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	<title>Jesucristo &#187; Definiciones bíblicas</title>
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	<description>El Salvador y Redentor de la humanidad</description>
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		<title>Nacer del Espíritu: Bautismo con Fuego</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 23:19:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Definiciones bíblicas]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús el Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[bautismo con fuego]]></category>
		<category><![CDATA[Bautismo Mormón]]></category>
		<category><![CDATA[confirmación mormona]]></category>
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		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[enseñanzas de Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[Espíritu Santo]]></category>
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		<category><![CDATA[Recibir el Espíritu Santo]]></category>
		<category><![CDATA[renacer en Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[Renacimiento Espiritual]]></category>

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		<description><![CDATA[Las escrituras hacen frecuente referencia a nacer de Dios, nacer del Espíritu, y ser bautizado con fuego y con el Espíritu Santo. ¿Qué es exactamente este renacimiento, y como se realiza? Sacrificio y el Nacer del Espíritu En el Libro de Mormón el rey Benjamín enseñó que la naturaleza del hombre mortal era ajena a [...]]]></description>
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			   </div><p>Las escrituras hacen frecuente referencia a nacer de Dios, nacer del Espíritu, y ser bautizado con fuego y con el Espíritu Santo. ¿Qué es exactamente este renacimiento, y como se realiza?</p>
<p><strong>Sacrificio y el Nacer del Espíritu</strong></p>
<p><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-prayer4.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-823" title="mormon-prayer4" src="http://elcristo.org/files/2012/04/mormon-prayer4-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" /></a>En el Libro de Mormón el rey Benjamín enseñó que la naturaleza del hombre mortal era ajena a la naturaleza de Dios. También definió, en el mismo versículo, el estado deseado de un santo:<br />
“sumiso, manso, humilde, paciente, lleno de amor y dispuesto a someterse a cuanto el Señor juzgue conveniente imponer sobre él” (Mosíah 3:19). Un verdadero santo está dispuesto a ser totalmente sumiso a Dios.</p>
<p>José Smith brinda una definición similar:<span id="more-822"></span></p>
<blockquote><p>Hagamos una observación aquí, de que una religión que no requiere del sacrificio de todas las cosas nunca tiene el poder suficiente para producir la fe necesaria para la vida y la salvación; porque, de la primera existencia del hombre, la fe necesaria para el gozo de la vida y la salvación nunca puede ser obtenida sin el sacrificio de todas las cosas terrenales….</p>
<p>Es en vano que las personas presuman entre sí que son herederos de éstas, o pueden ser herederos junto con aquellos que han ofrecido todo de sí en sacrificio, … a menos que ellos, de la misma manera, ofrezcan ante Él el mismo sacrificio, y por medio de esta ofrenda obtengan el conocimiento de que fueron aceptados por Él. (“<em>Lec Haes on Faith”, </em>Salt Lake City: N. B. Lundwall, n.d., 6:7-8).</p></blockquote>
<p>Tengamos en cuenta que los Santos de los Últimos Días, bajo el profeta José Smith o bajo cualquier profeta consiguiente, nunca han sido requeridos de sacrificar todas las cosas (excepto para aquellos que fueron martirizados en los primeros días de la Iglesia). Sin embargo, muchos de los fieles estaban dispuestos, y podían ver cómo eran las cosas temporales y las cosas sin valor del mundo cuando se comparaban con el valor del evangelio y la salvación.</p>
<p><strong>Nacer de Nuevo</strong></p>
<p>Nicodemo fue a <a href="http://mesias.co/" class="external_link_tool">Jesús</a> en la noche deseando saber cuáles eran los requisitos para la salvación. Sucintamente, Jesús respondió: “el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios”. Sin entender, pensando que Jesús se estaba refiriendo a un segundo nacimiento mortal, Nicodemo preguntó cómo podría ser tal cosa. Entonces el Salvador además definió el requisito: “el que no naciere de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5).</p>
<p>Así los requisitos fueron mencionados para entrar al reino de Dios, “Nacer del agua” es ciertamente bautismo por agua. ¿Hemos cumplido con esta ordenanza? Para aquellos de nosotros en la Iglesia de <a href="http://www.lds.org/?lang=spa&#038;country=es" class="external_link_tool">Jesucristo</a>, la respuesta es sí.</p>
<p>Pero, ¿hemos “nacido del Espíritu”? Esto no es muy fácil de responder. Hemos recibido la ordenanza de la imposición de manos llamada confirmación [para recibir la compañía del Espíritu Santo], ¿pero es todo lo que se necesita? ¿Todo pasa automáticamente después de la imposición de manos sobre nuestras cabezas por aquellos que tienen el Sacerdocio de Melquisedec?</p>
<p>¿<em>Hemos</em> nacido del Espíritu? ¿Hemos sido bautizados con fuego y con el Espíritu Santo?</p>
<p>Dejemos que Alma haga la pregunta de manera diferente: “Y ahora os pregunto, hermanos míos de la iglesia: ¿Habéis nacido espiritualmente de Dios? ¿Habéis recibido su imagen en vuestros rostros? <em>¿Habéis experimentado este gran cambio en vuestros corazones?</em>” (Alma 5:14; cursiva añadida).</p>
<p>Claro que no hay una respuesta simple para la pregunta, “¿Hemos nacido de nuevo espiritualmente?” Pero sí hay una respuesta. Para entenderla, debemos primero comprender las dos bendiciones distintas e individuales que pueden resultar de la ordenanza de confirmación; primero, el derecho a disfrutar de ciertos dones del Espíritu; y segundo, este cambio maravilloso que llega del bautismo con fuego y del Espíritu Santo.</p>
<p><strong>Dones del Espíritu</strong></p>
<p>Las escrituras especifican que los dones del Espíritu están para</p>
<blockquote><p>- saber que Jesús es el <a href="http://mesias.co/" class="external_link_tool">Cristo</a></p>
<p>- creer en las palabras de aquellos que saben</p>
<p>- conocer las diferencias de las administraciones</p>
<p>- tener el don del discernimiento</p>
<p>- tener la palabra del conocimiento</p>
<p>- tener el don de la sabiduría</p>
<p>- tener la fe para ser sanados</p>
<p>- tener la fe para sanar</p>
<p>- tener la fe para obrar milagros</p>
<p>- tener el don de la profecía</p>
<p>- hablar en distintas lenguas</p>
<p>- tener interpretación de lenguas.</p></blockquote>
<p>Ninguno de los dones anteriores habla del poderoso cambio que debe haber obrado sobre el corazón del hombre o del perdón de los pecados que viene con el nacimiento en el Espíritu. El élder Bruce R. McConkie define los “Dones del Espíritu” de la siguiente manera:</p>
<blockquote><p>Por la gracia de la devoción de seguir a Dios, la fe y la obediencia por parte del hombre; ciertas bendiciones espirituales especiales llamadas <em>dones del Espíritu</em> son otorgadas al hombre…</p>
<p>El propósito de estos dones es de iluminar, alentar y edificar a los fieles para que así puedan heredar la paz en esta vida y sean guiados hacia la vida eterna en el mundo venidero…</p>
<p>Se espera que las personas fieles busquen los dones del Espíritu con todo su corazón. Están para “procurar, pues los mejores dones”. … A algunos será dado un don; a otros, otro…. (<em>Doctrina Mormona</em>, 2da ed., Salt Lake City: Bookcraft, 1966, pág. 314).</p></blockquote>
<p><strong>Bautismo con Fuego</strong></p>
<p>En contraste con los comentarios anteriores sobre los dones del Espíritu de la definición élder McConkie sobre el “Bautismo con Fuego”:</p>
<blockquote><p><em>Para obtener la salvación toda persona responsable debe</em> recibir dos bautismos. Éstos son bautismo por agua y por el Espíritu. … El bautismo por el Espíritu es llamado el bautismo con Fuego y del Espíritu Santo. …<em>Por el poder del Espíritu Santo; que es el santificador</em> (3 Nefi 27:19-21); la <em>escoria, iniquidad, carnalidad, sensualidad, y toda cosa malvada es quemada fuera del alma humana como si fuera por fuego; la persona purificada se convierte literalmente en una nueva criatura del Espíritu Santo</em>. (Mosíah 27:24-26). Es nacido de nuevo.</p>
<p>El bautismo con fuego no es algo adicional a recibir el Espíritu Santo, más bien es el disfrute real del <em>don</em> el cual es conferido por la imposición de manos en el momento del bautismo. La “Remisión de pecados”, dice el Señor, viene “por el bautismo y por el fuego, sí, aún del Espíritu Santo”. (DyC 19:31; 2 Nefi 31:17). <em>Aquellos que reciben el bautismo con fuego están “llenos como de fuego”</em> (Helamán 5:45). (<em>Doctrina Mormona</em>, 2da ed., pág. 73; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>También establece bajo la sección “Nacer de Nuevo”:</p>
<blockquote><p>Para obtener la salvación en el reino celestial los hombres deben <em>nacer de nuevo</em> (Alma 7:14); nacer del agua y del Espíritu (Juan 3:1-13); nacer de Dios, para que sean transformados de su “estado caído carnal, a un estado de rectitud”, convirtiéndose en nuevas criaturas del Espíritu Santo (Mosíah 27:24-29). Deben convertirse en bebés recién nacidos en Cristo (1 Pedro 2:2); deben ser “espiritualmente engendrados” por Dios, nacer en Cristo, por lo tanto convertirse en sus hijos e hijas (Mosíah 5:7).</p>
<p>… Los elementos agua, sangre y Espíritu están presentes en ambos nacimientos. (Moisés 6:59-60). El segundo nacimiento empieza cuando los hombres son bautizados en el agua por un administrador legal; es completado cuando reciben verdaderamente la compañía del Espíritu Santo, convirtiéndose en nuevas criaturas por el poder purificador de este miembro de la Santidad. (<em>Doctrina Mormona,</em> 2da ed., pág. 101).</p></blockquote>
<p>Del debate del élder McConkie, describiendo los dones del Espíritu y el nacimiento del Espíritu, es sencillo discernir las diferencias. Primero, el nacimiento del Espíritu es fundamental para la salvación, mientras que los dones del Espíritu están disponibles como una gran bendición para ayudar y dar consuelo a los Santos mientras siguen el curso de sus vidas. Segundo, el nacimiento del Espíritu purga y santifica a la persona tanto que como una “nueva criatura del Espíritu Santo” es capaz de una vida que se acerca al estándar necesario para la exaltación; está dispuesto a sacrificar todas las cosas terrenales.</p>
<p><strong><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/alma-baptize-baptism-mormon.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-824" title="alma-baptize-baptism-mormon" src="http://elcristo.org/files/2012/04/alma-baptize-baptism-mormon-300x219.jpg" alt="" width="300" height="219" /></a>Volverse una “Criatura Nueva en Cristo”</strong></p>
<p>Los antiguos profetas pusieron en claro que es necesario el bautismo con fuego para que seamos capaces de vivir en la presencia de Dios eternamente. Un buen ejemplo es la explicación de Nefi de lo que se requiere para estar “en el camino estrecho y angosto”:</p>
<blockquote><p>Por tanto, amados hermanos míos, sé que si seguís al Hijo con íntegro propósito de corazón, sin acción hipócrita y sin engaño ante Dios, sino con verdadera intención, arrepintiéndoos de vuestros pecados, testificando al Padre que estáis dispuestos a tomar sobre vosotros el nombre de Cristo por medio del bautismo, sí, siguiendo a vuestro Señor y Salvador y descendiendo al agua, según su palabra, he aquí, entonces recibiréis el Espíritu Santo; <em>sí, entonces viene el bautismo de fuego y del Espíritu Santo</em>; y entonces podéis hablar con lengua de ángeles y prorrumpir en alabanzas al Santo de Israel (2 Nefi 31:13; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Unos versículos después, Nefi reitera qué debemos hacer para nacer de nuevo:</p>
<blockquote><p>Por tanto, haced las cosas que os he dicho que he visto que hará vuestro Señor y Redentor; porque por esta razón se me han mostrado, para que sepáis cuál es la puerta por la que debéis entrar. Porque la puerta por la cual debéis entrar es el arrepentimiento y el bautismo en el agua; <em>y entonces viene una remisión de vuestros pecados por fuego y por el Espíritu Santo</em> (2 Nefi 31:17; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Alma, durante su gran discurso sobre el sacerdocio, declara:</p>
<blockquote><p>Por tanto, fueron llamados según este santo orden, y fueron santificados, y sus vestidos fueron blanqueados mediante la sangre del Cordero.</p>
<p><em>Ahora bien, ellos, después de haber sido santificados por el Espíritu Santo</em>, habiendo sido blanqueados sus vestidos, encontrándose puros y sin mancha ante Dios, no podían ver el pecado sino con repugnancia; y hubo muchos, muchísimos, que fueron purificados y entraron en el reposo del Señor su Dios (Alma 13:11-12; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Alma también describe vívidamente su propia conversión:</p>
<blockquote><p>… me he arrepentido de mis pecados, y el Señor me ha redimido; he aquí, he nacido del Espíritu. Y el Señor me dijo: <em>No te maravilles de que todo el género humano, sí, hombres y mujeres, toda nación, tribu, lengua y pueblo, deban nacer otra vez; sí, nacer de Dios, ser cambiados de su estado carnal y caído, a un estado de rectitud, siendo redimidos por Dios, convirtiéndose en sus hijos e hijas</em>; y así llegan a ser nuevas criaturas; y a menos que hagan esto, de ningún modo pueden heredar el reino de Dios. Os digo que de no ser así, deberán ser desechados…. No obstante, después de pasar mucha tribulación, arrepintiéndome casi hasta la muerte, el Señor en su misericordia ha tenido a bien arrebatarme de un fuego eterno, y he nacido de Dios (Mosíah 27:24-28; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Cuando el Salvador enseñó a los nefitas, Él específicamente declaró su necesidad de ser nacidos del Espíritu, diciendo: “Después que seáis bautizados en el agua, he aquí, <em>os bautizaré con fuego y con el Espíritu Santo</em>. Por tanto, bienaventurados sois si creéis en mí y sois bautizados, después que me habéis visto y sabéis que yo soy” (3 Nefi 12:1; cursiva añadida).</p>
<p>Los nefitas entonces oraron para que recibieran esta gran bendición, y</p>
<blockquote><p><em>“…</em>cuando todos fueron bautizados, y hubieron salido del agua<em>, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, y fueron llenos del Espíritu Santo y de fuego.</em></p>
<p>“<em>Y he aquí, fueron envueltos cual si fuera por fuego; y descendió del cielo</em>, … y descendieron ángeles del cielo, y les ministraron” (3 Nefi 19:13-14; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Luego escuchemos a Orson Pratt:</p>
<blockquote><p>Sin la ayuda del Espíritu Santo, una persona que ha estado durante mucho tiempo acostumbrada a amar el pecado, y cuyas afecciones y deseos son a largo plazo con deleite en el canal degradado del vicio, no tendría más que un mínimo poder para cambiar su mentalidad, de inmediato, de su curso habitual, y para andar en la renovación de la vida. Aunque sus pecados pueden haber sido purificados, aun así tan poderosa es la fuerza del hábito que, sin haber sido renovado por el Espíritu Santo, sería superado fácilmente, y contaminado nuevamente por el pecado. Por consiguiente, es infinitamente importante que las afecciones y deseos sean, en su totalidad, cambiados y renovados, para provocar que éste rechace lo que antes amaba, y ame lo que antes rechazaba: <em>renovar tanto la mente del hombre es la obra del Espíritu Santo. …El bautismo con fuego, sin duda, hace referencia a las cualidades purificadoras del Espíritu Santo, el cual, al igual que el fuego, consume y destruye las afecciones impuras de aquellos que participan de él</em> (N. B. Lundwall, comp., <em>Discursos sobre el Espíritu Santo</em>, Salt Lake City: Bookcraft, Inc., págs. 33, 35; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Una bella descripción del efecto de un renacimiento espiritual es brindada por el élder B. H. Roberts:</p>
<blockquote><p>Además de esa matriz espléndida de poderes y dones del Espíritu Santo, se nos dice que el resultado de poseerlo “es amor, gozo, paz, longanimidad, gentileza, bondad, fe, mansedumbre y templanza”. Sin duda podríamos decir con el apóstol Parley P. Pratt; aunque ligeramente cambiando su lenguaje; el Espíritu Santo se adapta a todos los órganos y atributos del hombre. Su influencia acelera todas las facultades intelectuales, incrementa, engrandece, expande y purifica todas las pasiones y afecciones naturales; y los adapta por el don de la sabiduría a su utilización justa. Inspira, desarrolla, cultiva y madura todas las simpatías buenas, gozos, gustos, sentimientos afines y afecciones de nuestra naturaleza. Inspira la virtud, amabilidad, bondad, ternura, gentileza y caridad. Desarrolla la belleza de la persona, forma y función. Tiende a la salud, vigor, ánimo y sentimiento social. Desarrolla y vigoriza todas las facultades físicas e intelectuales del hombre. Fortalece y vigoriza y entona los nervios. En resumen, es, por así decirlo, la médula del hueso, gozo para el corazón, luz para los ojos, música para los oídos y vida para el ser entero (“<em>Key to Theology,</em> p. 102) (<em>El Evangelio</em>, 9na ed., Salt Lake City: Deseret Book Co., 1950, págs. 204-5).</p></blockquote>
<p><strong>No hay otorgamiento automático</strong></p>
<p>Con las poderosas declaraciones precedentes de profetas antiguos y modernos frescas en nuestras mentes, algunos pueden llegar a decir en sus corazones: “He recibido el don del Espíritu Santo por la imposición de manos; ¿Por qué no he recibido tal experiencia?”</p>
<p>La respuesta a esto bien puede ser que sin duda ¡ellos <em>no</em> recibieron el “don” del Espíritu Santo! La ordenanza de la imposición de manos sólo le da el derecho al don a uno cuando uno califica para ello. Escuchemos al élder McConkie:</p>
<blockquote><p>El mero cumplimiento con la formalidad de la ordenanza del bautismo no quiere decir que una persona ha nacido de nuevo. Nadie puede nacer de nuevo sin el bautismo, pero la inmersión en el agua y la imposición de manos para conferir el Espíritu Santo por sí mismas no garantizan que la persona ha sido o será nacida de nuevo. El renacimiento toma lugar sólo para aquellos que en verdad disfruten del don o la compañía del Espíritu Santo, sólo para aquellos que son totalmente convertidos, que se han entregado sin restricción al Señor. Así Alma se dirigió a sus “hermanos de la iglesia”, y puntualmente les preguntó si habían “nacido espiritualmente de Dios”, recibido la imagen de Dios en sus rostros y tenían el “cambio poderoso” en sus corazones lo que siempre asiste a la luz del Espíritu (Alma 5:14-31) (<em>Doctrina Mormona</em>, 2da ed., pág. 101).</p></blockquote>
<p>El nacimiento del Espíritu no vendrá automáticamente. Una persona debe hacer un esfuerzo concentrado de buscar esta gran bendición. A veces se necesitará meses y años de preparación.</p>
<p>¿Sabremos cuándo recibamos el nacimiento del Espíritu? ¿Viene gradualmente de manera que ya podemos haberlo recibido pero no nos dimos cuenta? No hay duda de que la preparación espiritual para recibir este “nuevo nacimiento” puede ser un proceso largo y gradual. Pero el cambio distintivo mencionado por Alma me lleva a creer que uno no puede recibir tal experiencia sin una conciencia poderosa de ello. Como el “testigo del Espíritu”, reconoceremos fácilmente este don cuando llegue, y sabremos el día y la hora en que lo recibamos.</p>
<p>Otra razón por la que creo que sabremos cuando el nacimiento del Espíritu llegue es que en este punto nuestros pecados serán purificados de nosotros; una experiencia descrita por palabras como “fuego” y “quemadura”. Seguramente tal purga interna será perceptible.</p>
<p>Un profeta moderno, el presidente Marion G. Romney, dice:</p>
<blockquote><p>La conversión es efectuada por el perdón divino, lo que remite los pecados. La secuencia es algo como esto. Un buscador sincero oye el mensaje. Pregunta al Señor en oración si es verdad. El Espíritu Santo le da un testimonio. Eso es un testimonio. Si el testimonio de uno es lo suficientemente fuerte, se arrepiente y obedece los mandamientos.<em> Por tal obediencia recibe el perdón divino lo que remite los pecados</em>. Por tanto es convertido a una nueva vida. Su espíritu es sanado (<em>“Improvement Era” </em>(Artículo en inglés, diciembre de 1963, pág. 1066; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p><strong>Experiencias de renacimiento de creyentes</strong></p>
<p><a href="http://elcristo.org/files/2012/04/pentecost2.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-825" title="pentecost2" src="http://elcristo.org/files/2012/04/pentecost2-208x300.jpg" alt="" width="208" height="300" /></a>Tal vez si vemos a algunos de aquellos que han experimentado el renacimiento espiritual podremos identificar mejor y relacionarlo con el proceso. Un buen punto de inicio es la experiencia de Pedro; su desarrollo espiritual está claramente delineado en las escrituras. Pedro estaba estrechamente asociado con el Salvador a lo largo de la mayoría de Sus tres años de ministerio.  Pedro vio la sanación de los enfermos, el resucitar de un muerto, y el sosiego de los mares. Vio a Cristo transfigurado con Moisés y Elías en el monte y oyó la voz de Dios declarar, “Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; a él oíd”. (Mateo 17:5).</p>
<p>¿Podríamos decir que Pedro tuvo un testimonio anterior a la muerte del  Salvador?</p>
<p>Sin duda alguna sí. En un punto Jesús preguntó a Sus discípulos, “¿quién decís que soy Yo?” y “Respondió Simón Pedro y dijo: ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!</p>
<blockquote><p>“Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, <em>porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”</em> (Mateo 16:15-17; cursiva añadida). Aquí Jesús confirmó que Pedro sin duda <em>sabía,</em> por revelación, de la divinidad de la misión de Cristo.</p>
<p>Pero aunque Pedro tenía un testimonio, aún no estaba convertido. Un año después, Jesús le dijo, “<em>y tú, una vez vuelto</em>, fortalece a tus hermanos” (Lucas 22:32; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Es interesante ver el cambio notable que tuvo lugar en Pedro cuando fue convertido. El poder y la fortaleza de Pedro en el libro de Hechos están fuera de duda. ¿Cuando recibió Pedro este “cambio poderoso” en su corazón? Tengamos en mente que la prédica de Pedro en Hechos estaba dirigida a la misma gente que había matado a Cristo y podía hacer lo mismo con él. El “cambio poderoso” que deshizo el miedo, intensificó el compromiso y le dio poder a su testimonio vino cuarenta y nueve años después de la resurrección de nuestro Salvador en Pentecostés con el otorgamiento del Espíritu Santo sobre la Iglesia.</p>
<p>¿Podría ser que los Doce Apóstoles fueran “nacidos del fuego” en este tiempo? Yo creo que sí fue así. La experiencia de Pedro no sólo verifica la diferencia entre el testimonio y la conversión, sino también revela dramáticamente la intensidad del impacto el cual el “cambio poderoso” tiene sobre los corazones de los hombres. Algunos ejemplos modernos más pueden también ayudar al lector a evaluar su estado en relación al renacimiento espiritual. Tengamos en cuenta cuán similares son estos ejemplos con los relatos en las escrituras. El élder Parley P Pratt. Relata el siguiente incidente en su autobiografía:</p>
<blockquote><p>Mi amada esposa ha vivido ahora para cumplir su destino; y cuando el niño estaba vestido, y ella lo hubo mirado y abrazado, ella dejó de vivir en la carne. Su muerte sucedió cerca de tres horas después del nacimiento de su hijo prometido. Unos días antes de su muerte ella había tenido una visión en pleno día mientras estaba sentada en su habitación. <em>Estaba embargada o inmersa en un pilar de fuego, el cual parecía llenar la habitación entera, como si fuera a consumirla y todas las cosas en ella; y el Espíritu susurró a su mente, diciendo: “Habéis sido bautizada por fuego y el Espíritu Santo”.</em> También le dio a entender que debía tener el privilegio de partir de este mundo de lamento y dolor, e ir al paraíso de descanso tan pronto como hubiera cumplido la profecía en relación al hijo prometido. Esta visión se repitió al siguiente día a la misma hora, a saber: doce en punto. Ella fue envuelta por un gozo y una paz inefables, y <em>lucía cambiada en toda su naturaleza desde ese momento en adelante.</em> (<em>Autobiografía de Parley P. Pratt</em>, Salt Lake City: Deseret Book Co., 1972, pág. 166; cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>El presidente Lorenzo Snow también relata la experiencia de su renacimiento:</p>
<blockquote><p>Después de dos o tres semanas después que me bauticé, un día mientras estaba ocupado en mis estudios, empecé a reflexionar sobre el hecho que no había obtenido un conocimiento de la verdad de la obra… empecé a sentirme muy inquieto. Dejé a un lado mis libros, salí de la casa y anduve deambulando a través de los campos bajo la influencia opresiva de un espíritu melancólico y desconsolador, mientras que una indescriptible nube de oscuridad parecía envolverme. Había tenido la costumbre, al final del día, de retirarme para orar secretamente, a una arboleda… pero en esta ocasión no sentí el deseo de hacerlo. El espíritu de oración había partido y los cielos parecían de bronce sobre mi cabeza. Finalmente, dándome cuenta que la hora de orar secretamente había llegado, concluí que no iría al servicio de la tarde, como una formalidad, arrodillado como estaba por el hábito de hacerlo, y en mi lugar privado de costumbre, pero no me sentía como debía sentirme.</p>
<p><em>Tan pronto abrí mis labios en un esfuerzo para orar, cuando escuché un sonido, justo arriba de mi cabeza, como un susurro de túnicas de seda; e inmediatamente el Espíritu de Dios descendió sobre mí: envolviendo mi persona completamente, llenándome desde la coronilla hasta la planta de mis pies, ¡oh, qué gozo y felicidad sentí!</em> Ningún idioma puede describir la transición casi instantánea de estar en una densa nube de oscuridad mental y espiritual a la luz refulgente y de conocimiento… <em>Fue un bautismo completo, una inmersión tangible en el principio o elemento celestial, el Espíritu Santo; y aún más real y físico en sus efectos sobre cada parte de mi ser que la inmersión en el agua;</em> disipando por siempre, tanto como la razón y la memoria duren, toda posibilidad de duda. …</p>
<p>No podría decir cuánto tiempo permanecí en flujo total del dichoso gozo y la iluminación divina, pero fueron varios minutos antes que el elemento celestial que me llenó y me rodeó empezara a desvanecerse gradualmente. Al levantarme de mi postura de oración,… <em>supe </em>que Él había conferido sobre mí lo que sólo un ser omnipotente puede conferir; lo que es de mayor valor que toda la riqueza y honores que el mundo pueda otorgar. Esa noche, cuando me retiré a descansar, las mismas manifestaciones maravillosas se repitieron, y continuaron haciéndolo por varias noches sucesivas. El dulce recuerdo de aquellas gloriosas experiencias… imparte una influencia inspiradora&#8230; y confío que lo harán hasta el cierre de mi existencia terrenal. (<em>Biografía a11d Registro Familiar de Lorenzo Snow</em>, comp. Eliza R. Snow, Salt Lake City: Deseret Book Co., 1884, págs. 7-9; mayoría de cursiva añadida).</p></blockquote>
<p>Con estos ejemplos frescos en nuestra mente, ¿pueden visualizar el impacto espiritual de una experiencia como tal? ¿Pueden imaginar cómo aquellos que han sido nacidos de nuevo pueden vivir más plenamente la ley de sacrificio después de tal renacimiento? ¿Pueden ver cómo la habilidad de vivir mucho más cerca al estándar de una vida semejante a la de Cristo sería incrementada? La conveniencia del renacimiento espiritual está fuera de duda.</p>
<p>¿Hemos tenido esta experiencia? Como Alma preguntó: “¿Habéis nacido espiritualmente de Dios? ¿Habéis recibido su imagen en vuestros rostros? ¿Habéis experimentado este gran cambio en vuestros corazones?”</p>
<p><strong>*Adaptado de <em>Nacer del Espíritu</em> por E. Richard Packham, CFI Publishers.<br />
Springville, Utah, 2008.</strong></p>
<p><strong>Additional Resources:</strong></p>
<p><strong>Recursos Adicionales:</strong></p>
<p><a href="http://jesuschrist.lds.org/SonOfGod/spa/" target="_blank">Jesucristo en el Mormonismo</a></p>
<p><a href="http://creenciasmormonas.com/" target="_blank">Creencias Mormonas</a></p>
<p><a href="http://bibliamormona.com/" target="_blank">Mormones y la Biblia</a></p>
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		<title>Nombres y Títulos divinos de Jesucristo</title>
		<link>http://elcristo.org/238/nombres-y-titulos-divinos-de-jesucristo?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=nombres-y-titulos-divinos-de-jesucristo</link>
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		<pubDate>Fri, 12 Sep 2008 00:59:44 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Jesús el Cristo]]></category>
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		<description><![CDATA[En los nombres y títulos particulares que autorizadamente se aplican a Jesucristo está manifestada su divinidad. Según el criterio del hombre, no se puede atribuir mucha importancia a los nombres, pero en la nomenclatura de los Dioses, cada nombre es un título de poder o categoría. Dios es propiamente celoso de la santidad de su [...]]]></description>
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<p><!--[endif]--></p>
<div id="attachment_260" class="wp-caption alignleft" style="width: 160px"><a href="http://elcristo.org/files/2008/09/alpha-and-omega.jpg"><img class="size-medium wp-image-260" src="http://elcristo.org/files/2008/09/alpha-and-omega.jpg" alt="Alfa y Omega - Greg Olsen" width="150" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Alfa y Omega - Greg Olsen</p></div>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">En los nombres y títulos particulares que autorizadamente se aplican a Jesucristo está manifestada su divinidad. Según el criterio del hombre, no se puede atribuir mucha importancia a los nombres, pero en la nomenclatura de los Dioses, cada nombre es un título de poder o categoría. Dios es propiamente celoso de la santidad de su propio nombre (Éxodo 20:7; Levítico 19:12; Deuteronomio 5:11) y de los que son dados mediante esta autoridad. En el caso de aquellos hijos que fueron prometidos, El les prescribió sus nombres antes de nacer. Así fue con nuestro Señor Jesús, y con el Bautista (Juan), enviado para preparar el camino delante del Cristo. Por instrucciones divinas se han cambiado los nombres de ciertas personas, porque no expresaban con suficiente claridad el servicio particular al cual fueron llamadas, o las bendiciones especiales conferidas sobre ellas.*</span><span id="more-238"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><em><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%"><a href="http://www.mormon.org/learn/0,8672,802-3,00.html">Jesús</a> </span></em><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">es el nombre individual del <a href="http://es.mormonwiki.com/Salvador">Salvador</a>, y escrito en esta forma, es de derivación griega; su equivalente en hebreo era <em>Yehoshua </em>o <em>Yeshua, </em>o como lo conocemos en castellano, Josué. En su forma original, era bien sabido que el nombre significaba “Ayuda de Jehová” o “Salvador”. Aunque en la actualidad es un nombre tan común como Juan o José o Manuel, sin embargo, el nombre fue prescrito divinamente, como ya se ha dicho. Por tal motivo, el ángel declaró a José, con quien estaba desposada la virgen: “Y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21; véase también versículos 23,25; Lucas 1:31)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><em><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Cristo </span></em><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">es un título sagrado y no es una designación ordinaria o nombre común; es de origen griego y son idénticos su significado y el de su equivalente hebreo, <em>Mesías, </em>que quiere decir el <em>Ungido. </em>Hallamos en las Escrituras otros títulos &#8211; cada uno de los cuales encierra un significado particular &#8211; tales como <em>Emmanuel, Salvador, Redentor, Hijo Unigénito, Señor, Hijo de Dios, Hijo del Hombre </em>y muchos otros; el hecho de importancia principal para nosotros es que estos varios títulos expresan el origen sagrado y divinidad de nuestro Señor. Como se ha visto, los nombres o títulos esenciales de Jesucristo fueron revelados antes de su nacimiento y se dieron a conocer a los profetas que lo antecedieron en el estado terrenal (Lucas 1:31; 2:21; Mateo 1:21,25; véase también versículo 23 y compárese Isaías 7:14; Lucas 2:11; <a href="http://scriptures.lds.org/es/moises/6/51,57#51">Moisés 6:52, 57</a>; <a href="http://scriptures.lds.org/es/moses/7/20#20">7:20</a>; <a href="http://scriptures.lds.org/es/moses/8/24#24">8:24</a>, <a href="http://scriptures.lds.org/es/1_ne/10/4#4">1 Nefi 10:4</a>; <a href="http://scriptures.lds.org/es/2_ne/10/3#3">2 Nefi 10:3</a>; <a href="http://scriptures.lds.org/es/mosiah/3/8#8">Mosíah 3:8</a>)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><em><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Jehová </span></em><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">es la forma castellanizada del vocablo hebreo, <em>Yahveh </em>o <em>Jahveh, </em>que significa <em>El que Existe por Sí Mismo </em>o <em>El Eterno. </em>El hebreo, <em>Ehyeh, </em>que significa <em>Yo Soy, </em>se relaciona por significado y derivación con el término <em>Yahve </em>o <em>Jehová; y </em>de aquí se desprende el significado de ese nombre con el cual el Señor se reveló a Moisés, cuando éste recibió la comisión de ir a Egipto para librar a los hijos de Israel del cautiverio: “Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿qué les reponderé? Y respondió Dios a Moisés: Yo SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo SOY me envió a vosotros” (Éxodo 3:13, 14; compárese con el hecho de la duración eterna expresada en este nombre, Isaías 44:6; Juan 8:58; Colonenses 1:17; Hebreo 13:8; Apocalipsis 1:4; véase también <a href="http://scriptures.lds.org/es/moises/1/3#3">Moisés 1:3</a> y las referencias que allí se indican) . <span> </span>En el versículo siguiente el Señor declara que El es “el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob”. Estando Moisés en Egipto, el Señor de nuevo se le manifestó, y dijo: “Yo soy JEHOVÁ. Y aparecí a <a href="http://es.mormonwiki.com/Abraham">Abraham</a>, a <a href="http://profetasmodernos.com/67/isaac">Isaac</a> y a <a href="http://profetasmodernos.com/69/jacob">Jacob</a> como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos” (Éxodo 6:2-3). El hecho principal que connota este nombre, <em>Yo Soy </em>o <em>Jehová &#8211; </em>los dos tienen esencialmente el mismo significado &#8211; es el de existencia o duración que no tiene fin, y que, juzgado por todas las normas humanas de criterio, no pudo haber tenido principio. El nombre se relaciona con otros títulos como por ejemplo <em>Alfa y Omega, </em>el primero y el último, el principio y el fin (Apocalipsis, 1:11, 17; 2:8; 22:13; compárese Isaías 41:4; 44:6; 48:12)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">En aquella ocasión en que ciertos judíos, considerando su descendencia de Abraham como garantía de una predilección divina, impugnaron a Jesús con preguntas y críticas, El refutó sus palabras abusivas con la declaración: “De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, Yo SOY” (Juan 8:58); que es igual que si hubiese dicho, antes que Abraham, fui yo, Jehová. Los judíos quisquillosos se ofendieron a tal grado cuando lo oyeron pronunciar ese nombre, que &#8211; debido a una interpretación errónea de una Escritura anterior (Levítico 24:16) decían que no había de mencionarse so pena de muerte &#8211; inmediatamente tomaron piedras con la intención de matarlo. Para los judíos <em>Jehová </em>era un nombre inefable que no había de ser pronunciado; lo reemplazaron con otro nombre, el cual aunque sagrado no les era prohibido decir, a saber, <em>Adonai, </em>que significa <em>el Señor. </em>Los términos originales <em>Jehová </em>y <em>Dios </em>que aparecen en el Antiguo Testamento, fueron <em>Yahveh o Adonai; </em>y como se ha mostrado por los pasajes citados, el Ser divino designado por estos nombres sagrados era Jesús el Cristo. Juan, evangelista y apóstol, identifica en forma positiva a Jesucristo con Adonai, o el Señor que habló por boca de Isaías (Isaías 6:8-11; compárese Juan 12:49-41), y con Jehová que se expresó por conducto de Zacarías (Zacarias 12:10; compárese Juan 19:37).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">El nombre <em>Elohim </em>ocurre frecuentemente en los textos hebreos del Antiguo Testamento, aunque no lo hallamos en las versiones castellanas. El vocablo es un sustantivo hebreo de forma plural pero connota una pluralidad de excelencia o intensidad, más bien que esencialmente de número. Es un término expresivo de exaltación y poder supremos o absolutos. <em>Elohim, </em>como lo entiende y lo emplea la Iglesia restaurada de Jesucristo, es la combinación de nombre y título que corresponde al Padre Eterno, cuyo Hijo Primogénito en el espíritu es <em>Jehová, </em>el Unigénito en la carne, Jesucristo</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Jesús de Nazaret, que en testimonio solemne a los judíos se proclamó como <em>Yo Soy </em>o <em>Jehová, </em>que fue Dios antes que Abraham viviese sobre la tierra, es el mismo Ser que repetidamente se menciona como el Dios que hizo convenio con Abraham, Isaac y Jacob; el Dios que sacó a Israel de la esclavitud de Egipto a la libertad de la tierra prometida, el solo y único Dios, conocido por medio de revelación directa y personal entre los profetas judíos en general.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Los profetas nefitas claramente entendían que Jesucristo se identificaba con el Jehová del Antiguo Testamento, y el Señor resucitado confirmó la verdad de sus enseñanzas al manifestárseles, poco después de ascender de entre los apóstoles en Jerusalén. La narración dice: “Y ocurrió que les habló el Señor, diciendo: Levantaos y venid a mí, para que podáis meter vuestras manos en mi costado y palpar las marcas de los clavos en mis manos y en mis pies, a fin de que sepáis que soy el Dios de Israel, y el Dios de toda la tierra, y que he muerto por los pecados del mundo” (<a href="http://scriptures.lds.org/es/3_ne/11/13-14#13">3 Nefi 11:13.14</a>; <a href="http://scriptures.lds.org/es/1_ne/17/40#40">1 Nefi 17:40</a>; <a href="http://scriptures.lds.org/es/mosiah/7/19#19">Mosíah 7:19</a>).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">*Hallamos muchos casos en las Escrituras que ilustran el significado de los nombres que Dios otorga. He aquí unos ejemplos: “Jesús”, cuyo significado es <em>Salvador </em>(Mateo 1:21; Lucas 1:31); “Juan”, que significa <em>el don de Jehová, </em>aplicado particularmente al Bautista, enviado a la tierra para preparar el camino delante de Jehová en la carne (Lucas 1:13); “Ismael”, que quiere decir Dios <em>oirá </em>(Génesis 16:11); “Isaac”, cuya interpretación es <em>risa </em>(Génesis. 17:19; compárese con 18:10-15). Como ejemplos del cambio de nombre por autoridad divina para expresar bendiciones adicionales o llamamientos especiales, considérense los siguientes: “Abram”, que indicaba <em>nobleza </em>o <em>exaltación </em>y, como usualmente se interpreta, <em>padre de elevación, </em>fue vertido en “Abraham”, <em>padre de multitud, </em>con lo que se expresa la razón por la que se efectuó el cambio en esa ocasión: “Porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes”. (Génesis 17:5) “Sarai”, nombre de la esposa de Abraham, de significado particular obscuro, fue reemplazado por “Sara”, que significa <em>princesa. </em>(Génesis 17:15). “Jacob”, que fue el nombre dado al hijo de Isaac, debido a cierta circunstancia relacionada con su nacimiento y cuyo significado era <em>suplantador, </em>fue substituido por “Israel”, que quiere decir <em>príncipe de Dios; </em>pues como se expresó al tiempo de hacerse el cambio: “No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido” (Génesis 32:28; compárese con 35:9, 10).”Simón”, cuya interpretación es <em>oyente, </em>era el nombre del apóstol principal de Jesucristo, mas el Señor lo cambió a “Cefas” (arameo) o “Pedro” (griego) que quiere decir <em>piedra. </em>(Juan 1:42; Mateo 16:18; Lucas 6:14) A Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, el Señor confirió el título de “Boanerges”, que significa <em>hijos del trueno. </em>(Marcos 3:17)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-indent: 0cm;line-height: 115%">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm;text-align: left;text-indent: 0cm;line-height: 115%"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">James Talmage, <em>Jesus el Cristo</em></span></p>
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		<title>¿Qué es una sinagoga?</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Mar 2008 00:05:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Definiciones bíblicas]]></category>

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		<description><![CDATA[La sinagoga es una institución muy reconocida durante el primer siglo y es especialmente importante en los pequeños pueblos y ciudades de Galilea, aparte del templo de Jerusalén y de sus sacerdotes oficiantes. Esta importancia fue aún mayor en los pueblos y ciudades del Imperio Romano, donde la sinagoga ayudó a preservar la identidad judía [...]]]></description>
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			   </div><p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">La sinagoga es una institución muy reconocida durante el primer siglo y es especialmente importante en los pequeños pueblos y ciudades de Galilea, aparte del templo de Jerusalén y de sus sacerdotes oficiantes. Esta importancia fue aún mayor en los pueblos y ciudades del Imperio Romano, donde la sinagoga ayudó a preservar la identidad judía enfrentada a un mundo hostil dedicado a la religión cívico-pagana y el culto al emperador.</span><span id="more-58"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">El término sinagoga, en el sentido de «reunión» o «lugares de reunión» en griego, algunas veces se refería a una asamblea y no a un edificio dedicado exclusivamente al culto Sabático. Dado que las reuniones podrían celebrarse en una gran casa, patio, la plaza, o incluso, cerca de un río, los arqueólogos nunca pueden identificar un lugar particular como una sinagoga, sobre todo en una ciudad pequeña como Nazaret.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">En toda la extensión de la cuenca del Mediterráneo, la sinagoga se suele denominar <em>proseuche</em>, o &#8216;casa de oración&#8217;, en griego. La evidencia arqueológica y literaria, que incluye referencias en la segunda mitad del Nuevo Testamento (desde Hechos hasta Apocalipsis), presenta un panorama de la importancia de la sinagoga como centro tanto religioso como de la comunidad de los judíos de la diáspora y aquellos gentiles, que se adaptaron por ellos mismos a la vida de la sinagoga ( Por ejemplo, &#8220;temerosos de Dios”).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Para los autores del Nuevo Testamento, la sinagoga desempeñó un papel importante como el lugar en el que Jesús anunció su ministerio mesiánico (Lucas 4:16-30); donde Él realizó milagros y enseñó y predicó el &#8220;evangelio del reino&#8221; (Mateo 4:23 ); donde los misioneros cristianos encontraron una audiencia y conversos (Hechos 9:20); y también como un centro de oposición a la &#8220;buenas nuevas&#8221; (Hechos 17:1-6, 13).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: 'Times New Roman'"> </span></p>
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		<title>¿Quiénes son los Magi (Reyes Magos)?</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Mar 2008 23:58:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biografías bíblicas]]></category>
		<category><![CDATA[Definiciones bíblicas]]></category>
		<category><![CDATA[Vida mortal de Jesús]]></category>

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		<description><![CDATA[El relato de los reyes magos, o sabios, es una conocida y querida parte de la historia de Navidad. Sin embargo, el relato de Mateo simplemente dice que cuando Jesús nació, “vinieron del oriente a Jerusalén unos magos”, sin especificar cuántos fueron, exactamente quiénes eran, de dónde vinieron, o que eran reyes. El tradicional número [...]]]></description>
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			   </div><p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">El relato de los reyes magos, o sabios, es una conocida y querida parte de la historia de Navidad. Sin embargo, el relato de Mateo simplemente dice que cuando Jesús nació, “vinieron del oriente a Jerusalén unos magos”, sin especificar cuántos fueron, exactamente quiénes eran, de dónde vinieron, o que eran reyes. El tradicional número de tres sabios surgió debido a la asociación de un rey por cada regalo dado al niño Jesús (oro, incienso y mirra). La identificación de estos “reyes”, como Baltasar, Melchor y Gaspar no data de antes del sexto siglo. El historiador Herodoto primero utiliza el término griego <em>magoi</em> para referirse a una casta sacerdotal entre los medos y los persas, que eran notables como intérpretes de sueños. Más tarde, asociado con los sacerdotes de la religión zoroástrica, <em>magoi</em> también se utilizaba para describir varios tipos de adivinos y hombres sabios del este, incluyendo a los astrónomos Babilónicos conocidos como Caldeos. En el período romano, el término latín magi fue utilizado para toda una gama de profesionales, desde adivinos y los más respetables astrólogos a magos y charlatanes. A pesar de que algunos estudiosos han sugerido que los reyes magos pueden haber sido judíos de Babilonia o de algún otro lugar de la zona oriental de Diáspora, las primeras representaciones artísticas de los Reyes Magos los retratan con atuendos persas u otro tipo de vestimenta oriental. Algunos de los primeros escritores cristianos vieron a los Reyes Magos como magos que aceptaron rápidamente la superioridad de Cristo y renunciaron a sus artes mágicas para venir y adorarlo. Otros los vieron como lo mejor de los sabios paganos que fueron inspirados por sus conocimientos de astronomía para reconocer las señales del nacimiento de Cristo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Muchos estudiosos ven la insistencia de los judíos seguidores de Mateo como una señal de que este Evangelio fue escrito principalmente para los judíos y judíos cristianos. Por lo tanto, si los Reyes Magos eran en realidad gentiles en vez de judíos de la región oriental de la Diáspora, ellos se unen a la mujer de la genealogía Mateana, la mujer Sirofenicia, y al centurión al pie de la cruz como figuras que demuestran la inclusión de los gentiles en el mensaje cristiano en el Evangelio de Mateo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: 'Times New Roman'"> </span></p>
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		<title>¿Qué es un Tárgum?</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 2008 20:57:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Definiciones bíblicas]]></category>

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		<description><![CDATA[Un Tárgum (los Targumim en plural) es una traducción y/o paráfrasis aramea de la Biblia hebrea. Éstas se conocen desde la Época Medieval, pero con el descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto en el siglo XX que incluía algunos Targumim (4QtgLev, 4QtgJob, 11QtgJob, y 6Q19), los estudiosos han dirigido su atención a estos importantes [...]]]></description>
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			   </div><p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Un Tárgum (los <em>Targumim</em> en plural) es una traducción y/o paráfrasis aramea de la Biblia hebrea. Éstas se conocen desde la Época Medieval, pero con el descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto en el siglo XX que incluía algunos Targumim (4QtgLev, 4QtgJob, 11QtgJob, y 6Q19), los estudiosos han dirigido su atención a estos importantes textos, en un esfuerzo por descubrir algo acerca de cómo interpretaron el texto bíblico los judíos que vivieron en el primer siglo a.C. y en el siglo I d.C.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: 'Times New Roman'"> </span></p>
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		<title>¿Qué es la ágrafa?</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 2008 20:56:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Definiciones bíblicas]]></category>
		<category><![CDATA[Escritos No-canónicos]]></category>

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		<description><![CDATA[El Evangelio de Marcos, al igual que los otros textos de evangelio, no contiene todo lo que Jesús dijo. Hay un conjunto de dichos de Jesús preservados en otras fuentes, que ha capturado la atención de estudiosos y creyentes durante mucho tiempo. Este material forma parte de la ágrafa (literalmente “no escritos”). Estos son los [...]]]></description>
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			   </div><p class="MsoNormal" style="line-height: normal"><span style="font-size: 10pt">El Evangelio de Marcos, al igual que los otros textos de evangelio, no contiene todo lo que Jesús dijo. Hay un conjunto de dichos de Jesús preservados en otras fuentes, que ha capturado la atención de estudiosos y creyentes durante mucho tiempo. Este material forma parte de la ágrafa (literalmente “no escritos”). Estos son los dichos que originalmente no fueron registrados en los evangelios o se atribuyeron a Jesús de fuentes distintas al Evangelio. Así, por ejemplo, Hechos 20:35 contiene el dicho de Jesús que versa “Más bienaventurado es dar que recibir”. Otro ejemplo proviene del Evangelio de Marcos, donde un dicho de Jesús fue probablemente añadido al evangelio casi quinientos años después de que fue escrito: &#8220;y todo sacrificio será salado con sal&#8221; (Marcos 9:49). La datación tardía de este dicho se demuestra por el hecho de que no aparece en los primeros manuscritos de Marcos, ni en latín ni en griego, y es por tanto probablemente desconocido en las ediciones originales de Marcos.</span><span id="more-35"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal"><span style="font-size: 10pt">Otros posibles dichos auténticos de Jesús se pueden encontrar en las fuentes cristianas no canónicas, tales como el <em>Evangelio de Tomás</em>, <em>El Evangelio de Felipe</em>, y los escritos de los primeros líderes cristianos como Clemente y Jerónimo. Los escribas cristianos han preservado cientos de refranes de Jesús aparte de los evangelios, algunos de los cuales son auténticos y otros son legendarios. Algunas de las docenas de posibles dichos auténticos de Jesús son los siguientes:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal"><em><span style="font-size: 10pt">“Bienaventurada es la persona que ha trabajado y, por tanto, ha encontrado vida”</span></em><span style="font-size: 10pt"> (Evangelio de Tomás 58) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal"><em><span style="font-size: 10pt">“Nunca te alegre a menos que veas a tu hermano con amor”</span></em><span style="font-size: 10pt"> (Jerónimo, Comentario sobre Efesios 5.4) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal"><em><span style="font-size: 10pt">“Nadie puede obtener el reino de los cielos a menos que haya pasado por tentación”</span></em><span style="font-size: 10pt"> (Terullian, El Bautismo).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal"><span style="font-size: 10pt">Algunas Biblias modernas, en el intento de diferenciar las propias palabras de Jesús del contexto de la narrativa, han resaltado las palabras de Jesús en rojo. Estas Biblias, hoy conocidas como re-ediciones de letra, se enfrentan a importantes desafíos, porque es necesario tomar decisiones sobre qué versión de un refrán, ya sea de Mateo, Marcos o Lucas, representa más de cerca la forma en que Jesús habló originalmente. Este enfoque en el trabajo real de Jesús ha incrementado el interés de los estudiosos en la ágrafa, donde se han preservado otros dichos posiblemente genuinos de Jesús.</span></p>
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		<title>¿Qué es la Parousia?</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 2008 20:53:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Definiciones bíblicas]]></category>

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		<description><![CDATA[El Nuevo Testamento utiliza el término en un sentido escatológico para referirse al glorioso regreso de Jesucristo (véase 1 Corintios 15:23, “venida”). El término griego significa “estar presente” y fue adoptado por la visita de estado de un emperador romano.]]></description>
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<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">El Nuevo Testamento utiliza el término en un sentido escatológico para referirse al glorioso regreso de Jesucristo (véase 1 Corintios 15:23, “venida”). El término griego significa “estar presente” y fue adoptado por la visita de estado de un emperador romano.</span></p>
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		<title>¿Qué es una parábola?</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 2008 20:52:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Definiciones bíblicas]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanzas de Jesucristo]]></category>

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		<description><![CDATA[Una parábola, literalmente, es una comparación (griego parabole), que relaciona la esencia de las cosas en lugar de las formas en que las cosas existen en realidad. Por esa razón, las parábolas trascienden los límites de tiempo y tienen sentido en un mundo siempre tan cambiante. El Nuevo Testamento utiliza una definición más flexible de [...]]]></description>
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<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Una parábola, literalmente, es una comparación (griego <em>parabole</em>), que relaciona la esencia de las cosas en lugar de las formas en que las cosas existen en realidad. Por esa razón, las parábolas trascienden los límites de tiempo y tienen sentido en un mundo siempre tan cambiante. El Nuevo Testamento utiliza una definición más flexible de una parábola, en comparación con el sentido más restringido que tenían los pensadores griegos. En lugar de ello, una “parábola” en el Nuevo Testamento puede describir una larga metáfora, una alegoría, o una verdadera parábola narrativa. El Nuevo Testamento sigue de cerca la tradición establecida en la escrituras judías (hebreo o del Antiguo Testamento) que una parábola es todo lo que compara dos objetos entre sí. “¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás?” como una parábola (Marcos 3:23), mientras que se utiliza la misma terminología para hablar de la Parábola del Sembrador.</span><span id="more-30"></span><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">El predominio de las parábolas en el Nuevo Testamento revela que la parábola es un método de enseñanza favorito de Jesús, que proporciona el lector moderno una ventana hacia lo que Él era realmente y la visión que tenía del mundo. Jesús prefiere hablar de las cosas como serían y podrían ser en lugar de instruir directamente a sus discípulos sobre el modo de tratar un problema. Rara vez Jesús interpretó sus propias parábolas (Mateo 13:36-43); Él prefería que la tarea de interpretación esté a cargo de sus discípulos. Por esta razón, las parábolas ofrecen una invitación abierta a la interpretación para cada generación que las usa. Sin esta continua ventana de interpretación, las parábolas se limitarían históricamente y serían explicables para un determinado momento de la historia. En el Nuevo Testamento, el Evangelio de Mateo contiene más parábolas de Jesús que cualquier otra fuente. Su autor estaba aparentemente atraído por las enseñanzas Jesús por medio de parábolas. A diferencia de Marcos, Lucas y Juan, Mateo no sólo registra las parábolas, sino que también las reúne en varias recopilaciones concisas (Mateo 13 y 25) con un claro objetivo en mente.</span></p>
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		<title>¿Qué es el Nuevo Testamento?</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 2008 20:51:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Definiciones bíblicas]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevo Testamento]]></category>

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		<description><![CDATA[El Nuevo Testamento consta de veintisiete libros sobre Jesús de Nazaret y la propagación de las “buenas nuevas” acerca de Él más allá de Galilea, principalmente en la cuenca mediterránea. Escritos por varios autores a través del curso del primer siglo d.C., estos libros pronto llegaron a ser considerados como autorizados y rápidamente adquirieron la [...]]]></description>
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			   </div><p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">El Nuevo Testamento consta de veintisiete libros sobre Jesús de Nazaret y la propagación de las “buenas nuevas” acerca de Él más allá de Galilea, principalmente en la cuenca mediterránea. Escritos por varios autores a través del curso del primer siglo d.C., estos libros pronto llegaron a ser considerados como autorizados y rápidamente adquirieron la condición de escritura-a la par con los escritos de las Escrituras judías (Biblia hebrea o Antiguo Testamento) que Jesús había aprobado (véase Lucas 24-44). Algún tiempo transcurrió, sin embargo, entre la muerte y la resurrección de Jesús y la real escritura de los textos que han llegado a ser conocidos como el Nuevo Testamento. Los libros del Nuevo Testamento están divididos y organizados por género o tipo literario: en primer lugar, los cuatro evangelios, que narran la historia de Jesús; seguidamente, Hechos, un libro “histórico” sobre la difusión del mensaje de Jesús a través del ministerio de apóstoles y misioneros seleccionados; luego, veintiún epístolas o cartas, y por último, Revelación, un tipo de escritura conocida como un apocalipsis.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Aunque los Evangelios aparecen primero en secuencia en el Nuevo Testamento, ellos fueron escritos después de muchas de las cartas. El término Nuevo Testamento se deriva de “nuevo pacto”. En este contexto, los libros del Nuevo Testamento contienen la historia de cómo en y a través de Jesús de Nazaret se reveló un nuevo pacto a Israel, que sustituye al “antiguo pacto” registrado en la escrituras judías (De ahí el Antiguo Testamento).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: 'Times New Roman'"> </span></p>
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		<title>¿Cuándo es la Pascua?</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 2008 20:45:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Definiciones bíblicas]]></category>

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		<description><![CDATA[La celebración de la fiesta de la Pascua se remonta al momento en que a los hijos de Israel se les ordenó obedecerla como parte de la liberación del cautiverio egipcio. El festival, que comenzaba el 14 de Nisán (actualmente marzo-abril) con el sacrificio de los corderos, duraba siete días. La celebración de la Pascua-el [...]]]></description>
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			   </div><p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">La celebración de la fiesta de la Pascua se remonta al momento en que a los hijos de Israel se les ordenó obedecerla como parte de la liberación del cautiverio egipcio. El festival, que comenzaba el 14 de Nisán (actualmente marzo-abril) con el sacrificio de los corderos, duraba siete días. La celebración de la Pascua-el evento también conocido como la Última Cena en los evangelios sinópticos-se inició con el sacrificio del cordero pascual en el templo, parte del cual se come como parte de la cena Pascual. Según los evangelios, Jesús murió el viernes de la semana de Pascua y resucitó el primer día de la semana (domingo) durante el festival (Mateo 27-28:1). Por lo tanto, la celebración de la Pascua tradicionalmente se celebró en las iglesias cristianas occidentales el primer domingo después del inicio de la fiesta de Pascua.</span><span id="more-23"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;line-height: 115%">Esta sencilla solución, sin embargo, está plagada de dificultades. El mes de la fiesta de la Pascua debía comenzar con la luna nueva-determinada en el primer siglo sólo por la vista-después de que el equinoccio vernal (que en el primer siglo fue el 21 de marzo para los judíos, 25 de marzo para los romanos). Si la luna nueva se vio de forma correcta, entonces la noche de Pascua fue una luna llena. Dado que los patrones climáticos no son siempre estáticos, la luna nueva podría no haber sido observada en la noche exacta en la que ocurrió, dando lugar a errores en la fecha de inicio de la Pascua. Además, muchos de los judíos del primer siglo seguían un calendario lunar y aproximadamente cada tres años, era necesario intercalar (o insertar) un mes completo antes del comienzo del Nisán. La intercalación de otro mes lunar (29.5 días) movería más la Pascua hasta abril.</span></p>
<p><span>Por los dos o tres primeros siglos, los cristianos dependieron del anuncio de la Pascua judía para calcular cuándo celebrar la Pascua. En el tercer y principios del siglo cuarto (especialmente en Nicea en el año 325 d.C.), los cristianos desarrollaron su propio método de cálculo de las fechas de Pascua basándose en los cálculos astronómicos Alejandrinos para la duración del año solar. Hoy en día, la Pascua ya no representa el domingo después del inicio de la Pascua judía, sino más bien, representa un cálculo más exacto de la fecha.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: 'Times New Roman'"> </span></p>
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