya y da vida y fuerza a todas las otras doctrinas del evangelio. Es la base sobre la cual descansa toda la verdad, y todas las cosas crecen de ella y vienen por causa de ella”.1 “La maravillosa y gloriosa Expiación fue el acto central en toda la [...]]]></description>
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			   </div><p>El sacrificio expiatorio de Jesucristo “abarca, sostiene, apoya y da vida y fuerza a todas las otras doctrinas del evangelio.  Es la base sobre la cual descansa toda la verdad, y todas las cosas crecen de ella y vienen por causa de ella”.1  “La maravillosa y gloriosa Expiación fue el acto central en toda la historia de la humanidad”.2  Debido a estas declaraciones, todas las cosas también señalan a Cristo y Su expiación.  Aquellos que vivieron antes de Cristo esperaron Su llegada y Su sacrificio infinito y eterno.  Los que viven después de Cristo miran en el pasado el más grande de todos los acontecimientos y “recuerdan lo que se ha hecho”.3</p>
<p>Hubo muchas diferentes maneras en que los sacrificios de sangre realizados antes de Cristo constituían tipos y sombras del grande y postrer sacrificio.  Tenga en cuenta algunos de los detalles:</p>
<blockquote><p>En primer lugar, al igual que Cristo, el animal era escogido y ungido mediante la imposición de manos. (Tanto el título hebreo Mesías como el griego Cristo significan “el<br />
Ungido”).  Segundo, se debía derramar la sangre del animal.  Tercero, tenía que ser un animal sin defecto alguno, totalmente libre de imperfecciones físicas, completo, sano, perfecto.  Cuarto, el animal a sacrificar debía estar limpio y ser puro.  Quinto, el animal tenía que ser doméstico, es decir, no podía ser salvaje, sino manso y de utilidad para el hombre (véase Levítico 1:2–3, 10; 22:21).  Sexto y séptimo, en el sacrificio original practicado por Adán, y el más común de los de la ley de Moisés, el animal tenía que ser un primogénito y macho (véase Éxodo 12:5; Levítico 1:3; 22:18–25).  Octavo, el sacrificio de grano tenía que ser molido en harina y preparado en panecillos, lo cual nos recuerda el título del Señor como Pan de Vida (véase Juan 6:48).  Noveno, las primicias que se ofrecían nos recuerdan que Cristo fue las primicias de la Resurrección (véase 1 Corintios 15:20). 4</p></blockquote>
<p><span id="more-652"></span></p>
<p>Unos 74 años antes de Cristo, el profeta Amulek escribió acerca de cómo el sacrificio de Cristo finalmente terminaría con los sacrificios de sangre:</p>
<blockquote><p>Porque es preciso que haya un gran y postrer sacrificio; sí, no un sacrificio de hombre, ni de bestia, ni de ningún género de ave; pues no será un sacrificio humano, sino debe ser un sacrificio infinito y eterno…</p>
<p>Y he aquí, éste es el significado entero de la ley, pues todo ápice señala a ese gran y postrer sacrificio; y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno (Alma 34:10.14).</p></blockquote>
<p>Nueve años antes de esto, el profeta Alma también testificó de Cristo,</p>
<blockquote><p>Y él saldrá, sufriendo dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases; y esto para que se cumpla la palabra que dice: Tomará sobre sí los dolores y las enfermedades de su pueblo.</p>
<p>Y tomará sobre sí la muerte, para soltar las ligaduras de la muerte que sujetan a su pueblo; y sus enfermedades tomará él sobre sí, para que sus entrañas sean llenas de misericordia, según la carne, a fin de que según la carne sepa cómo socorrer a los de su pueblo, de acuerdo con las enfermedades de ellos (Alma 7:11-12).</p></blockquote>
<p>El Salvador de todo el género humano vino y cumplió la ley.  Él es el gran y postrer sacrificio.  El dolor que Él padeció fue “tan duro de llevar” que no podemos comprenderlo, y Su sufrimiento fue tan grande que Él – Dios, el mayor de todos – tembló a causa del dolor, sangró por cada poro, y padeció tanto en el cuerpo como en el espíritu (Véase Doctrina y Convenios 19:18).</p>
<p>Con Su muerte, la ley de Moisés se cumplió.  Sin embargo, la ley de Moisés no es exactamente lo mismo que la ley de sacrificio.5  Nosotros aún mantenemos la ley de sacrificio.  El Salvador enseñó en relación con el cumplimiento de la ley y lo que debemos sacrificar en la actualidad:</p>
<blockquote><p>Y vosotros ya no me ofreceréis más el derramamiento de sangre; sí, vuestros sacrificios y vuestros holocaustos cesarán, porque no aceptaré ninguno de vuestros sacrificios ni vuestros holocaustos.</p>
<p>Y me ofreceréis como sacrificio un corazón quebrantado y un espíritu contrito.  Y al que venga a mí con un corazón quebrantado y un espíritu contrito, lo bautizaré con fuego y con el Espíritu Santo (3 Nefi 9:19-20)</p></blockquote>
<p>A menudo se cita Malaquías 3:8-10 para motivarnos s pagar nuestros diezmos y ofrendas.  ¿Robará el hombre a Dios?. El registro dice:</p>
<blockquote><p>Pues vosotros me habéis robado.  Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado?  En vuestros diezmos y ofrendas.</p>
<p>Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.</p>
<p>Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde (Malaquías 3:8-10).</p></blockquote>
<p>Debido a que una de las ofrendas que vamos a dar al Señor es “un corazón quebrantado y un espíritu contrito”, se aplica el mismo principio de las bendiciones.  Yo testifico que cuando nosotros ofrezcamos al Señor un corazón quebrantado y un espíritu contrito, Él derramará sobre nosotros una bendición que es tan grande y no habrá espacio suficiente para recibirla.  Nuestras bendiciones llegarán a desbordar, incluso tanto que los que nos rodean también recibirán bendiciones.</p>
<p>Sin embargo, no importa cuán contrito esté nuestro espíritu o cuán quebrantado nuestro corazón, nuestro sacrificio no es nada comparado a lo que ocurrió en el meridiano de tiempo.  De hecho, hay una ofrenda que derrama una bendición tan grande a todo el género humano, que nadie puede incluso comenzar a comprender la grandeza de la misma.  Esta ofrenda es tan grande que tiene el poder de bendecir – y salvar a toda la humanidad – “sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres” (2 Nefi 26:33).</p>
<p>En conclusión, lea otro testimonio de otro profeta en el Libro de <a href="http://soymormon.org/" class="external_link_tool">Mormón</a> – el rey Benjamín:</p>
<blockquote><p>He aquí, sufrirá tentaciones, y dolor en el cuerpo, hambre, sed y fatiga, aún más de lo que el hombre puede sufrir sin morir; pues he aquí, la sangre le brotará de cada poro, tan grande será su angustia por la iniquidad y abominaciones de su pueblo.</p>
<p>Y se llamará Jesucristo, el Hijo de Dios, el Padre del cielo y de la tierra, el Creador de todas las cosas desde el principio; y su madre se llamará María.</p>
<p>He aquí, él viene a los suyos, para que la salvación llegue a los hijos de los hombres, mediante la fe en su nombre; y aun después de todo esto, lo considerarán como hombre, y dirán que está endemoniado, y lo azotarán, y lo crucificarán.</p>
<p>Y al tercer día resucitará de entre los muertos; y he aquí, se presenta para juzgar al mundo; y he aquí, todas estas cosas se hacen para que descienda un justo juicio sobre los hijos de los hombres.</p>
<p>Pues he aquí, y también su sangre  expía los pecados de aquellos que han caído por la transgresión de Adán, que han muerto sin saber la voluntad de Dios concerniente a ellos, o que han pecado por ignorancia (Mosíah 3:7-11) .</p></blockquote>
<p>Por lo tanto, “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los apóstoles y de los profetas concernientes a Jesucristo: que murió, fue sepultado, se levantó al tercer día y ascendió a los cielos; y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices de eso”.6</p>
<p>Notas</p>
<p>1 Bruce R. McConkie, Doctrina Mormona, Salt Lake City: Bookcraft, 1966, pág. 294.<br />
2 Neal A. Maxwell, “Willing to Submit”, Ensign-revista SUD en inglés, mayo de 1985, pág. 70.<br />
3 Himnos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días: Salt Lake City, 1980, pág. 185.<br />
4 M. Russell Ballard, “La Ley de Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 15.<br />
5 Ibíd.<br />
6 José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, Intellectual Reserve: Salt Lake City, 2007, 52.</p>
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