Archivo para esta ‘Vida mortal de Jesús’ categoría

¿Qué contribuciones únicas sobre Jesús se hallan en el Evangelio de Lucas?

Miércoles, Julio 9th, 2008

Lucas es el Evangelio más largo de los cuatro y casi la mitad del material en Lucas es único en su Evangelio, brindando información adicional sobre Jesús.

El Evangelio de Lucas es la primera mitad de un trabajo de dos partes (Lucas – Hechos). El Evangelio informa al lector lo que dijo e hizo Jesús y Hechos revela lo que Jesús hizo a través del Espíritu Santo después de Su ascensión -una historia continua que debía leerse junta.

Lucas contiene una amplia descripción de nacimiento, destacando la historia de Elizabeth y María (Lucas 1) y es el único Evangelio que registra la historia de Jesús yendo a Jerusalén cuando tenía doce años (Lucas 2:41-50). Al igual que Mateo, el Evangelio de Lucas ofrece una discusión detallada de la tentación en el desierto (Lucas 4:1-13). Además, Lucas brinda más parábolas que los otros Evangelios, entre ellas algunas de las historias más memorables de Jesús, como el Buen Samaritano y el Hijo Pródigo (Lucas 10:30-37; 15:11-32). (más…)

¿Por qué Jesús invitó a la gente a “venir a mí”?

Miércoles, Julio 9th, 2008

Mateo registra la ahora famosa frase de Jesús, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. (Mateo 11:28). Contrastando a los maestros judíos de ese tiempo, Jesús invita a la gente a venir a Él, no a la Ley. Nunca ningún maestro antes ni ninguno después invitaron a Israel a venir a ellos; en cambio invitaban a la gente a la Ley en sí o a las enseñanzas de la sabiduría que incluían la Ley. Esta sorprendente invitación mostró una vez más que Jesús estuvo aparte y por encima de todos los maestros de la Ley, y que se mantuvo por encima de la Ley y de toda sabiduría.

La invitación de Jesús a “venir a mí” estaba seguida de promesas a los que escuchaban su llamado, incluyendo una paradoja tan a menudo encontrada en las enseñanzas de Jesús -mi yugo es fácil, y ligera mi carga (Véase Mateo 11:30). Una vez más, Jesús mismo se contrasta con otros maestros religiosos de la época que “atan una carga pesada” a sus discípulos (Mateo 23:4).

Al final, la promesa más importante de Jesús fue que aquellos que vinieran a él encontrarían “descanso” (Mateo 11:28). Es importante observar que Jesús no dice que el trabajo acabará, como muestra el capítulo anterior, hay suficiente trabajo (Véase Mateo 10). En lugar de ello, Jesús promete que los temores, desafíos, esperanzas frustradas y problemas de la vida se reducen cuando uno aprende a ser manso y humilde de corazón. El aprender de Jesús finalmente, aporta un descanso único a su interior, siendo más bien una paz que sobrepasa todo entendimiento (Mateo 11:29).

¿Por qué Dios abandonó a Jesús en la cruz?

Miércoles, Julio 9th, 2008

Mateo y Marcos, los únicos Evangelios que registran este incidente en detalle, señalan que Jesús se sintió abandonado por Dios sin explicar el por qué (véase Mateo 26: 46; Marcos 15:34).

Posteriormente, los comentaristas empezaron a explorar lo imponderable; sugiriendo una variedad de explicaciones del por qué Jesús, inocente y libre de culpa, experimentó la separación absoluta del Padre en este horrible momento.

Algunos estudiosos y teólogos sugieren que el Padre no podía soportar ser testigo de la muerte de su amado Hijo; y por lo tanto, se apartó en el momento del sufrimiento final de Jesús. Otros plantean que el Padre tenía que irse, una orden divina, para que Jesús pueda cumplir la expiación completamente solo. Finalmente, algunos postulan que Jesús estaba absolutamente abandonado por Dios al igual que todos los pecadores pues Jesús sufrió y murió en nuestro lugar (Véase Gálatas 3:13; 1 Pedro 2:24).

La pregunta del por qué el Padre abandonó a Jesús, cuando padecía una muerte terrible en la cruz, es digna de una reflexión profunda. El caso claramente, independientemente de lo que aún no podemos responder, es que el Padre es perfecto en cada atributo -y no permitiría un momento de abandono si no hubiera sido por trabajar en su propósito invariable: el bien eterno de Su hijo y de todos sus hijos, incluso cada uno de nosotros.

¿El sepulcro de Jesús estaba vacío?

Miércoles, Julio 9th, 2008

Los cuatro Evangelios son coherentes al narrar que algunos de los discípulos de Jesús encontraron su sepulcro vacío el primer día de la semana (véase Mateo 28:6; Marcos 16:6; Lucas 24:3; y Juan 20:1-2).

Ninguna persona durante el primer o segundo siglo sugirió que Jesús no haya sido enterrado en un sepulcro después de su muerte por crucifixión. Tal argumento en contra ha surgido en los últimos años entre algunos estudiosos selectos que cuestionan la fiabilidad histórica de las narraciones del Evangelio.

Durante el primer y segundo siglo, la controversia relacionada con el sepulcro vacío se centró en cómo se quedó vacío, no si Jesús fue sepultado o no. Como Mateo relata, “Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados,
diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos…Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy” (Mateo 28:12-15). (más…)

¿Son los judíos responsables de la muerte de Jesús?

Miércoles, Julio 9th, 2008

No, Jesús fue crucificado. La crucifixión era un castigo romano, no un castigo judío. Además, no se debe olvidar que Jesús era judío. Su madre y sus discípulos fueron todos judíos. Ellos, por supuesto, no fueron responsables de la muerte de Jesús. Muchísimos judíos que vivían fuera de Galilea y Judea nunca conocieron o escucharon de Jesús. Obviamente, ellos no fueron responsables de la ejecución de Jesús, de la cual no supieron ni escucharon nada durante su vida. La mayoría de los judíos del primer siglo desconocían totalmente su vida y ministerio y, por tanto, no tuvieron nada que ver con su muerte; por consiguiente, no fueron responsables de las acciones de unas cuantas personas (Judas, quien lo entregó a los oficiales que lo arrestaron; los oficiales que lo entregaron al sumo sacerdote judío; Caifás, quien lo entregó al gobernador romano, y Pilato, quien lo entregó a la escuadra de ejecución romana). Por supuesto, lo judíos que vivieron antes del primer siglo y los que vivieron después del primer siglo no tuvieron nada que ver con los trágicos acontecimientos de ese fatídico viernes hace tanto tiempo atrás en Jerusalén. (más…)

¿Por qué Jesús dejó Nazaret?

Miércoles, Junio 4th, 2008

Los Evangelios proporcionan algunos posibles indicios del por qué Jesús dejó la ciudad de su juventud cuando empezó su ministerio.

Jesús fue asociado con Nazaret durante todo su ministerio. Incluso al final, Pilato puso sobre su cruz un título que decía “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos” (Juan 19:19; cursiva agregada). Jesús estuvo relacionado con Nazaret en algún momento. José y María (la madre de Jesús) se mudaron a Nazaret, una pequeña ciudad en Galilea, poco tiempo después del nacimiento de Jesús en Belén en Judea (Mateo 2:19-23) donde aparentemente vivió hasta que apareció en el Río Jordán para ser bautizado por Juan el Bautista. (más…)

¿Por qué Jesús asombraba a las personas?

Miércoles, Junio 4th, 2008

El Evangelio a menudo describe la reacción de las personas hacia Jesús como “admiradas” o “asombradas” (Marcos 1:22,27). Normalmente, las personas no hubiesen sido capaces de distinguir a Jesús de otro hombre judío del primer siglo basándose simplemente en su apariencia física al inicio de su ministerio. Esta reacción inicial hacia Jesús no fue, por lo tanto, basada en su aspecto. Solo tiempo después, las personas empezaron a reconocerlo y distinguirlo de otros ya que su fama se extendía por toda la tierra.

Marcos resalta dos acontecimientos al inicio de su narración y relata la razón por la cual las personas reaccionaban con asombro, como lo hacían con frecuencia, cuando se encontraban con el Hijo del Hombre y escuchaban sus palabras. Cuando Jesús enseñó en la sinagoga en Capernaum por primera vez, Marcos señala, las personas “se admiraban de su doctrina: porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas (Marcos 1:22; cursiva agregada). (más…)

El poder habilitador de la Expiación

Miércoles, Junio 4th, 2008

En la conferencia general de octubre de 1995, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (en ocasiones conocida como la Iglesia Mormona), el Presidente Boyd K. Packer [apóstol moderno] dijo:

“Con excepción de unos pocos que han optado por seguir la vía de la perdición, no existen el hábito, la adicción, la rebelión, la transgresión, la apostasía, ni el crimen en los cuales no pueda cumplirse la promesa de un perdón completo. Esa es la promesa de la Expiación de Cristo”. (“La luminosa mañana del perdón” Liahona, enero de 1996, pág. 20-23) (más…)

La necesidad de un Redentor

Jueves, Mayo 22nd, 2008

En un artículo anterior, hemos mostrado que todos los humanos existieron como entidades espirituales en el mundo primitivo, y que esta tierra fue creada con objeto de poner al alcance de ellos las oportunidades del estado terrenal. Mientras eran todavía espíritus les fue otorgada la facultad del libre albedrío o la libertad para escoger; y el plan divino dispuso que naciesen libres en la carne, herederos del derecho inalienable de la libertad para escoger y obrar por sí mismos en la tierra. Es incuestionablemente esencial para el progreso eterno de los hijos de Dios que sean sometidos a la influencia del bien así como del mal, y además, sean puestos a prueba y examinados “para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare”. (1) El libre albedrío es un elemento indispensable de tal prueba.

El Padre Eterno entendía bien las naturalezas distintas y capacidades diversas de su progenie espiritual; y su precognición infinita le manifestó claramente, aun desde el principio, que en la escuela de la vida algunos de sus hijos lograrían el éxito y otros fracasarían; unos serían fieles, otros falsos; unos escogerían lo bueno, otros lo malo; unos buscarían el camino de la vida, mientras que otros preferirían seguir el camino de la destrucción. Previó, además, que la muerte entraría en el mundo y que sería de breve duración individual la posesión que sus hijos tuvieran de sus cuerpos. Vio que se desobedecerían sus mandamientos y se violaría su ley; y que los hombres, excluidos de su presencia y dejados a sí mismos, degenerarían en lugar de elevarse, fracasarían en lugar de avanzar, y los cielos los perderían. Fue necesario que se proveyese un medio de redención, con la ayuda del cual el hombre errante pudiera hacer una reparación y, cumpliendo con la ley establecida, lograr la salvación y finalmente la exaltación en los mundos eternos. Habría de ser vencido el poder de la muerte a fin de que, aun cuando los hombres por fuerza tuviesen que morir, sus espíritus vivirían de nuevo, revestidos de cuerpos inmortales, de los cuales la muerte no volvería a triunfar. (más…)

¿Las mujeres seguían a Jesús?

Viernes, Mayo 2nd, 2008

¡Sí! Jesús tenía un gran respeto por las mujeres, las incluía a menudo en Su enseñanza y parábolas, como modelos de roles positivos de fe y dedicación (véase, por ejemplo, la viuda de Sarepta que alimentó a Elías, Lucas 4:25-26, y la mujer que dio Sus dos blancas al arca, Marcos 12:42-44). Aunque los relatos del Nuevo Testamento de las mujeres que siguieron a Jesús son limitados en su número y alcance, es evidente que ellas jugaron un papel en el ministerio de Jesús.

Desde el principio María, Elizabeth y Ana entendieron quién era el niño Jesús y testificaron de Su ministerio. María recibió la instrucción angelical de que ella concebiría un hijo que “será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lucas 1:31-33). Elizabeth, cuando María, embarazada, la visitó, “fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, diciendo: ‘¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!’” (Lucas 1:41-42). Del mismo modo, Ana, cuando María y José trajeron a Jesús al templo, vio el bebé y “daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén” (Lucas 2:38). Aunque no tenemos constancia en ninguna otra parte de que Ana y Elizabeth puedan haberse desempeñado como seguidoras de Jesús, María está presente en, y facilita, el primer milagro de Jesús de convertir el agua en vino (Juan 2:1-11); en la cruz donde Jesús la encomienda a su apóstol Juan (Juan 19:25-26), y es contada entre los miembros de Jerusalén que se reunieron después de la ascensión de Jesús (Hechos 1:14). (más…)