Archive for the ‘Expiación de Jesucristo’ Categoría

El doble efecto de la expiación

11 septiembre 2008

A través de la expiación realizada por Jesucristo, un servicio redentor, prestado indirectamente en nombre de la humanidad, todos los cuales han sido separados de Dios por los efectos del pecado tanto heredado como el individual, el camino está abierto para una reconciliación donde el hombre puede estar de nuevo en comunión con Dios, y deberá ser capaz de vivir de nuevo y para siempre en la presencia de su Padre Eterno. Este pensamiento fundamental está admirablemente implícito en la palabra en inglés, “atonement” (expiación), que, como atestiguan sus sílabas, (at-one-ment =hecho para unificar), “que denota reconciliación, o la puesta en acuerdo de aquellos que han sido separados.” (Se halla en el New Standard Dictionary bajo “propitiation”-en inglés) El efecto de la expiación puede ser convenientemente considerado como doble: (más…)

La necesidad de la expiación de Jesucristo

9 julio 2008
Camina conmigo por Greg Olsen

Camina conmigo por Greg Olsen

La muerte ha llegado a ser el patrimonio universal, ésta puede reclamar a su víctima en la infancia o en la juventud, en la flor de la vida, o puede aplazarse hasta el anochecer de nuestros días, puede suceder como resultado de un accidente o enfermedad, por violencia, o como decimos, por causas naturales, pero debe llegar, como bien sabe Satanás, y en este conocimiento yace su presente, aunque temporal triunfo. Pero los propósitos de Dios, siempre han sido y siempre serán infinitamente superiores a los designios más profundos de los hombres o demonios, y las satánicas maquinaciones para hacer de la muerte algo inevitable, perpetuo y supremo se presentaron incluso antes de que se creara al primer hombre. La expiación de Jesucristo fue ordenada para superar la muerte y proporcionar un medio de rescate del poder de Satanás.

Como el incidente de castigo a la caída llegó a la raza humana a través de un acto individual, sería manifiestamente injusto, y por tanto, imposible como parte del propósito divino, hacer que todos los hombres sufran las consecuencias sin posibilidad de liberación. Además, ya que por la transgresión de un solo hombre el pecado entró al mundo y la muerte se aplica a todos, por lo tanto es consecuente con razón que la expiación necesariamente deba ser causada por una persona.* “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. … Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.” (Romanos 5:12,18) Así enseña el apóstol Pablo, y, además: “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (1 Corintios 15:21-22). (más…)

¿Por qué Cristo sufrió en Getsemaní?

9 julio 2008
Getsemaní

Jesús en el Jardín de Getsemaní

De todas las preguntas que reflexionamos en relación con Getsemaní, por qué el Salvador sufrió allí es tal vez la que más ha desconcertado a estudiosos y santos. Los escritores de los Evangelios nos dicen lo que sucedió en aquel sitio crucial, pero no enfocan de manera clara la pregunta del por qué. En un esfuerzo por responder a la pregunta, algunos sugieren que Cristo sufrió porque Él reconoció la ingratitud de los hombres que no aceptarían la Expiación que haría por ellos en la cruz, o porque Él nos amaba e incluso sabía lo que cometeríamos o enfrentaríamos en el futuro, como pecados, traiciones, negaciones y persecuciones. Otros proponen que tal vez Cristo sufrió porque se dio cuenta de que tenía que ceder Su naturaleza divina y llegar a ser obediente hasta la muerte, convirtiéndose así en el “siervo sufriente” u obligado a renunciar a todo lo bueno que podría llenar Su vida. Algunos recomiendan que entendamos el sufrimiento de Cristo en un contexto escatológico y que veamos lo que Cristo padeció y oró para así evitarnos el sufrimiento y la lucha que precederían a la próxima llegada del reino. Por último, otros sugieren que Su sufrimiento simplemente tuvo origen en Su deseo de encontrar otra manera de ser el Mesías en lugar de la manera planeada por el Padre. Comúnmente, [algunos] concluyen que el dolor y el sufrimiento de Cristo vinieron por miedo a lo que Él sabía venía por delante, incluso Su inminente muerte en la cruz, el sufrimiento y la humillación que Él padecería antes de la misma. . . (más…)

Nuestras apremiantes necesidades

9 julio 2008

En medio de nuestra difícil situación de mortales tenemos necesidades, incluso necesidades apremiantes. La primera es por un mentor, un ejemplo, alguien que haya estado no sólo en un camino similar, sino en uno mucho peor. Una persona que pueda mostrarnos lo que tenemos en nosotros para hacer y llegar a ser. Una persona que sea capaz de decirnos sin hipocresía: “¿Qué clase de hombres habéis de ser? En verdad os digo, aun como yo soy”. (3 Nefi 27:27)

En segundo lugar, necesitamos una persona que conozca las alturas y profundidades de nuestras flaquezas, nuestras tonterías, nuestros fracasos, sin importar cuán extremos sean. Él no deberá ser ajeno a nuestras imperfecciones evidentes, inmadurez y rebeliones. Necesitamos a alguien que conozca de primera mano todas estas debilidades terrenales. Y como un médico de la mente y el cuerpo, deberá conocer los antídotos para los venenos que hemos heredado y en los que nos hemos imbuido.

En tercer lugar, necesitamos a una persona que actúe en nuestro nombre, no por compulsión ni a regañadientes, sino por verdadero interés, enraizado en el amor – un constante y firme amor. De lo contrario, ¿cómo podemos confiar en él? ¿Cómo podemos estar seguros de que en algún momento no nos va a abandonará, no irá por su propio camino, no nos decepcionará?

En cuarto lugar, cuando estemos en conflicto con la ley y estemos luchando con las consecuencias de ello, incluyendo la culpa y el tormento, necesitamos, de hecho anhelamos, un juez justo y sabio. Pero también queremos que sea misericordioso: alguien que tenga el derecho, la autoridad, la capacidad de salvarnos de las amenazas de esclavitud y de lo complicado de nuestros malos actos. Él debe estar dispuesto, sea cual sea la sentencia de los demás, a utilizar sus propios recursos para absolvernos de pagar una pena severa, de hecho, a intervenir en nuestro nombre, incluso si eso significa que él mismo tenga que pagar la pena. Lo más notable de todo, es que él debe estar dispuesto a hacer lo mismo por aquellos a quienes hemos herido, maltratado, engañado.

¿Hay alguna persona en el universo que reúna las condiciones para dichos múltiples papeles? Sólo una.

Truman G. Madsen, Our Desperate Needs (Nuestras apremiantes necesidades), The Gift of the Atonement (El Don de la Expiación), Deseret Book, 2004, p 10-11.

Una mesa sacramental vacía

9 julio 2008

Un domingo por la mañana nuestro hijo adolescente se levantó con otros dos presbíteros para administrar el sacramento, como lo habían hecho antes en muchas ocasiones. Retiraron el mantel blanco, pero para su consternación no había pan. Uno de ellos se dirigió a la sala de preparación con la esperanza de encontrar algunos panes. No había ninguno. Por último, nuestro preocupado hijo se dirigió al obispo y compartió su preocupación con él. El sabio obispo entonces se puso de pie, explicó la situación a la congregación y preguntó: “¿Cómo sería si la mesa sacramental estuviera vacía porque no hubo Expiación?”. A menudo he pensado en eso – ¿Cómo sería si no hubiera pan porque no hubo crucifixión, si no hubiera agua porque no hubo derramamiento de sangre? Si no hubiese ocurrido la Expiación, ¿cuáles serían las consecuencias para nosotros? Por supuesto, la pregunta ahora es discutible, pero sí pone en perspectiva nuestra total dependencia en el Señor. El preguntar y responder a esta pregunta sólo aumenta nuestra conciencia y agradecimiento por el Salvador. Lo que podría haber sido, incluso para los justos, si no hubiese ocurrido un sacrificio expiatorio, conmueve lo más profundo de la emoción humana. (más…)

Pagar la deuda

9 julio 2008

Después de la caída de Adán…no existía ningún medio por el cual el hombre pudiese salir del sepulcro excepto mediante la muerte del Divino. Se había transgredido una ley grande y eterna y, en efecto, se requería la muerte de un Dios para redimir la ley quebrantada y dar paso a la salvación del hombre y la salvación del mundo….

Me gusta mirar esto desde un punto de vista práctico o de una manera en la que podamos comprender claramente… Si usted hubiese perdido la casa donde nació, el antiguo hogar de la familia y muy apreciado por usted, debido a que se encontró en un momento insensato y en excesiva confianza hipotecó su casa, con el pensamiento de que fácilmente podría recuperarla ¿No se sentiría muy angustiado y triste cuando finalmente se diera cuenta de que no puede recuperarla, que la hipoteca tiene que ser ejecutada y que perderá su casa? (más…)

El medio de escape

9 julio 2008

Un hombre que caminaba por la carretera cae en pozo tan profundo y oscuro que no podía subir a la superficie y recuperar su libertad. ¿Cómo puede salvarse de su propio disparate? No puede salvarse mediante el gran esfuerzo de su parte ya que no existe ningún medio de escape en el pozo. Él pide ayuda y un alma bondadosa, escuchando su llanto de socorro, se apresura a ayudarlo y bajando una escalera, le da el medio por el cual puede subir nuevamente a la superficie de la tierra.

Esta fue precisamente la condición que Adán puso para él y su posteridad cuando comió del fruto prohibido. Estando todos juntos en el hoyo, nadie podía salir a la superficie y liberar a los demás. El hoyo fue un exilio de la presencia del Señor y la muerte temporal, la disolución del cuerpo. Y estando todos sujetos a la muerte, nadie podía proporcionar el medio de escape.

Por consiguiente, en su misericordia infinita, el Padre escuchó los llantos de sus hijos y envió a Su Hijo Unigénito, que no estaba sujeto a la muerte o al pecado, para proporcionar el medio de escape. Esto lo hizo mediante Su expiación infinita y el evangelio eterno…El Salvador dijo: “Pongo mi vida por las ovejas… Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre” (Juan 10:115, 17-18)

Joseph Fielding Smith, The Means of Escape (El Medio de Escape), The Gift of the Atonement (El Don de la Expiación), Deseret Book, 2002, pág.3.

¿Por qué Dios abandonó a Jesús en la cruz?

9 julio 2008

Mateo y Marcos, los únicos Evangelios que registran este incidente en detalle, señalan que Jesús se sintió abandonado por Dios sin explicar el por qué (véase Mateo 26: 46; Marcos 15:34).

Posteriormente, los comentaristas empezaron a explorar lo imponderable; sugiriendo una variedad de explicaciones del por qué Jesús, inocente y libre de culpa, experimentó la separación absoluta del Padre en este horrible momento.

Algunos estudiosos y teólogos sugieren que el Padre no podía soportar ser testigo de la muerte de su amado Hijo; y por lo tanto, se apartó en el momento del sufrimiento final de Jesús. Otros plantean que el Padre tenía que irse, una orden divina, para que Jesús pueda cumplir la expiación completamente solo. Finalmente, algunos postulan que Jesús estaba absolutamente abandonado por Dios al igual que todos los pecadores pues Jesús sufrió y murió en nuestro lugar (Véase Gálatas 3:13; 1 Pedro 2:24).

La pregunta del por qué el Padre abandonó a Jesús, cuando padecía una muerte terrible en la cruz, es digna de una reflexión profunda. El caso claramente, independientemente de lo que aún no podemos responder, es que el Padre es perfecto en cada atributo -y no permitiría un momento de abandono si no hubiera sido por trabajar en su propósito invariable: el bien eterno de Su hijo y de todos sus hijos, incluso cada uno de nosotros.

Encontrando al Mesías hoy

9 julio 2008

Ahora… ¿Qué encuentran los hombres y las mujeres cuando descubren al verdadero Mesías? El hecho de encontrar al Mesías es el mayor de todos los descubrimientos. Si nosotros discutiéramos la característica más importante de Jesús, el Mesías, ¿cuál sería? Si fuéramos a casa hoy y le dijéramos a nuestra familia, “¡Hemos encontrado al Mesías!”, ¿qué diríamos sobre Él? ¿Cuál es la característica más importante sobre Él que podríamos decir a otra persona? ¿Sería Su estatura o Su peso, el color de Su cabello, el estilo de Su ropa, el tono de Su voz? Todo sobre Jesús es importante, valdría la pena saber cada detalle o concepto verdadero, pero ¿cuál sería la única característica más importante que tendríamos que averiguar sobre Él? Yo podría responder eso con mi propia opinión, pero señalemos lo que las escrituras dicen sobre Él.

Pienso que se puede resumir en Juan 3:16, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. A pesar de que éste es el concepto central, se necesita una cantidad considerable de estudios para saber qué significa este único versículo. Le diré lo que he descubierto sobre el Mesías, que aprendí de las escrituras y de los susurros del Espíritu Santo. El mensaje más importante sobre Jesucristo es que Él conquistó la muerte -tanto la muerte espiritual como la física. Él es literalmente la luz y la vida del mundo (Doctrina y Convenios 10:70). (más…)

El poder redentor de la Expiación

4 junio 2008

La Caída de Adán trajo al mundo tanto muerte física, que es la separación del espíritu del cuerpo (Santiago 2:26), como muerte espiritual, que es la separación de Dios o alienación de las cosas pertenecientes a Dios (Alma 12:32). La Expiación de Jesucristo nos redime, o nos rescata, de los efectos de la Caída. Bruce R. McConkie enseñó que hay dos clases de “redención”: condicional e incondicional. (Doctrina Mormona, 2ed, Bookcraft, 1966, 623)

La redención incondicional proporciona dos dones gratuitos a la humanidad. El primer don incondicional es que todos aquellos que alguna vez tienen o tendrán vida en la mortalidad serán redimidos de la muerte física mediante la Resurrección, porque Jesús “gustó de la muerte por todos” (Hebreos 2:9). Juan registró el propio testimonio del Salvador que “vendrá la hora cuando, los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de justos; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de injustos”. (Versión inspirada, Juan 5:29) (más…)