La necesidad de la expiación de Jesucristo
9 julio 2008La muerte ha llegado a ser el patrimonio universal, ésta puede reclamar a su víctima en la infancia o en la juventud, en la flor de la vida, o puede aplazarse hasta el anochecer de nuestros días, puede suceder como resultado de un accidente o enfermedad, por violencia, o como decimos, por causas naturales, pero debe llegar, como bien sabe Satanás, y en este conocimiento yace su presente, aunque temporal triunfo. Pero los propósitos de Dios, siempre han sido y siempre serán infinitamente superiores a los designios más profundos de los hombres o demonios, y las satánicas maquinaciones para hacer de la muerte algo inevitable, perpetuo y supremo se presentaron incluso antes de que se creara al primer hombre. La expiación de Jesucristo fue ordenada para superar la muerte y proporcionar un medio de rescate del poder de Satanás.
Como el incidente de castigo a la caída llegó a la raza humana a través de un acto individual, sería manifiestamente injusto, y por tanto, imposible como parte del propósito divino, hacer que todos los hombres sufran las consecuencias sin posibilidad de liberación. Además, ya que por la transgresión de un solo hombre el pecado entró al mundo y la muerte se aplica a todos, por lo tanto es consecuente con razón que la expiación necesariamente deba ser causada por una persona.* “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. … Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.” (Romanos 5:12,18) Así enseña el apóstol Pablo, y, además: “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (1 Corintios 15:21-22). (más…)




