Archivo para esta ‘Adversidad’ categoría

Manos: la historia de una mujer mormona de sobrevivir a una vida de dolor

Martes, Julio 7th, 2009

Por Tessa Joy McMillan

Como una niña de ocho años, estaba muy entusiasmada de tener una habitación propia. Pero no era como otras habitaciones. Era un ático: veinte pies de techos de bóveda, vigas de madera expuestas, telarañas, clavos sobresalientes, pisos de madera dura, y una columna de ladrillo creaban una atmósfera emocionante. Pero para que mi habitación sea aún más increíble, mi padre colgó un columpio en una de las grandes vigas de madera. Durante las fuertes tormentas eléctricas, me sentaba en mi columpio y me movía de un lado a otro al golpeteo de la lluvia. La vida era buena en mi columpio. (más…)

La Tormenta de Cameron: Guiado por la Fe en Cristo

Domingo, Julio 5th, 2009

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Scott Livingston

Era una fría mañana de febrero cuando mi esposa, Kristina, y nuestra recién nacido, Cameron nos enrumbamos por el Cañón Logan en un viaje de 40 millas de nuestro hogar en Bear Lake al hospital para una evaluación de los niveles de bilirrubina de Cameron. Llegamos con bien a Logan y a tiempo y nos registramos con la recepcionista. Nos llamaron cuando nos tocó el turno, a Cameron le dieron un pequeño pinchazo en su talón y la enfermera nos mandó de regreso diciéndonos que nos llamarían a casa para darnos los resultados. Esto se había convertido en una rutina diaria desde el nacimiento de Cameron hacía ya una semana. El nació con altos niveles de bilirrubina y el doctor quería monitorearlo hasta que estuviera seguro de que el cuerpo de Cameron tomara el control. (más…)

La historia de Doc: Confiar en el Salvador para sobreponerse a la depresión

Sábado, Julio 4th, 2009

Personalmente he experimentado una larga lucha de toda una vida con la depresión, que se agudizó cuando hacía mis prácticas como médico residente de pediatría. Básicamente, llegué al punto en el que mi propia fuerza ya no iba a poder ayudarme al respecto. Me vi forzado a ver al psicólogo y oficialmente se me diagnosticó Depresión Severa, aunque ahora reconozco haber tenido varios episodios de depresión severa anteriormente.

Se me refirió a un Psiquiatra y comencé un tratamiento con anti-depresivos. En esa etapa de mi vida, me sentí totalmente derrotado. Yo quería ser mentalmente fuerte. No deseaba que se revelaran mis secretos. No quería se prejuzgado. Sentía que los hechos ocurridos y el diagnóstico confirmaban todos los problemas de imagen contra los que luché toda mi vida. Sentía que mi carrera médica y mis sueños se estaban diluyendo, ahora que se había descubierto al simulador.

Ya en tratamiento, los pensamientos de terminar con mi vida volvieron, nuevamente refutados por el dilema de que dejaría a mi esposa y a mis dos hijos, ¿debería entonces seguir por ese camino erróneo pero aparentemente conveniente? Ataques de pánico y escenas de desastre acudieron a mi mente. Aunque esto me contenía de rendirse a pensamientos suicidas, realmente no me ayudaba con mi culpa. Mi debilidad estaba ahora tirando el futuro de mi familia por la borda.

Después de varias semanas de mayor confusión, experimenté algo diferente. Yo realmente… encontré gozo en mis pasatiempos antiguos, en la música, en bromear por aquí y por allá, en mis hijos. De repente me sentí vivo otra vez, aunque previamente no tenía idea, de cuán muerto me sentía y por cuanto tiempo me había sentido adormecido. Me sentía aliviado y volví a las tareas clínicas, con un par de rotaciones con mucho apoyo de comprensión y ayuda y mis capacidades aumentaron. Mi desempeño mejoró, ostensiblemente. La carga era menos intensa, y me movía y pensaba mil veces mejor.

Fue entonces que empecé a ver cuán contra producente había sido mi temor a mi debilidad. Me sentí como Moroni, un profeta del Libro de Mormón, a quien Dios le dijo: “Y porque has visto tu debilidad, serás fortalecido, aun hasta sentarte en el lugar que he preparado en las mansiones de mi Padre.” (Éter 12:37)

Esto era tan ajeno a mi anterior manera de pensar. Sabía todo sobre las maravillas del amor de Dios y lo que significaba nacer de Dios. Había sido testigo del poder transformador de la expiación. Había leído el Libro de Mormón, la historia de Alma, muchas veces. El poder de esa historia me quemaba dentro del alma. Me encantaba. Prediqué sobre ella durante dos años. Resonaba conmigo. Sin embargo, de alguna manera, realmente no entendía estas doctrinas. Yo quería ser grande por mí mismo. Quería lograrlo por mí mismo. Quería ser admirado, no que me tengan lástima. Estaba orgulloso, paradójicamente a la luz de mi pobre auto imagen. Quería minimizar mis deficiencias.

Ahora sí estaba listo para empezar el verdadero trabajo de sanación a través de la expiación, y comprendí verdaderamente mi confianza en Él para obtener fortaleza. Llegué al punto en que estaba listo para aceptar cualesquier y toda ayuda que necesitara. En el tiempo, he aprendido a ver por mí mismo la manera en la que el Señor actúa, lleno de valía y potencial. Me he dado cuenta de que los errores pueden corregirse. He obtenido fortaleza para soportar cuando el mundo parece colapsar alrededor mío. He aprendido a darme cuenta de que nunca estoy solo.

James Ballou: “Sobreviviente del Alma” mormón

Sábado, Julio 4th, 2009

Son nuestras decisiones y no las circunstancias las que nos definen

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James

Viví mi juventud en el hogar de mi padre rodeado de drogas, violencia, alcohol y depravación. Viví en medio de gente cuyas almas habían sido voluntariamente sacrificadas y que conocían solamente de la búsqueda del placer terrenal. Este fue mi hogar hasta que mi padre murió como resultados de complicaciones causadas por su estilo de vida. Tenía 15 años. Algunos podrían pensar que mis años formativos representaban un casi irremontable cúmulo de obstáculos y que cualquiera que hubiera crecido en tales circunstancias quizá nunca podría encontrar a Dios. Pero yo había sobrevivido a los embates, negocios con drogas, abuso y negligencia para un propósito mayor.

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Un Corazón Presionado: Una mujer mormona habla de la Adversidad – Parte I

Sábado, Julio 4th, 2009

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Parte I

El Plato Especial del Salvador

Alguien dijo que hay dos maneras de ver la vida-la primera: nada es un milagro, la segunda: “todo” es un milagro. Yo me inclino por la última. Lo que el Señor crea con la materia prima de nuestras vidas es milagroso. Ver la mano del Señor en mi vida ha aumentado significativamente desde que me uní a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (los mormones).

Siempre hay un festín preparado para nosotros, dentro y fuera de la adversidad, sin embargo con frecuencia nos lo perdemos. El plato especial del Salvador es Su amor perfecto, en toda circunstancia, incluyendo aquellas que resultan del mal uso que otros hacen de su albedrío. (más…)

Un Corazón Presionado: Mujer mormona Habla de la Adversidad – Parte II

Sábado, Julio 4th, 2009

Parte II

Bueno, esto nos conduce a compartir nuestras experiencias con fortalecedora adversidad, pero primero unas reflexiones sobre el paso por la prensa del corazón.

Podado, Presionado & Purificado

Por medio del evangelio de Jesucristo, tenemos un nuevo entendimiento de la adversidad. Aprendemos mediante la oposición y la presión, contra la dificultad y el sufrimiento, independientemente de la fuente y naturaleza de la prueba. Jesucristo nos puede socorrer. (más…)

Un Corazón Presionado: Una Mujer Mormona Habla de la Adversidad

Jueves, Julio 2nd, 2009

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Karen

Parte III

“La Corteza de la Ironía”
Bien, probablemente han notado en sus pruebas, como yo lo he hecho con las mías, que siempre existe algo de ironía, pero nunca tanta como las ironías que el Salvador soportó. Soportar las mías me permitió ver y apreciar las penosas ironías del Salvador, y llegar a conocerlo mejor. (más…)