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	<title>Jesucristo &#187; Muerte y Resurrección de Jesús</title>
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	<description>El Salvador y Redentor de la humanidad</description>
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		<title>¿Qué creen los mormones sobre la caída de Adán?</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:44:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Expiación de Jesucristo]]></category>
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		<category><![CDATA[Muerte y Resurrección de Jesús]]></category>
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		<category><![CDATA[Caída]]></category>
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		<description><![CDATA[Las creencias mormonas tratan la caída de Adán de manera diferente que la mayoría de las religiones y sus enseñanzas acerca de Eva son aún mayores, una afirmación de que Dios valora la sabiduría y las contribuciones espirituales de las mujeres. La Caída de Adán se refiere al tiempo en que Adán y Eva vivían [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/671/%c2%bfque-creen-los-mormones-sobre-la-caida-de-adan' addthis:title='¿Qué creen los mormones sobre la caída de Adán?' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><p>Las <a href="http://www.laiglesiamormona.com/creencias_mormonas" class="external_link_tool">creencias mormonas</a> tratan la caída de Adán de manera diferente que la mayoría de las religiones y sus enseñanzas acerca de Eva son aún mayores, una afirmación de que Dios valora la sabiduría y las contribuciones espirituales de las mujeres.</p>
<p>La Caída de Adán se refiere al tiempo en que Adán y Eva vivían en el Jardín de Edén. Dios les dijo que <a href="http://elcristo.org/files/2010/01/Adam-and-Eve-teaching-their-children.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-670" src="http://elcristo.org/files/2010/01/Adam-and-Eve-teaching-their-children.jpg" alt="" width="154" height="154" /></a>podían comer de cualquier árbol en el jardín, excepto de uno, el árbol del conocimiento del bien y del mal. Sin embargo, les recordó que tenían agencia y podían decidir por sí mismos, pero debían recordar que morirían si comían de él. Finalmente, optaron por comer de ese árbol y fueron expulsados del jardín al mundo de los mortales. La muerte fue posible y sus cuerpos fueron mortales. Tenían que empezar a trabajar por las cosas que necesitaban. A esto se le conoce como la caída de Adam. Muchos ven este evento como una gran tragedia que causó que todos los que vinimos después tengamos que enfrentar dificultades y pruebas. Sin embargo, <a class="external_link_tool" href="http://www.laiglesiamormona.org/">los mormones</a> entienden que Adán y Eva actuaron con gran sabiduría al hacer su elección. Mientras estaban en el Jardín, sus cuerpos no eran mortales y no podían tener hijos. Por esa razón, de haber elegido egoístamente seguir viviendo una vida de tranquilidad en el Jardín, ninguno de nosotros podría haber nacido.<span id="more-671"></span></p>
<p>Los <a class="external_link_tool" href="http://creenciasmormonas.com/">mormones</a> creen que nuestros espíritus fueron creados por Dios y que vivieron con él durante un tiempo en el Cielo antes de la formación de la tierra. Si nuestros primeros padres no dejaban el jardín, todos estos espíritus hubieran estado atrapados, incapaces de avanzar. Las creencias mormonas dicen que la mortalidad es la pieza central de nuestra existencia, con vida premortal antes de ésta y nuestras vidas después de la muerte después de ésta. La mortalidad nos fue dada como un tiempo para ser probados, para tener familias y tener experiencias que nos permitan algún día regresar a la presencia de Dios, si vivimos el Evangelio. El Jardín fue un excelente lugar de transición para Adán y Eva mientras se preparaban para la experiencia completa de la mortalidad. Fue, en cierto sentido, su infancia, pero no podemos ser niños para siempre y convertirnos en lo que somos capaces de ser.</p>
<p>Los mormones creen que Adán y Eva estaban preparados para esta experiencia antes de sus creaciones y estaban bajo la tutela de Dios en el Jardín. Cuando la serpiente se le acercó a Eva, ésta esperaba arruinar el plan de Dios, pero en realidad ayudó a continuarlo. Las Escrituras no dicen que Eva tomó una decisión inmediata y por eso puede haber pasado un tiempo pensándolo. Ella comprendió que su llamado divino era la maternidad &#8211; Adán la llamó Eva, que significa madre de todos los vivos. Ella comprendió que tenía que abandonar el Jardín y experimentar sufrimiento para cumplir esa función. El anhelo de la maternidad es un don dado a la mujer y le fue dado a Eva.</p>
<p>Los mormones creen que Eva fue valiente y generosa en su decisión de renunciar a los placeres del jardín para que el resto de nosotros venga a la tierra a vivir. Adán honró su elección y siguió su ejemplo, sabiendo que era lo correcto.</p>
<p>Además de ser capaces de formar una familia, dejar el Jardín les permitió cumplir con las otras responsabilidades de la mortalidad. Sin pruebas, no podían aprender todo lo que necesitaban saber. Ellos necesitaban experimentar la gama de emociones con el fin de apreciar las buenas emociones. Tenían que estar enfermos para apreciar la salud.</p>
<p>El Libro de <a href="http://maxwellinstitute.byu.edu/publications/translations/?id=3" class="external_link_tool">Mormón</a> resume como los mormones ven la caída de Adán:</p>
<blockquote><p>22 Pues, he aquí, si Adán no hubiese transgredido, no habría caído, sino que habría permanecido en el jardín de Edén. Y todas las cosas que fueron creadas habrían permanecido en el mismo estado en que se hallaban después de ser creadas; y habrían permanecido para siempre, sin tener fin.<br />
23 Y no hubieran tenido hijos; por consiguiente, habrían permanecido en un estado de inocencia, sin sentir gozo, porque no conocían la miseria; sin hacer lo bueno, porque no conocían el pecado.<br />
24 Pero he aquí, todas las cosas han sido hechas según la sabiduría de aquel que todo lo sabe.<br />
25 Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo.<br />
26 Y el Mesías vendrá en la plenitud de los tiempos, a fin de redimir a los hijos de los hombres de la caída. Y porque son redimidos de la caída, han llegado a quedar libres para siempre, discerniendo el bien del mal, para actuar por sí mismos, y no para que se actúe sobre ellos, a menos que sea por el castigo de la ley en el grande y último día, según los mandamientos que Dios ha dado (2 Nefi 2:22-26 en el Libro de Mormón).</p></blockquote>
<p>La caída fue una parte planeada y esencial de nuestro plan eterno, aunque Adán y Eva tuvieron un control completo sobre si iba a ocurrir o no, porque ellos, como nosotros, tenían albedrío. Dios, que es cariñoso y bondadoso, preparó un Salvador para venir a redimirnos de los efectos de la caída, para que podamos ser salvados y regresar a la presencia de Dios. La expiación cubre la transgresión de Adán y Eva.</p>
<p>Eva es honrada como una heroína por su papel en la Caída, y a las mujeres mormonas se les enseña que ella representa nuestra responsabilidad personal para con nuestra propia comprensión espiritual y liderazgo. Las mujeres son consideradas igualmente capaces de comprender la compleja doctrina y de tomar sus propias decisiones espirituales y se les enseña a estudiar las Escrituras por si mismas, en lugar de confiar en sus padres y esposos para interpretar las Escrituras por ellas. Además, las mujeres están invitadas a hablar y predicar en la iglesia, incluso en las conferencias internacionales y a los hombres se les enseña a escuchar a su consejo.</p>
<blockquote><p>Neal A. Maxwell, un antiguo apóstol, dijo, “los <a href="http://elcristo.org/671/%C2%BFque-creen-los-mormones-sobre-la-caida-de-adan" class="external_link_tool">matrimonios mormones</a> no deben ser matrimonios en los que los hombres son los teólogos y las mujeres son las cristianas, debemos avanzar juntos, para que los hombres finalmente no puedan ir donde sea que importe sin las mujeres.&#8221; (Véase Neal A. Maxwell: ¿Por qué debes seguir adelante?, Compañía de Libros Deseret, Ciudad de Lago Salado, Utah, 1977)</p></blockquote>
<p>Los mormones no enseñan la doctrina del pecado original. Ellos enseñan que somos castigados sólo por nuestros propios pecados, y no por los de alguien más, incluyendo las transgresiones de Adán y Eva. Si bien hubo consecuencias generacionales que nos han transmitido, no se nos considera responsables de sus elecciones. Por ello, los mormones enseñan que los niños pequeños no necesitan el bautismo. Están libres de pecado hasta que alcancen la edad de responsabilidad, que es a los ocho años de edad.</p>
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		<title>¿Qué enseñó Jesús acerca de la gracia?</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:28:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanzas de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Expiación de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte y Resurrección de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Expiación]]></category>

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		<description><![CDATA[Jesucristo en realidad no usó la palabra gracia en Su ministerio terrenal. Sólo dos versículos hacen referencia a esta palabra en los cuatro evangelios, y estas fueron pronunciadas por otras personas. Lucas nos dice que la gracia de Dios estaba en Jesús durante su niñez. Juan enseñó: “Pues la ley por medio de Moisés fue [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/663/%c2%bfque-enseno-jesus-acerca-de-la-gracia' addthis:title='¿Qué enseñó Jesús acerca de la gracia?' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><p>Jesucristo en realidad no usó la palabra gracia en Su ministerio terrenal.  Sólo dos versículos hacen referencia a esta palabra en los cuatro evangelios, y estas fueron pronunciadas por otras personas.  Lucas nos dice que la gracia de Dios estaba en Jesús durante su niñez.  Juan enseñó: “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17).  Por lo tanto, nuestra comprensión de la palabra gracia proviene de otras personas.</p>
<p>Veamos algunos usos de la palabra gracia en la Biblia.  Aunque fueron pronunciadas después de la muerte del Salvador, estas palabras fueron dichas por Sus apóstoles.<br />
La primera referencia del Nuevo Testamento que da información real acerca de la gracia se encuentra en Hechos, capítulo 15.  Pablo estaba escuchando a los miembros de la iglesia debatir sobre la circuncisión de los gentiles.  En el pasado, el Evangelio no había sido enseñado a los gentiles, y por lo tanto esta era una cuestión relativamente reciente.  Pablo, quien decidió que había escuchado lo suficiente o tal vez estaba cansado del debate, se puso de pie y les recordó que habían sido instruidos para enseñar a los gentiles y que la cuestión de la circuncisión ya había sido tratada.  La circuncisión como una práctica necesaria terminó con la expiación de Jesucristo.  Fue a través de la expiación que nos hemos salvamos, no por el acto de la circuncisión, que había sido destinada a recordar la alianza de Dios con Abraham.  Por lo tanto, aprendemos que la gracia llega a través de Jesucristo, y que sólo a través de Él podemos ser salvados. <span id="more-663"></span></p>
<p>En Romanos, capítulo tres, Pablo vuelve a hacer frente a los desacuerdos sobre la circuncisión.  Les recuerda a todos que los hombres son pecadores y que la circuncisión no salvará a nadie de sus pecados.  En los versículos 23, 24 y 25, Pablo escribe:<br />
23 Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,<br />
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,<br />
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.<br />
La justificación significa ser restituidos a nuestra propia relación con Dios después haber pecado.  Ninguno de nosotros puede hacer esto por cuenta propia.  Si Jesucristo no hubiera estado dispuesto a expiar nuestros pecados, ninguna cantidad de arrepentimiento, obediencia o fe nos podría haber salvado.  El pecado más pequeño nos mantendría fuera de la presencia de Dios.  Debido a la expiación, podemos restaurar nuestro lugar en el reino de Dios.  La gracia lo hace posible.</p>
<p>La gracia significa que podemos resucitar después de nuestra muerte.  Nos da otras bendiciones también.  No somos responsables de las decisiones que Adán y Eva tomaron en el Jardín del Edén y cuando nosotros cometemos un pecado, podemos arrepentirnos si así lo decidimos, y ser perdonados cuando lo hacemos.  Todo aquel que vino a la tierra recibe la gracia libremente, sin ningún tipo de acciones u opciones.  <a class="external_link_tool" href="http://www.laiglesiamormona.com/">Los mormones</a> están entre los pocos que realmente creen que la gracia no depende de las obras, ni siquiera del acto de hacer una declaración formal de aceptación de la expiación del Salvador.  La gracia es dada libremente a todos.<br />
Aquellos que aceptan a Jesucristo como su Salvador pueden recibir muchas más bendiciones como resultado de la expiación.  La gracia hace que sean posibles, pero estas bendiciones adicionales no están al alcance de todos.  Para recibirlas, una persona debe aceptar a Jesucristo como su Salvador y tomar sobre sí el nombre de Cristo.  Debido a que tomar el nombre del Salvador – llegar a ser conocido como un cristiano – es una responsabilidad sagrada, debemos honrar ese compromiso viviendo el evangelio de amor y fe, y no simplemente vivirlo por un deseo de recompensa.<br />
Las personas que hacen esto, quienes guardan los mandamientos, pueden  hacer más cosas que simplemente resucitar y vivir para siempre.  Ellos pueden vivir con Dios para siempre.  Las Escrituras nos enseñan que nada impuro puede habitar en el cielo, y por supuesto, todos los que piensen así entenderán que sería inapropiado que los impuros habiten con Dios.  Cuando morimos y resucitamos, nos llevamos a nosotros mismos.  Todavía seremos las personas que éramos antes de morir, en términos de carácter y personalidad.  El cielo será maravilloso porque estaremos con Dios y no estaremos viviendo en un estado terrenal, rodeados de aquellos que no honran la verdad o no quieren vivir de la manera que Dios mandó.<br />
El Libro de <a class="external_link_tool" href="http://www.laiglesiamormona.com/libro_de_mormon">Mormón</a> ayuda a explicar la relación entre la gracia, que nos permite ser resucitados y vivir para siempre, y la exaltación, que nos permite volver a Dios:<br />
23 Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos;</p>
<p>24 y a pesar de que creemos en Cristo, observamos la ley de Moisés, y esperamos  anhelosamente y con firmeza en Cristo, hasta que la ley sea cumplida.</p>
<p>25 Pues para este fin se dio la ley; por tanto, para nosotros la ley ha muerto, y somos vivificados en Cristo a causa de nuestra fe; guardamos, empero, la ley, a causa de los mandamientos.</p>
<p>26 Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que  nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados.</p>
<p>27 Por lo tanto, hablamos concerniente a la ley para que nuestros hijos sepan que la ley ya no rige; y, entendiendo que la ley ya no rige, miren ellos adelante hacia aquella vida que está en Cristo, y sepan con qué fin fue dada la ley. Y para que, después de cumplirse la ley en Cristo, no endurezcan contra él sus corazones, cuando la ley tenga que ser abrogada.</p>
<p>(Véase 2 Nefi 25)<br />
Esta escritura expone varios puntos importantes.  En primer lugar, nos dice que el propósito del Libro de <a href="http://libromormon.com/" class="external_link_tool">Mormón</a> es llevar a las  personas hacia Cristo y ayudarles a creer en Él.  Luego, explica que nos salvamos por la gracia, después de hacer todo cuanto podamos.  Esta frase a veces resulta confusa para aquellos que están escuchándola por primera vez. ¿Qué significa?</p>
<p>Esta frase nos dice que no podemos salvarnos a nosotros mismos.  Como se ha mencionado anteriormente, las obras no pueden salvarnos.  Dios, como todo buen padre, espera que hagamos por nosotros mismos tanto como sea posible.  En este caso, se refiere a guardar los mandamientos.  Sin embargo, eso no es suficiente, y los demás requisitos están más allá de nuestra capacidad para realizarlas.  Aquí es donde entra en juego la gracia.  Hacemos lo que podemos, y a continuación, Cristo hace la diferencia.  Él hace por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos, lo cual es la expiación.</p>
<p>Las secciones restantes nos dicen que los nefitas, que fueron las personas que hicieron este registro, guardaban la Ley de Moisés, después de haber venido de Jerusalén en la época del profeta Jeremías, porque el Salvador aún no había llegado y expiado por ellos.  Sin embargo, los nefitas entendieron que la ley no los salvaría, sino que estaba allí simplemente para ayudarles a recordar a Dios y a prepararse.</p>
<p>El versículo 26 es la clave para entender el concepto de la gracia.  Debemos mirar a Cristo para que nuestros pecados sean perdonados, porque no podemos perdonarnos a nosotros mismos, sin importar lo mucho que obremos.</p>
<p>Nuestra obediencia es de amor, no de codicia, a fin de ser verdadera obediencia.  Debería ser una consecuencia natural de nuestra conversión al cristianismo.  El resultado de esto es una promesa que el mismo Salvador hizo para los que honren Su nombre:<br />
“10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” (Juan 15:10).</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/663/%c2%bfque-enseno-jesus-acerca-de-la-gracia' addthis:title='¿Qué enseñó Jesús acerca de la gracia?' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Jesucristo y la Resurrección</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:22:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanzas de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Expiación de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús el Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte y Resurrección de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Vida mortal de Jesús]]></category>
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		<description><![CDATA[La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados mormones, enseña que después de la muerte del Salvador y de Sus apóstoles, la autoridad del sacerdocio para administrar la Iglesia de Dios fue retirada de la tierra. La gente no estaba de acuerdo con el significado de [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/660/jesucristo-y-la-resurreccion' addthis:title='Jesucristo y la Resurrección' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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						</div>
			   </div><p>La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados <a href="http://misionerosmormones.com/" class="external_link_tool">mormones</a>, enseña que después de la muerte del Salvador y de Sus apóstoles, la autoridad del sacerdocio para administrar la Iglesia de Dios fue retirada de la tierra.</p>
<p>La gente no estaba de acuerdo con el significado de las escrituras y con las enseñanzas de Jesús.  Como resultado de lo anterior, comenzaron a aparecer en toda la tierra miles de iglesias cristianas que enseñaban doctrinas opuestas.  Aunque se continuó enseñando el cristianismo y se difundió su doctrina básica, aquella de la divinidad del Salvador, cada iglesia tenía su propia versión de cristianismo.  Muchas de las doctrinas eran fundamentales para la salvación, y así, al acercarse los últimos días antes de la segunda venida de Cristo, era importante que la verdad sea totalmente restaurada. <span id="more-660"></span></p>
<p>Fue en la preparación para este momento eternamente significativo que un jovencito de catorce años de edad llamado José Smith se interesó en la religión.  La zona en que vivía estaba en medio de un fervor religioso.  Acontecía en ese entonces un renacimiento religioso y muchas personas estaban decidiendo a qué iglesia unirse.  La familia de José participó en este movimiento, y José también quería elegir una iglesia.  Sin embargo, sus visitas a diversas iglesias y el renacimiento lo dejaban confundido.  Nadie podía explicarle cómo saber cuál de las enseñanzas opuestas que había escuchado en las diversas iglesias estaba en lo cierto.  Él sabía que no podían ser verdaderas.  Dios no es Dios de confusión.  Si una enseñanza doctrinal era esencial para la salvación, sólo podía haber una respuesta.<br />
Empezó a leer la Biblia, buscando sus propias respuestas.  Allí, encontró Santiago 1:5, un libro que al parecer ha sido escrito por el hermano de Jesucristo.  José leyó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Santiago 1:5).</p></blockquote>
<p>Mientras José pensaba en este verso, se dio cuenta de que era la mejor solución a su problema.  Los hombres le proporcionaban información contradictoria, pero Dios sabía lo que era cierto.  Confió en este consejo y partió hacia el bosque a rezar, la primera vez que iba a rezar en voz alta.  Su oración fue respondida, tal como lo había prometido el Señor, pero de una manera que no pudo haber sido prevista.  Esta oración fue el momento elegido por Dios para dar el primer paso hacia la restauración.  Al igual que muchos otros profetas bíblicos, este joven tuvo una poderosa experiencia espiritual a fin de prepararse para los eventos venideros.  Dios y Jesucristo se aparecieron ante José.  Dios presentó al Salvador, quien entonces le dio instrucciones de no unirse a ninguna de las iglesias, porque el evangelio completo aún no estaba en la tierra.</p>
<p>Algunos años antes del inicio de la restauración, José Smith creció y maduró.  Después, José recibió la tutela de un ángel llamado Moroni, quien le enseñó los primeros principios importantes del evangelio y también le ayudó a desarrollar la madurez para hacer frente a los desafíos del futuro.</p>
<p>El Evangelio restaurado es el evangelio de Jesucristo, tal como lo enseñó cuando Él vivía en la tierra.  Él es la cabeza de la iglesia restaurada y la guía cada día.  <a href="http://es.mormonwiki.com/Creencias_del_Mormonismo" class="external_link_tool">Los mormones</a> tienen un profeta que dirige la Iglesia en la tierra, pero el profeta es guiado por el Salvador y no puede hacer nada por sí mismo.  Él no puede inventar doctrinas o poner la verdad a votación.  No se le permite &#8220;seguir el ritmo de los tiempos&#8221;, modificando la doctrina a fin de hacer que la iglesia sea más popular en la sociedad.  Sólo el Salvador decide lo que es verdad y en consecuencia Él dirige el liderazgo de la iglesia.<br />
Hay muchos artículos en la prensa que aconsejan a la Iglesia a realizar cambios en su doctrina con el objetivo de ser más aceptada en un mundo cambiante.  Sin embargo, esto sugiere que tenemos que aconsejar a Dios, en lugar de tomar nuestro consejo de Dios.<br />
Russell M. Nelson, un apóstol del Señor en los tiempos modernos, enseñó:</p>
<blockquote><p>Otro principio inmutable es la ley divina o moral.  La transgresión de la ley moral trae consigo un castigo; la obediencia a ella trae bendiciones “inalterables e inmutables” (D. y C. 104:2).  Las bendiciones siempre se basan en la obediencia a la ley. 39  Así que la Iglesia nos enseña a aceptar lo correcto y a renunciar al mal – para que podamos tener gozo. 40</p>
<p>El Salvador y Sus siervos 41 no hablan palabras de complacencia, sino enseñan lo que las personas necesitan saber.  La historia da fe a través de los siglos que los críticos contemporáneos han presionado a los líderes de la Iglesia para modificar un decreto del Señor. 42  Pero esa ley es eterna, y no puede ser alterada.  Ni siquiera por su Amado Hijo Dios puede cambiar la ley que exigía la Expiación.  Las doctrinas divinas no pueden ser reducidas a moldes compactos para que vayan de acuerdo a los patrones de la moda actual.  Ni tampoco pueden ser plenamente expresadas en una calcomanía (Russell M. Nelson, “La constancia en medio de Cambio”, Ensign, noviembre 1993, pág. 33).</p></blockquote>
<p>Es reconfortante para aquellos que han encontrado la fuente de la verdad el saber que la verdad es inmutable.  En un mundo donde todo cambia en momentos, algunas cosas nunca cambian.  Siempre podemos depender de la verdad de Dios.  Las prácticas pueden cambiar, pero los principios de la verdad, no.</p>
<p>El Salvador es la cabeza del Evangelio restaurado.  Cualquier persona  puede hacer lo que José Smith hizo y volverse a Dios para buscar consejo concerniente a qué iglesia unirse.  Esta no es una oportunidad reservada a los profetas futuros, sino algo que cada persona puede hacer.  Las personas que conocen a los <a class="external_link_tool" href="http://www.religionmormona.com">misioneros mormones</a> aprenden que antes del bautismo, deben preguntarle a Dios si esta es la iglesia verdadera, para que sepan por sí mismos, en lugar de basarse en el testimonio de los hombres.  Aquellos que honestamente lo hacen son capaces de desarrollar un testimonio inquebrantable ya que recibieron su conocimiento personal de Dios y de Jesucristo.</p>
<p>Aunque la mayoría de personas no recibirá una visita personal de Dios, ya que no están preparados para restaurar el Evangelio, recibirá un conocimiento de la verdad en sus corazones.  Cuando Jesucristo estuvo en la tierra, Él enseñó que la oración era una parte esencial de la vida espiritual.  Es igualmente indispensable hoy en día, y dado que Dios nos ha prometido sabiduría si le pedimos, según lo registrado por Santiago en el Nuevo Testamento, Él nos dará la respuesta en una forma que podamos reconocer como Suya, pero debemos tener paciencia y llegar a Él con plena fe.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/660/jesucristo-y-la-resurreccion' addthis:title='Jesucristo y la Resurrección' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La Ley de Sacrificio: Parte II – Un gran y postrer sacrificio</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:13:55 +0000</pubDate>
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			   </div><p>El sacrificio expiatorio de Jesucristo “abarca, sostiene, apoya y da vida y fuerza a todas las otras doctrinas del evangelio.  Es la base sobre la cual descansa toda la verdad, y todas las cosas crecen de ella y vienen por causa de ella”.1  “La maravillosa y gloriosa Expiación fue el acto central en toda la historia de la humanidad”.2  Debido a estas declaraciones, todas las cosas también señalan a Cristo y Su expiación.  Aquellos que vivieron antes de Cristo esperaron Su llegada y Su sacrificio infinito y eterno.  Los que viven después de Cristo miran en el pasado el más grande de todos los acontecimientos y “recuerdan lo que se ha hecho”.3</p>
<p>Hubo muchas diferentes maneras en que los sacrificios de sangre realizados antes de Cristo constituían tipos y sombras del grande y postrer sacrificio.  Tenga en cuenta algunos de los detalles:</p>
<blockquote><p>En primer lugar, al igual que Cristo, el animal era escogido y ungido mediante la imposición de manos. (Tanto el título hebreo Mesías como el griego Cristo significan “el<br />
Ungido”).  Segundo, se debía derramar la sangre del animal.  Tercero, tenía que ser un animal sin defecto alguno, totalmente libre de imperfecciones físicas, completo, sano, perfecto.  Cuarto, el animal a sacrificar debía estar limpio y ser puro.  Quinto, el animal tenía que ser doméstico, es decir, no podía ser salvaje, sino manso y de utilidad para el hombre (véase Levítico 1:2–3, 10; 22:21).  Sexto y séptimo, en el sacrificio original practicado por Adán, y el más común de los de la ley de Moisés, el animal tenía que ser un primogénito y macho (véase Éxodo 12:5; Levítico 1:3; 22:18–25).  Octavo, el sacrificio de grano tenía que ser molido en harina y preparado en panecillos, lo cual nos recuerda el título del Señor como Pan de Vida (véase Juan 6:48).  Noveno, las primicias que se ofrecían nos recuerdan que Cristo fue las primicias de la Resurrección (véase 1 Corintios 15:20). 4</p></blockquote>
<p><span id="more-652"></span></p>
<p>Unos 74 años antes de Cristo, el profeta Amulek escribió acerca de cómo el sacrificio de Cristo finalmente terminaría con los sacrificios de sangre:</p>
<blockquote><p>Porque es preciso que haya un gran y postrer sacrificio; sí, no un sacrificio de hombre, ni de bestia, ni de ningún género de ave; pues no será un sacrificio humano, sino debe ser un sacrificio infinito y eterno…</p>
<p>Y he aquí, éste es el significado entero de la ley, pues todo ápice señala a ese gran y postrer sacrificio; y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno (Alma 34:10.14).</p></blockquote>
<p>Nueve años antes de esto, el profeta Alma también testificó de Cristo,</p>
<blockquote><p>Y él saldrá, sufriendo dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases; y esto para que se cumpla la palabra que dice: Tomará sobre sí los dolores y las enfermedades de su pueblo.</p>
<p>Y tomará sobre sí la muerte, para soltar las ligaduras de la muerte que sujetan a su pueblo; y sus enfermedades tomará él sobre sí, para que sus entrañas sean llenas de misericordia, según la carne, a fin de que según la carne sepa cómo socorrer a los de su pueblo, de acuerdo con las enfermedades de ellos (Alma 7:11-12).</p></blockquote>
<p>El Salvador de todo el género humano vino y cumplió la ley.  Él es el gran y postrer sacrificio.  El dolor que Él padeció fue “tan duro de llevar” que no podemos comprenderlo, y Su sufrimiento fue tan grande que Él – Dios, el mayor de todos – tembló a causa del dolor, sangró por cada poro, y padeció tanto en el cuerpo como en el espíritu (Véase Doctrina y Convenios 19:18).</p>
<p>Con Su muerte, la ley de Moisés se cumplió.  Sin embargo, la ley de Moisés no es exactamente lo mismo que la ley de sacrificio.5  Nosotros aún mantenemos la ley de sacrificio.  El Salvador enseñó en relación con el cumplimiento de la ley y lo que debemos sacrificar en la actualidad:</p>
<blockquote><p>Y vosotros ya no me ofreceréis más el derramamiento de sangre; sí, vuestros sacrificios y vuestros holocaustos cesarán, porque no aceptaré ninguno de vuestros sacrificios ni vuestros holocaustos.</p>
<p>Y me ofreceréis como sacrificio un corazón quebrantado y un espíritu contrito.  Y al que venga a mí con un corazón quebrantado y un espíritu contrito, lo bautizaré con fuego y con el Espíritu Santo (3 Nefi 9:19-20)</p></blockquote>
<p>A menudo se cita Malaquías 3:8-10 para motivarnos s pagar nuestros diezmos y ofrendas.  ¿Robará el hombre a Dios?. El registro dice:</p>
<blockquote><p>Pues vosotros me habéis robado.  Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado?  En vuestros diezmos y ofrendas.</p>
<p>Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.</p>
<p>Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde (Malaquías 3:8-10).</p></blockquote>
<p>Debido a que una de las ofrendas que vamos a dar al Señor es “un corazón quebrantado y un espíritu contrito”, se aplica el mismo principio de las bendiciones.  Yo testifico que cuando nosotros ofrezcamos al Señor un corazón quebrantado y un espíritu contrito, Él derramará sobre nosotros una bendición que es tan grande y no habrá espacio suficiente para recibirla.  Nuestras bendiciones llegarán a desbordar, incluso tanto que los que nos rodean también recibirán bendiciones.</p>
<p>Sin embargo, no importa cuán contrito esté nuestro espíritu o cuán quebrantado nuestro corazón, nuestro sacrificio no es nada comparado a lo que ocurrió en el meridiano de tiempo.  De hecho, hay una ofrenda que derrama una bendición tan grande a todo el género humano, que nadie puede incluso comenzar a comprender la grandeza de la misma.  Esta ofrenda es tan grande que tiene el poder de bendecir – y salvar a toda la humanidad – “sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres” (2 Nefi 26:33).</p>
<p>En conclusión, lea otro testimonio de otro profeta en el Libro de <a href="http://soymormon.org/" class="external_link_tool">Mormón</a> – el rey Benjamín:</p>
<blockquote><p>He aquí, sufrirá tentaciones, y dolor en el cuerpo, hambre, sed y fatiga, aún más de lo que el hombre puede sufrir sin morir; pues he aquí, la sangre le brotará de cada poro, tan grande será su angustia por la iniquidad y abominaciones de su pueblo.</p>
<p>Y se llamará Jesucristo, el Hijo de Dios, el Padre del cielo y de la tierra, el Creador de todas las cosas desde el principio; y su madre se llamará María.</p>
<p>He aquí, él viene a los suyos, para que la salvación llegue a los hijos de los hombres, mediante la fe en su nombre; y aun después de todo esto, lo considerarán como hombre, y dirán que está endemoniado, y lo azotarán, y lo crucificarán.</p>
<p>Y al tercer día resucitará de entre los muertos; y he aquí, se presenta para juzgar al mundo; y he aquí, todas estas cosas se hacen para que descienda un justo juicio sobre los hijos de los hombres.</p>
<p>Pues he aquí, y también su sangre  expía los pecados de aquellos que han caído por la transgresión de Adán, que han muerto sin saber la voluntad de Dios concerniente a ellos, o que han pecado por ignorancia (Mosíah 3:7-11) .</p></blockquote>
<p>Por lo tanto, “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los apóstoles y de los profetas concernientes a Jesucristo: que murió, fue sepultado, se levantó al tercer día y ascendió a los cielos; y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices de eso”.6</p>
<p>Notas</p>
<p>1 Bruce R. McConkie, Doctrina Mormona, Salt Lake City: Bookcraft, 1966, pág. 294.<br />
2 Neal A. Maxwell, “Willing to Submit”, Ensign-revista SUD en inglés, mayo de 1985, pág. 70.<br />
3 Himnos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días: Salt Lake City, 1980, pág. 185.<br />
4 M. Russell Ballard, “La Ley de Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 15.<br />
5 Ibíd.<br />
6 José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, Intellectual Reserve: Salt Lake City, 2007, 52.</p>
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		<title>La Ley de Sacrificio: Parte I – Mirando adelante</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:04:13 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La expiación de Jesucristo es la doctrina central del cristianismo, y todas las demás doctrinas cristianas salen de ella y vienen por causa de ella.1 Estas otras doctrinas no solamente pueden conectarse nuevamente con el Salvador y Su sacrificio expiatorio, sino que si no lo están “no habrá vida, ni sustancia, ni redención de ellas”, [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/646/la-ley-de-sacrificio-parte-i-%e2%80%93-mirando-adelante' addthis:title='La Ley de Sacrificio: Parte I – Mirando adelante' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><p>La expiación de Jesucristo es la doctrina central del cristianismo, y todas las demás doctrinas cristianas salen de ella y vienen por causa de ella.1  Estas otras doctrinas no solamente pueden conectarse nuevamente con el Salvador y Su sacrificio expiatorio, sino que si no lo están “no habrá vida, ni sustancia, ni redención de ellas”, para emplear una frase del Presidente Boyd K. Packer, un apóstol de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.2  Por lo tanto, no sólo es importante, sino también necesario que nos conectemos de nuevo con Jesucristo y Su sacrificio eterno cuando estudiemos cualquier doctrina, enseñanza o apéndice del Evangelio de Jesucristo.</p>
<p>Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén, se les ordenó “que adorasen al Señor su Dios y ofreciesen las primicias de sus rebaños como ofrenda al Señor” (Moisés 5:5).  Sin embargo, M. Russell Ballard, otro apóstol de la Iglesia, ha dicho que algunos se han preguntado, “¿Cómo puede semejante actividad tener algo que ver con el Evangelio de amor?”.3<span id="more-646"></span></p>
<p>Ballard continúa:</p>
<blockquote><p>Podemos comprender mejor la respuesta a [esta] pregunta cuando entendemos los dos propósitos principales de la ley de sacrificio, los cuales se aplicaron a Adán, a Abraham, a<br />
Moisés y a los apóstoles del Nuevo Testamento, y se aplican a nosotros hoy día cuando aceptamos y vivimos la ley de sacrificio.  [Los] dos propósitos principales [de la ley de sacrificio] son probarnos, demostrando así nuestra valía, y ayudarnos a venir a Cristo.4</p></blockquote>
<p>A medida que leemos más sobre la obediencia de Adán y Eva a la ley de sacrificio, nos damos cuenta de la forma en que estos dos propósitos principales nos demuestran o prueban, y nos ayudan “a venir a Cristo”.</p>
<p>“Adán fue obediente a los mandamientos del Señor” (Moisés 5:5).  Ofreció las primicias de su rebaño.  Esto <a href="http://elcristo.org/files/2010/01/Adam-And-Eve-Kneeling-At-An-Altar-219x300.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-647" src="http://elcristo.org/files/2010/01/Adam-And-Eve-Kneeling-At-An-Altar-219x300.jpg" alt="" width="219" height="300" /></a>no fue fácil, especialmente en una época en que uno vivía de su tierra y sus rebaños.  La primicia era una posesión muy valiosa.  Y si eso no es suficiente, Adán y Eva ni siquiera sabían por qué estaban ofreciendo sacrificios.  Además, el registro dice: “Y después de muchos días, un ángel del Señor se apareció a Adán y le dijo: ¿Por qué ofreces sacrificios al Señor?  Y Adán le contestó: No sé, sino que el Señor me lo mandó” (Moisés 5:6).</p>
<p>Adán y Eva pasaron la prueba.</p>
<p>Al igual que a Adán y Eva, también a nosotros se nos pidió hacer sacrificios.  La mayoría de nosotros no tiene ninguna primicia a la cual renunciar (de todos modos aunque la tuviéramos, la ley ha cambiado después de que Jesucristo hizo el sacrificio supremo).  Sin embargo, sufrimos tribulaciones y se nos pone a prueba y, a veces, una persona “debe aprender a caminar unos pasos en la oscuridad y, entonces, se encenderá la luz y se le mostrará el camino”, tal como lo ha escrito Boyd K. Packer.5  Adán y Eva dieron unos pocos pasos en la oscuridad.  No sabían por qué tenían que hacer sacrificios, pero lo hicieron de todos modos.  Sin embargo, fíjese en, tal como el registro continúa, cómo Adán y Eva recibieron un testigo después de la prueba de su fe (véase Éter 12:6) y se les enseñó el segundo de los dos propósitos principales de la ley de sacrificio “ayudar a [los hijos de Dios] a venir a Cristo”.</p>
<p>El registro narra:</p>
<blockquote><p>Entonces el ángel le habló, diciendo: Este [sacrificio] es una semejanza del sacrificio del Unigénito del Padre, el cual es lleno de gracia  y de verdad.  Por consiguiente, harás todo cuanto hicieres en el nombre del Hijo, y te arrepentirás e invocarás a Dios en el nombre del Hijo para siempre jamás (Moisés 5:7-8).</p></blockquote>
<p>Como Bruce R. McConkie, otro apóstol, ha escrito, “Para los pastores, cuyas vidas dependían de sus rebaños, no podía haber una similitud mejor que ésa”.6</p>
<p>La justa posteridad de Adán siguió ofreciendo sacrificios, hasta los hijos de Israel.  Sin embargo,</p>
<blockquote><p>Debido a la naturaleza rebelde de los hijos de Israel en los días de Moisés, se cambió la práctica de la ley, la que se convirtió en una ley estricta que requería la observancia diaria de rituales y ordenanzas.  Durante la época de Moisés, hubo una expansión en el número y en la variedad de las ofrendas de la ley de sacrificio.  Los sacrificios mosaicos consistían en cinco ofrendas principales divididas en dos categorías básicas: obligatorias y voluntarias&#8230;7</p></blockquote>
<p>Además,</p>
<blockquote><p>Una cosa seguía siendo igual en todas esas ofrendas: todo lo relacionado con el sacrificio mosaico estaba centrado en Cristo.  Al igual que Él, el sacerdote actuaba como mediador entre el pueblo y su Dios.  Al igual que Cristo, el sacerdote debía tener el parentesco apropiado para poder oficiar, y el oferente, por medio de la obediencia, debía estar dispuesto a sacrificar lo que le requería la ley.8</p></blockquote>
<p>Por lo tanto, el propósito de la ley de Moisés era persuadir a los hijos de Dios “a mirar adelante hacia el Mesías y a creer en su venida como si ya se hubiese verificado” (Jarom 1:11).  Alma, aproximadamente 74 años antes de Cristo, escribió que después del sacrificio supremo del Salvador la ley de Moisés (no la ley de sacrificio, porque estas dos no son exactamente la misma cosa) sería suprimida.  Él dijo:</p>
<blockquote><p><a href="http://elcristo.org/files/2010/01/Greatest-of-All.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-648" src="http://elcristo.org/files/2010/01/Greatest-of-All-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>“De modo que es menester que haya un gran y postrer sacrificio; y entonces se pondrá, o será preciso que se ponga, fin al derramamiento de sangre; entonces quedará cumplida la ley de Moisés; sí, será totalmente cumplida, sin faltar ni una jota ni una tilde, y nada se habrá perdido.</p></blockquote>
<p>Y he aquí, éste es el significado entero de la ley, pues todo ápice señala a ese gran y postrer sacrificio; y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno.</p>
<p>Y así él trae la salvación a cuantos crean en su nombre; ya que es el propósito de este último sacrificio poner en efecto las entrañas de misericordia, que sobrepujan a la justicia y proveen a los hombres la manera de tener fe para arrepentimiento”(Alma 34:13-15).</p>
<p>Dios nos ama.  Él “no hace nada a menos que sea para el beneficio del mundo” (2 Nefi 26:24).  Él entrega a Sus hijos las leyes y los mandamientos para que se centren en Cristo. Renunciar a lo que queremos a fin de conseguir algo mejor no es fácil.  El sacrificio nunca fue fácil.  Prueba nuestra fe y, como todas las demás doctrinas del Evangelio de Jesucristo, nos conecta nuevamente y nos lleva a estar más cerca del Salvador.</p>
<p>Si bien la ley de Moisés ha sido suprimida, la ley de sacrificio no lo fue.  Aquellos que vivieron antes de Cristo miraban adelante hacia Él, como si Él ya hubiera llegado.  Hoy, miramos hacia atrás con un “corazón quebrantado y un espíritu contrito” (3 Nefi 9:20)</p>
<p>De hecho, como Neal A. Maxwell, un apóstol de la Iglesia, ha dicho: “El verdadero sacrificio personal no ha consistido nunca en poner un animal sobre el altar, sino en la disposición de poner en el altar el animal que está dentro de nosotros y dejar que se consuma”.9</p>
<p>Notas<br />
1 Véase Bruce R. McConkie, Doctrina mormona, 2 ª ed., “Expiación de Cristo”, Bookcraft: 1966, pág. 294; José Smith, Enseñanzas del profeta José Smith.  Seleccionado por Joseph Fielding Smith, Salt Lake City: Deseret Book 1938, pág.121.<br />
2 Boyd K. Packer, en Conference Report, abril de 1977, 80; o Liahona, julio de 1977, págs.55-56.<br />
3 M. Russell Ballard, “La Ley de Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 10<br />
4 Ibíd.<br />
5 Boyd K. Packer, “El Libro de <a href="http://soymormon.org/" class="external_link_tool">Mormón</a>: Otro Testamento de Jesucristo – cosas claras y preciosas”, Liahona, mayo de 2005, págs. 6-9.<br />
6 Bruce R. McConkie, “A New Witness for the Articles of Faith”, Salt Lake City: Deseret Book, 1985, págs. 114-15.<br />
7 M. Russell Ballard, “La Ley del Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 15<br />
8 Ibíd.<br />
9 Neal A. Maxwell, “Absteneos de toda impiedad”, Liahona, julio de 1995, pág. 78</p>
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		<title>Mi experiencia en la tumba del Jardín de Jerusalén: Testigo de la Resurrección</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jul 2009 06:18:46 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Muerte y Resurrección de Jesús]]></category>

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		<description><![CDATA[La Tumba del Jardín en Jerusalén fue encontrada hace poco. Se ubica exactamente en toda la calle del Gólgota, el lugar de la calavera. La calavera es claramente visible al lado de la montaña hoy en día. Mi guía contó que los romanos siempre crucificaban a nivel de la calle para que los transeúntes tuvieran [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/400/mi-experiencia-en-la-tumba-del-jardin-de-jerusalen-testigo-de-la-resurreccion' addthis:title='Mi experiencia en la tumba del Jardín de Jerusalén: Testigo de la Resurrección' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><p><img class="alignleft size-full wp-image-402" src="http://elcristo.org/files/2009/07/demas1-150x150.jpg" alt="demas1-150x150" width="150" height="150" /></p>
<p>La Tumba del Jardín en Jerusalén fue encontrada hace poco. Se ubica exactamente en toda la calle del Gólgota, el lugar de la calavera. La calavera es claramente visible al lado de la montaña hoy en día. Mi guía contó que los romanos siempre crucificaban a nivel de la calle para que los transeúntes tuvieran que ver lo que ocurría con aquellos crucificados, ver su sufrimiento y se reprimieran de cometer un crimen que les garantizara esa misma suerte. Así que es muy posible que Jesús no hubiera sido crucificado en la cima de la montaña como dice el himno y supone la creencia popular, sino a nivel de la calle que en la actualidad es un poco menos visible.</p>
<p>Una parte del jardín permite ver el Gólgota a lo largo de una calle angosta, un lugar en el que hoy se estacionan los omnibuses de turismo. Allí se exhibe una antigua fotografía que muestra la parte inferior de la calavera más prominentemente, pero en la actualidad no requiere mucha imaginación ver los ojos y la nariz de una calavera, pequeñas cuevas al lado de la montaña rocosa.</p>
<p>Las escrituras revelan que uno tenía que “agacharse” para acceder a la tumba en donde fue colocado el cuerpo de Jesús. Actualmente uno puede caminar directamente hacia adentro. Pero al mirar atentamente en las partes más bajas de la abertura de la entrada se verá que son suaves hasta la altura de la piedra redonda cercana, y ásperamente labradas arriba de esa encorvadura.</p>
<p>Cerca a la entrada de la tumba hay una piedra redonda, más pequeña de lo que me había imaginado, como de tres pies de altura si acaso, pero gruesa y muy pesada. Hay una ranura debajo de la entrada de la tumba en donde tamaña piedra pudo haber sido colocada y rodada de ida y vuelta para entrar a la tumba. La piedra que se encuentra allí ahora fue encontrada en una tumba cercana. Uno tendría que agacharse para poder entrar a un agujero cubierto por esa piedra.</p>
<p>Las tumbas judías cercanas a Jerusalén en esos días eran tres habitaciones conectadas. A la que uno entra es en donde la familia lloraba al difunto (excepto en el día sabático). Hay una habitación en donde se colocaba el cuerpo, y otra, adjunta y sin paredes, en donde se colocaba la “caja de huesos”. Después de que la carne se deteriorara, los huesos eran colocados en la caja de tal manera que la tumba podría ser usada otra vez, de repente muchas veces.</p>
<p>En esta tumba, los turistas hacen cola y caminan en círculo alrededor del salón de duelo solamente, tomando fotografías conforme van pasando, docenas o hasta cientos de personas forman una gran fila detrás. Las entradas de los otros dos salones están bloqueadas por barras de acero que no impiden la visibilidad hacia dentro de ellas.</p>
<p>Mi guía me dijo que los soldados romanos tenían que tener por lo menos cinco pies y siete pulgadas de estatura (aprox. 1.72mts.) para calificar para el servicio en Jerusalén y alrededores ya que la estatura promedio (si recuerdo bien) de los judíos en esos días era de cinco pies cinco pulgadas (1.66mts). Los gobernantes romanos querían que sus soldados sobresalieran entre los judíos. Mi guía dijo que se sabía que Jesús era más alto que los soldados romanos.</p>
<p>El lugar en donde se coloca el cuerpo se esculpe en roca a manera de una cama elevada, en uno de los extremos un tanto más elevado como una almohada para colocar la cabeza del cuerpo sobre ello. En esta tumba en particular en el lugar en donde se colocarían los pies, se ha cavado una hendidura en la roca, de tal manera que se pudiera colocar un cuerpo que ¡mediría sin dobleces seis pies dos pulgadas de estatura!</p>
<p>¿Tradición popular antigua? Puede ser, pero yo mismo vi la hendidura. Y cuando regresé por segunda vez y no encontré a nadie allí entré a la tumba con mi esposa y otra mujer de nuestro grupo turístico. Mientras estuvimos dentro alguien cerró la puerta a la tumba.</p>
<p>Allí estaba yo, un americano casi solo en una tierra extranjera. No lejos de donde estaba, los tanques rodaban hacia la Franja de Gaza y la gente estaba muriendo. Sobre nuestras cabezas, aviones de guerra se escuchaban frecuentemente sobre Jerusalén ese día, se dirigían a Gaza. Había gente por todo sitio, hombres y mujeres, algunos vestían uniformes, otros no, portaban rifles cargados y armas automáticas. Yo ya había sido testigo de una batalla armada.</p>
<p>¡Y fui encerrado dentro de una tumba!</p>
<p>¿Se pueden imaginar lo que sentía?</p>
<p>No, no creo que puedan hacerlo.</p>
<p>Me sentí abrigado, seguro, me sentí cómodo mientras recostaba mi espalda contra la piedra áspera; parecía ceder a mi peso. ¡Deseaba no salir, nunca!</p>
<p>No pasó mucho tiempo antes de que el Espíritu del Señor descendiera sobre mí tan poderosamente que testificó de una manera innegable por el resto de mi vida ¡que la Tumba del Jardín en Jerusalén es el lugar en donde tuvo lugar la primera Resurrección!</p>
<p>Sobre la puerta de la Tumba Jardín hay un cartel que dice:</p>
<p>“Él no está aquí porque ha resucitado”</p>
<p>Sí, Él ha resucitado.</p>
<p>Y también sé que Él visita Jerusalén a veces…</p>
<p>Esta es una historia de la vida real, yo mismo la he vivido, me sucedió hace unas semanas así como lo escribo, en la primavera de 2008. Le pudo haber sucedido a usted.</p>
<p>Si esto lo inspira para ofrecer mayor servicio a su Señor y Redentor, un testimonio mayor de que Él vive, y un amor más grande para el resto de nosotros que compartimos este su tiempo terrenal, comparta esta historia y haga un enlace a Christ.org con sus amigos de todos los credos.<br />
¡Jesús ha resucitado!</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/400/mi-experiencia-en-la-tumba-del-jardin-de-jerusalen-testigo-de-la-resurreccion' addthis:title='Mi experiencia en la tumba del Jardín de Jerusalén: Testigo de la Resurrección' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Proclamar a Jesucristo: Fe de los Mormones en el Redentor.</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Nov 2008 18:37:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Expiación de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte y Resurrección de Jesús]]></category>

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		<description><![CDATA[Robert Millet, prestigioso miembro de la facultad de religión de la Universidad de Brigham Young y Gerald McDermott, portavoz evangélico y teólogo  han dado el ejemplo en conversación  cómo aquellos que abrazan dos puntos de vista espirituales diferentes pueden dialogar civilizadamente acerca de sus respectivas creencias. Habiendo realizado conferencias por todo el país contrastando los [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/271/proclamar-a-jesucristo-fe-de-los-mormones-en-el-redentor' addthis:title='Proclamar a Jesucristo: Fe de los Mormones en el Redentor.' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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<p>Robert Millet, prestigioso miembro de la facultad de religión de la Universidad de Brigham Young y Gerald McDermott, portavoz evangélico y teólogo  han dado el ejemplo en conversación  cómo aquellos que abrazan dos puntos de vista espirituales diferentes pueden dialogar civilizadamente acerca de sus respectivas creencias. Habiendo realizado conferencias por todo el país contrastando los principios del <a class="external_link_tool" href="http://www.losmormones.org/">mormonismo</a> y de los Evangélicos, Bob y Gerald han mantenido una cercana y significativa amistad, y se han esforzado por  alcanzar  un entendimiento más profundo de la fe y creencias de cada uno.</p>
<p>Durante más de 180 años, <a class="external_link_tool" href="http://www.mormones.org.gt/">los mormones</a> (miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días)  de manera inequívoca han declarado su creencia centrada en la misión  expiatoria de Jesucristo  y su creencia central en el Salvador como Redentor y Cabeza de su Iglesia, no obstante, por mucho tiempo, esta noción  con frecuencia  ha sido desautorizada o simplemente ignorada por la colectividad.  A la luz de esta persistente percepción equívoca, resulta refrescante oír lo que Gerald McDermott comparte a este respecto:</p>
<blockquote><p>Me temo que yo soy uno de aquellos que ha malentendido y ha representado equivocadamente a los <a class="external_link_tool" href="http://www.allaboutmormons.com/mormones_famosos.php">mormones</a>&#8230; Maltraté a un distinguido historiador <a class="external_link_tool" href="http://es.fairmormon.org/Autenticidad_hist%C3%B3rica_del_Libro_de_Morm%C3%B3n">mormón</a> cuando él vino a hablar a mi clase hace más de una década. Además de tratarlo rudamente., no comprendí cuán central era Jesucristo para su fe así como para <a class="external_link_tool" href="http://www.mormones.org.gt/">la Iglesia SUD</a> (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) en general. Como lo recuerdo, yo pensaba que él no me estaba diciendo toda la verdad  cuando sostenía que él confiaba en Jesucristo para su salvación y yo insinuaba en la misma magnitud a mi clase contrarrestando  y cuestionando repetidamente.<span id="more-271"></span></p></blockquote>
<p>Desde entonces he aprendido que, como  demuestra el Profesor Millet en el ensayo precedente, Jesucristo se encuentra verdaderamente en el punto central de la fe Mormona. Conforme he aprendido de mi propia lectura del Libro de Mormón, Jesucristo es central en la historia, y este hecho se resume en 2 Nefi 25:26: &#8220;Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados.&#8221;(2 Nefi 25:26) Tan sólo ese versículo dice mucho, que Cristo se encuentra en el centro de la conciencia de Nefi, y que es por medio de Cristo que él busca el perdón de sus pecados. Sugeriré (más adelante en este discurso) que la visión de los mormones referente a Jesucristo es diferente a la de otros cristianos ortodoxos o evangelistas, pero el hecho recae en que Cristo es central a la conciencia SUD. Estoy impresionado por el cálculo de Susan Black de que Cristo o su ministerio son mencionados en un promedio de cada 1.7 versículos en el Libro de Mormón.</p>
<p>Mientras los Mormones testifican que su salvación realmente recae en Cristo y se da por medio de Él, el Cristo en quién creen los Mormones tiene características diferentes del Cristo descrito desde el púlpito, por lo menos, de otras denominaciones religiosas. Los mormones aseveran que la aparición de Cristo en nuestros días provee  revelación adicional en cuanto a quién es Él y qué es lo que Él espera de cada uno de nosotros.</p>
<p>Como punto de inicio para una discusión referente a los dos credos, sin embargo, McDermott  concuerda con el Profesor Millet en que Jesús es Dios y que es el único camino a la salvación, pero luego añade esta advertencia,  como lo harían los Mormones- &#8220;Aún cuando los evangélicos y los Mormones  no estén de acuerdo en lo que significan estas cosas&#8221;</p>
<p>Para conocer más de lo que los mormones creen  sobre la naturaleza y carácter de Jesucristo, vea  los siguientes artículos. Siéntase libre de compartir sus inquietudes  con  los visitantes a este sitio en los fórums, o  <a href="mailto://comments_es@moregoodfoundation.org">escríbanos directamente</a>.</p>
<p><strong>Fuente:</strong></p>
<p><em>Claiming Christ</em>, Robert L. Millet &amp; Gerald R. McDermott, Brazos Press: Grand Rapids, Michigan, 2007, 55-60.</p>
<p><strong>Lectura adicional:</strong></p>
<p><a href="http://es.mormonwiki.com/Portada">Wikipedia Mormona</a></p>
<p><span style="text-decoration: underline">Sitio Oficial de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Iglesia &#8220;Mormona&#8221; </span></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/271/proclamar-a-jesucristo-fe-de-los-mormones-en-el-redentor' addthis:title='Proclamar a Jesucristo: Fe de los Mormones en el Redentor.' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La necesidad de la expiación de Jesucristo</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2008 20:45:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Expiación de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte y Resurrección de Jesús]]></category>

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			   </div><div id="attachment_198" class="wp-caption alignright" style="width: 158px"><a href="http://elcristo.org/files/2008/09/walking-with-me.jpg"><img class="size-medium wp-image-198" src="http://elcristo.org/files/2008/09/walking-with-me-148x300.jpg" alt="Camina conmigo por Greg Olsen" width="148" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Camina conmigo por Greg Olsen</p></div>
<p style="margin: 0cm 0.9pt 0.0001pt 0cm;line-height: normal">La <a href="http://es.mormonwiki.com/Muerte">muerte</a> ha llegado a ser el patrimonio universal, ésta puede reclamar a su víctima en la infancia o en la juventud, en la flor de la vida, o puede aplazarse hasta el anochecer de nuestros días, puede suceder como resultado de un accidente o enfermedad, por violencia, o como decimos, por causas naturales, pero debe llegar, como bien sabe <a href="http://es.mormonwiki.com/Satanas">Satanás</a>, y en este conocimiento yace su presente, aunque temporal triunfo. Pero los propósitos de Dios, siempre han sido y siempre serán infinitamente superiores a los designios más profundos de los hombres o demonios, y las satánicas maquinaciones para hacer de la muerte algo inevitable, perpetuo y supremo se presentaron incluso antes de que se creara al primer hombre. La <a href="http://es.mormonwiki.com/Jesucristo">expiación de Jesucristo</a> fue ordenada para superar la muerte y proporcionar un medio de rescate del poder de Satanás.</p>
<p>Como el incidente de castigo a la caída llegó a la raza humana a través de un acto individual, sería manifiestamente injusto, y por tanto, imposible como parte del propósito divino, hacer que todos los hombres sufran las consecuencias sin posibilidad de liberación. Además, ya que por la transgresión de un solo hombre el pecado entró al mundo y la muerte se aplica a todos, por lo tanto es consecuente con razón que la expiación necesariamente deba ser causada por una persona.* &#8220;Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. &#8230; Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.&#8221; (Romanos 5:12,18) Así enseña el apóstol Pablo, y, además: &#8220;Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.&#8221; (1 Corintios 15:21-22).<span id="more-127"></span></p>
<p style="margin: 0cm 0.9pt 0.0001pt 0cm;line-height: normal">La <a href="http://es.mormonwiki.com/Expiaci%C3%B3n_de_Jesucristo">expiación</a> iba a ser claramente un sacrificio indirecto, voluntario e inspirado en el amor por parte del Salvador, universal en su aplicación a la humanidad siempre y cuando el hombre acepte los medios de liberación colocados a su alcance. Para esa misión sólo se podía elegir a alguien sin pecado. Incluso las víctimas del altar de la antigua Israel ofrecidas como propiciación provisional por las ofensas del pueblo bajo la ley mosaica tenían que ser limpias y desprovistas de mancha o imperfecciones; de otro modo eran inaceptables y el intento de ofrecerlos era sacrilegio (véase Levítico 22: 20, Deuteronomio 15:21, comparar con Hebreos 9:14, 1 Pedro 1:19). Jesucristo era el único Ser que cumplía las exigencias del gran sacrificio:</p>
<p style="margin: 0cm 0.9pt 0.0001pt 0cm;line-height: normal">
<p style="margin: 0cm 0.9pt 0.0001pt 0cm;line-height: 200%">1 &#8211; Como el único Hombre sin pecado;</p>
<p style="margin: 0cm 0.9pt 0.0001pt 0cm;line-height: 200%">2 -Como el Unigénito del Padre y, por tanto, el único Ser  nacido en la tierra que poseía en su plenitud tanto los atributos de Divinidad como de humanidad;</p>
<p style="margin: 0cm 0.9pt 0.0001pt 0cm;line-height: 200%">3 -Como Aquel que había sido elegido en los cielos y preordinado para este servicio.</p>
<p style="margin: 0cm 0.9pt 0.0001pt 0cm;line-height: normal">¿Qué otro hombre no ha tenido pecado y, por lo tanto, ha estado totalmente exento del dominio de Satanás, y a quien la muerte, el precio del pecado, no lo ha vencido naturalmente? Jesucristo se topó con la muerte como otros hombres lo han hecho -el  resultado del poder que Satanás ganó sobre ellos a través de sus pecados-Su  muerte solo habría sido una experiencia individual, expiatoria en ningún grado de ningún delito o falta más que los Suyos. La absoluta falta de pecado de Cristo lo hizo elegible, su humildad y voluntad lo hizo aceptable para el Padre, como el sacrificio expiatorio por el cual se podría hacer propicio por los pecados de todos los hombres.</p>
<p>¿Qué otro hombre ha vivido con el poder para resistir a la muerte, sobre quien la muerte no pudo prevalecer, salvo por su propia sumisión? Aún así, Jesucristo no pudo ser asesinado hasta que su &#8220;hora haya llegado&#8221; y así, la hora en que Él entregó voluntariamente Su vida, y permitió Su propio deceso a través de un acto de voluntad. Nacido de una madre mortal Él heredó la capacidad de morir; engendrado por un Padre inmortal Él poseía como un patrimonio el poder para resistir la muerte indefinidamente. Él literalmente dio Su vida; en este sentido es Su propia afirmación: &#8220;Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.&#8221; (Juan 10:17-18). Y más aún: Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo (Juan 5:26). Sólo tal Ser puede vencer la muerte, en ninguno salvo Jesús el Cristo se realizó esta necesaria condición de un Redentor del mundo.</p>
<p style="margin: 0cm 0.9pt 0.0001pt 0cm;line-height: normal">¿Qué otro hombre ha llegado a tierra con tal nombramiento, vestido con la autoridad de tal preordinación? La misión expiatoria de Jesucristo no fue asumida por Sí mismo. Es cierto, Él se ofreció a Sí mismo cuando se hizo el llamado en los cielos; es cierto, Él había sido aceptado, y en su debido momento llegó a la tierra para llevar a efecto los términos de esa aceptación, pero fue elegido por Alguien superior que Él. La carga de Su confesión de autoridad siempre fue en el sentido de que Él actuaba bajo la dirección del Padre, como testigo están estas palabras: &#8220;Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.&#8221;(Juan 6:38). &#8220;Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.&#8221; (Juan 4:34). &#8220;No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.&#8221; (Juan 5:30)</p>
<p style="margin: 0cm 0.9pt 0.0001pt 0cm;line-height: normal">
<p style="margin: 0cm 0.9pt 0.0001pt 0cm;line-height: normal">* La redención por Efecto de la Caída &#8211; El &#8220;<a href="http://es.mormonwiki.com/Mormonismo">mormonismo</a>&#8221; acepta la doctrina de la <a href="http://es.mormonwiki.com/Ca%C3%ADda">Caída</a>, y la narración de la transgresión en el Edén, como se establece en el Génesis, pero afirma que nadie más que Adán es, o será responsable de su propia desobediencia; que la humanidad en general, está totalmente eximida de la responsabilidad por tal ‘pecado original&#8217;, y que cada uno tendrá que responder por sus propias transgresiones; que la caída fue previamente conocida por Dios, que tuvo un buen efecto por el cual se debía inaugurar la condición necesaria de la mortalidad, y que se proveyó un Redentor antes de que el mundo fuese; que la salvación general, en el sentido de redención de los efectos de la caída, llega a todos sin buscarla; pero que la salvación individual o rescate de los efectos de los pecados personales ha de ser adquirida por cada uno por la fe y buenas obras a través de la redención de realizada por Jesucristo.</p>
<p style="line-height: normal">James Talmage, <em>Jesús el Cristo y Filosofía del <a class="external_link_tool" href="http://es.mormonwiki.com/Mormonismo">Mormonismo</a></em></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/127/la-necesidad-de-la-expiacion-de-jesucristo' addthis:title='La necesidad de la expiación de Jesucristo' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>¿Por qué Cristo sufrió en Getsemaní?</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2008 20:42:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Muerte y Resurrección de Jesús]]></category>

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		<description><![CDATA[De todas las preguntas que reflexionamos en relación con Getsemaní, por qué el Salvador sufrió allí es tal vez la que más ha desconcertado a estudiosos y santos. Los escritores de los Evangelios nos dicen lo que sucedió en aquel sitio crucial, pero no enfocan de manera clara la pregunta del por qué. En un [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/126/%c2%bfpor-que-cristo-sufrio-en-getsemani' addthis:title='¿Por qué Cristo sufrió en Getsemaní?' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><div id="attachment_194" class="wp-caption alignnone" style="width: 241px"><a href="http://elcristo.org/files/2008/09/gethsemane-231x300.jpg"><img class="size-medium wp-image-194" src="http://elcristo.org/files/2008/09/gethsemane-231x300.jpg" alt="Getsemaní" width="231" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Jesús en el Jardín de Getsemaní</p></div>
<p class="MsoNormal"><span>De todas las preguntas que reflexionamos en relación con Getsemaní, por qué el Salvador sufrió allí es tal vez la que más ha desconcertado a estudiosos y santos.<span> </span>Los escritores de los Evangelios nos dicen lo que sucedió en aquel sitio crucial, pero no enfocan de manera clara la pregunta del por qué.<span> </span>En un esfuerzo por responder a la pregunta, algunos sugieren que Cristo sufrió porque Él reconoció la ingratitud de los hombres que no aceptarían la Expiación que haría por ellos en la cruz, o porque Él nos amaba e incluso sabía lo que cometeríamos o enfrentaríamos en el futuro, como pecados, traiciones, negaciones y persecuciones.<span> </span>Otros proponen que tal vez Cristo sufrió porque se dio cuenta de que tenía que ceder Su naturaleza divina y llegar a ser obediente hasta la muerte, convirtiéndose así en el “siervo sufriente” u obligado a renunciar </span><span>a todo lo bueno que podría llenar Su vida. <span> </span>Algunos recomiendan que entendamos el sufrimiento de Cristo en un contexto escatológico y que veamos lo que Cristo padeció y oró para así evitarnos el sufrimiento y la lucha que precederían a la próxima llegada del reino. Por último, otros sugieren que Su sufrimiento simplemente tuvo origen en Su deseo de encontrar otra manera de ser el Mesías en lugar de la manera planeada por el Padre. <span> </span>Comúnmente, [algunos] concluyen que el dolor y el sufrimiento de Cristo vinieron por miedo a lo que Él sabía venía por delante, incluso Su inminente muerte en la cruz, el sufrimiento y la humillación que Él padecería antes de la misma. . .</span><span id="more-126"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Los Santos de los Últimos Días entienden que no era simplemente el miedo a la muerte próxima, a la traición, a la negación, o a la lucha lo que causó que el Salvador cuestione si &#8220;</span><span>deseara no tener que beber la amarga copa y desmayar”</span><span> (Doctrina y Convenios 19:18)</span><span> sino más bien </span><span>algo inmediato y de mayor importancia. Como el Salvador reveló a través de José Smith: “Y</span><span>o, Dios, he padecido estas cosas por todos para que no padezcan, así como yo;<span> </span>padecimiento que hizo que yo, Dios, el mayor de todos, temblara a causa del dolor y sangrara por cada poro y padeciera, tanto en el cuerpo como en el espíritu, y deseara no tener que beber la amarga copa y desmayar-<span> </span>Sin embargo, gloria sea al Padre, bebí, y acabé mis preparativos para con los hijos de los hombres”</span><span>(Doctrina y Convenios 19:16-19). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt"><span>El Rey Benjamín, [un profeta en la antigua América], enseñó a su pueblo la misma verdad: “H</span><span>e aquí, sufrirá tentaciones, y dolor en el cuerpo, hambre, sed y fatiga, aún más de lo que el hombre puede sufrir sin morir; pues he aquí, la sangre le brotará de cada poro, tan grande será su angustia por la iniquidad y abominaciones de su pueblo” </span><span>(Mosíah 3:7). El Salvador resucitado dio un testimonio similar a los descendientes de Lehí reunidos en el templo en Abundancia: “S</span><span>oy la luz y la vida del mundo; y he bebido de la amarga copa que el Padre me ha dado, y he glorificado al Padre, tomando sobre mí los pecados del mundo, con lo cual me he sometido a la voluntad del Padre en todas las cosas desde el principio</span><span>” (3Nephi 11:11). Jacob añadió su testimonio de esta verdad: “</span><span>Y viene al mundo para salvar a todos los hombres, si éstos escuchan su voz; porque he aquí, él sufre los dolores de todos los hombres, sí, los dolores de toda criatura viviente, tanto hombres como mujeres y niños, que pertenecen a la familia de Adán” </span><span>(2 Nefi 9:21).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt"><span>Por lo tanto, entendemos que la principal causa de sufrimiento del Salvador fue para nosotros ya que Él tomó sobre sí todo el dolor, todo el sufrimiento, y todo el peso, miedo y angustia de nuestros pecados y, por tanto, realizó la gran e infinita Expiación. Si bien gran parte de Su angustia vendría a través de la humillación, la tortura y la crucifixión que El padecería con posterioridad a Su traición y<span> </span>detención, entendemos que la mayor parte de Su sufrimiento expiatorio ocurrió en Getsemaní. </span></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/126/%c2%bfpor-que-cristo-sufrio-en-getsemani' addthis:title='¿Por qué Cristo sufrió en Getsemaní?' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Una mesa sacramental vacía</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2008 20:34:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Expiación de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte y Resurrección de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Vida mortal de Jesús]]></category>

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		<description><![CDATA[Un domingo por la mañana nuestro hijo adolescente se levantó con otros dos presbíteros para administrar el sacramento, como lo habían hecho antes en muchas ocasiones. Retiraron el mantel blanco, pero para su consternación no había pan. Uno de ellos se dirigió a la sala de preparación con la esperanza de encontrar algunos panes. No [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/123/una-mesa-sacramental-vacia' addthis:title='Una mesa sacramental vacía' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><p>Un domingo por la mañana nuestro hijo adolescente se levantó con otros dos presbíteros para administrar el <a href="http://es.mormonwiki.com/Santa_Cena">sacramento</a>, como lo habían hecho antes en muchas ocasiones. Retiraron el mantel blanco, pero para su consternación no había pan. Uno de ellos se dirigió a la sala de preparación con la esperanza de encontrar algunos panes. No había ninguno. Por último, nuestro preocupado hijo se dirigió al obispo y compartió su preocupación con él. El sabio obispo entonces se puso de pie, explicó la situación a la congregación y preguntó: &#8220;¿Cómo sería si la mesa sacramental estuviera vacía porque no hubo Expiación?&#8221;. A menudo he pensado en eso &#8211; ¿Cómo sería si no hubiera pan porque no hubo crucifixión, si no hubiera agua porque no hubo derramamiento de sangre?  Si no hubiese ocurrido la Expiación, ¿cuáles serían las consecuencias para nosotros?  Por supuesto, la pregunta ahora es discutible, pero sí pone en perspectiva nuestra total dependencia en el Señor. El preguntar y responder a esta pregunta sólo aumenta nuestra conciencia y agradecimiento por el Salvador. Lo que podría haber sido, incluso para los justos, si no hubiese ocurrido un sacrificio expiatorio, conmueve lo más profundo de la emoción humana.<span id="more-123"></span></p>
<p>Primero, no habría resurrección o como se sugiere en el lenguaje explícito de Jacob: &#8220;Esta carne tendría que descender para pudrirse y desmenuzarse en su madre tierra, para no levantarse jamás&#8221; (<a href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/7#7">2 Nefi 9:7</a>).</p>
<p>Segundo, nuestros espíritus estarían sujetos a la maldad. El diablo tendría &#8220;todo poder sobre vosotros&#8221; y  nos &#8220;sellaría como cosa suya&#8221; (<a href="http://scriptures.lds.org/es/alma/34/35#35">Alma 34:35</a>). De hecho, nos volveríamos como él, &#8220;ángeles de un Diablo&#8221; (<a href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/9#9">2 Nefi 9:9</a>)</p>
<p>Tercero, seríamos &#8220;separados de la presencia de nuestro Dios&#8221; (<a href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/9/9#9">2 Nefi 9:9</a>) para permanecer por siempre con el padre de las mentiras.</p>
<p>Cuarto, padeceríamos &#8220;un tormento sin fin&#8221; (<a href="http://scriptures.lds.org/es/mosiah/2/39#39">Mosíah 2:39</a>).</p>
<p>Quinto, no tendríamos esperanza, y si &#8220;Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe&#8230;Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres&#8230; (1 Corintios 15:14, 19)</p>
<p>Sin la Expiación, la visión fatalista de Macbeth sobre la vida hubiese sido trágicamente correcta, sería una obra de teatro sin un propósito:</p>
<p><em>La vida no es más que una sombra vagabunda, un pobre actor </em></p>
<p><em>que en escena se arrebata y contonea</em></p>
<p><em>y nunca más  se le oye, un cuento </em></p>
<p><em>narrado por un idiota, lleno de sonido y furia, </em></p>
<p><em> que no significa nada&#8230;(</em>William Shakespeare<em>, Macbeth </em>5.5.24-28<em>)</em></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://elcristo.org/123/una-mesa-sacramental-vacia' addthis:title='Una mesa sacramental vacía' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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