Archive for the ‘Muerte y Resurrección de Jesús’ Categoría

¿Por qué Dios abandonó a Jesús en la cruz?

9 julio 2008

Mateo y Marcos, los únicos Evangelios que registran este incidente en detalle, señalan que Jesús se sintió abandonado por Dios sin explicar el por qué (véase Mateo 26: 46; Marcos 15:34).

Posteriormente, los comentaristas empezaron a explorar lo imponderable; sugiriendo una variedad de explicaciones del por qué Jesús, inocente y libre de culpa, experimentó la separación absoluta del Padre en este horrible momento.

Algunos estudiosos y teólogos sugieren que el Padre no podía soportar ser testigo de la muerte de su amado Hijo; y por lo tanto, se apartó en el momento del sufrimiento final de Jesús. Otros plantean que el Padre tenía que irse, una orden divina, para que Jesús pueda cumplir la expiación completamente solo. Finalmente, algunos postulan que Jesús estaba absolutamente abandonado por Dios al igual que todos los pecadores pues Jesús sufrió y murió en nuestro lugar (Véase Gálatas 3:13; 1 Pedro 2:24).

La pregunta del por qué el Padre abandonó a Jesús, cuando padecía una muerte terrible en la cruz, es digna de una reflexión profunda. El caso claramente, independientemente de lo que aún no podemos responder, es que el Padre es perfecto en cada atributo -y no permitiría un momento de abandono si no hubiera sido por trabajar en su propósito invariable: el bien eterno de Su hijo y de todos sus hijos, incluso cada uno de nosotros.

Encontrando al Mesías hoy

9 julio 2008

Ahora… ¿Qué encuentran los hombres y las mujeres cuando descubren al verdadero Mesías? El hecho de encontrar al Mesías es el mayor de todos los descubrimientos. Si nosotros discutiéramos la característica más importante de Jesús, el Mesías, ¿cuál sería? Si fuéramos a casa hoy y le dijéramos a nuestra familia, “¡Hemos encontrado al Mesías!”, ¿qué diríamos sobre Él? ¿Cuál es la característica más importante sobre Él que podríamos decir a otra persona? ¿Sería Su estatura o Su peso, el color de Su cabello, el estilo de Su ropa, el tono de Su voz? Todo sobre Jesús es importante, valdría la pena saber cada detalle o concepto verdadero, pero ¿cuál sería la única característica más importante que tendríamos que averiguar sobre Él? Yo podría responder eso con mi propia opinión, pero señalemos lo que las escrituras dicen sobre Él.

Pienso que se puede resumir en Juan 3:16, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. A pesar de que éste es el concepto central, se necesita una cantidad considerable de estudios para saber qué significa este único versículo. Le diré lo que he descubierto sobre el Mesías, que aprendí de las escrituras y de los susurros del Espíritu Santo. El mensaje más importante sobre Jesucristo es que Él conquistó la muerte -tanto la muerte espiritual como la física. Él es literalmente la luz y la vida del mundo (Doctrina y Convenios 10:70). (más…)

¿El sepulcro de Jesús estaba vacío?

9 julio 2008

Los cuatro Evangelios son coherentes al narrar que algunos de los discípulos de Jesús encontraron su sepulcro vacío el primer día de la semana (véase Mateo 28:6; Marcos 16:6; Lucas 24:3; y Juan 20:1-2).

Ninguna persona durante el primer o segundo siglo sugirió que Jesús no haya sido enterrado en un sepulcro después de su muerte por crucifixión. Tal argumento en contra ha surgido en los últimos años entre algunos estudiosos selectos que cuestionan la fiabilidad histórica de las narraciones del Evangelio.

Durante el primer y segundo siglo, la controversia relacionada con el sepulcro vacío se centró en cómo se quedó vacío, no si Jesús fue sepultado o no. Como Mateo relata, “Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados,
diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos…Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy” (Mateo 28:12-15). (más…)

¿Son los judíos responsables de la muerte de Jesús?

9 julio 2008

No, Jesús fue crucificado. La crucifixión era un castigo romano, no un castigo judío. Además, no se debe olvidar que Jesús era judío. Su madre y sus discípulos fueron todos judíos. Ellos, por supuesto, no fueron responsables de la muerte de Jesús. Muchísimos judíos que vivían fuera de Galilea y Judea nunca conocieron o escucharon de Jesús. Obviamente, ellos no fueron responsables de la ejecución de Jesús, de la cual no supieron ni escucharon nada durante su vida. La mayoría de los judíos del primer siglo desconocían totalmente su vida y ministerio y, por tanto, no tuvieron nada que ver con su muerte; por consiguiente, no fueron responsables de las acciones de unas cuantas personas (Judas, quien lo entregó a los oficiales que lo arrestaron; los oficiales que lo entregaron al sumo sacerdote judío; Caifás, quien lo entregó al gobernador romano, y Pilato, quien lo entregó a la escuadra de ejecución romana). Por supuesto, lo judíos que vivieron antes del primer siglo y los que vivieron después del primer siglo no tuvieron nada que ver con los trágicos acontecimientos de ese fatídico viernes hace tanto tiempo atrás en Jerusalén. (más…)

El poder habilitador de la Expiación

4 junio 2008

En la conferencia general de octubre de 1995, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (en ocasiones conocida como la Iglesia Mormona), el Presidente Boyd K. Packer [apóstol moderno] dijo:

“Con excepción de unos pocos que han optado por seguir la vía de la perdición, no existen el hábito, la adicción, la rebelión, la transgresión, la apostasía, ni el crimen en los cuales no pueda cumplirse la promesa de un perdón completo. Esa es la promesa de la Expiación de Cristo”. (“La luminosa mañana del perdón” Liahona, enero de 1996, pág. 20-23) (más…)

La Caída y la Expiación de Jesucristo

22 mayo 2008

No permitamos que la ignorancia y la irreflexión nos hagan cometer el error de suponer que la precognición del Padre, respecto de lo que en determinadas condiciones habría de ser, estableció que así tendría que ser. No fue su intención que se perdieran las almas de los del género humano; al contrario, fue y es su obra y gloria “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre”. [1] Sin embargo, Él vio la maldad en que irremediablemente habrían de caer sus hijos; y con infinito amor y misericordia dispuso los medios para evitar las temibles consecuencias, con la condición de que el transgresor debiera emplearlos. [2] La oferta del Hijo Primogénito, de establecer el evangelio de salvación por medio de su propio ministerio entre los hombres y de sacrificarse a sí mismo, mediante el afán, la humillación y el padecimiento, aun hasta la muerte, fue aceptado, y llegó a ser el plan preordinado para redimir al hombre de la muerte, proveerle por último la salvación de los efectos del pecado y poner a su alcance la exaltación por medio de sus obras justas.

De acuerdo con el plan adoptado en el concilio de los Dioses, se creó al hombre como espíritu incorpóreo, y su envoltura de carne fue integrada por los elementos de la tierra. [3] Se le dieron mandamientos y leyes y quedó libre para obedecer o desobedecer, con la justa e inevitable condición de que disfrutaría o padecería los resultados naturales de su elección. [4] Adán, el primer hombre [5] colocado sobre la tierra de conformidad con el plan establecido, y Eva, dada a él como compañera, e indispensable para él en la misión señalada de poblar la tierra, desobedecieron el mandamiento directo de Dios y de este modo efectuaron la “caída del hombre”, inaugurando con ello el estado carnal, del cual la muerte es un elemento esencial. [6] No se propone considerar aquí detalladamente la doctrina de la caída; para nuestro propósito basta establecer la realidad del trascendental acontecimiento y sus portentosas consecuencias. [7] (más…)

La necesidad de un Redentor

22 mayo 2008

En un artículo anterior, hemos mostrado que todos los humanos existieron como entidades espirituales en el mundo primitivo, y que esta tierra fue creada con objeto de poner al alcance de ellos las oportunidades del estado terrenal. Mientras eran todavía espíritus les fue otorgada la facultad del libre albedrío o la libertad para escoger; y el plan divino dispuso que naciesen libres en la carne, herederos del derecho inalienable de la libertad para escoger y obrar por sí mismos en la tierra. Es incuestionablemente esencial para el progreso eterno de los hijos de Dios que sean sometidos a la influencia del bien así como del mal, y además, sean puestos a prueba y examinados “para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare”. (1) El libre albedrío es un elemento indispensable de tal prueba.

El Padre Eterno entendía bien las naturalezas distintas y capacidades diversas de su progenie espiritual; y su precognición infinita le manifestó claramente, aun desde el principio, que en la escuela de la vida algunos de sus hijos lograrían el éxito y otros fracasarían; unos serían fieles, otros falsos; unos escogerían lo bueno, otros lo malo; unos buscarían el camino de la vida, mientras que otros preferirían seguir el camino de la destrucción. Previó, además, que la muerte entraría en el mundo y que sería de breve duración individual la posesión que sus hijos tuvieran de sus cuerpos. Vio que se desobedecerían sus mandamientos y se violaría su ley; y que los hombres, excluidos de su presencia y dejados a sí mismos, degenerarían en lugar de elevarse, fracasarían en lugar de avanzar, y los cielos los perderían. Fue necesario que se proveyese un medio de redención, con la ayuda del cual el hombre errante pudiera hacer una reparación y, cumpliendo con la ley establecida, lograr la salvación y finalmente la exaltación en los mundos eternos. Habría de ser vencido el poder de la muerte a fin de que, aun cuando los hombres por fuerza tuviesen que morir, sus espíritus vivirían de nuevo, revestidos de cuerpos inmortales, de los cuales la muerte no volvería a triunfar. (más…)

¿Qué es crucifixión?

12 marzo 2008

La crucifixión era un antiguo método de ejecución que los romanos adoptaron casi exclusivamente para disuadir los actos delictivos por los ciudadanos romanos en el imperio. Las crucifixiones se llevaban a cabo en calles transitadas, especialmente en las vías que conducían al centro de las ciudades. Los romanos esperaban que el mayor número posible de espectadores vieran a los crucificados y reconsideraran el actuar en contra de la ley provincial romana.

Un ejemplo del primer siglo de una víctima crucificada demuestra que los pies del crucificado eran clavados, por lo menos algunas veces, desde los costados, a través de los huesos del talón y que, posiblemente, los pies fueron clavados juntos, aunque últimos comentaristas creen que la práctica más común era clavarlos uno al lado del otro. El clavar los pies desde la parte superior hasta la parte inferior provocaba que los pies se partieran, ofreciendo poco apoyo a la víctima y, por tanto, aceleraba la muerte, algo que los romanos trataron de evitar. Era más común que les clavaran las manos y aunque el arte cristiano comúnmente representa a los prisioneros crucificados con las muñecas atadas, la única práctica documentada era el clavado. Los romanos ponían clavos en las manos y en las muñecas para sujetar a la persona durante largos períodos de tiempo y también para evitar el sangrado excesivo. Si la víctima sangrara en exceso, el objetivo principal de la crucifixión, que era ejecutar a la persona en la forma más dolorosa y pública posible, no se cumplía.

La real crucifixión de Jesús también difiere en otra importante manera de las impresiones artísticas modernas del acontecimiento. Las personas crucificadas eran expuestas desnudas para humillarlas lo más posible. No tenemos pruebas de que los romanos hicieran concesiones a los judíos para acomodarse a las prohibiciones judías contra la desnudez.

 

¿Qué es la Vía Dolorosa?

12 marzo 2008

Muchos visitantes a la Antigua Ciudad de Jerusalén aprovechan la oportunidad de caminar por un vía peatonal llena de gente que está marcada en árabe, inglés, y hebreo como “Vía Dolorosa”. El nombre en latín significa “Camino de pesar”, “Camino de Pena”, o “Camino de Dolor”. De acuerdo a la tradición que se remonta a Ricoldus de Montecrucis en 1288, la Vía Dolorosa, la ruta que pisó Jesús desde la Sala de Sentencias de Pilatos, donde Jesús había sido condenado, al Gólgota, el lugar de Su ejecución (ver Mateo 27:31-33; Marcos 15:20-22; Lucas 23:26-33, y Juan 19:16-17). Durante siglos posteriores, surgieron las Estaciones de la Cruz, que supuestamente marcaba los puntos específicos en los que ocurrieron los acontecimientos de la última caminata de Jesús, incluyendo el lugar donde a Simón de Cirene se le hizo llevar la cruz, donde Verónica secó la cara de Jesús, y donde Él cayó una tercera vez. Algunos de estos sucesos, sin embargo, al igual que las tres caídas y el secado de Su rostro por Verónica, vinieron de fuentes y leyendas no-canónicas que no tienen raíces en las narrativas del Evangelio. (más…)

¿Quién es Poncio Pilato?

12 marzo 2008

Poncio Pilato, el oficial romano bajo cuya autoridad Jesús fue juzgado y condenado, era el quinto gobernador de Judea, manteniendo su puesto durante el período del año 26-36 d.C. Como ecuestre, Pilato procedía de la clase romana que fue superada sólo por el Senado y de la cual los emperadores romanos señalaban con mayor frecuencia a funcionarios administrativos y militares. Se sabe poco acerca de su carrera antes de su nombramiento como gobernador de Judea, a pesar de que puede haberse beneficiado del patrocinio político de L. Aelio Seiano (Sejano), un importante ministro del emperador Tiberio (gobernó del 14 al 37 d.C.). Aunque Tácito lo llama un “procurador” (Tácito, Anales 15:44), que es el título común para los gobernadores ecuestres de pequeñas provincias imperiales de la época de Claudio (gobernó del 41 al 54 d.C., una importante inscripción de Cesarea, la capital de Judea Romana, confirma que él ocupó anteriormente el título de “prefecto”. (más…)