Archive for the ‘Enseñanzas de Jesucristo’ Categoría

¿Por qué Jesús es llamado el Hijo del Hombre?

20 septiembre 2010

Esta pregunta es particularmente extraña cuando uno se da cuenta de que existen otros personajes en las Escrituras (especialmente en el Antiguo Testamento) que son llamados “hijo(s) de hombre” (Jeremías 49:18, Ezequiel 14:16, Salmos 8:4). El élder James E. Talmage, un erudito bíblico, aclara la respuesta mucho más elocuentemente que yo en su libro bastante recomendado, Jesús el Cristo. El dice:

“Al aplicar la designación a Sí mismo, el Señor utiliza invariablemente el artículo definido. ‘El hijo del Hombre’ fue y es, específica y exclusivamente, Jesucristo. Mientras que como un asunto de solemne certeza Él fue el único ser humano varón descendiente de Adam que no fue hijo de un hombre mortal, Él utilizó el título para demostrar definitivamente que era peculiar y exclusivamente Él mismo. Es evidentemente claro que la expresión tiene un significado más profundo que lo expresado por las palabras de uso común. Esta denominación característica ha sido construida por muchas personas para indicar la humilde estación de nuestro Señor como un mortal, y para connotar que Él permaneció como el tipo de humanidad, llevando una relación única y particular para toda la familia humana.”

Otros son llamados por el título “hijo de hombre”, pero sólo el Señor Jesucristo es llamado El Hijo del Hombre. Dijo el Espíritu del Señor al profeta Nefi: “¿Comprendes la condescendencia de Dios?” (1 Nefi 11:16; énfasis agregado). Pero como dice Talmage: “Existe, sin embargo, un mayor significado agregado al uso del título del Señor ‘El Hijo de Hombre’; y eso descansa en el hecho de que Él sabía que Su Padre era el único y supremamente exaltado Hombre, cuyo Hijo Jesús era tanto en espíritu y en cuerpo –el Primogénito entre todos los hijos espirituales del Padre, el Unigénito en la carne- y por lo tanto, en sentido aplicable solamente a Sí mismo, Él fue y es el Hijo de ‘Hombre de Santidad’, Elohim, El Padre Eterno”.

Moisés escribió:

“Enséñalo, pues, a tus hijos, que es preciso que todos los hombres, en todas partes, se arrepientan, o de ninguna manera heredarán el reino de Dios, porque ninguna cosa inmunda puede morar allí, ni morar en su presencia; porque en el lenguaje de Adán, su nombre es Hombre de Santidad, y el nombre de su Unigénito es el Hijo del Hombre, sí, Jesucristo, un justo Juez que vendrá en el meridiano de los tiempos (Moisés 6:57).

En otras palabras, “El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre; así también el Hijo; pero el Espíritu Santo no tiene un cuerpo de carne y huesos, sino es un personaje de Espíritu. De no ser así, el Espíritu Santo no podría morar en nosotros”. (Doctrina and Convenios 130:22).

José Smith dijo, “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los apóstoles y profetas concernientes a Jesucristo, que Él murió, fue sepultado y se levantó al tercer día y ascendió a los cielos; y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices de esto” (Enseñanzas del Profeta José Smith, 121). Ya que “todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices a [Jesucristo]”, y ya que el Antiguo Testamento es algo “que pertenece a nuestra religión”, entonces El Antiguo Testamento debe dar testimonio de Jesucristo de alguna manera.

Sin embargo, lo en cierto modo espantosa naturaleza del sacrificio de sangre [en el Antiguo Testamento] ha llevado a hacer la pregunta: “¿Cómo pudo tener alguna relación tal actividad con el evangelio de amor?” Podemos entender mejor la respuesta a esa pregunta cuando entendemos los dos propósitos principales de la ley de sacrificio. Estos propósitos se aplicaron a Adán, Abraham, Moisés y a los apóstoles del Nuevo Testamento, y ahora ellos los aplican a nosotros a medida que aceptamos y vivimos la ley de sacrificio. Los dos propósitos principales son examinarnos, probarnos y ayudarnos a venir a Cristo” (M. Russel Ballard, “La Ley del Sacrificio”, Ensign, Octubre 1998,7).

Profetas mormones

18 septiembre 2010

Las creencias mormonas comprenden una fuerte creencia en la profecía. Éstas enseñan que así como Dios hablaba a sus profetas en el Antiguo Testamento, para ayudarles a aprender y a enseñar la verdad, y para ayudar a Su pueblo a combatir lo que estaba sucediendo en su mundo, una vez más Dios habla a Sus hijos. Los profetas del Antiguo Testamento prepararon al mundo para la primera venida del Salvador; los profetas de la actualidad preparan al mundo para la segunda venida. (más…)

¿Qué es la mano del Señor?

18 septiembre 2010

La Biblia a menudo hace referencia a la mano del Señor. Generalmente, esto se usa en manera metafórica para representar las interacciones de Dios con el hombre. Las interacciones a veces se describen como que son castigadoras debido a pecados, y otras veces, consoladoras o compensatorias en respuesta a un comportamiento valiente. (más…)

¿Qué es la plenitud del Evangelio?

28 febrero 2010

Los mormones (un apodo para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) a menudo usan el término “plenitud del evangelio”. Los mormones se refieren a los tiempos modernos como la dispensación de la plenitud de los tiempos, refiriéndose al hecho de que el evangelio de Jesucristo ha sido restaurado en su plenitud. (más…)

¿Por qué Jesucristo es llamado la Luz del Mundo?

28 febrero 2010

Jesús fue al templo durante la fiesta de los Tabernáculos. El templo estaba iluminado por cuatro candelabros muy grandes y su luz se podía ver desde una gran distancia. Aquí, Él rescató a la mujer de ser apedreada por adulterio y luego proclamó a aquellos que observaban el acontecimiento: “Yo soy la luz del mundo: aquel que me sigue no andará en oscuridad, sino que tendrá la luz de vida”.

La oscuridad, en un sentido spiritual, se refiere frecuentemente al pecado o a la confusión acerca de la verdad. Así como en la vida la oscuridad puede esconder maldad o distorsionar lo que es real, en el mundo espiritual, puede distorsionar la verdad o dificultar la visión o la comprensión de la verdad. Sin embargo, Dios creó tanto al día como a la noche, y Él no espera que nosotros vivamos en la oscuridad. Él desea que vivamos nuestras vidas en la luz, y esa luz viene del Salvador.

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¿Cuáles son las creencias mormonas acerca del Cielo?

14 enero 2010

Jesús enseñó: “En casa de mi Padre muchas moradas hay: si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Juan 14:2).

El Cielo, en el sentido más correcto, es el lugar donde Jesús y Dios viven, y es a donde también podemos ir si somos dignos de entrar en Su presencia. Sin embargo, los mormones no creen que sólo existan dos lugares a los cuales una persona puede ser enviada después de la muerte. La gente vive su vida con diferentes grados de compromiso con Dios y por lo tanto hay varias casas, o mansiones, dependiendo de las elecciones que cada persona haga en la vida. (más…)

¿Qué enseñó Jesús acerca de la gracia?

14 enero 2010

Jesucristo en realidad no usó la palabra gracia en Su ministerio terrenal. Sólo dos versículos hacen referencia a esta palabra en los cuatro evangelios, y estas fueron pronunciadas por otras personas. Lucas nos dice que la gracia de Dios estaba en Jesús durante su niñez. Juan enseñó: “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17). Por lo tanto, nuestra comprensión de la palabra gracia proviene de otras personas.

Veamos algunos usos de la palabra gracia en la Biblia. Aunque fueron pronunciadas después de la muerte del Salvador, estas palabras fueron dichas por Sus apóstoles.
La primera referencia del Nuevo Testamento que da información real acerca de la gracia se encuentra en Hechos, capítulo 15. Pablo estaba escuchando a los miembros de la iglesia debatir sobre la circuncisión de los gentiles. En el pasado, el Evangelio no había sido enseñado a los gentiles, y por lo tanto esta era una cuestión relativamente reciente. Pablo, quien decidió que había escuchado lo suficiente o tal vez estaba cansado del debate, se puso de pie y les recordó que habían sido instruidos para enseñar a los gentiles y que la cuestión de la circuncisión ya había sido tratada. La circuncisión como una práctica necesaria terminó con la expiación de Jesucristo. Fue a través de la expiación que nos hemos salvamos, no por el acto de la circuncisión, que había sido destinada a recordar la alianza de Dios con Abraham. Por lo tanto, aprendemos que la gracia llega a través de Jesucristo, y que sólo a través de Él podemos ser salvados. (más…)

Jesucristo y la Resurrección

14 enero 2010

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados mormones, enseña que después de la muerte del Salvador y de Sus apóstoles, la autoridad del sacerdocio para administrar la Iglesia de Dios fue retirada de la tierra.

La gente no estaba de acuerdo con el significado de las escrituras y con las enseñanzas de Jesús. Como resultado de lo anterior, comenzaron a aparecer en toda la tierra miles de iglesias cristianas que enseñaban doctrinas opuestas. Aunque se continuó enseñando el cristianismo y se difundió su doctrina básica, aquella de la divinidad del Salvador, cada iglesia tenía su propia versión de cristianismo. Muchas de las doctrinas eran fundamentales para la salvación, y así, al acercarse los últimos días antes de la segunda venida de Cristo, era importante que la verdad sea totalmente restaurada. (más…)

La Ley de Sacrificio: Parte III – En memoria

14 enero 2010

La noche anterior a la crucifixión del Cordero de Dios por los pecados del mundo y horas antes de que Él sea entregado, el Señor Jesús estaba sentado con sus apóstoles en un “gran aposento alto” (Marcos 14:15). Fue aquí que él instituyó por primera vez el sacramento: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo” (Mateo 26:26). Luego Él dijo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí” (1 Corintios 11:24). Entonces, “Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí” (1 Corintios 11: 25). Así, el propósito del sacramento de la Cena del Señor es para mirar atrás y recordar a Jesús el Cristo y lo que Él ha hecho por cada uno de nosotros. Todo señala “a ese gran y postrer sacrificio; y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno” (Alma 34:14). Los sacrificios de sangre miran hacia adelante; el sacramento de la Cena del Señor mira hacia atrás, y el acto central – la expiación de Jesucristo – está justo en el centro – en el meridiano del tiempo. (más…)

La Ley de Sacrificio: Parte II – Un gran y postrer sacrificio

14 enero 2010

El sacrificio expiatorio de Jesucristo “abarca, sostiene, apoya y da vida y fuerza a todas las otras doctrinas del evangelio. Es la base sobre la cual descansa toda la verdad, y todas las cosas crecen de ella y vienen por causa de ella”.1 “La maravillosa y gloriosa Expiación fue el acto central en toda la historia de la humanidad”.2 Debido a estas declaraciones, todas las cosas también señalan a Cristo y Su expiación. Aquellos que vivieron antes de Cristo esperaron Su llegada y Su sacrificio infinito y eterno. Los que viven después de Cristo miran en el pasado el más grande de todos los acontecimientos y “recuerdan lo que se ha hecho”.3

Hubo muchas diferentes maneras en que los sacrificios de sangre realizados antes de Cristo constituían tipos y sombras del grande y postrer sacrificio. Tenga en cuenta algunos de los detalles:

En primer lugar, al igual que Cristo, el animal era escogido y ungido mediante la imposición de manos. (Tanto el título hebreo Mesías como el griego Cristo significan “el
Ungido”). Segundo, se debía derramar la sangre del animal. Tercero, tenía que ser un animal sin defecto alguno, totalmente libre de imperfecciones físicas, completo, sano, perfecto. Cuarto, el animal a sacrificar debía estar limpio y ser puro. Quinto, el animal tenía que ser doméstico, es decir, no podía ser salvaje, sino manso y de utilidad para el hombre (véase Levítico 1:2–3, 10; 22:21). Sexto y séptimo, en el sacrificio original practicado por Adán, y el más común de los de la ley de Moisés, el animal tenía que ser un primogénito y macho (véase Éxodo 12:5; Levítico 1:3; 22:18–25). Octavo, el sacrificio de grano tenía que ser molido en harina y preparado en panecillos, lo cual nos recuerda el título del Señor como Pan de Vida (véase Juan 6:48). Noveno, las primicias que se ofrecían nos recuerdan que Cristo fue las primicias de la Resurrección (véase 1 Corintios 15:20). 4

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