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	<title>Jesucristo &#187; Jesús el Cristo</title>
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	<description>El Salvador y Redentor de la humanidad</description>
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		<title>Nacer del Espíritu: Bautismo con Fuego</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 23:19:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Definiciones bíblicas]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús el Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[bautismo con fuego]]></category>
		<category><![CDATA[Bautismo Mormón]]></category>
		<category><![CDATA[confirmación mormona]]></category>
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		<category><![CDATA[Espíritu Santo]]></category>
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		<category><![CDATA[Recibir el Espíritu Santo]]></category>
		<category><![CDATA[renacer en Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[Renacimiento Espiritual]]></category>

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		<description><![CDATA[Las escrituras hacen frecuente referencia a nacer de Dios, nacer del Espíritu, y ser bautizado con fuego y con el Espíritu Santo. ¿Qué es exactamente este renacimiento, y como se realiza? Sacrificio y el Nacer del Espíritu En el Libro de Mormón el rey Benjamín enseñó que la naturaleza del hombre mortal era ajena a [...]]]></description>
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			   </div><p>Las escrituras hacen frecuente referencia a nacer de Dios, nacer del Espíritu, y ser bautizado con fuego y con el Espíritu Santo. ¿Qué es exactamente este renacimiento, y como se realiza?</p>
<p><strong>Sacrificio y el Nacer del Espíritu</strong></p>
<p><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-prayer4.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-823" title="mormon-prayer4" src="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-prayer4-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" /></a>En el Libro de Mormón el rey Benjamín enseñó que la naturaleza del hombre mortal era ajena a la naturaleza de Dios. También definió, en el mismo versículo, el estado deseado de un santo:<br />
“sumiso, manso, humilde, paciente, lleno de amor y dispuesto a someterse a cuanto el Señor juzgue conveniente imponer sobre él” (Mosíah 3:19). Un verdadero santo está dispuesto a ser totalmente sumiso a Dios.</p>
<p>José Smith brinda una definición similar:<span id="more-822"></span></p>
<blockquote><p>Hagamos una observación aquí, de que una religión que no requiere del sacrificio de todas las cosas nunca tiene el poder suficiente para producir la fe necesaria para la vida y la salvación; porque, de la primera existencia del hombre, la fe necesaria para el gozo de la vida y la salvación nunca puede ser obtenida sin el sacrificio de todas las cosas terrenales….</p>
<p>Es en vano que las personas presuman entre sí que son herederos de éstas, o pueden ser herederos junto con aquellos que han ofrecido todo de sí en sacrificio, … a menos que ellos, de la misma manera, ofrezcan ante Él el mismo sacrificio, y por medio de esta ofrenda obtengan el conocimiento de que fueron aceptados por Él. (“<em>Lec Haes on Faith”, </em>Salt Lake City: N. B. Lundwall, n.d., 6:7-8).</p></blockquote>
<p>Tengamos en cuenta que los Santos de los Últimos Días, bajo el profeta José Smith o bajo cualquier profeta consiguiente, nunca han sido requeridos de sacrificar todas las cosas (excepto para aquellos que fueron martirizados en los primeros días de la Iglesia). Sin embargo, muchos de los fieles estaban dispuestos, y podían ver cómo eran las cosas temporales y las cosas sin valor del mundo cuando se comparaban con el valor del evangelio y la salvación.</p>
<p><strong>Nacer de Nuevo</strong></p>
<p>Nicodemo fue a <a href="http://mesias.co/" class="external_link_tool">Jesús</a> en la noche deseando saber cuáles eran los requisitos para la salvación. Sucintamente, Jesús respondió: “el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios”. Sin entender, pensando que Jesús se estaba refiriendo a un segundo nacimiento mortal, Nicodemo preguntó cómo podría ser tal cosa. Entonces el Salvador además definió el requisito: “el que no naciere de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5).</p>
<p>Así los requisitos fueron mencionados para entrar al reino de Dios, “Nacer del agua” es ciertamente bautismo por agua. ¿Hemos cumplido con esta ordenanza? Para aquellos de nosotros en la Iglesia de <a href="http://www.lds.org/?lang=spa&#038;country=es" class="external_link_tool">Jesucristo</a>, la respuesta es sí.</p>
<p>Pero, ¿hemos “nacido del Espíritu”? Esto no es muy fácil de responder. Hemos recibido la ordenanza de la imposición de manos llamada confirmación [para recibir la compañía del Espíritu Santo], ¿pero es todo lo que se necesita? ¿Todo pasa automáticamente después de la imposición de manos sobre nuestras cabezas por aquellos que tienen el Sacerdocio de Melquisedec?</p>
<p>¿<em>Hemos</em> nacido del Espíritu? ¿Hemos sido bautizados con fuego y con el Espíritu Santo?</p>
<p>Dejemos que Alma haga la pregunta de manera diferente: “Y ahora os pregunto, hermanos míos de la iglesia: ¿Habéis nacido espiritualmente de Dios? ¿Habéis recibido su imagen en vuestros rostros? <em>¿Habéis experimentado este gran cambio en vuestros corazones?</em>” (Alma 5:14; cursiva añadida).</p>
<p>Claro que no hay una respuesta simple para la pregunta, “¿Hemos nacido de nuevo espiritualmente?” Pero sí hay una respuesta. Para entenderla, debemos primero comprender las dos bendiciones distintas e individuales que pueden resultar de la ordenanza de confirmación; primero, el derecho a disfrutar de ciertos dones del Espíritu; y segundo, este cambio maravilloso que llega del bautismo con fuego y del Espíritu Santo.</p>
<p><strong>Dones del Espíritu</strong></p>
<p>Las escrituras especifican que los dones del Espíritu están para</p>
<blockquote><p>- saber que Jesús es el <a href="http://mesias.co/" class="external_link_tool">Cristo</a></p>
<p>- creer en las palabras de aquellos que saben</p>
<p>- conocer las diferencias de las administraciones</p>
<p>- tener el don del discernimiento</p>
<p>- tener la palabra del conocimiento</p>
<p>- tener el don de la sabiduría</p>
<p>- tener la fe para ser sanados</p>
<p>- tener la fe para sanar</p>
<p>- tener la fe para obrar milagros</p>
<p>- tener el don de la profecía</p>
<p>- hablar en distintas lenguas</p>
<p>- tener interpretación de lenguas.</p></blockquote>
<p>Ninguno de los dones anteriores habla del poderoso cambio que debe haber obrado sobre el corazón del hombre o del perdón de los pecados que viene con el nacimiento en el Espíritu. El élder Bruce R. McConkie define los “Dones del Espíritu” de la siguiente manera:</p>
<blockquote><p>Por la gracia de la devoción de seguir a Dios, la fe y la obediencia por parte del hombre; ciertas bendiciones espirituales especiales llamadas <em>dones del Espíritu</em> son otorgadas al hombre…</p>
<p>El propósito de estos dones es de iluminar, alentar y edificar a los fieles para que así puedan heredar la paz en esta vida y sean guiados hacia la vida eterna en el mundo venidero…</p>
<p>Se espera que las personas fieles busquen los dones del Espíritu con todo su corazón. Están para “procurar, pues los mejores dones”. … A algunos será dado un don; a otros, otro…. (<em>Doctrina Mormona</em>, 2da ed., Salt Lake City: Bookcraft, 1966, pág. 314).</p></blockquote>
<p><strong>Bautismo con Fuego</strong></p>
<p>En contraste con los comentarios anteriores sobre los dones del Espíritu de la definición élder McConkie sobre el “Bautismo con Fuego”:</p>
<blockquote><p><em>Para obtener la salvación toda persona responsable debe</em> recibir dos bautismos. Éstos son bautismo por agua y por el Espíritu. … El bautismo por el Espíritu es llamado el bautismo con Fuego y del Espíritu Santo. …<em>Por el poder del Espíritu Santo; que es el santificador</em> (3 Nefi 27:19-21); la <em>escoria, iniquidad, carnalidad, sensualidad, y toda cosa malvada es quemada fuera del alma humana como si fuera por fuego; la persona purificada se convierte literalmente en una nueva criatura del Espíritu Santo</em>. (Mosíah 27:24-26). Es nacido de nuevo.</p>
<p>El bautismo con fuego no es algo adicional a recibir el Espíritu Santo, más bien es el disfrute real del <em>don</em> el cual es conferido por la imposición de manos en el momento del bautismo. La “Remisión de pecados”, dice el Señor, viene “por el bautismo y por el fuego, sí, aún del Espíritu Santo”. (DyC 19:31; 2 Nefi 31:17). <em>Aquellos que reciben el bautismo con fuego están “llenos como de fuego”</em> (Helamán 5:45). (<em>Doctrina Mormona</em>, 2da ed., pág. 73; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>También establece bajo la sección “Nacer de Nuevo”:</p>
<blockquote><p>Para obtener la salvación en el reino celestial los hombres deben <em>nacer de nuevo</em> (Alma 7:14); nacer del agua y del Espíritu (Juan 3:1-13); nacer de Dios, para que sean transformados de su “estado caído carnal, a un estado de rectitud”, convirtiéndose en nuevas criaturas del Espíritu Santo (Mosíah 27:24-29). Deben convertirse en bebés recién nacidos en Cristo (1 Pedro 2:2); deben ser “espiritualmente engendrados” por Dios, nacer en Cristo, por lo tanto convertirse en sus hijos e hijas (Mosíah 5:7).</p>
<p>… Los elementos agua, sangre y Espíritu están presentes en ambos nacimientos. (Moisés 6:59-60). El segundo nacimiento empieza cuando los hombres son bautizados en el agua por un administrador legal; es completado cuando reciben verdaderamente la compañía del Espíritu Santo, convirtiéndose en nuevas criaturas por el poder purificador de este miembro de la Santidad. (<em>Doctrina Mormona,</em> 2da ed., pág. 101).</p></blockquote>
<p>Del debate del élder McConkie, describiendo los dones del Espíritu y el nacimiento del Espíritu, es sencillo discernir las diferencias. Primero, el nacimiento del Espíritu es fundamental para la salvación, mientras que los dones del Espíritu están disponibles como una gran bendición para ayudar y dar consuelo a los Santos mientras siguen el curso de sus vidas. Segundo, el nacimiento del Espíritu purga y santifica a la persona tanto que como una “nueva criatura del Espíritu Santo” es capaz de una vida que se acerca al estándar necesario para la exaltación; está dispuesto a sacrificar todas las cosas terrenales.</p>
<p><strong><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/alma-baptize-baptism-mormon.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-824" title="alma-baptize-baptism-mormon" src="http://elcristo.org/files/2012/04/alma-baptize-baptism-mormon-300x219.jpg" alt="" width="300" height="219" /></a>Volverse una “Criatura Nueva en Cristo”</strong></p>
<p>Los antiguos profetas pusieron en claro que es necesario el bautismo con fuego para que seamos capaces de vivir en la presencia de Dios eternamente. Un buen ejemplo es la explicación de Nefi de lo que se requiere para estar “en el camino estrecho y angosto”:</p>
<blockquote><p>Por tanto, amados hermanos míos, sé que si seguís al Hijo con íntegro propósito de corazón, sin acción hipócrita y sin engaño ante Dios, sino con verdadera intención, arrepintiéndoos de vuestros pecados, testificando al Padre que estáis dispuestos a tomar sobre vosotros el nombre de Cristo por medio del bautismo, sí, siguiendo a vuestro Señor y Salvador y descendiendo al agua, según su palabra, he aquí, entonces recibiréis el Espíritu Santo; <em>sí, entonces viene el bautismo de fuego y del Espíritu Santo</em>; y entonces podéis hablar con lengua de ángeles y prorrumpir en alabanzas al Santo de Israel (2 Nefi 31:13; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Unos versículos después, Nefi reitera qué debemos hacer para nacer de nuevo:</p>
<blockquote><p>Por tanto, haced las cosas que os he dicho que he visto que hará vuestro Señor y Redentor; porque por esta razón se me han mostrado, para que sepáis cuál es la puerta por la que debéis entrar. Porque la puerta por la cual debéis entrar es el arrepentimiento y el bautismo en el agua; <em>y entonces viene una remisión de vuestros pecados por fuego y por el Espíritu Santo</em> (2 Nefi 31:17; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Alma, durante su gran discurso sobre el sacerdocio, declara:</p>
<blockquote><p>Por tanto, fueron llamados según este santo orden, y fueron santificados, y sus vestidos fueron blanqueados mediante la sangre del Cordero.</p>
<p><em>Ahora bien, ellos, después de haber sido santificados por el Espíritu Santo</em>, habiendo sido blanqueados sus vestidos, encontrándose puros y sin mancha ante Dios, no podían ver el pecado sino con repugnancia; y hubo muchos, muchísimos, que fueron purificados y entraron en el reposo del Señor su Dios (Alma 13:11-12; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Alma también describe vívidamente su propia conversión:</p>
<blockquote><p>… me he arrepentido de mis pecados, y el Señor me ha redimido; he aquí, he nacido del Espíritu. Y el Señor me dijo: <em>No te maravilles de que todo el género humano, sí, hombres y mujeres, toda nación, tribu, lengua y pueblo, deban nacer otra vez; sí, nacer de Dios, ser cambiados de su estado carnal y caído, a un estado de rectitud, siendo redimidos por Dios, convirtiéndose en sus hijos e hijas</em>; y así llegan a ser nuevas criaturas; y a menos que hagan esto, de ningún modo pueden heredar el reino de Dios. Os digo que de no ser así, deberán ser desechados…. No obstante, después de pasar mucha tribulación, arrepintiéndome casi hasta la muerte, el Señor en su misericordia ha tenido a bien arrebatarme de un fuego eterno, y he nacido de Dios (Mosíah 27:24-28; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Cuando el Salvador enseñó a los nefitas, Él específicamente declaró su necesidad de ser nacidos del Espíritu, diciendo: “Después que seáis bautizados en el agua, he aquí, <em>os bautizaré con fuego y con el Espíritu Santo</em>. Por tanto, bienaventurados sois si creéis en mí y sois bautizados, después que me habéis visto y sabéis que yo soy” (3 Nefi 12:1; cursiva añadida).</p>
<p>Los nefitas entonces oraron para que recibieran esta gran bendición, y</p>
<blockquote><p><em>“…</em>cuando todos fueron bautizados, y hubieron salido del agua<em>, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, y fueron llenos del Espíritu Santo y de fuego.</em></p>
<p>“<em>Y he aquí, fueron envueltos cual si fuera por fuego; y descendió del cielo</em>, … y descendieron ángeles del cielo, y les ministraron” (3 Nefi 19:13-14; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Luego escuchemos a Orson Pratt:</p>
<blockquote><p>Sin la ayuda del Espíritu Santo, una persona que ha estado durante mucho tiempo acostumbrada a amar el pecado, y cuyas afecciones y deseos son a largo plazo con deleite en el canal degradado del vicio, no tendría más que un mínimo poder para cambiar su mentalidad, de inmediato, de su curso habitual, y para andar en la renovación de la vida. Aunque sus pecados pueden haber sido purificados, aun así tan poderosa es la fuerza del hábito que, sin haber sido renovado por el Espíritu Santo, sería superado fácilmente, y contaminado nuevamente por el pecado. Por consiguiente, es infinitamente importante que las afecciones y deseos sean, en su totalidad, cambiados y renovados, para provocar que éste rechace lo que antes amaba, y ame lo que antes rechazaba: <em>renovar tanto la mente del hombre es la obra del Espíritu Santo. …El bautismo con fuego, sin duda, hace referencia a las cualidades purificadoras del Espíritu Santo, el cual, al igual que el fuego, consume y destruye las afecciones impuras de aquellos que participan de él</em> (N. B. Lundwall, comp., <em>Discursos sobre el Espíritu Santo</em>, Salt Lake City: Bookcraft, Inc., págs. 33, 35; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Una bella descripción del efecto de un renacimiento espiritual es brindada por el élder B. H. Roberts:</p>
<blockquote><p>Además de esa matriz espléndida de poderes y dones del Espíritu Santo, se nos dice que el resultado de poseerlo “es amor, gozo, paz, longanimidad, gentileza, bondad, fe, mansedumbre y templanza”. Sin duda podríamos decir con el apóstol Parley P. Pratt; aunque ligeramente cambiando su lenguaje; el Espíritu Santo se adapta a todos los órganos y atributos del hombre. Su influencia acelera todas las facultades intelectuales, incrementa, engrandece, expande y purifica todas las pasiones y afecciones naturales; y los adapta por el don de la sabiduría a su utilización justa. Inspira, desarrolla, cultiva y madura todas las simpatías buenas, gozos, gustos, sentimientos afines y afecciones de nuestra naturaleza. Inspira la virtud, amabilidad, bondad, ternura, gentileza y caridad. Desarrolla la belleza de la persona, forma y función. Tiende a la salud, vigor, ánimo y sentimiento social. Desarrolla y vigoriza todas las facultades físicas e intelectuales del hombre. Fortalece y vigoriza y entona los nervios. En resumen, es, por así decirlo, la médula del hueso, gozo para el corazón, luz para los ojos, música para los oídos y vida para el ser entero (“<em>Key to Theology,</em> p. 102) (<em>El Evangelio</em>, 9na ed., Salt Lake City: Deseret Book Co., 1950, págs. 204-5).</p></blockquote>
<p><strong>No hay otorgamiento automático</strong></p>
<p>Con las poderosas declaraciones precedentes de profetas antiguos y modernos frescas en nuestras mentes, algunos pueden llegar a decir en sus corazones: “He recibido el don del Espíritu Santo por la imposición de manos; ¿Por qué no he recibido tal experiencia?”</p>
<p>La respuesta a esto bien puede ser que sin duda ¡ellos <em>no</em> recibieron el “don” del Espíritu Santo! La ordenanza de la imposición de manos sólo le da el derecho al don a uno cuando uno califica para ello. Escuchemos al élder McConkie:</p>
<blockquote><p>El mero cumplimiento con la formalidad de la ordenanza del bautismo no quiere decir que una persona ha nacido de nuevo. Nadie puede nacer de nuevo sin el bautismo, pero la inmersión en el agua y la imposición de manos para conferir el Espíritu Santo por sí mismas no garantizan que la persona ha sido o será nacida de nuevo. El renacimiento toma lugar sólo para aquellos que en verdad disfruten del don o la compañía del Espíritu Santo, sólo para aquellos que son totalmente convertidos, que se han entregado sin restricción al Señor. Así Alma se dirigió a sus “hermanos de la iglesia”, y puntualmente les preguntó si habían “nacido espiritualmente de Dios”, recibido la imagen de Dios en sus rostros y tenían el “cambio poderoso” en sus corazones lo que siempre asiste a la luz del Espíritu (Alma 5:14-31) (<em>Doctrina Mormona</em>, 2da ed., pág. 101).</p></blockquote>
<p>El nacimiento del Espíritu no vendrá automáticamente. Una persona debe hacer un esfuerzo concentrado de buscar esta gran bendición. A veces se necesitará meses y años de preparación.</p>
<p>¿Sabremos cuándo recibamos el nacimiento del Espíritu? ¿Viene gradualmente de manera que ya podemos haberlo recibido pero no nos dimos cuenta? No hay duda de que la preparación espiritual para recibir este “nuevo nacimiento” puede ser un proceso largo y gradual. Pero el cambio distintivo mencionado por Alma me lleva a creer que uno no puede recibir tal experiencia sin una conciencia poderosa de ello. Como el “testigo del Espíritu”, reconoceremos fácilmente este don cuando llegue, y sabremos el día y la hora en que lo recibamos.</p>
<p>Otra razón por la que creo que sabremos cuando el nacimiento del Espíritu llegue es que en este punto nuestros pecados serán purificados de nosotros; una experiencia descrita por palabras como “fuego” y “quemadura”. Seguramente tal purga interna será perceptible.</p>
<p>Un profeta moderno, el presidente Marion G. Romney, dice:</p>
<blockquote><p>La conversión es efectuada por el perdón divino, lo que remite los pecados. La secuencia es algo como esto. Un buscador sincero oye el mensaje. Pregunta al Señor en oración si es verdad. El Espíritu Santo le da un testimonio. Eso es un testimonio. Si el testimonio de uno es lo suficientemente fuerte, se arrepiente y obedece los mandamientos.<em> Por tal obediencia recibe el perdón divino lo que remite los pecados</em>. Por tanto es convertido a una nueva vida. Su espíritu es sanado (<em>“Improvement Era” </em>(Artículo en inglés, diciembre de 1963, pág. 1066; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p><strong>Experiencias de renacimiento de creyentes</strong></p>
<p><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/pentecost2.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-825" title="pentecost2" src="http://elcristo.org/files/2012/04/pentecost2-208x300.jpg" alt="" width="208" height="300" /></a>Tal vez si vemos a algunos de aquellos que han experimentado el renacimiento espiritual podremos identificar mejor y relacionarlo con el proceso. Un buen punto de inicio es la experiencia de Pedro; su desarrollo espiritual está claramente delineado en las escrituras. Pedro estaba estrechamente asociado con el Salvador a lo largo de la mayoría de Sus tres años de ministerio.  Pedro vio la sanación de los enfermos, el resucitar de un muerto, y el sosiego de los mares. Vio a Cristo transfigurado con Moisés y Elías en el monte y oyó la voz de Dios declarar, “Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; a él oíd”. (Mateo 17:5).</p>
<p>¿Podríamos decir que Pedro tuvo un testimonio anterior a la muerte del  Salvador?</p>
<p>Sin duda alguna sí. En un punto Jesús preguntó a Sus discípulos, “¿quién decís que soy Yo?” y “Respondió Simón Pedro y dijo: ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!</p>
<blockquote><p>“Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, <em>porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”</em> (Mateo 16:15-17; cursiva añadida). Aquí Jesús confirmó que Pedro sin duda <em>sabía,</em> por revelación, de la divinidad de la misión de Cristo.</p>
<p>Pero aunque Pedro tenía un testimonio, aún no estaba convertido. Un año después, Jesús le dijo, “<em>y tú, una vez vuelto</em>, fortalece a tus hermanos” (Lucas 22:32; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Es interesante ver el cambio notable que tuvo lugar en Pedro cuando fue convertido. El poder y la fortaleza de Pedro en el libro de Hechos están fuera de duda. ¿Cuando recibió Pedro este “cambio poderoso” en su corazón? Tengamos en mente que la prédica de Pedro en Hechos estaba dirigida a la misma gente que había matado a Cristo y podía hacer lo mismo con él. El “cambio poderoso” que deshizo el miedo, intensificó el compromiso y le dio poder a su testimonio vino cuarenta y nueve años después de la resurrección de nuestro Salvador en Pentecostés con el otorgamiento del Espíritu Santo sobre la Iglesia.</p>
<p>¿Podría ser que los Doce Apóstoles fueran “nacidos del fuego” en este tiempo? Yo creo que sí fue así. La experiencia de Pedro no sólo verifica la diferencia entre el testimonio y la conversión, sino también revela dramáticamente la intensidad del impacto el cual el “cambio poderoso” tiene sobre los corazones de los hombres. Algunos ejemplos modernos más pueden también ayudar al lector a evaluar su estado en relación al renacimiento espiritual. Tengamos en cuenta cuán similares son estos ejemplos con los relatos en las escrituras. El élder Parley P Pratt. Relata el siguiente incidente en su autobiografía:</p>
<blockquote><p>Mi amada esposa ha vivido ahora para cumplir su destino; y cuando el niño estaba vestido, y ella lo hubo mirado y abrazado, ella dejó de vivir en la carne. Su muerte sucedió cerca de tres horas después del nacimiento de su hijo prometido. Unos días antes de su muerte ella había tenido una visión en pleno día mientras estaba sentada en su habitación. <em>Estaba embargada o inmersa en un pilar de fuego, el cual parecía llenar la habitación entera, como si fuera a consumirla y todas las cosas en ella; y el Espíritu susurró a su mente, diciendo: “Habéis sido bautizada por fuego y el Espíritu Santo”.</em> También le dio a entender que debía tener el privilegio de partir de este mundo de lamento y dolor, e ir al paraíso de descanso tan pronto como hubiera cumplido la profecía en relación al hijo prometido. Esta visión se repitió al siguiente día a la misma hora, a saber: doce en punto. Ella fue envuelta por un gozo y una paz inefables, y <em>lucía cambiada en toda su naturaleza desde ese momento en adelante.</em> (<em>Autobiografía de Parley P. Pratt</em>, Salt Lake City: Deseret Book Co., 1972, pág. 166; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>El presidente Lorenzo Snow también relata la experiencia de su renacimiento:</p>
<blockquote><p>Después de dos o tres semanas después que me bauticé, un día mientras estaba ocupado en mis estudios, empecé a reflexionar sobre el hecho que no había obtenido un conocimiento de la verdad de la obra… empecé a sentirme muy inquieto. Dejé a un lado mis libros, salí de la casa y anduve deambulando a través de los campos bajo la influencia opresiva de un espíritu melancólico y desconsolador, mientras que una indescriptible nube de oscuridad parecía envolverme. Había tenido la costumbre, al final del día, de retirarme para orar secretamente, a una arboleda… pero en esta ocasión no sentí el deseo de hacerlo. El espíritu de oración había partido y los cielos parecían de bronce sobre mi cabeza. Finalmente, dándome cuenta que la hora de orar secretamente había llegado, concluí que no iría al servicio de la tarde, como una formalidad, arrodillado como estaba por el hábito de hacerlo, y en mi lugar privado de costumbre, pero no me sentía como debía sentirme.</p>
<p><em>Tan pronto abrí mis labios en un esfuerzo para orar, cuando escuché un sonido, justo arriba de mi cabeza, como un susurro de túnicas de seda; e inmediatamente el Espíritu de Dios descendió sobre mí: envolviendo mi persona completamente, llenándome desde la coronilla hasta la planta de mis pies, ¡oh, qué gozo y felicidad sentí!</em> Ningún idioma puede describir la transición casi instantánea de estar en una densa nube de oscuridad mental y espiritual a la luz refulgente y de conocimiento… <em>Fue un bautismo completo, una inmersión tangible en el principio o elemento celestial, el Espíritu Santo; y aún más real y físico en sus efectos sobre cada parte de mi ser que la inmersión en el agua;</em> disipando por siempre, tanto como la razón y la memoria duren, toda posibilidad de duda. …</p>
<p>No podría decir cuánto tiempo permanecí en flujo total del dichoso gozo y la iluminación divina, pero fueron varios minutos antes que el elemento celestial que me llenó y me rodeó empezara a desvanecerse gradualmente. Al levantarme de mi postura de oración,… <em>supe </em>que Él había conferido sobre mí lo que sólo un ser omnipotente puede conferir; lo que es de mayor valor que toda la riqueza y honores que el mundo pueda otorgar. Esa noche, cuando me retiré a descansar, las mismas manifestaciones maravillosas se repitieron, y continuaron haciéndolo por varias noches sucesivas. El dulce recuerdo de aquellas gloriosas experiencias… imparte una influencia inspiradora&#8230; y confío que lo harán hasta el cierre de mi existencia terrenal. (<em>Biografía a11d Registro Familiar de Lorenzo Snow</em>, comp. Eliza R. Snow, Salt Lake City: Deseret Book Co., 1884, págs. 7-9; mayoría de cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Con estos ejemplos frescos en nuestra mente, ¿pueden visualizar el impacto espiritual de una experiencia como tal? ¿Pueden imaginar cómo aquellos que han sido nacidos de nuevo pueden vivir más plenamente la ley de sacrificio después de tal renacimiento? ¿Pueden ver cómo la habilidad de vivir mucho más cerca al estándar de una vida semejante a la de Cristo sería incrementada? La conveniencia del renacimiento espiritual está fuera de duda.</p>
<p>¿Hemos tenido esta experiencia? Como Alma preguntó: “¿Habéis nacido espiritualmente de Dios? ¿Habéis recibido su imagen en vuestros rostros? ¿Habéis experimentado este gran cambio en vuestros corazones?”</p>
<p><strong>*Adaptado de <em>Nacer del Espíritu</em> por E. Richard Packham, CFI Publishers.<br />
Springville, Utah, 2008.</strong></p>
<p><strong>Additional Resources:</strong></p>
<p><strong>Recursos Adicionales:</strong></p>
<p><a href="http://jesuschrist.lds.org/SonOfGod/spa/" target="_blank">Jesucristo en el Mormonismo</a></p>
<p><a href="http://creenciasmormonas.com/" target="_blank">Creencias Mormonas</a></p>
<p><a href="http://bibliamormona.com/" target="_blank">Mormones y la Biblia</a></p>
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		<title>El mundo o la Palabra de Dios: ¿qué ocupa nuestras mentes?</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 22:54:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Libro de Mormón]]></category>

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		<description><![CDATA[Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (en ocasiones inadvertidamente apodada “La Iglesia Mormona” por los medios de comunicación), como todos los cristianos, creen en estudiar la palabra de Dios en las escrituras diariamente. La Santa Biblia y El Libro de Mormón, Otro Testamento de Jesucristo, junto con [...]]]></description>
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			   </div><p>Los miembros de La Iglesia de <a class="external_link_tool" href="http://www.lds.org/?lang=spa&amp;country=es">Jesucristo</a> de los Santos de los Últimos Días (en ocasiones inadvertidamente apodada “<a class="external_link_tool" href="http://laiglesiamormona.com/">La Iglesia Mormona</a>” por los medios de comunicación), como todos los cristianos, creen en estudiar la palabra de Dios en las escrituras diariamente. <em>La Santa Biblia</em> y <em>El Libro de Mormón, Otro Testamento de Jesucristo</em>, junto con otros libros que contienen las revelaciones de Dios a profetas antiguos y modernos, conforman el canon de las <a class="external_link_tool" href="http://creenciasmormonas.com/por-que-el-mormonismo/escrituras-mormonas">Escrituras Mormonas</a>. Debemos deleitar nuestras mentes diariamente con la palabra de Dios tal como figura en las escrituras. A veces, sin embargo, dejamos que las voces terrenales tomen nuestras mentes, desplazando a la palabra del Señor.</p>
<p><strong>¿El Mundo o la Palabra?<span id="more-818"></span></strong></p>
<p><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-bible-book.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-819" title="mormon-bible-book" src="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-bible-book-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" /></a>El mundo y la Palabra ofrecen dos paradigmas distintos para vivir la buena vida. Todos debemos detenernos y ver cuánto tiempo estamos pasando en cuál, y qué fuentes de información ocupan nuestras mentes. ¿Cuánto tiempo estamos pasando cada día escuchando el punto de vista terrenal de los medios de comunicación del mundo? ¿Cuánto tiempo pasamos leyendo libros que son de menor valor? ¿Cuánto tiempo pasamos jugando o viendo juegos de televisión y videojuegos violentos, o películas con escenas inapropiadas pero con un mensaje “a favor” de la sociedad? ¿Cuánto tiempo pasamos en el mundo, comparado con el tiempo pasamos en la palabra de Dios?</p>
<p>Un pastor de Chicago llamado Kent Hughes escribió hace casi diez años:</p>
<blockquote><p>Estoy consciente de las prudentes advertencias sobre utilizar palabras como “todo”, “cada” y “siempre” en lo que digo. La generalización de los pronunciamientos de uno es peligrosa. Pero voy a hacerlo de todas formas. Aquí va:</p>
<p>Es imposible para cualquier cristiano que pase la mayor parte de sus tardes, mes tras mes, semana tras semana, día tras día viendo las principales cadenas de televisión o videos contemporáneos, tenga una mente cristiana. ¡Esto siempre es verdad para todos los cristianos en cada situación!</p>
<p>Un programa mental bíblico no puede coexistir con la programación del mundo (R. Kent Hughes, “Disciplines of a Godly Man” (libro en inglés), Wheaton, IL: Crossway Publishers, 2001, págs. 71-82).</p></blockquote>
<p><strong>Escuchar la voz de Dios</strong></p>
<p>El Libro de <a class="external_link_tool" href="http://religionmormona.com/">Mormón</a> es la historia religiosa de un pueblo que habitó en las Américas en tiempos antiguos, traducido al inglés por el profeta José Smith, el profeta fundador de La Iglesia de <a href="http://www.lds.org/?lang=spa&#038;country=es" class="external_link_tool">Jesucristo</a> de los Santos de los Últimos Días. En la antigua América, el Salvador se apareció a este pueblo. Las primeras dos veces que Él habló, ellos no comprendieron la suave pero penetrante voz que era Suya. Fue sólo cuando volvieron sus miradas hacia los cielos, y escucharon con total intención, que entendieron Su voz.</p>
<p>Les tomó tres oportunidades a los habitantes responder como correspondía. Una vez que lo hicieron, recibieron un maravilloso mensaje y fueron bendecidos por Su aparición total y Su ministerio. Pero el recuerdo es imperioso. Lo que escucho de este simple relato es el siguiente mensaje: “Detente. Completamente. Cambia tu Enfoque. Tus Oídos Atentos No Son Suficientes. Tus Manos Están Demasiado Ocupadas. Tus Ojos Están Distraídos. Presta Total Atención. Dios Quiere Hablarte Ahora”.</p>
<p>Esto hizo que reflexionara. ¿Que nos distrae de volcar nuestra total atención a Dios? Debemos poner a un lado los medios de comunicación un poco, apagar las voces externas, y estar en quietud con Dios. Debemos sumergirnos en Su palabra para que podamos escuchar Su voz a diario. Nos distraemos muy fácilmente, nos desviamos muy fácilmente, nos descarriamos muy fácilmente.</p>
<p>Cuando luchemos por tranquilidad en un mundo ruidoso, hagámoslo deliberadamente. Elijamos la Palabra más a menudo de lo que lo hacemos. Silenciemos al mundo un poco más. El mundo nos ofrece placeres superficiales: sexo, nivel social y salarios. La palabra de Dios nos ofrece gozo y paz eternos. “Renovemos nuestras mentes” y nuestros espíritus leyendo regularmente la Palabra de Dios; particularmente, <em>La Biblia</em> y <em>El Libro de Mormón</em>.</p>
<p><strong>Recursos Adicionales:</strong></p>
<p><a href="http://jesus.christ.org/2703/prayers-gods-word">Answers to Prayers through God’s Word</a></p>
<p>Request a free copy of the <a href="http://mormon.org/free-book-of-mormon/"><em>Book of Mormon</em></a> or the <a href="http://mormon.org/free-bible/"><em>Bible</em></a>.</p>
<p><a href="http://mormon.org/mormonorg/spa/creencias/los-mandamientos/los-mandamientos">Buscando Guía Divina</a></p>
<p><a href="http://jesus.christ.org/2703/prayers-gods-word">Respuestas a las Oraciones por Medio de la Palabra de Dios</a></p>
<p>Solicite una copia gratis del <a href="http://mormon.org/free-book-of-mormon/"><em>Libro de Mormón</em></a> o la <a href="http://mormon.org/free-bible/"><em>Biblia</em></a>.</p>
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		<title>Jesucristo y un corazón quebrantado</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 22:47:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Enseñanzas de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Expiación de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús el Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[Libro de Mormón]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevo Testamento]]></category>

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		<description><![CDATA[El Libro de Mormón, Otro Testamento de Jesucristo, es la historia religiosa de un pueblo que habitaba en las Américas entre los años 600 a.C. y 400 d.C. Fue traducida por José Smith de un registro antiguo por el don y el poder de Dios. Como su título indica, enseña acerca de Jesucristo combinado con [...]]]></description>
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			   </div><p><em><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-jesus-christ-nephites.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-814" title="mormon-jesus-christ-nephites" src="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-jesus-christ-nephites-300x240.jpg" alt="" width="300" height="240" /></a>El Libro de Mormón, Otro Testamento de Jesucristo</em>, es la historia religiosa de un pueblo que habitaba en las Américas entre los años 600 a.C. y 400 d.C. Fue traducida por José Smith de un registro antiguo por el don y el poder de Dios. Como su título indica, enseña acerca de <a class="external_link_tool" href="http://mormon.org/learn/0,8672,802-3,00.html">Jesucristo</a> combinado con las enseñanzas del Antiguo y Nuevo Testamento para ayudar a formar los cimientos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; el apodo “<a class="external_link_tool" href="http://losmormones.org/">mormones</a>” viene de su título. En el <em>Libro de Mormón</em>, Jesús mismo habla sobre cómo Él ya no requiere más de sacrificios animales. En lugar de eso, Él requiere del sacrificio de un corazón quebrantado:</p>
<blockquote><p>Yo soy la luz y la vida del mundo. Soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.<span id="more-813"></span></p>
<p>Y vosotros ya no me ofreceréis más el derramamiento de sangre; sí, vuestros sacrificios y vuestros holocaustos cesarán, porque no aceptaré ninguno de vuestros sacrificios ni vuestros holocaustos.</p>
<p>Y me ofreceréis como sacrificio un corazón quebrantado y un espíritu contrito. Y al que venga a mí con un corazón quebrantado y un espíritu contrito, lo bautizaré con fuego y con el Espíritu Santo…</p>
<p>He aquí, he venido al mundo para traer redención al mundo, para salvar al mundo del pecado (<em>El Libro de Mormón,</em> 3 Nefi 9:18-21).</p></blockquote>
<p>En su nuevo libro “<em>Enabled by the Power of Christ” (Habilitado por el Poder de Cristo)</em>, E. Richard Packham describe cómo un corazón quebrantado puede llevarnos a nuestro Salvador, <a href="http://www.lds.org/?lang=spa&#038;country=es" class="external_link_tool">Jesucristo</a>:</p>
<blockquote><p>Un día hace algunos años, estaba utilizando un diccionario íntegro para buscar el deletreo de una palabra en particular. Cuando mi dedo recorría por la columna de palabras, de repente un término muy familiar resaltó: corazón quebrantado. No pude evitar detenerme y ver lo que Mr. Webster tenía para contribuir a mi entendimiento. Un concepto propuesto de lo que el término significaba era: “Un término teológico que quiere decir estar aplastado espiritualmente”. La idea pasó por mi cabeza, “¿Qué hay en el evangelio que pueda provocarnos estar aplastados espiritualmente?” Todos los principios del evangelio que se enseñan traen gozo y felicidad –matrimonio eterno, la resurrección, el Plan de Salvación y así sucesivamente. Repentinamente, la idea llenó mi ser de que tal vez como personas, llegamos a entender el sufrimiento profundo de la Expiación del Salvador al darnos cuenta que contribuimos personalmente a ese sufrimiento. Entonces somos “atraídos a <a class="external_link_tool" href="http://www.lds.org/languages/proclamations/livingchrist/start_here_2.pdf">Cristo</a>”. Esta realización, quebranta nuestros corazones y trae una contrición de espíritu, incrementando el compromiso a un cambio de vida que no puede llegar de otra manera. Penetra en nosotros hasta el punto de no querer hacer de este gran ofrecimiento de amor, una ofrenda hecha en vano.  Produce un pesar ante Dios al punto de quebrantar nuestros duros corazones, abriéndonos al compromiso, y cambiando nuestras vidas para ser completamente sumisos a Él que ha dado tanto…</p>
<p>Obtuve el permiso de Lynn McKinley, un catedrático jubilado de la Universidad Brighan Young, para citar una experiencia personal sagrada que describe profundamente este proceso cuando le ocurrió a él:</p>
<p><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/Crucifixion-Jesus-Christ-mormon.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-815" title="Crucifixion-Jesus-Christ-mormon" src="http://elcristo.org/files/2012/04/Crucifixion-Jesus-Christ-mormon-238x300.jpg" alt="" width="238" height="300" /></a>Nunca antes he conocido tal trabajo en el espíritu. Mi esposa e hijos estaban a una hora de distancia, visitando a su madre, y yo estaba solo en la casa. Sentí la vieja soledad familiar humana pero no estaba para nada preparado para lo que vino. Me arrodillé junto al sofá, empecé a orar para atraer al Espíritu a mi pecho por consuelo y ayuda. Pero pronto sentí un poder abrumador llenando mi ser, no era un poder de luz y exaltación que quería y esperaba, que había experimentado de manera mesurada antes en ocasiones, sino un poder que parecía casi magullar mi carne y aplastar mi espíritu con el terrible conocimiento de mi culpa terrenal.</p>
<p>Los vívidos recuerdos vergonzosos de los pecados que había cometido me partían el corazón conforme pasaban ante mis ojos y se establecían en mi pecho. Casi podía sentir la angustia que el Maestro soportó por mí estando en Getsemaní; el doloroso pesar que sentí, al saber con ardiente conocimiento que cada pecado que había cometido o que –Dios me libre– aún podría cometer, tenía la necesidad de ser absuelto por el amargo dolor dentro de su propio cuerpo puro, perfecto y paciente. De qué manera los llantos rasgaron mi garganta. Mi espíritu se quejó de dolor. Con toda la fortaleza en mí desnudé mi alma, confesé tan profundamente como mi conciencia podía soportar y aún más, y rogué perdón a los pies de Él, mi Salvador y mi Rey, le ofrecí mi vida, si es que era digna para Él. Él la compró con Su sangre, la sangre que brotó por cada poro.</p>
<p>¿Podría tal compromiso total venir sin un conocimiento del incomprensible sufrimiento del Salvador? Verdaderamente, un corazón quebrantado es el toque final en el proceso del arrepentimiento que proporciona el compromiso, la purga y la limpieza que permite un conocimiento del perdón por venir. (<em>Enabled by the Power of Christ</em>, por E. Richard Packham. 2008. Springville, Utah: Cedar Fort, Inc.)</p></blockquote>
<p>Cuando nos permitimos experimentar verdaderamente los efectos de la expiación de nuestro Salvador, Jesucristo, esto quebrantará nuestros corazones con un conocimiento de nuestros pecados. Pero cuando nuestros corazones estén quebrantados, también pueden finalmente ser purgados y sanados por medio de Su maravilloso amor y poder al volver nuestra vida completamente hacia Él.</p>
<p align="center"><a href="http://www.lds.org/cm/spa/pdf/Him_102_HoyCHumiTPido_spa.pdf"><strong>Hoy Con Humildad Te pido</strong></a><strong></strong></p>
<p align="center">Hoy con humildad te pido</p>
<p align="center">Que Tu Espíritu me des</p>
<p align="center">Al tomar el pan y el agua</p>
<p align="center">En Tu nombre otra vez</p>
<p align="center">No me dejes olvidar</p>
<p align="center">Que fue por mí, Oh, Salvador</p>
<p align="center">Que sufriste en el calvario,</p>
<p align="center">Padeciendo mi dolor</p>
<p align="center">Llena nuestro corazón de</p>
<p align="center">Tolerancia y amor</p>
<p align="center">Intercede ante el Padre</p>
<p align="center">Por nosotros, Oh, Señor</p>
<p align="center">Y al ser hallados dignos</p>
<p align="center">De Tu acto Redentor</p>
<p align="center">Déjanos al fin volver a</p>
<p align="center">Tu presencia, Salvador.</p>
<p align="center">(“<a href="http://www.lds.org/cm/spa/pdf/Him_102_HoyCHumiTPido_spa.pdf">Hoy con Humildad Te Pido</a>”, por Mabel Jones Gabbott y Roland Prichard, <em>Himnos de Sión</em> #102)</p>
<p>Recursos Adicionales:</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><a href="https://www.lds.org/general-conference/2009/10/our-perfect-example?lang=spa">Jesucristo es el camino</a></span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><a href="https://www.lds.org/general-conference/2007/10/a-broken-heart-and-a-contrite-spirit?lang=spa">Un corazón quebrantado y un espíritu contrito</a></span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://mormon.org/mormonorg/spa/creencias/jesucristo-nuestro-salvador/jesucristo">Jesucristo</a></span></p>
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		<title>¿Por qué Jesucristo es llamado la Luz del Mundo?</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 05:38:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de Jesús]]></category>
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		<description><![CDATA[Jesús fue al templo durante la fiesta de los Tabernáculos. El templo estaba iluminado por cuatro candelabros muy grandes y su luz se podía ver desde una gran distancia. Aquí, Él rescató a la mujer de ser apedreada por adulterio y luego proclamó a aquellos que observaban el acontecimiento: “Yo soy la luz del mundo: [...]]]></description>
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			   </div><p><a href="http://elcristo.org/files/2010/02/Prince-of-Peace.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-688" src="http://elcristo.org/files/2010/02/Prince-of-Peace.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Jesús fue al templo durante la fiesta de los Tabernáculos. El templo estaba iluminado por cuatro candelabros muy grandes y su luz se podía ver desde una gran distancia. Aquí, Él rescató a la mujer de ser apedreada por adulterio y luego proclamó a aquellos que observaban el acontecimiento: “Yo soy la luz del mundo: aquel que me sigue no andará en oscuridad, sino que tendrá la luz de vida”.</p>
<p>La oscuridad, en un sentido spiritual, se refiere frecuentemente al pecado o a la confusión acerca de la verdad. Así como en la vida la oscuridad puede esconder maldad o distorsionar lo que es real, en el mundo espiritual, puede distorsionar la verdad o dificultar la visión o la comprensión de la verdad. Sin embargo, Dios creó tanto al día como a la noche, y Él no espera que nosotros vivamos en la oscuridad. Él desea que vivamos nuestras vidas en la luz, y esa luz viene del Salvador.</p>
<p><span id="more-687"></span></p>
<p>Jesucristo vino a la tierra a cumplir la profecía y a cumplir una promesa que nos hizo antes de que naciéramos; Él prometió venir y redimirnos de nuestros pecados. Antes de esto, Él enseñó el evangelio, ayudando a aquellos que escucharon a ver más allá de la Ley de Moisés hacia las nuevas y más altas leyes de amor.</p>
<p>Él enseñó a Sus seguidores que siguieran Su ejemplo y vivieran una ley que les acercaría a Dios. Aquellos que no hacían más que observarlo serían iluminados hasta el tipo de Ser que Dios Mismo era y el tipo de persona que cada uno de nosotros debe esforzarse por ser. En el incidente antes mencionado que implicaba a la mujer que iba a ser apedreada, Él respondió a las preguntas designadas a hacerlo caer respecto al destino de la mujer de acuerdo a la ley. En lugar de decirles a los hombres que la ley estaba equivocada, como ellos esperaban, Él simplemente dijo que la primera piedra debía ser arrojada por la persona en el grupo que no tuviera pecado. Por supuesto, sólo el Mismo Jesús sabía ese criterio, pero cuando los hombres se alejaron, Él también se rehusó a juzgarla. Él sólo le mandó que abandonara su pecado.</p>
<p>En Su breve ministerio, Él sanó al enfermo, trató con respeto a aquellos que eran tratados por el mundo como nada, se rehusó a rechazar a los niños cuando Él estaba cansado, y dio todo para dedicar Su vida a enseñar el evangelio. Cuando Su misión llegó a su final, Él tomó sobre Sí los pecados del mundo y luego voluntariamente se permitió a Sí Mismo ser asesinado. Él venció esa muerte y se levantó otra vez.<br />
Hoy en día, aunque Él no está con nosotros en la tierra, nosotros podemos aún ser guiados por Su luz. Su luz es una luz de amor, y permanecer en su camino nos mantendrá a salvo. En el Libro de <a href="http://www.ldsces.org/content/languages/spanish/seminary%20materials/Student%20Study%20Guides/Book%20of%20Mormon%20Seminary%20Student%20Study%20Guide~spa.pdf" class="external_link_tool">Mormón</a>, hay una visión dada a un profeta que vio un camino que llevaba a un hermoso árbol. El árbol estaba lleno de fruta dulce y magnífica. Una nube de oscuridad sobrevino al camino, haciendo difícil para aquellos que estaban en el camino el saber cómo llegar al árbol. Sin embargo, a todo lo largo del camino había una barra de hierro. El árbol y su fruto, que representaban el amor de Dios, se podrían obtener sólo sujetándose a la barra de hiero, que representaba la palabra de Dios. Aquellos que desistían, aquellos que se alejaban para explorar caminos a los lados, perdieron la oportunidad de recibir las recompensas.</p>
<p>Una manera en la que podemos permanecer en el camino y proteger nuestro asidero a la barra de hierro es aprendiendo a reconocer y obedecer la Luz de Cristo, y cuando lo recibimos, el Don del Espíritu Santo. A través de la Luz de Cristo, la que está disponible para todos nosotros, podemos aprender a reconocer la verdad cuando se nos presenta. A menudo, mientras se imparte una gran verdad, algo muy dentro de nosotros se mueve, dejándonos con un cálido sentimiento de seguridad. Esta es la Luz de Cristo, que nos testifica de esta verdad. A través de esta verdad algunas de las grandes preguntas de las épocas se pueden responder: ¿Quién soy? ¿Por qué estoy en la Tierra? ¿A dónde iré cuando muera? Cuando cada religión enseña algo diferente, ¿cómo puedo saber cuál está enseñando lo que el Salvador enseñó?<br />
Hay algunos que tratan de convencer a las personas que no deben preguntar a Dios estas grandes preguntas, que no deben volverse a Él para pedirle consejo. Sin embargo, Jesús Mismo oró, y Santiago, el que se cree era el medio hermano del Salvador, enseñó: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada”. (Santiago 1:5-6)</p>
<p>La razón que algunos dan para aconsejar a las personas en contra de orar para saber la verdad es a menudo que la persona que ora no sabrá quién está respondiendo la oración. Sin embargo, <a href="http://www.laiglesiamormona.org/" class="external_link_tool">los mormones</a> creen que Dios nunca hace una promesa que no pueda cumplir, y Él prometió, como leemos en Santiago 1:5, que Dios ha prometido darnos la sabiduría que pidamos. ¿Es posible que Dios pudiera contestar nuestras oraciones en una forma que no deje duda en cuanto a quién se está comunicando con nosotros? “porque ninguna cosa es imposible para Dios”. (Lucas 1:37). Los <a class="external_link_tool" href="http://creenciasmormonas.com/">mormones</a> creen en un Dios que puede hacer cualquier cosa que Él diga que hará. Ellos saben que a medida que ellos continúen orando y desarrollando su relación con Dios, Él los ayudará a reconocer cómo Él se comunica con ellos, y mejorando su capacidad para reconocer las respuestas a la oración.</p>
<p>A medida que <a href="http://laiglesiamormona.com/" class="external_link_tool">los mormones</a> ?y todos los que tienen fe en Dios y en Jesucristo? mejoran la calidad de sus oraciones y su capacidad para recibir respuestas, la luz en su interior crece, para que sin importan cuán oscuro esté el día o la situación de la vida, ellos estén rodeados de paz, gozo y verdad. Esta es la razón por la cual se llama a Jesús la luz del mundo: Su luz es la única fuente de gozo que Dios ha prometido que puede ser nuestra.</p>
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		<title>¿Qué creen los mormones sobre la caída de Adán?</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:44:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Expiación de Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús el Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte y Resurrección de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Adán y Eva]]></category>
		<category><![CDATA[albedrío]]></category>
		<category><![CDATA[Caída]]></category>
		<category><![CDATA[Jardín de Edén]]></category>

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		<description><![CDATA[Las creencias mormonas tratan la caída de Adán de manera diferente que la mayoría de las religiones y sus enseñanzas acerca de Eva son aún mayores, una afirmación de que Dios valora la sabiduría y las contribuciones espirituales de las mujeres. La Caída de Adán se refiere al tiempo en que Adán y Eva vivían [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="gpo_rightcontainer">
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						</div>
			   </div><p>Las <a href="http://www.laiglesiamormona.com/creencias_mormonas" class="external_link_tool">creencias mormonas</a> tratan la caída de Adán de manera diferente que la mayoría de las religiones y sus enseñanzas acerca de Eva son aún mayores, una afirmación de que Dios valora la sabiduría y las contribuciones espirituales de las mujeres.</p>
<p>La Caída de Adán se refiere al tiempo en que Adán y Eva vivían en el Jardín de Edén. Dios les dijo que <a href="http://elcristo.org/files/2010/01/Adam-and-Eve-teaching-their-children.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-670" src="http://elcristo.org/files/2010/01/Adam-and-Eve-teaching-their-children.jpg" alt="" width="154" height="154" /></a>podían comer de cualquier árbol en el jardín, excepto de uno, el árbol del conocimiento del bien y del mal. Sin embargo, les recordó que tenían agencia y podían decidir por sí mismos, pero debían recordar que morirían si comían de él. Finalmente, optaron por comer de ese árbol y fueron expulsados del jardín al mundo de los mortales. La muerte fue posible y sus cuerpos fueron mortales. Tenían que empezar a trabajar por las cosas que necesitaban. A esto se le conoce como la caída de Adam. Muchos ven este evento como una gran tragedia que causó que todos los que vinimos después tengamos que enfrentar dificultades y pruebas. Sin embargo, <a class="external_link_tool" href="http://www.laiglesiamormona.org/">los mormones</a> entienden que Adán y Eva actuaron con gran sabiduría al hacer su elección. Mientras estaban en el Jardín, sus cuerpos no eran mortales y no podían tener hijos. Por esa razón, de haber elegido egoístamente seguir viviendo una vida de tranquilidad en el Jardín, ninguno de nosotros podría haber nacido.<span id="more-671"></span></p>
<p>Los <a class="external_link_tool" href="http://creenciasmormonas.com/">mormones</a> creen que nuestros espíritus fueron creados por Dios y que vivieron con él durante un tiempo en el Cielo antes de la formación de la tierra. Si nuestros primeros padres no dejaban el jardín, todos estos espíritus hubieran estado atrapados, incapaces de avanzar. Las creencias mormonas dicen que la mortalidad es la pieza central de nuestra existencia, con vida premortal antes de ésta y nuestras vidas después de la muerte después de ésta. La mortalidad nos fue dada como un tiempo para ser probados, para tener familias y tener experiencias que nos permitan algún día regresar a la presencia de Dios, si vivimos el Evangelio. El Jardín fue un excelente lugar de transición para Adán y Eva mientras se preparaban para la experiencia completa de la mortalidad. Fue, en cierto sentido, su infancia, pero no podemos ser niños para siempre y convertirnos en lo que somos capaces de ser.</p>
<p>Los mormones creen que Adán y Eva estaban preparados para esta experiencia antes de sus creaciones y estaban bajo la tutela de Dios en el Jardín. Cuando la serpiente se le acercó a Eva, ésta esperaba arruinar el plan de Dios, pero en realidad ayudó a continuarlo. Las Escrituras no dicen que Eva tomó una decisión inmediata y por eso puede haber pasado un tiempo pensándolo. Ella comprendió que su llamado divino era la maternidad &#8211; Adán la llamó Eva, que significa madre de todos los vivos. Ella comprendió que tenía que abandonar el Jardín y experimentar sufrimiento para cumplir esa función. El anhelo de la maternidad es un don dado a la mujer y le fue dado a Eva.</p>
<p>Los mormones creen que Eva fue valiente y generosa en su decisión de renunciar a los placeres del jardín para que el resto de nosotros venga a la tierra a vivir. Adán honró su elección y siguió su ejemplo, sabiendo que era lo correcto.</p>
<p>Además de ser capaces de formar una familia, dejar el Jardín les permitió cumplir con las otras responsabilidades de la mortalidad. Sin pruebas, no podían aprender todo lo que necesitaban saber. Ellos necesitaban experimentar la gama de emociones con el fin de apreciar las buenas emociones. Tenían que estar enfermos para apreciar la salud.</p>
<p>El Libro de <a href="http://maxwellinstitute.byu.edu/publications/translations/?id=3" class="external_link_tool">Mormón</a> resume como los mormones ven la caída de Adán:</p>
<blockquote><p>22 Pues, he aquí, si Adán no hubiese transgredido, no habría caído, sino que habría permanecido en el jardín de Edén. Y todas las cosas que fueron creadas habrían permanecido en el mismo estado en que se hallaban después de ser creadas; y habrían permanecido para siempre, sin tener fin.<br />
23 Y no hubieran tenido hijos; por consiguiente, habrían permanecido en un estado de inocencia, sin sentir gozo, porque no conocían la miseria; sin hacer lo bueno, porque no conocían el pecado.<br />
24 Pero he aquí, todas las cosas han sido hechas según la sabiduría de aquel que todo lo sabe.<br />
25 Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo.<br />
26 Y el Mesías vendrá en la plenitud de los tiempos, a fin de redimir a los hijos de los hombres de la caída. Y porque son redimidos de la caída, han llegado a quedar libres para siempre, discerniendo el bien del mal, para actuar por sí mismos, y no para que se actúe sobre ellos, a menos que sea por el castigo de la ley en el grande y último día, según los mandamientos que Dios ha dado (2 Nefi 2:22-26 en el Libro de Mormón).</p></blockquote>
<p>La caída fue una parte planeada y esencial de nuestro plan eterno, aunque Adán y Eva tuvieron un control completo sobre si iba a ocurrir o no, porque ellos, como nosotros, tenían albedrío. Dios, que es cariñoso y bondadoso, preparó un Salvador para venir a redimirnos de los efectos de la caída, para que podamos ser salvados y regresar a la presencia de Dios. La expiación cubre la transgresión de Adán y Eva.</p>
<p>Eva es honrada como una heroína por su papel en la Caída, y a las mujeres mormonas se les enseña que ella representa nuestra responsabilidad personal para con nuestra propia comprensión espiritual y liderazgo. Las mujeres son consideradas igualmente capaces de comprender la compleja doctrina y de tomar sus propias decisiones espirituales y se les enseña a estudiar las Escrituras por si mismas, en lugar de confiar en sus padres y esposos para interpretar las Escrituras por ellas. Además, las mujeres están invitadas a hablar y predicar en la iglesia, incluso en las conferencias internacionales y a los hombres se les enseña a escuchar a su consejo.</p>
<blockquote><p>Neal A. Maxwell, un antiguo apóstol, dijo, “los <a href="http://elcristo.org/671/%C2%BFque-creen-los-mormones-sobre-la-caida-de-adan" class="external_link_tool">matrimonios mormones</a> no deben ser matrimonios en los que los hombres son los teólogos y las mujeres son las cristianas, debemos avanzar juntos, para que los hombres finalmente no puedan ir donde sea que importe sin las mujeres.&#8221; (Véase Neal A. Maxwell: ¿Por qué debes seguir adelante?, Compañía de Libros Deseret, Ciudad de Lago Salado, Utah, 1977)</p></blockquote>
<p>Los mormones no enseñan la doctrina del pecado original. Ellos enseñan que somos castigados sólo por nuestros propios pecados, y no por los de alguien más, incluyendo las transgresiones de Adán y Eva. Si bien hubo consecuencias generacionales que nos han transmitido, no se nos considera responsables de sus elecciones. Por ello, los mormones enseñan que los niños pequeños no necesitan el bautismo. Están libres de pecado hasta que alcancen la edad de responsabilidad, que es a los ocho años de edad.</p>
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		<title>Jesucristo y la Resurrección</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:22:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados mormones, enseña que después de la muerte del Salvador y de Sus apóstoles, la autoridad del sacerdocio para administrar la Iglesia de Dios fue retirada de la tierra. La gente no estaba de acuerdo con el significado de [...]]]></description>
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			   </div><p>La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados <a href="http://misionerosmormones.com/" class="external_link_tool">mormones</a>, enseña que después de la muerte del Salvador y de Sus apóstoles, la autoridad del sacerdocio para administrar la Iglesia de Dios fue retirada de la tierra.</p>
<p>La gente no estaba de acuerdo con el significado de las escrituras y con las enseñanzas de Jesús.  Como resultado de lo anterior, comenzaron a aparecer en toda la tierra miles de iglesias cristianas que enseñaban doctrinas opuestas.  Aunque se continuó enseñando el cristianismo y se difundió su doctrina básica, aquella de la divinidad del Salvador, cada iglesia tenía su propia versión de cristianismo.  Muchas de las doctrinas eran fundamentales para la salvación, y así, al acercarse los últimos días antes de la segunda venida de Cristo, era importante que la verdad sea totalmente restaurada. <span id="more-660"></span></p>
<p>Fue en la preparación para este momento eternamente significativo que un jovencito de catorce años de edad llamado José Smith se interesó en la religión.  La zona en que vivía estaba en medio de un fervor religioso.  Acontecía en ese entonces un renacimiento religioso y muchas personas estaban decidiendo a qué iglesia unirse.  La familia de José participó en este movimiento, y José también quería elegir una iglesia.  Sin embargo, sus visitas a diversas iglesias y el renacimiento lo dejaban confundido.  Nadie podía explicarle cómo saber cuál de las enseñanzas opuestas que había escuchado en las diversas iglesias estaba en lo cierto.  Él sabía que no podían ser verdaderas.  Dios no es Dios de confusión.  Si una enseñanza doctrinal era esencial para la salvación, sólo podía haber una respuesta.<br />
Empezó a leer la Biblia, buscando sus propias respuestas.  Allí, encontró Santiago 1:5, un libro que al parecer ha sido escrito por el hermano de Jesucristo.  José leyó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Santiago 1:5).</p></blockquote>
<p>Mientras José pensaba en este verso, se dio cuenta de que era la mejor solución a su problema.  Los hombres le proporcionaban información contradictoria, pero Dios sabía lo que era cierto.  Confió en este consejo y partió hacia el bosque a rezar, la primera vez que iba a rezar en voz alta.  Su oración fue respondida, tal como lo había prometido el Señor, pero de una manera que no pudo haber sido prevista.  Esta oración fue el momento elegido por Dios para dar el primer paso hacia la restauración.  Al igual que muchos otros profetas bíblicos, este joven tuvo una poderosa experiencia espiritual a fin de prepararse para los eventos venideros.  Dios y Jesucristo se aparecieron ante José.  Dios presentó al Salvador, quien entonces le dio instrucciones de no unirse a ninguna de las iglesias, porque el evangelio completo aún no estaba en la tierra.</p>
<p>Algunos años antes del inicio de la restauración, José Smith creció y maduró.  Después, José recibió la tutela de un ángel llamado Moroni, quien le enseñó los primeros principios importantes del evangelio y también le ayudó a desarrollar la madurez para hacer frente a los desafíos del futuro.</p>
<p>El Evangelio restaurado es el evangelio de Jesucristo, tal como lo enseñó cuando Él vivía en la tierra.  Él es la cabeza de la iglesia restaurada y la guía cada día.  <a href="http://es.mormonwiki.com/Creencias_del_Mormonismo" class="external_link_tool">Los mormones</a> tienen un profeta que dirige la Iglesia en la tierra, pero el profeta es guiado por el Salvador y no puede hacer nada por sí mismo.  Él no puede inventar doctrinas o poner la verdad a votación.  No se le permite &#8220;seguir el ritmo de los tiempos&#8221;, modificando la doctrina a fin de hacer que la iglesia sea más popular en la sociedad.  Sólo el Salvador decide lo que es verdad y en consecuencia Él dirige el liderazgo de la iglesia.<br />
Hay muchos artículos en la prensa que aconsejan a la Iglesia a realizar cambios en su doctrina con el objetivo de ser más aceptada en un mundo cambiante.  Sin embargo, esto sugiere que tenemos que aconsejar a Dios, en lugar de tomar nuestro consejo de Dios.<br />
Russell M. Nelson, un apóstol del Señor en los tiempos modernos, enseñó:</p>
<blockquote><p>Otro principio inmutable es la ley divina o moral.  La transgresión de la ley moral trae consigo un castigo; la obediencia a ella trae bendiciones “inalterables e inmutables” (D. y C. 104:2).  Las bendiciones siempre se basan en la obediencia a la ley. 39  Así que la Iglesia nos enseña a aceptar lo correcto y a renunciar al mal – para que podamos tener gozo. 40</p>
<p>El Salvador y Sus siervos 41 no hablan palabras de complacencia, sino enseñan lo que las personas necesitan saber.  La historia da fe a través de los siglos que los críticos contemporáneos han presionado a los líderes de la Iglesia para modificar un decreto del Señor. 42  Pero esa ley es eterna, y no puede ser alterada.  Ni siquiera por su Amado Hijo Dios puede cambiar la ley que exigía la Expiación.  Las doctrinas divinas no pueden ser reducidas a moldes compactos para que vayan de acuerdo a los patrones de la moda actual.  Ni tampoco pueden ser plenamente expresadas en una calcomanía (Russell M. Nelson, “La constancia en medio de Cambio”, Ensign, noviembre 1993, pág. 33).</p></blockquote>
<p>Es reconfortante para aquellos que han encontrado la fuente de la verdad el saber que la verdad es inmutable.  En un mundo donde todo cambia en momentos, algunas cosas nunca cambian.  Siempre podemos depender de la verdad de Dios.  Las prácticas pueden cambiar, pero los principios de la verdad, no.</p>
<p>El Salvador es la cabeza del Evangelio restaurado.  Cualquier persona  puede hacer lo que José Smith hizo y volverse a Dios para buscar consejo concerniente a qué iglesia unirse.  Esta no es una oportunidad reservada a los profetas futuros, sino algo que cada persona puede hacer.  Las personas que conocen a los <a class="external_link_tool" href="http://www.religionmormona.com">misioneros mormones</a> aprenden que antes del bautismo, deben preguntarle a Dios si esta es la iglesia verdadera, para que sepan por sí mismos, en lugar de basarse en el testimonio de los hombres.  Aquellos que honestamente lo hacen son capaces de desarrollar un testimonio inquebrantable ya que recibieron su conocimiento personal de Dios y de Jesucristo.</p>
<p>Aunque la mayoría de personas no recibirá una visita personal de Dios, ya que no están preparados para restaurar el Evangelio, recibirá un conocimiento de la verdad en sus corazones.  Cuando Jesucristo estuvo en la tierra, Él enseñó que la oración era una parte esencial de la vida espiritual.  Es igualmente indispensable hoy en día, y dado que Dios nos ha prometido sabiduría si le pedimos, según lo registrado por Santiago en el Nuevo Testamento, Él nos dará la respuesta en una forma que podamos reconocer como Suya, pero debemos tener paciencia y llegar a Él con plena fe.</p>
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		<title>La Ley de Sacrificio: Parte III – En memoria</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:19:35 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La noche anterior a la crucifixión del Cordero de Dios por los pecados del mundo y horas antes de que Él sea entregado, el Señor Jesús estaba sentado con sus apóstoles en un “gran aposento alto” (Marcos 14:15). Fue aquí que él instituyó por primera vez el sacramento: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, [...]]]></description>
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			   </div><p>La noche anterior a la crucifixión del <a href="http://elcristo.org/files/2010/01/The-Last-Supper-300x190.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-656" src="http://elcristo.org/files/2010/01/The-Last-Supper-300x190.jpg" alt="" width="300" height="190" /></a>Cordero de Dios por los pecados del mundo y horas antes de que Él sea entregado, el Señor Jesús estaba sentado con sus apóstoles en un “gran aposento alto” (Marcos 14:15).  Fue aquí que él instituyó por primera vez el sacramento: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo” (Mateo 26:26).  Luego Él dijo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí” (1 Corintios 11:24).  Entonces, “Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí” (1 Corintios 11: 25).  Así, el propósito del sacramento de la Cena del Señor es para mirar atrás y recordar a Jesús el Cristo y lo que Él ha hecho por cada uno de nosotros.  Todo señala “a ese gran y postrer sacrificio; y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno” (Alma 34:14).  Los sacrificios de sangre miran hacia adelante; el sacramento de la Cena del Señor mira hacia atrás, y el acto central – la expiación de Jesucristo – está justo en el centro – en el meridiano del tiempo. <span id="more-655"></span></p>
<p>En los dos artículos anteriores sobre la ley del sacrificio, hemos hablado de cómo se utilizó  antiguamente la ley para enseñar a los hijos de Dios a esperar ese “gran y postrer sacrificio”.  Con el postrer sacrificio del Salvador, terminó la ley de Moisés.  La ley de Moisés; sin embargo, “no es lo mismo que la ley de sacrificio” (M. Russell Ballard, “La Ley de Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 15).  El Salvador dijo después de su resurrección de entre los muertos, “Y vosotros ya no me ofreceréis más el derramamiento de sangre;… [[pero]  me ofreceréis como sacrificio un corazón quebrantado y un espíritu contrito” (3 Nefi 9:19-20).  Por lo tanto, lo que sacrificamos ha cambiado, eso que sacrificamos, y las razones del por qué lo sacrificamos siguen siendo las mismas.</p>
<p>La palabra sacrificio significa hacer santo.  También significa “rendirse o renunciar a (algo) para la consecución de alguna ventaja mayor u objeto más preciado” (Diccionario de Inglés Oxford, “Sacrificio”).  O, como el apóstol de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Bruce R. McConkie dijo, “El sacrificio incluye el renunciamiento a las cosas de este mundo por las promesas de las bendiciones a ser alcanzadas en un mundo mejor” (Doctrina Mormona 2ª ed. “Sacrificio”, Bookcraft: 1966).</p>
<p>Pero, ¿qué es un corazón quebrantado y un espíritu contrito?  Un corazón quebrantado es lo contrario de un corazón duro.  La imagen de un corazón duro se usa en las Escrituras para denotar el orgullo.  Por lo tanto, una persona con un corazón quebrantado es humilde.  La palabra contrito significa arrepentido.  Una persona con un espíritu contrito tiene conciencia de su culpabilidad.  Esta persona recuerda las cosas que él o ella ha hecho mal, pero debido a que la persona está arrepentida, él o ella se esfuerza por cambiar y ser mejor que antes.  Esta persona sabe que a través de la expiación de Jesucristo, él o ella puede superar todos los obstáculos.</p>
<p>El hecho de tener un corazón quebrantado y un espíritu contrito por lo tanto significa que estamos dispuestos a someternos a Dios.  Estamos dispuestos a someternos a Dios tal como Cristo estaba dispuesto someterse a Su padre.  El Salvador dijo: “Y mi Padre me envió para que fuese levantado sobre la cruz; y que después de ser levantado sobre la cruz, pudiese atraer a mí mismo a todos los hombres, para que así como he sido levantado por los hombres, así también los hombres sean levantados por el Padre, para comparecer ante mí, para ser juzgados por sus obras, ya fueren buenas o malas” (3 Nefi 27:14).</p>
<p>Dios nos ama.  Él quiere que vengamos a Él.  La ley de sacrificio nos prueba y nos ayuda a venir a Cristo (M. Russell Ballard, “La Ley del Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 10.).  Otro apóstol de la Iglesia, Russell M. Nelson, ha enseñado: “Nuestro mayor sentido de sacrificio se consigue como nos hacemos más sagrado o santo.  Esto lo hacemos por nuestra obediencia a los mandamientos de Dios” (“Lecciones que aprendemos de Eva”, Liahona, enero de 1988, pág. 85).  Por lo tanto, “el sacrificio cambió de la ofrenda al oferente” (M. Russell Ballard, “La Ley del Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 15).</p>
<p>El sacrificio es por lo tanto una bendición maravillosa.  José Smith dijo: “Una religión que no requiere el sacrificio de todas las cosas, nunca tiene el poder suficiente con el cual producir la fe necesaria para llevarnos a vida y salvación” (Lectures on Faith 6:7).  En otras palabras, el sacrificio nos da la fe, y con la fe podemos recibir la salvación.  No siempre es fácil renunciar a algo que queremos, sobre todo cuando no podemos ver realmente los resultados finales.  Pero doy fe de que al final vale la pena.  A veces tenemos que dar unos pasos en la oscuridad para que la luz se encienda y vaya delante de nosotros.  Eso es la fe. Y el sacrificio tiene fe.</p>
<p>Termino con una de mis citas favoritas sobre la ley de sacrificio: “El verdadero sacrificio personal no ha consistido nunca en poner un animal sobre el altar, sino en la disposición de poner en el altar el animal que está dentro de nosotros y dejar que se consuma” (Neal A. Maxwell, “‘Absteneos de toda impiedad’”, Liahona, julio de 1995, pág. 78).</p>
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		<title>La Ley de Sacrificio: Parte II – Un gran y postrer sacrificio</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:13:55 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El sacrificio expiatorio de Jesucristo “abarca, sostiene, apoya y da vida y fuerza a todas las otras doctrinas del evangelio. Es la base sobre la cual descansa toda la verdad, y todas las cosas crecen de ella y vienen por causa de ella”.1 “La maravillosa y gloriosa Expiación fue el acto central en toda la [...]]]></description>
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			   </div><p>El sacrificio expiatorio de Jesucristo “abarca, sostiene, apoya y da vida y fuerza a todas las otras doctrinas del evangelio.  Es la base sobre la cual descansa toda la verdad, y todas las cosas crecen de ella y vienen por causa de ella”.1  “La maravillosa y gloriosa Expiación fue el acto central en toda la historia de la humanidad”.2  Debido a estas declaraciones, todas las cosas también señalan a Cristo y Su expiación.  Aquellos que vivieron antes de Cristo esperaron Su llegada y Su sacrificio infinito y eterno.  Los que viven después de Cristo miran en el pasado el más grande de todos los acontecimientos y “recuerdan lo que se ha hecho”.3</p>
<p>Hubo muchas diferentes maneras en que los sacrificios de sangre realizados antes de Cristo constituían tipos y sombras del grande y postrer sacrificio.  Tenga en cuenta algunos de los detalles:</p>
<blockquote><p>En primer lugar, al igual que Cristo, el animal era escogido y ungido mediante la imposición de manos. (Tanto el título hebreo Mesías como el griego Cristo significan “el<br />
Ungido”).  Segundo, se debía derramar la sangre del animal.  Tercero, tenía que ser un animal sin defecto alguno, totalmente libre de imperfecciones físicas, completo, sano, perfecto.  Cuarto, el animal a sacrificar debía estar limpio y ser puro.  Quinto, el animal tenía que ser doméstico, es decir, no podía ser salvaje, sino manso y de utilidad para el hombre (véase Levítico 1:2–3, 10; 22:21).  Sexto y séptimo, en el sacrificio original practicado por Adán, y el más común de los de la ley de Moisés, el animal tenía que ser un primogénito y macho (véase Éxodo 12:5; Levítico 1:3; 22:18–25).  Octavo, el sacrificio de grano tenía que ser molido en harina y preparado en panecillos, lo cual nos recuerda el título del Señor como Pan de Vida (véase Juan 6:48).  Noveno, las primicias que se ofrecían nos recuerdan que Cristo fue las primicias de la Resurrección (véase 1 Corintios 15:20). 4</p></blockquote>
<p><span id="more-652"></span></p>
<p>Unos 74 años antes de Cristo, el profeta Amulek escribió acerca de cómo el sacrificio de Cristo finalmente terminaría con los sacrificios de sangre:</p>
<blockquote><p>Porque es preciso que haya un gran y postrer sacrificio; sí, no un sacrificio de hombre, ni de bestia, ni de ningún género de ave; pues no será un sacrificio humano, sino debe ser un sacrificio infinito y eterno…</p>
<p>Y he aquí, éste es el significado entero de la ley, pues todo ápice señala a ese gran y postrer sacrificio; y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno (Alma 34:10.14).</p></blockquote>
<p>Nueve años antes de esto, el profeta Alma también testificó de Cristo,</p>
<blockquote><p>Y él saldrá, sufriendo dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases; y esto para que se cumpla la palabra que dice: Tomará sobre sí los dolores y las enfermedades de su pueblo.</p>
<p>Y tomará sobre sí la muerte, para soltar las ligaduras de la muerte que sujetan a su pueblo; y sus enfermedades tomará él sobre sí, para que sus entrañas sean llenas de misericordia, según la carne, a fin de que según la carne sepa cómo socorrer a los de su pueblo, de acuerdo con las enfermedades de ellos (Alma 7:11-12).</p></blockquote>
<p>El Salvador de todo el género humano vino y cumplió la ley.  Él es el gran y postrer sacrificio.  El dolor que Él padeció fue “tan duro de llevar” que no podemos comprenderlo, y Su sufrimiento fue tan grande que Él – Dios, el mayor de todos – tembló a causa del dolor, sangró por cada poro, y padeció tanto en el cuerpo como en el espíritu (Véase Doctrina y Convenios 19:18).</p>
<p>Con Su muerte, la ley de Moisés se cumplió.  Sin embargo, la ley de Moisés no es exactamente lo mismo que la ley de sacrificio.5  Nosotros aún mantenemos la ley de sacrificio.  El Salvador enseñó en relación con el cumplimiento de la ley y lo que debemos sacrificar en la actualidad:</p>
<blockquote><p>Y vosotros ya no me ofreceréis más el derramamiento de sangre; sí, vuestros sacrificios y vuestros holocaustos cesarán, porque no aceptaré ninguno de vuestros sacrificios ni vuestros holocaustos.</p>
<p>Y me ofreceréis como sacrificio un corazón quebrantado y un espíritu contrito.  Y al que venga a mí con un corazón quebrantado y un espíritu contrito, lo bautizaré con fuego y con el Espíritu Santo (3 Nefi 9:19-20)</p></blockquote>
<p>A menudo se cita Malaquías 3:8-10 para motivarnos s pagar nuestros diezmos y ofrendas.  ¿Robará el hombre a Dios?. El registro dice:</p>
<blockquote><p>Pues vosotros me habéis robado.  Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado?  En vuestros diezmos y ofrendas.</p>
<p>Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.</p>
<p>Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde (Malaquías 3:8-10).</p></blockquote>
<p>Debido a que una de las ofrendas que vamos a dar al Señor es “un corazón quebrantado y un espíritu contrito”, se aplica el mismo principio de las bendiciones.  Yo testifico que cuando nosotros ofrezcamos al Señor un corazón quebrantado y un espíritu contrito, Él derramará sobre nosotros una bendición que es tan grande y no habrá espacio suficiente para recibirla.  Nuestras bendiciones llegarán a desbordar, incluso tanto que los que nos rodean también recibirán bendiciones.</p>
<p>Sin embargo, no importa cuán contrito esté nuestro espíritu o cuán quebrantado nuestro corazón, nuestro sacrificio no es nada comparado a lo que ocurrió en el meridiano de tiempo.  De hecho, hay una ofrenda que derrama una bendición tan grande a todo el género humano, que nadie puede incluso comenzar a comprender la grandeza de la misma.  Esta ofrenda es tan grande que tiene el poder de bendecir – y salvar a toda la humanidad – “sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres” (2 Nefi 26:33).</p>
<p>En conclusión, lea otro testimonio de otro profeta en el Libro de <a href="http://soymormon.org/" class="external_link_tool">Mormón</a> – el rey Benjamín:</p>
<blockquote><p>He aquí, sufrirá tentaciones, y dolor en el cuerpo, hambre, sed y fatiga, aún más de lo que el hombre puede sufrir sin morir; pues he aquí, la sangre le brotará de cada poro, tan grande será su angustia por la iniquidad y abominaciones de su pueblo.</p>
<p>Y se llamará Jesucristo, el Hijo de Dios, el Padre del cielo y de la tierra, el Creador de todas las cosas desde el principio; y su madre se llamará María.</p>
<p>He aquí, él viene a los suyos, para que la salvación llegue a los hijos de los hombres, mediante la fe en su nombre; y aun después de todo esto, lo considerarán como hombre, y dirán que está endemoniado, y lo azotarán, y lo crucificarán.</p>
<p>Y al tercer día resucitará de entre los muertos; y he aquí, se presenta para juzgar al mundo; y he aquí, todas estas cosas se hacen para que descienda un justo juicio sobre los hijos de los hombres.</p>
<p>Pues he aquí, y también su sangre  expía los pecados de aquellos que han caído por la transgresión de Adán, que han muerto sin saber la voluntad de Dios concerniente a ellos, o que han pecado por ignorancia (Mosíah 3:7-11) .</p></blockquote>
<p>Por lo tanto, “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los apóstoles y de los profetas concernientes a Jesucristo: que murió, fue sepultado, se levantó al tercer día y ascendió a los cielos; y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices de eso”.6</p>
<p>Notas</p>
<p>1 Bruce R. McConkie, Doctrina Mormona, Salt Lake City: Bookcraft, 1966, pág. 294.<br />
2 Neal A. Maxwell, “Willing to Submit”, Ensign-revista SUD en inglés, mayo de 1985, pág. 70.<br />
3 Himnos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días: Salt Lake City, 1980, pág. 185.<br />
4 M. Russell Ballard, “La Ley de Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 15.<br />
5 Ibíd.<br />
6 José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, Intellectual Reserve: Salt Lake City, 2007, 52.</p>
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		<title>La Ley de Sacrificio: Parte I – Mirando adelante</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:04:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La expiación de Jesucristo es la doctrina central del cristianismo, y todas las demás doctrinas cristianas salen de ella y vienen por causa de ella.1 Estas otras doctrinas no solamente pueden conectarse nuevamente con el Salvador y Su sacrificio expiatorio, sino que si no lo están “no habrá vida, ni sustancia, ni redención de ellas”, [...]]]></description>
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			   </div><p>La expiación de Jesucristo es la doctrina central del cristianismo, y todas las demás doctrinas cristianas salen de ella y vienen por causa de ella.1  Estas otras doctrinas no solamente pueden conectarse nuevamente con el Salvador y Su sacrificio expiatorio, sino que si no lo están “no habrá vida, ni sustancia, ni redención de ellas”, para emplear una frase del Presidente Boyd K. Packer, un apóstol de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.2  Por lo tanto, no sólo es importante, sino también necesario que nos conectemos de nuevo con Jesucristo y Su sacrificio eterno cuando estudiemos cualquier doctrina, enseñanza o apéndice del Evangelio de Jesucristo.</p>
<p>Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén, se les ordenó “que adorasen al Señor su Dios y ofreciesen las primicias de sus rebaños como ofrenda al Señor” (Moisés 5:5).  Sin embargo, M. Russell Ballard, otro apóstol de la Iglesia, ha dicho que algunos se han preguntado, “¿Cómo puede semejante actividad tener algo que ver con el Evangelio de amor?”.3<span id="more-646"></span></p>
<p>Ballard continúa:</p>
<blockquote><p>Podemos comprender mejor la respuesta a [esta] pregunta cuando entendemos los dos propósitos principales de la ley de sacrificio, los cuales se aplicaron a Adán, a Abraham, a<br />
Moisés y a los apóstoles del Nuevo Testamento, y se aplican a nosotros hoy día cuando aceptamos y vivimos la ley de sacrificio.  [Los] dos propósitos principales [de la ley de sacrificio] son probarnos, demostrando así nuestra valía, y ayudarnos a venir a Cristo.4</p></blockquote>
<p>A medida que leemos más sobre la obediencia de Adán y Eva a la ley de sacrificio, nos damos cuenta de la forma en que estos dos propósitos principales nos demuestran o prueban, y nos ayudan “a venir a Cristo”.</p>
<p>“Adán fue obediente a los mandamientos del Señor” (Moisés 5:5).  Ofreció las primicias de su rebaño.  Esto <a href="http://elcristo.org/files/2010/01/Adam-And-Eve-Kneeling-At-An-Altar-219x300.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-647" src="http://elcristo.org/files/2010/01/Adam-And-Eve-Kneeling-At-An-Altar-219x300.jpg" alt="" width="219" height="300" /></a>no fue fácil, especialmente en una época en que uno vivía de su tierra y sus rebaños.  La primicia era una posesión muy valiosa.  Y si eso no es suficiente, Adán y Eva ni siquiera sabían por qué estaban ofreciendo sacrificios.  Además, el registro dice: “Y después de muchos días, un ángel del Señor se apareció a Adán y le dijo: ¿Por qué ofreces sacrificios al Señor?  Y Adán le contestó: No sé, sino que el Señor me lo mandó” (Moisés 5:6).</p>
<p>Adán y Eva pasaron la prueba.</p>
<p>Al igual que a Adán y Eva, también a nosotros se nos pidió hacer sacrificios.  La mayoría de nosotros no tiene ninguna primicia a la cual renunciar (de todos modos aunque la tuviéramos, la ley ha cambiado después de que Jesucristo hizo el sacrificio supremo).  Sin embargo, sufrimos tribulaciones y se nos pone a prueba y, a veces, una persona “debe aprender a caminar unos pasos en la oscuridad y, entonces, se encenderá la luz y se le mostrará el camino”, tal como lo ha escrito Boyd K. Packer.5  Adán y Eva dieron unos pocos pasos en la oscuridad.  No sabían por qué tenían que hacer sacrificios, pero lo hicieron de todos modos.  Sin embargo, fíjese en, tal como el registro continúa, cómo Adán y Eva recibieron un testigo después de la prueba de su fe (véase Éter 12:6) y se les enseñó el segundo de los dos propósitos principales de la ley de sacrificio “ayudar a [los hijos de Dios] a venir a Cristo”.</p>
<p>El registro narra:</p>
<blockquote><p>Entonces el ángel le habló, diciendo: Este [sacrificio] es una semejanza del sacrificio del Unigénito del Padre, el cual es lleno de gracia  y de verdad.  Por consiguiente, harás todo cuanto hicieres en el nombre del Hijo, y te arrepentirás e invocarás a Dios en el nombre del Hijo para siempre jamás (Moisés 5:7-8).</p></blockquote>
<p>Como Bruce R. McConkie, otro apóstol, ha escrito, “Para los pastores, cuyas vidas dependían de sus rebaños, no podía haber una similitud mejor que ésa”.6</p>
<p>La justa posteridad de Adán siguió ofreciendo sacrificios, hasta los hijos de Israel.  Sin embargo,</p>
<blockquote><p>Debido a la naturaleza rebelde de los hijos de Israel en los días de Moisés, se cambió la práctica de la ley, la que se convirtió en una ley estricta que requería la observancia diaria de rituales y ordenanzas.  Durante la época de Moisés, hubo una expansión en el número y en la variedad de las ofrendas de la ley de sacrificio.  Los sacrificios mosaicos consistían en cinco ofrendas principales divididas en dos categorías básicas: obligatorias y voluntarias&#8230;7</p></blockquote>
<p>Además,</p>
<blockquote><p>Una cosa seguía siendo igual en todas esas ofrendas: todo lo relacionado con el sacrificio mosaico estaba centrado en Cristo.  Al igual que Él, el sacerdote actuaba como mediador entre el pueblo y su Dios.  Al igual que Cristo, el sacerdote debía tener el parentesco apropiado para poder oficiar, y el oferente, por medio de la obediencia, debía estar dispuesto a sacrificar lo que le requería la ley.8</p></blockquote>
<p>Por lo tanto, el propósito de la ley de Moisés era persuadir a los hijos de Dios “a mirar adelante hacia el Mesías y a creer en su venida como si ya se hubiese verificado” (Jarom 1:11).  Alma, aproximadamente 74 años antes de Cristo, escribió que después del sacrificio supremo del Salvador la ley de Moisés (no la ley de sacrificio, porque estas dos no son exactamente la misma cosa) sería suprimida.  Él dijo:</p>
<blockquote><p><a href="http://elcristo.org/files/2010/01/Greatest-of-All.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-648" src="http://elcristo.org/files/2010/01/Greatest-of-All-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>“De modo que es menester que haya un gran y postrer sacrificio; y entonces se pondrá, o será preciso que se ponga, fin al derramamiento de sangre; entonces quedará cumplida la ley de Moisés; sí, será totalmente cumplida, sin faltar ni una jota ni una tilde, y nada se habrá perdido.</p></blockquote>
<p>Y he aquí, éste es el significado entero de la ley, pues todo ápice señala a ese gran y postrer sacrificio; y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno.</p>
<p>Y así él trae la salvación a cuantos crean en su nombre; ya que es el propósito de este último sacrificio poner en efecto las entrañas de misericordia, que sobrepujan a la justicia y proveen a los hombres la manera de tener fe para arrepentimiento”(Alma 34:13-15).</p>
<p>Dios nos ama.  Él “no hace nada a menos que sea para el beneficio del mundo” (2 Nefi 26:24).  Él entrega a Sus hijos las leyes y los mandamientos para que se centren en Cristo. Renunciar a lo que queremos a fin de conseguir algo mejor no es fácil.  El sacrificio nunca fue fácil.  Prueba nuestra fe y, como todas las demás doctrinas del Evangelio de Jesucristo, nos conecta nuevamente y nos lleva a estar más cerca del Salvador.</p>
<p>Si bien la ley de Moisés ha sido suprimida, la ley de sacrificio no lo fue.  Aquellos que vivieron antes de Cristo miraban adelante hacia Él, como si Él ya hubiera llegado.  Hoy, miramos hacia atrás con un “corazón quebrantado y un espíritu contrito” (3 Nefi 9:20)</p>
<p>De hecho, como Neal A. Maxwell, un apóstol de la Iglesia, ha dicho: “El verdadero sacrificio personal no ha consistido nunca en poner un animal sobre el altar, sino en la disposición de poner en el altar el animal que está dentro de nosotros y dejar que se consuma”.9</p>
<p>Notas<br />
1 Véase Bruce R. McConkie, Doctrina mormona, 2 ª ed., “Expiación de Cristo”, Bookcraft: 1966, pág. 294; José Smith, Enseñanzas del profeta José Smith.  Seleccionado por Joseph Fielding Smith, Salt Lake City: Deseret Book 1938, pág.121.<br />
2 Boyd K. Packer, en Conference Report, abril de 1977, 80; o Liahona, julio de 1977, págs.55-56.<br />
3 M. Russell Ballard, “La Ley de Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 10<br />
4 Ibíd.<br />
5 Boyd K. Packer, “El Libro de <a href="http://soymormon.org/" class="external_link_tool">Mormón</a>: Otro Testamento de Jesucristo – cosas claras y preciosas”, Liahona, mayo de 2005, págs. 6-9.<br />
6 Bruce R. McConkie, “A New Witness for the Articles of Faith”, Salt Lake City: Deseret Book, 1985, págs. 114-15.<br />
7 M. Russell Ballard, “La Ley del Sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 15<br />
8 Ibíd.<br />
9 Neal A. Maxwell, “Absteneos de toda impiedad”, Liahona, julio de 1995, pág. 78</p>
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		<title>¿Quién o qué es Dios?</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 06:52:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Antes de decir algo más, quiero dejar en claro que la respuesta real a esa pregunta está más allá del alcance de este artículo; es más, está más allá del alcance de la mortalidad y todas las cosas temporales: porque “esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y [...]]]></description>
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			   </div><p>Antes de decir algo más, quiero dejar en claro que la respuesta real a esa pregunta está más allá del alcance de este artículo; es más, está más allá del alcance de la mortalidad y todas las cosas temporales: porque “esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Además, será un largo tiempo después de haber pasado por el velo antes de que se hayas aprendido [todos los principios de exaltación]. No todo es para ser comprendido en este mundo, será una gran trabajo aprender nuestra salvación y exaltación, incluso más allá de la tumba. (José Smith, Historia de la Iglesia, 6:306-7)</p>
<p><a href="http://elcristo.org/files/2010/01/in_his_light-208x300.jpg"><img src="http://elcristo.org/files/2010/01/in_his_light-208x300.jpg" alt="" width="208" height="300" class="alignleft size-full wp-image-635" /></a>Ahora estoy en condiciones de intentar una respuesta básica a la pregunta de arriba.<span id="more-634"></span></p>
<p>Una de las más profundas declaraciones que actuará como el comienzo de nuestra respuesta fue formulada por el profeta José Smith. Él dijo, “Es el primer principio del Evangelio conocer con certeza el carácter de Dios” (Enseñanzas del profeta José Smith, comp. José Fielding Smith. Salt Lake City: Libros Deseret. 1938. 345). Porque “carácter” significa tanto “atributos” y “naturaleza” (Cf. Gordon B. Hinckley. Fe: Esencia de la religión verdadera. Salt Lake City: Libros Deseret. 1989. 20-27.). Con el fin de conocer a Dios y así recibir la vida eterna, debemos aprender de sus atributos divinos y su naturaleza divina. Porque “el conocimiento de cosas divinas y espirituales es absolutamente esencial para la salvación” (Diccionario de la Biblia, “conocimiento”, véase también Romanos 10:14). Se ha escrito mucho en relación a los atributos divinos de Dios, por lo que en este artículo voy a intentar una breve explicación del otro significado de carácter, uno sobre el cual rara vez se habla &#8211; la naturaleza divina de Dios.</p>
<p>Ya dije que es el “primer principio del Evangelio conocer con certeza el carácter de Dios”. Además, “si los hombres y mujeres no comprenden el carácter de Dios, no se comprenden a sí mismos” (Enseñanzas del Profeta José Smith, comp. Joseph Fielding Smith [Salt Lake City: Libros Deseret Co., 1938], p. 343). Esto se debe a que “todos los seres humanos –hombres y mujeres – son creados a imagen de Dios”- todos son un hijo o hija espiritual amados de padres celestiales y como tal, todos tienen una naturaleza divina y destino divino” (La familia: Una proclamación para el mundo. Salt Lake City: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. 1995).</p>
<p>La razón por la que el hombre y la mujer son creados a imagen de Dios (Génesis 1:27) es porque “el Padre tiene un cuerpo de carne y hueso tangible como el del hombre, el Hijo también, pero el Espíritu Santo no tiene un cuerpo de carne y hueso, sino que es un personaje de Espíritu” (Doctrina y Convenios 130:22). Esta es la naturaleza corpórea básica de Dios Padre y su hijo Jesucristo. Dios Padre, su hijo Jesucristo el premortal Jehová y el Espíritu Santo son tres personajes separados y distintos. (Cf. Jeffery Holland. El único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Él ha enviado. Salt Lake City: Libros Deseret. 2008. 208-214).</p>
<p>Para algunos puede ser extraño decir que Dios tiene un cuerpo tan tangible (o “posible de tocar y sentir”) como el del hombre. Jeffery R. Holland elocuentemente dijo:</p>
<blockquote><p>“Si la idea de un Dios encarnado es repugnante, ¿por qué lo son las doctrinas centrales y las características más singularmente distintivas de todo el cristianismo la Encarnación, la Expiación, y la Resurrección física del Señor Jesucristo? Si tener un cuerpo no sólo no es necesario, sino que no deseable por la Deidad, ¿por qué el Redentor de la humanidad redime Su cuerpo, redimiéndolo del asidero de la muerte y la tumba, garantizando que nunca más será separado de Su espíritu en el tiempo o la eternidad? Cualquiera que descarte el concepto de un Dios encarnado descarta tanto al Cristo mortal como al resucitado. Nadie que diga ser un verdadero cristiano querrá hacerlo” (Ibíd.).</p></blockquote>
<p>Es fácil llegar a la conclusión de que Jesucristo, el Hijo del Padre Eterno, tiene “un cuerpo de carne y hueso tan tangible como el del hombre” como Él mismo lo dijo (Cf. Lucas 24:39). Jesucristo resucitó y resucitar significa “la unión de un cuerpo espiritual con un cuerpo de carne y hueso, no ser dividido nunca más” (Diccionario de la Biblia, “Resurrección”) hubo muchos que tocaron las palmas de Sus manos, palparon las marcas de los clavos en sus pies e introdujeron sus manos en su costado (Cf. Juan 20:27, 3 Nefi 11:14-15).</p>
<p>También es fácil llegar a la conclusión que el Espíritu Santo “no tiene un cuerpo de carne y huesos, sino es un personaje de Espíritu. De no ser así, el Espíritu Santo no podría morar en nosotros” (Doctrina y Convenios 130:22) Por lo tanto su nombre es el Espíritu Santo.</p>
<p>Sin embargo, decir que Dios Padre tiene “un cuerpo de carne y hueso” es una seria afirmación, especialmente al considerar algunas declaraciones contradictorias encontradas en el Nuevo Testamento. Una de las más perplejas de estas declaraciones es dada por el mismo Salvador: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” (Juan 4:24)</p>
<p>A menudo este pasaje se toma fuera de contexto. En Juan capítulo cuatro, el Salvador estaba enseñando a la mujer de Samaria cómo servir. Él no le estaba dando un discurso sobre la naturaleza corpórea de su Padre o la falta de esta. Pero fuera de contexto o no, solo porque Dios es un Espíritu no significa que sólo sea un espíritu y nada más. Es más, el hombre es espíritu (Doctrina y Convenios 93:33) y Dios es por lo tanto un Espíritu en el mismo sentido que nosotros somos espíritus, un cuerpo espiritual cubierto con un cuerpo físico (Cf. Ether 3:9). Por último, la traducción común de este pasaje (Juan 4.24) es un error. Una versión más completa de éste fue dada al profeta José Smith en revelación y confirma que el Salvador estaba enseñando cómo servir. “Porque a los tales Dios ha prometido su Espíritu. Y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4.26 TJS).</p>
<p>El cuerpo de Dios es, por supuesto, diferente al nuestro. Es inmortal, perfecto, glorificado y resucitado. Y debido a que Jesús el Cristo resucitó y rompió los lazos de la muerte, todos los que han vivido y vivirán en la tierra también resucitarán y recibirán sus cuerpos después que mueran, cuerpos que son inmortales, perfectos y glorificados. Los más fieles recibirán cuerpos celestiales. (Cf. 1 Corintios 15:22, 40-42)</p>
<p>Por lo tanto, “si los hombres no comprenden el carácter de Dios, no se comprenden a sí mismos”</p>
<p>José Smith dijo que “los principios fundamentales de nuestra religión son los testimonios de los Apóstoles y <a href="http://elcristo.org/files/2010/01/joseph-229x300.jpg"><img src="http://elcristo.org/files/2010/01/joseph-229x300.jpg" alt="" width="229" height="300" class="alignright size-full wp-image-636" /></a>Profetas con respecto a Jesucristo, que murió, fue enterrado y se levantó el tercer día y ascendió a los cielos, y otras cosas que pertenecen a nuestra religión son sólo apéndices de ello”. Jesús el Cristo es central para todo. El es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Es  “por él, por medio de él y de él los mundos son y fueron creados, y sus habitantes son engendrados hijos e hijas para Dios” (Doctrina y Convenios 76:24). Fue resucitado de la muerte y Él y su Padre no solo se aparecieron en sueños a  Esteban durante su martirio (Hechos 7:56) sino que también se aparecieron ante el joven José Smith a principios de la primavera de 1820. De Ellos, el profeta declara que vio dos Personajes, cuyo brillo y gloria desafían toda descripción… Uno de ellos me hablo, llamándome por mi nombre y dijo, señalando al otro: “Éste es mi amado Hijo. ¡Escúchalo! (Historia de José Smith 1:17)</p>
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