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¿Qué es la plenitud del Evangelio?

Domingo, Febrero 28th, 2010

Los mormones (un apodo para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) a menudo usan el término “plenitud del evangelio”. Los mormones se refieren a los tiempos modernos como la dispensación de la plenitud de los tiempos, refiriéndose al hecho de que el evangelio de Jesucristo ha sido restaurado en su plenitud.

Adán y Eva enseñando a sus hijos - Del Parson

Las creencias mormonas enseñan que a Adán y Eva, las primeras personas que vivieron sobre la tierra, se les dio la plenitud del evangelio. Ellos lo compartieron con sus hijos. Sin embargo, a las personas a menudo les es difícil vivir la plenitud del evangelio, y por tanto, periódicamente la plenitud del evangelio fue reemplazado con leyes preparatorias, tales como la Ley de Moisés, para ayudar a las personas a progresar a tal punto que ellas pudieran vivir la plenitud del evangelio. Además, las verdades estaban algunas veces perdidas. Siempre han existido aquellos que desean que Dios cambie la verdad por algo más placentero para ellos, y periódicamente, aquellas falsas creencias se han esparcido entre las personas. Durante estos tiempos, Dios a menudo retira los profetas, lo cual también quita el acceso a la palabra de Dios. Esto se conoció como apostasía, ya que las personas habían escogido apostatar al ignorar o cambiar la palabra de Dios. Sin embargo, Dios nunca permite que la apostasía dure para siempre. Cada vez, Él finalmente devuelve los profetas a la tierra, como lo podemos ver a medida que estudiemos la Biblia.

Su evangelio se estableció primero en la tierra empezando con Adán y se ha enseñado en cada dispensación a través de profetas como Enoc, Noé, Abraham, Moisés y otros.

Cada uno de estos profetas predijo la venida de Jesucristo para expiar por los pecados del mundo. Esas profecías se han cumplido. El Salvador estableció Su Iglesia. Él llamó a Sus Apóstoles y estableció Su sacerdocio. Lo que es más importante, Él depuso Su vida y la volvió a tomar para que todos resucitáramos otra vez, llevando a cabo así el sacrificio expiatorio. Pero ese no fue el final.

Después de la Resurrección del Salvador, Él comisionó a Sus Apóstoles para que dirigieran la Iglesia y administraran las ordenanzas del Evangelio. Fieles a este encargo, ellos fueron perseguidos, y algunos fueron finalmente martirizados. Como resultado, la autoridad del sacerdocio del Señor ya no estaba en la tierra, y el mundo cayó en la oscuridad espiritual. En los siglos que siguieron, los hijos de Dios tenían la Luz de Cristo, podían orar, y podían sentir la influencia del Espíritu Santo. Pero la plenitud del Evangelio se había perdido. No había nadie en la tierra con el poder y autoridad para dirigir la Iglesia o realizar ordenanzas sagradas, como el bautismo, el conferir el don del Espíritu Santo, y las ordenanzas salvadoras del templo. A casi todo el mundo se le negó el acceso a las Escrituras, y la mayoría de las personas eran analfabetas (Robert D. Hales, “Preparativos para la Restauración y la Segunda Venida:” Mi mano estará sobre ti ‘ “, Liahona, nov 2005, 88-92)

Los mormones llaman a esto la Gran Apostasía. Fue muy larga y muy minuciosa. Podemos ver el impacto de este tiempo a medida que miramos a nuestro alrededor en la tierra. Aun cuando los apóstoles estaban en la tierra, la apostasía estaba empezando, y los apóstoles lamentaban la pérdida de personas e incluso naciones enteras debido a la apostasía. Hoy, al observar el paisaje de nuestro país, vemos cientos de iglesias, todas enseñando cosas diferentes y la mayoría dicen tener la verdad. Esto sucedió porque la verdad se perdió y la gente tenía que tratar de decidir por sí mismos lo que era cierto y lo que no lo era. A menudo, estas decisiones se tradujeron en la formación de nuevas iglesias cristianas con nuevas creencias que no se encuentran en la Biblia o en la iglesia, tal como existía cuando Cristo estuvo en la tierra e incluso se oponen directamente a esas enseñanzas. Dado que Dios no es un Dios de confusión, y dado que la verdad es importante para Él, como podemos ver por las muchas referencias a ella en la Biblia, sabemos que es importante para Dios lo que creemos y nuestra forma de actuar sobre la base de la verdad que Jesucristo enseñó mientras estuvo sobre la tierra.

Sin embargo, Dios empezó a preparar a Su pueblo para la restauración de la profecía y la plenitud del evangelio. La alfabetización aumentó y la imprenta hizo posible que la gente leyera la Biblia por sí misma. Empezaron reformas que desafiaron las tradiciones de algunas religiones de larga data.

En la década de 1700, se formó una nación que garantizaba la libertad de religión. Esto hizo posible que se produjera una restauración. Por último, en la década de 1800, el mundo estaba listo para que se produjera la restauración. José Smith, un adolescente en el estado de Nueva York, vivió en un momento de gran emoción sobre la religión. La gente estaba ansiosa de alinearse con una iglesia y se les dieron muchas oportunidades de elegir una que se adaptaba a sus creencias. José, su madre y sus hermanos asistieron a muchas de estos avivamientos e iglesias, pero esta exploración sólo confundió a José. No podía encontrar la manera de decir cuál de las iglesias era verdadera.

Él se volvió a la Biblia en busca de ayuda. Mientras estudiaba, encontró Santiago 1:5-6: “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dad. Pero pida con fe, no dudando nada”. Este versículo, considerado por muchos estudiosos como la obra del medio hermano de Jesucristo, fue, y José se dio cuenta, la clave para resolver su dilema. Entró en el bosque cerca de su casa y oró con fe. Dios y Jesús se le aparecieron y le dieron instrucciones de no afiliarse a ninguna de las iglesias que estaban sobre la tierra, ya que ninguna era totalmente correcta. Más tarde, cuando había crecido y madurado, un ángel llamado Moroni llegó a empezar a instruirlo en preparación para la restauración. José, eventualmente, tradujo un conjunto de registros antiguos que llamamos el Libro de Mormón, el que es un compañero de la Biblia y da fe de su veracidad. Cuando esta traducción se completó, la restauración del evangelio del Salvador podría comenzar.

Hoy en día, vivimos en un momento en que de nuevo se cuenta con la bendición de profetas que comparten con nosotros la palabra de Dios. Si bien algunos piensan que Dios les ha dado la espalda a Sus hijos para siempre, los mormones saben que al igual que los profetas fueron necesarios para preparar al pueblo de Dios para la primera venida de Cristo, los profetas son también necesarios para prepararnos para la segunda venida. Tal vez la necesidad es aún mayor, ya que este retorno se dará a conocer a todo el mundo.

Nuestro mensaje es único. Declaramos al mundo que la plenitud del Evangelio de Jesucristo ha sido restaurada a la tierra. Declaramos con audacia que las llaves del sacerdocio han sido restauradas para el hombre, con el poder para sellar en la tierra y en los cielos. Las ordenanzas salvadoras pronunciado por el Señor como requisitos para entrar en la vida eterna con Él ahora se puede realizar con carácter vinculante por los que dignamente ejercer el poder de su sacerdocio santo. Declaramos al mundo que este es el día mencionado por los profetas bíblicos como los últimos días. Es el tiempo final, antes de la venida de Jesucristo para gobernar y reinar sobre la tierra.

Invitamos a todos a escuchar el mensaje del Evangelio restaurado de Jesucristo de entre nosotros. Entonces usted puede comparar el glorioso mensaje con lo que puede escuchar de los demás, y usted puede determinar cuál procede de Dios y cuál procede del hombre (L. Tom Perry, “El mensaje de la Restauración”, Liahona, mayo de 2007, 85-88).

La plenitud del Evangelio, entonces, significa que los profetas de Dios están en la tierra, lo que nos permite diferenciar la verdad de las enseñanzas de los hombres, y nos ayuda a prepararnos para el regreso triunfal del Salvador, y para nuestro propio retorno a la presencia de Dios. Podemos saber por nosotros mismos si esto es verdad, porque Dios nos ha prometido que podemos orar para saber, y no simplemente confiar en la palabra del hombre. Así como el hermano de Jesús dijo, si nos falta sabiduría, Dios promete dárnosla si pedimos con fe, con un sincero deseo de conocer la verdad.

Los mormones enseñan que tienen la plenitud del evangelio en su propia fe. Sin embargo, James E. Faust, un apóstol anterior del Señor, enseña lo que esto significa en relación con otras religiones:

Creemos que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es una restauración de la Iglesia original establecida por Jesucristo, que fue construida “sobre el fundamento de apóstoles y profetas, siendo Jesucristo mismo la piedra angular”. Esta no es una separación de cualquier otra iglesia.

Creemos que la plenitud del Evangelio de Cristo ha sido restaurada, pero esto no es razón para que nadie se sienta superior en modo alguno hacia los demás hijos de Dios. Más bien, requiere una obligación mayor de invocar la esencia del evangelio de Cristo en nuestra vida −amar, servir y bendecir a otros. De hecho, como la Primera Presidencia declaró en 1978, creemos que “los grandes líderes religiosos del mundo, tales como Mahoma, Confucio, y los Reformadores, así como los filósofos como Sócrates, Platón, y otros, recibieron una porción de la luz de Dios. Dios les dio verdades morales para iluminar naciones enteras y lograr un mayor nivel de comprensión para las personas”. Por lo tanto, tenemos respeto por las creencias religiosas sinceras de los demás y apreciamos que los demás extiendan la misma cortesía y respeto por los principios que apreciamos. (James E. Faust, “La restauración de todas las cosas”, Liahona, mayo de 2006, 61-62, 67-68. “)

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¿Por qué Jesucristo es llamado la Luz del Mundo?

Domingo, Febrero 28th, 2010

Jesús fue al templo durante la fiesta de los Tabernáculos. El templo estaba iluminado por cuatro candelabros muy grandes y su luz se podía ver desde una gran distancia. Aquí, Él rescató a la mujer de ser apedreada por adulterio y luego proclamó a aquellos que observaban el acontecimiento: “Yo soy la luz del mundo: aquel que me sigue no andará en oscuridad, sino que tendrá la luz de vida”.

La oscuridad, en un sentido spiritual, se refiere frecuentemente al pecado o a la confusión acerca de la verdad. Así como en la vida la oscuridad puede esconder maldad o distorsionar lo que es real, en el mundo espiritual, puede distorsionar la verdad o dificultar la visión o la comprensión de la verdad. Sin embargo, Dios creó tanto al día como a la noche, y Él no espera que nosotros vivamos en la oscuridad. Él desea que vivamos nuestras vidas en la luz, y esa luz viene del Salvador.

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¿Cuáles son las creencias mormonas acerca del Cielo?

Jueves, Enero 14th, 2010

Jesús enseñó: “En casa de mi Padre muchas moradas hay: si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Juan 14:2).

El Cielo, en el sentido más correcto, es el lugar donde Jesús y Dios viven, y es a donde también podemos ir si somos dignos de entrar en Su presencia. Sin embargo, los mormones no creen que sólo existan dos lugares a los cuales una persona puede ser enviada después de la muerte. La gente vive su vida con diferentes grados de compromiso con Dios y por lo tanto hay varias casas, o mansiones, dependiendo de las elecciones que cada persona haga en la vida. (más…)

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¿Qué enseñó Jesús acerca de la gracia?

Jueves, Enero 14th, 2010

Jesucristo en realidad no usó la palabra gracia en Su ministerio terrenal. Sólo dos versículos hacen referencia a esta palabra en los cuatro evangelios, y estas fueron pronunciadas por otras personas. Lucas nos dice que la gracia de Dios estaba en Jesús durante su niñez. Juan enseñó: “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17). Por lo tanto, nuestra comprensión de la palabra gracia proviene de otras personas.

Veamos algunos usos de la palabra gracia en la Biblia. Aunque fueron pronunciadas después de la muerte del Salvador, estas palabras fueron dichas por Sus apóstoles.
La primera referencia del Nuevo Testamento que da información real acerca de la gracia se encuentra en Hechos, capítulo 15. Pablo estaba escuchando a los miembros de la iglesia debatir sobre la circuncisión de los gentiles. En el pasado, el Evangelio no había sido enseñado a los gentiles, y por lo tanto esta era una cuestión relativamente reciente. Pablo, quien decidió que había escuchado lo suficiente o tal vez estaba cansado del debate, se puso de pie y les recordó que habían sido instruidos para enseñar a los gentiles y que la cuestión de la circuncisión ya había sido tratada. La circuncisión como una práctica necesaria terminó con la expiación de Jesucristo. Fue a través de la expiación que nos hemos salvamos, no por el acto de la circuncisión, que había sido destinada a recordar la alianza de Dios con Abraham. Por lo tanto, aprendemos que la gracia llega a través de Jesucristo, y que sólo a través de Él podemos ser salvados. (más…)

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Jesucristo y la Resurrección

Jueves, Enero 14th, 2010

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados mormones, enseña que después de la muerte del Salvador y de Sus apóstoles, la autoridad del sacerdocio para administrar la Iglesia de Dios fue retirada de la tierra.

La gente no estaba de acuerdo con el significado de las escrituras y con las enseñanzas de Jesús. Como resultado de lo anterior, comenzaron a aparecer en toda la tierra miles de iglesias cristianas que enseñaban doctrinas opuestas. Aunque se continuó enseñando el cristianismo y se difundió su doctrina básica, aquella de la divinidad del Salvador, cada iglesia tenía su propia versión de cristianismo. Muchas de las doctrinas eran fundamentales para la salvación, y así, al acercarse los últimos días antes de la segunda venida de Cristo, era importante que la verdad sea totalmente restaurada. (más…)

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La Ley de Sacrificio: Parte III – En memoria

Jueves, Enero 14th, 2010

La noche anterior a la crucifixión del Cordero de Dios por los pecados del mundo y horas antes de que Él sea entregado, el Señor Jesús estaba sentado con sus apóstoles en un “gran aposento alto” (Marcos 14:15). Fue aquí que él instituyó por primera vez el sacramento: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo” (Mateo 26:26). Luego Él dijo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí” (1 Corintios 11:24). Entonces, “Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí” (1 Corintios 11: 25). Así, el propósito del sacramento de la Cena del Señor es para mirar atrás y recordar a Jesús el Cristo y lo que Él ha hecho por cada uno de nosotros. Todo señala “a ese gran y postrer sacrificio; y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno” (Alma 34:14). Los sacrificios de sangre miran hacia adelante; el sacramento de la Cena del Señor mira hacia atrás, y el acto central – la expiación de Jesucristo – está justo en el centro – en el meridiano del tiempo. (más…)

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La Ley de Sacrificio: Parte II – Un gran y postrer sacrificio

Jueves, Enero 14th, 2010

El sacrificio expiatorio de Jesucristo “abarca, sostiene, apoya y da vida y fuerza a todas las otras doctrinas del evangelio. Es la base sobre la cual descansa toda la verdad, y todas las cosas crecen de ella y vienen por causa de ella”.1 “La maravillosa y gloriosa Expiación fue el acto central en toda la historia de la humanidad”.2 Debido a estas declaraciones, todas las cosas también señalan a Cristo y Su expiación. Aquellos que vivieron antes de Cristo esperaron Su llegada y Su sacrificio infinito y eterno. Los que viven después de Cristo miran en el pasado el más grande de todos los acontecimientos y “recuerdan lo que se ha hecho”.3

Hubo muchas diferentes maneras en que los sacrificios de sangre realizados antes de Cristo constituían tipos y sombras del grande y postrer sacrificio. Tenga en cuenta algunos de los detalles:

En primer lugar, al igual que Cristo, el animal era escogido y ungido mediante la imposición de manos. (Tanto el título hebreo Mesías como el griego Cristo significan “el
Ungido”). Segundo, se debía derramar la sangre del animal. Tercero, tenía que ser un animal sin defecto alguno, totalmente libre de imperfecciones físicas, completo, sano, perfecto. Cuarto, el animal a sacrificar debía estar limpio y ser puro. Quinto, el animal tenía que ser doméstico, es decir, no podía ser salvaje, sino manso y de utilidad para el hombre (véase Levítico 1:2–3, 10; 22:21). Sexto y séptimo, en el sacrificio original practicado por Adán, y el más común de los de la ley de Moisés, el animal tenía que ser un primogénito y macho (véase Éxodo 12:5; Levítico 1:3; 22:18–25). Octavo, el sacrificio de grano tenía que ser molido en harina y preparado en panecillos, lo cual nos recuerda el título del Señor como Pan de Vida (véase Juan 6:48). Noveno, las primicias que se ofrecían nos recuerdan que Cristo fue las primicias de la Resurrección (véase 1 Corintios 15:20). 4

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¿Por qué Jesús tuvo que sufrir tanto?

Viernes, Enero 1st, 2010

El fin de la vida de Jesús fue muy difícil. Él sufrió persecución y en momentos difíciles, muchas personas que lo amaban lo abandonaron. En el jardín de Getsemaní, Él soportó más dolores de los que podemos imaginar y siguió hasta morir dolorosamente en la cruz. ¿Por qué fue necesario todo esto?

Jeffrey R. Holland, un apóstol del Señor, abordó este tema en un discurso reciente.

El habló de los desafíos que transcurrieron en los últimos días en la vida del Salvador, del gobernador que no lo encontró culpable pero que de todas maneras ordenó azotarlo; de la traición que sufrió por uno de sus apóstoles, de tener apóstoles que dormían mientras Él soportaba sufrimientos extraordinarios, para luego morir en la cruz.

“Ahora hablo con sumo cuidado, incluso con reverencia, de lo que tal vez haya sido el momento más difícil de todos en esta solitaria jornada hacia la Expiación. Me refiero a esos momentos finales para los cuales Jesús debió haber estado preparado intelectual y físicamente, pero para los que quizás no haya estado preparado emocional ni espiritualmente, aquel descenso final hacia la paralizante desesperación de sentir que Dios lo había desamparado, cuando exclama en suprema soledad: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

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¿Dónde puedo encontrar las Palabras de Dios?

Viernes, Enero 1st, 2010

Para alguien quien recién ha decidido aprender acerca de Dios y tomar algunas decisiones, puede ser un poco abrumador saber por dónde empezar. Hay tantos libros, artículos e iglesias que elegir. ¿Dónde debería comenzar la búsqueda?

El mejor lugar para comenzar es siempre con las propias palabras de Dios. Para la mayoría de las personas, esto significa comenzar primero por la Biblia. El Antiguo Testamento de la Biblia nos cuenta la historia de la creación del mundo y los inicios de la iglesia de Dios. Él nos enseña lo que Él quiere que sepamos acerca de la verdad a través de sus profetas, quienes recibieron revelación directamente de Dios y después compartieron esa información con el mundo. En el Nuevo Testamento, aprendemos acerca del gran regalo de Dios para nosotros: Su Hijo Unigénito. El Nuevo Testamento nos cuenta sobre el nacimiento de Jesucristo y Su ministerio. Durante Su ministerio, tenemos la palabra de Dios directamente mediante su Hijo. Después que Jesús fue crucificado, los registros continuaron por un tiempo con las enseñanzas de Sus apóstoles escogidos.

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¿Por qué debería confiar en la Sabiduría de Dios?

Viernes, Enero 1st, 2010

Es parte de la naturaleza humana querer estar a cargo de nuestras propias vidas. Las decisiones cruciales que nos afectan pueden ser muy aterradoras. Sin embargo, nosotros vemos el mundo de forma limitada. No hay forma de ver qué sucederá en un futuro.

Las Escrituras contienen muchas historias de personas que fueron obligadas a confiar en los consejos de Dios incluso cuando la sabiduría del consejo no era obvia. Como a menudo se señala, no estaba lloviendo cuando Noé construyó el arca. En el lugar en el que él vivió, probablemente no podía ni imaginarse cómo era una inundación. (más…)

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