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Primeros Principios y Ordenanzas del Mormonismo

Sábado, Julio 4th, 2009

Los mormones describen cuatro pasos para llegar a ser miembros del reino de Dios, y ellos se refieren a estos como los primeros principios y ordenanzas del evangelio. Ellos forman los cimientos de una relación de un mormón con Dios y Jesucristo, y fijan las bases para su calidad de miembro en la iglesia.

Estos principios son descritos en un documento llamado, “Los Artículos de Fe”. Los artículos de fe son trece creencias centrales de la iglesia. El primero establece, “Creemos en Dios, el Eterno Padre, y en Su Hijo, Jesucristo, y en el Espíritu Santo.” Esto es importante para comprender los cuatro principios, y es seguido por declaraciones de responsabilidad personal por las acciones y sobre la Expiación de Cristo.

Los primeros principios se listan como el cuarto Artículo de Fe. Éste declara: “Creemos que los primeros principios y ordenanzas del Evangelio son: Primero, Fe en el Señor Jesucristo, segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por inmersión para la remisión de pecados; cuarto, Imposición de manos para conferir el don del Espíritu Santo.” Estos principios están organizados en el orden en que deben recibirse. Cada uno se edifica en los otros.

El primer principio de fe. Fe es creer en algo que no se puede ver y de lo que no se tiene prueba física. Alma, un profeta de la antigüedad del Libro de Mormón, dio el clásico sermón de fe. En él, él explicó: “Pues como dije acerca de la fe, que no era un conocimiento perfecto, así es con mis palabras. No podéis, al principio, saber a la perfección acerca de su veracidad, así como tampoco la fe es un conocimiento perfecto. Mas he aquí, si despertáis y aviváis vuestras facultades hasta experimentar con mis palabras, y ejercitáis un poco de fe, sí, aunque no sea más que un deseo de creer, dejad que este deseo obre en vosotros, sí, hasta creer de tal modo que deis cabida a una porción de mis palabras. (Alma 32:26-27)

De Alma, aprendemos que aún el más débil rayo de luz de fe, aún un deseo de creer, es suficiente para comenzar, y que podemos utilizar esa esperanza o rayito de luz para empezar el proceso de desarrollar una relación personal con Dios y con el Salvador.

El Segundo principio del evangelio es el arrepentimiento. Una vez que tenemos fe y un fuerte amor por Dios, empezamos a sentir pesar por todas las cosas que hicimos mal antes de que obtuviéramos nuestra fe. Este pesar proporciona un lugar de inicio para el arrepentimiento. El proceso de arrepentimiento involucra un pesar verdadero por el pecado, no solamente por las consecuencias del pecado. En seguida, la persona debe hacer una restitución por sus pecados, disculpándose con todos aquellos a los que resultaron heridos y tratar de hacer las cosas bien tanto como fuera posible. El siguiente paso es dirigirse a Dios, pidiendo Su perdón. Finalmente la persona debe abandonar el pecado, nunca volver a cometerlo. Si el pecado se repite, el proceso se inicia de nuevo hasta que finalmente se haya ganado dominio sobre ese aspecto de su vida.

Después de que ha ganado fe y pasado por el proceso de arrepentimiento, él puede empezar a evaluar su vida confrontándolos con los principios del evangelio. Una vez que ha logrado un nivel de testimonio y obediencia, y se ha arrepentido totalmente, puede ser bautizado. Este es el tercer paso de los cuatro principios críticos y ordenanzas. El bautismo mormón sigue el ejemplo del propio bautismo del Salvador, el que se realiza por inmersión total. Esta inmersión representa la muerte y resurrección del Salvador, así como también una limpieza del alma. El bautismo debe ser realizado por una persona que tiene la autoridad para hacerlo, así como Jesús fue a Juan el Bautista, que estaba autorizado para bautizar.

Durante el bautismo, la persona hace convenios con Dios. Un convenio es una promesa de ambas partes, el hombre y Dios, siendo Dios el que impone las condiciones. Él se compromete a tomar el nombre del Salvador y guardar los mandamientos de Dios. Los mormones no bautizan a nadie antes de los ocho años de edad, puesto que se debe tener la edad suficiente como para responsabilizarse de sus pecados y de comprender qué se está comprometiendo a cumplir.

El cuarto paso en este proceso es recibir el don del Espíritu Santo. Todas las personas tienen el Espíritu de Cristo para que los guíe y puedan recibir ministración del Espíritu Santo. Sin embargo, una vez que la persona ha recibido formalmente el Don del Espíritu Santo, lo puede tener consigo todo el tiempo, mientras viva en dignidad para tenerlo. Este don la ayuda a discernir la verdad de la falsedad, lo correcto de lo incorrecto, seguridad del peligro. Este don se administra por un poseedor digno del sacerdocio con autoridad para conferirlo. Al mismo tiempo, se confiere la calidad de miembro en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (llamados con frecuencia los mormones).

Otras ordenanzas ocurrirán en la vida de los miembros, y por supuesto, existen muchos otros principios por los que los mormones rigen sus vidas, pero estos conforman el fundamento de todo los otros.

El Nacimiento de Jesucristo: Un Mensaje de Su Amor

Sábado, Abril 11th, 2009

El Nacimiento de Jesucristo: Un Mensaje de Su Amor
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Pastores Modernos: Un Mensaje de Navidad para los Padres escondido en la Historia del Nacimiento del Salvador.

Pastores acatando el llamado a través del Campo
Hace varios años, descubrí algunos detalles pertinentes respecto a la vida rigurosa y devota de los antiguos pastores. Lamento no poder encontrar su fuente. De repente alguno de ustedes reconocerá los pasajes y me pueda informar de su origen. Conforme ponderaba esos detalles a la luz del acontecimiento del nacimiento del Salvador, un mensaje divino dirigido a los padres parecía iluminarse a sí mismo. Lo comparto con ustedes en toda su tierna simplicidad y les deseo una Feliz Navidad.
Imaginen la vida de un pastor de hace dos mil años, apastando sus rebaños en la noche— una vida dura y solitaria enmarcada en los flecos de una tierra cultivada.

Por lo general, los pastores de una condición modesta poseían una manada pequeña o eran contratados para trabajar para alguien. Los ladrones y los depredadores naturales como los lobos, leones, y las hienas en el desierto, representaban un peligro real y constante a su estilo de vida.

Imagínelos, luego, vestidos en capas de lana o de piel de oveja trabajada en casa llevando armas simples para proteger sus cargas, las manadas que amaban: “un arnés de pelo de cabra para lanzar piedras; un mazo de madera de 30-pulgadas con clavos incrustados.”

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Zacarías: testigo del nacimiento de Cristo

Miércoles, Septiembre 10th, 2008

¿Quien, entonces, fue este Zacarías a quien se le apareció Gabriel? Él era un descendiente de Abía (en hebreo Abijah). Su nombre significa “recordado de Jehová”. Él estaba casado con una mujer llamada Isabel, cuyos padres, al igual que los de Zacarías, también habían sido sacerdotes (véase Lucas 1:5). El nombre de ella era el de la esposa de Aarón, de quien era descendiente (ver Éxodo 6:23). Esto significa “Dios es mi juramento” o “consagrada a Dios”. Por lo tanto, esta noble pareja, ” consagrada a Dios” mucho antes de sus nacimientos, fueron, en la historia de Natividad, “recordados de Jehová”, tal como fue la promesa que se les hizo de que después de un largo tiempo se convertirían en los padres de un niño – un niño destinado a ser el precursor terrenal del Mesías. Sobre los padres de Juan el Bautista leemos, “Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.” (Lucas 1:6). Zacarías e Isabel honraron la ley de sus padres, no sólo en letra sino en espíritu. Su rectitud les hizo merecedores del favor de Dios. Zacarías, que poseía ese sacerdocio que le daba derecho a recibir el ministerio de los ángeles, fue digno de ese privilegio sagrado y lo recibió.

¿El sepulcro de Jesús estaba vacío?

Miércoles, Julio 9th, 2008

Los cuatro Evangelios son coherentes al narrar que algunos de los discípulos de Jesús encontraron su sepulcro vacío el primer día de la semana (véase Mateo 28:6; Marcos 16:6; Lucas 24:3; y Juan 20:1-2).

Ninguna persona durante el primer o segundo siglo sugirió que Jesús no haya sido enterrado en un sepulcro después de su muerte por crucifixión. Tal argumento en contra ha surgido en los últimos años entre algunos estudiosos selectos que cuestionan la fiabilidad histórica de las narraciones del Evangelio.

Durante el primer y segundo siglo, la controversia relacionada con el sepulcro vacío se centró en cómo se quedó vacío, no si Jesús fue sepultado o no. Como Mateo relata, “Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados,
diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos…Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy” (Mateo 28:12-15). (más…)

¿Qué relación tienen las abreviaturas a.C. y A.D.(d.C.) con Jesús?

Miércoles, Julio 9th, 2008

El calendario más popular en uso por todo el mundo hoy en día es conocido como el calendario gregoriano u occidental establecido en 1582. Se basa en la suposición que Jesucristo nació en el año 1. Los años antes del nacimiento de Jesús se designan como a.C. y los años posteriores a su nacimiento se designan como d.C.

Dionisio fue el primero que propuso el uso de a.C. y d.C., aproximadamente en el año 525. Pasaron muchos siglos antes de que todos los países occidentales cristianos finalmente adoptasen el sistema, pero fue finalmente incorporado en el calendario gregoriano u occidental. En español, a.C. se refiere a “antes de Cristo”. Sin embargo, las siglas A.D. no se refieren a “después de la muerte” (en inglés “after death”) como muchos asumen. Mas bien, A.D. representa las palabras latinas Anno Domini, lo que quiere decir “año del Señor” o más apropiadamente “Anno Domini Nostri Iesus Christi” (el año de nuestro Señor Jesucristo) refiriéndose al nacimiento de Jesucristo. En español se usa d.C. que equivale a “después de Cristo”. (más…)

Reflexiones de Cristo

Martes, Junio 24th, 2008

Nuevas criaturas en Cristo

Miércoles, Junio 4th, 2008

Pablo enseñó que venir a Cristo es entrar a un nuevo reino de existencia, un reino espiritual. Es abandonar la muerte y venir a la vida, expulsar la maldad y la oscuridad y aprender a andar en rectitud y luz. Pablo preguntó a los romanos: “¿O ignoráis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Fuimos, pues, sepultados juntamente con él para muerte por medio del bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en renovación de vida. Porque si fuimos plantados juntamente en él a semejanza de su muerte, así también lo seremos a la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Romanos, 6:3-6). (más…)

¿Estarán todos sorprendidos y desprevenidos en la Segunda Venida?

Miércoles, Junio 4th, 2008

Las Escrituras hablan del Maestro regresando como un “ladrón en la noche” (1 Tesalonicenses 5:2). Es verdad que ningún hombre mortal supo, sabe ahora, o sabrá el día preciso de la Segunda Venida del Señor. Eso es cierto para los profetas y apóstoles así como para la gente común de la sociedad y la Iglesia. El Señor no le reveló a José Smith el día ni la hora precisa de Su venida (Doctrina y Convenios 130:14-17) (más…)

¿Qué es el sudario de Turín?

Miércoles, Marzo 12th, 2008

La cuestión más urgente para los que desestiman el sudario (llamado también la Sábana Santa) de Turín como falso y aquellos que profesan su autenticidad es qué elementos de su existencia puede probarse razonablemente. Aunque sorprendente para algunos, el hecho es que muy poco se puede probar acerca del sudario.

El Sudario de Turín es supuestamente el manto funerario Jesús de Nazaret. El paño de tela mide alrededor de catorce pies de largo y alrededor de tres pies y medio de ancho. Recientemente, un grupo de estudiosos, volvió a examinar el sudario, utilizando los métodos más modernos, y encontraron que una anterior datación por medio de carbono-14, que asignó la fecha del sudario como del principio de la Edad Media, probó sólo una sección de la tela que fue una adición posterior y puede haber pasado por alto el hecho de que algunas de las fibras en realidad datan del primer siglo. Bajo ciertas condiciones de iluminación, a algunos les parece que el sudario muestra la impresión de la cara de un hombre adulto. Pruebas forenses sobre el sudario también sugieren que una vez este sudario cubrió el cuerpo de un hombre que había sido brutalmente golpeado en la cabeza, cara y espalda y recibido algún tipo de herida abierta en el costado. Algunos creen que incluso pueden detectar marcas de las heridas en las manos. A pesar de las afirmaciones de que el sudario fue una tardía falsificación piadosa o malévola, nuevas pruebas también han demostrado que el sudario no fue pintado. La imagen conservada en el sudario fue el resultado de una reacción química entre el tejido y los líquidos corporales del hombre que se había puesto en ella. (más…)

¿Quién es José Caifás?

Martes, Marzo 11th, 2008

José Caifás (18-36 d.C.) fue un líder judío del primer siglo. Los cuatro relatos de los evangelios sitúan a Caifás en el centro del interrogatorio a Jesús por las autoridades judías y su entrega a Pilato. Lo que es sorprendente acerca de la forma en que se cuenta la historia de Caifás es que los autores de los evangelios sinópticos pasan por alto gran parte del tema de su motivación para actuar en contra de Jesús.

Curiosamente, el evangelio de Juan ofrece una mirada a la motivación de Caifás para impedir y frustrar la creciente popularidad de Jesús: Caifás estaba preocupado de que un mayor número de personas siguieran a Jesús, una vez que escucharon acerca de la resurrección de Lázaro (Juan 11:47-54). Pero durante las escenas del juicio, es Anás, su suegro, quien dirige los procedimientos mientras que Caifás espera pacientemente fuera de escena. Los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas no incluyen el milagro de Lázaro o de los motivos de Caifás; a los tres les resulta suficiente relatar la historia de un Mesías galileo que viaja a Jerusalén para la Pascua Judía sólo para encontrar líderes judíos hostiles que en última instancia, toman Su vida. Tal vez tales hechos no parecen necesarios a sus relatos de la Expiación. (más…)