Archivo para esta ‘Acerca de Jesús’ categoría

¿Por qué Jesús es llamado el Hijo de David?

Viernes, Enero 1st, 2010

En el primer versículo del primer evangelio, tal como aparece en nuestro Nuevo Testamento, Mateo llama a Jesucristo “el hijo de David” como si fuera un tipo de introducción a la genealogía que está a punto de escribir, y talvez, una introducción al testimonio completo de Mateo del Salvador. Siguiendo esta introducción se encuentra la línea de ascendencia real de José, el esposo de María, hasta llegar a David, rey de Israel (cf. Mateo 1:1-16). Puesto que José es uno de los descendientes de David, también se le puede llamar hijo de David.

José trató a Jesús como si Él fuera su propio hijo, y aquellos que no sabían de Su origen divino asumían que Jesús era “el hijo de José” (Lucas 3:23) o “el Hijo del carpintero” (Mateo 13:55). Se puede decir entonces que Jesús es el hijo adoptivo de José. Sin embargo, José no era el Padre literal de Jesús. Tal como explicó James E. Talmage: (más…)

¿Por qué Jesús es llamado el Primogénito?

Viernes, Enero 1st, 2010

Cuando nos ponemos a reflexionar sobre lo que significa nacer, a menudo pensamos en recibir la vida y un cuerpo mortal que papá y mamá nos brindan. Por lo tanto, cuando preguntan: “¿Qué es lo que quiere decir que Jesús sea el primogénito? A menudo aparece otra pregunta: “¿Cómo puede Jesucristo ser el primogénito si vivió en lo que algunas veces se denominó el meridiano de los tiempos? Para poder responder estas preguntas, debemos volver a reflexionar nuestra definición de lo que significa nacer.

Las escrituras hablan de la llegada de un renacimiento cuando uno recibe el perdón de sus pecados. Pero ya que Jesús nunca pecó, esto no puede darse en este caso.” Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.” (Mateo 9:12). De todas maneras, cuando las personas nacen, se dice que recibieron vida. Por lo tanto, volver a nacer es recibir nuevamente una vida. Una de las formas en que Jesús es el primogénito es porque “Cristo ha resucitado de entre los muertos; y llegó a ser primicias de los que durmieron”. (1 Corintios 15:20). Al llamar a Cristo el Primogénito nos referimos a su acto de conquistar la muerte para que “todos resuciten” (1 Corintios 15:22). Entonces, uno podría decir que, por lo tanto, se trata de un acto de adoración –de impresionante reverencia- para recordar que Jesucristo es el Primogénito, el primero que resucitó y recibió nuevamente un cuerpo. (más…)

¿Dónde puedo encontrar las Palabras de Dios?

Viernes, Enero 1st, 2010

Para alguien quien recién ha decidido aprender acerca de Dios y tomar algunas decisiones, puede ser un poco abrumador saber por dónde empezar. Hay tantos libros, artículos e iglesias que elegir. ¿Dónde debería comenzar la búsqueda?

El mejor lugar para comenzar es siempre con las propias palabras de Dios. Para la mayoría de las personas, esto significa comenzar primero por la Biblia. El Antiguo Testamento de la Biblia nos cuenta la historia de la creación del mundo y los inicios de la iglesia de Dios. Él nos enseña lo que Él quiere que sepamos acerca de la verdad a través de sus profetas, quienes recibieron revelación directamente de Dios y después compartieron esa información con el mundo. En el Nuevo Testamento, aprendemos acerca del gran regalo de Dios para nosotros: Su Hijo Unigénito. El Nuevo Testamento nos cuenta sobre el nacimiento de Jesucristo y Su ministerio. Durante Su ministerio, tenemos la palabra de Dios directamente mediante su Hijo. Después que Jesús fue crucificado, los registros continuaron por un tiempo con las enseñanzas de Sus apóstoles escogidos.

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¿Por qué debería confiar en la Sabiduría de Dios?

Viernes, Enero 1st, 2010

Es parte de la naturaleza humana querer estar a cargo de nuestras propias vidas. Las decisiones cruciales que nos afectan pueden ser muy aterradoras. Sin embargo, nosotros vemos el mundo de forma limitada. No hay forma de ver qué sucederá en un futuro.

Las Escrituras contienen muchas historias de personas que fueron obligadas a confiar en los consejos de Dios incluso cuando la sabiduría del consejo no era obvia. Como a menudo se señala, no estaba lloviendo cuando Noé construyó el arca. En el lugar en el que él vivió, probablemente no podía ni imaginarse cómo era una inundación. (más…)

¿Jesús podía pecar?

Domingo, Julio 12th, 2009

¿Jesús pudo haber pecado? Si Él no podía pecar, entonces ¿cuál fue el propósito de la tentación?

Toda persona que alguna vez fue creada por el Padre Celestial recibió el don del albedrio moral, que es el derecho a tomar decisiones. Esto incluye a Jesucristo. El don que el Salvador nos dio fue entregado de manera voluntaria, lo cual fue una parte necesaria del don. Esto significa que cuando Satanás intentó tentar a Jesús, ciertamente Él pudo haber caído en tentación. Dios sabía, cuando Él envió a Jesús, que Su Hijo no pecaría, pero que tenía la capacidad de hacerlo si así lo elegía.

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¿No dice la Biblia que nadie ha visto a Dios?

Sábado, Julio 11th, 2009

Una enseñanza que hace únicos a los mormones está relacionada con la capacidad de ver a Dios. Cuando José Smith tenía catorce años estaba preocupado por elegir la iglesia a la que debía unirse. Un día cuando estaba estudiando la Biblia encontró su respuesta. Santiago 1:5, un texto escrito por el propio hermano del Salvador, nos enseña a volvernos a Dios si buscáramos sabiduría. José vio que esta era la única manera de obtener una respuesta porque sólo Dios podría decirle la verdad. José había recibido demasiadas instrucciones diferentes de los distintos ministros de su área.

José se dirigió al bosque y comenzó a orar. Después de un tiempo, Dios y Jesucristo aparecieron ante él. Dios le presentó a Jesús y Jesús le dio instrucciones de no unirse a ninguna de las iglesias que había en ese momento en la tierra porque estaban incompletas. José siguió este consejo, y más tarde, cuando ya era adulto, recibió la visita de un ángel y se preparó para ayudar a llevar el evangelio restaurado a la tierra.

¿Es posible que un mortal vea a Dios? La Biblia registra muchos casos en que los mortales, por lo general los profetas, ven a Dios. Veamos algunos ejemplos.

Esteban fue elegido para ayudar a los apóstoles en su obra después de la muerte de Jesús. Sin embargo, molestaba a muchas personas debido a su testimonio y fe. Fue detenido y acusado de blasfemia. A pesar de las falsas acusaciones, Esteban se negó a defenderse y más bien usó su tiempo para predicar el evangelio. Su rostro era como el de un ángel y Dios estaba con él.

55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios,

56 Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. (Hechos 7)

Esteban fue apedreado hasta la muerte por testificar que había visto a Dios y a Jesús. El mundo por lo general no ha aceptado a aquellos que testifican esta experiencia sagrada.

Jacob también vio a Dios después de luchar con un mensajero de Dios:

30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma (Génesis 32)

Moisés, Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel vieron a Dios:

9 Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel;

10 Y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.

11 Mas no extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel; y vieron a Dios, y comieron y bebieron (Éxodo 24).

Más tarde, Moisés vio el rostro de Dios, y luego Su gloria mas no Su rostro (Éxodo 33). Salomón vio a Dios dos veces y luego se apartó de Él, haciendo que Dios se enoje. Isaías vio a Dios pero estaba nervioso porque estaba sucio. Un siervo del Señor lo limpió de sus pecados.

A pesar de las muchas veces que la Biblia registra a las personas que han visto a Dios, hay una escritura que dice: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18). Algunas veces se utiliza esta escritura para tratar de desacreditar la enseñanza mormona de que José Smith vio a Dios. Sin embargo, si nos fijamos en el capítulo 6 del mismo libro, encontramos una explicación de esta afirmación: No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre (Juan 6:46). En otras palabras, para ver a Dios, una persona debe ser espiritual y digna de hacerlo. José Smith enseñó que la primera escritura, Juan 1:18 está correctamente traducida al indicar que sólo podemos ver a Dios cuando somos guiados por el Espíritu. Jesús ofreció más información sobre este tema cuando enseñó: “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar” (Lucas 10:22)

Dios se ha mostrado sólo a unos pocos pueblos en el curso de la historia, pero se ha mostrado en momentos importantes a aquellas personas dignas.

Jesucristo como abogado

Sábado, Julio 11th, 2009

Antes del nacimiento de Jesucristo, incluso antes que el mundo comience, Jesucristo se comprometió a asumir el papel de ser nuestro abogado ante el Padre. Un abogado es alguien que suplica por otra persona.

Juan explicó este papel en 1 Juan, capítulo 2 de la Biblia del Rey Santiago:

1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. (más…)

¿Cómo enseñó Jesucristo?

Sábado, Julio 11th, 2009

El modo de enseñanza del Salvador era variado. El empleó diferentes maneras de enseñar a las personas con las que se encontraba sobre Dios el Padre.

Uno de sus métodos favoritos fue contar historias. Estas historias a menudo se les llaman parábolas. Jesucristo empleó parábolas para acercarse a la gente en varios niveles. Aquellos que sabían cómo y estaban dispuestos a escuchar con el corazón eran capaces de sacar significados profundos de las historias. Otros al menos escuchaban una buena historia. Jesús a menudo empleaba la historia para atraer la atención de su audiencia. Después de que se contaba la historia, frecuentemente se explicaba. Otras veces Él las empleaba para mantener a los que no iban con la honesta intención de aprender cosas de las que serían responsables si entendieran. Él pudo dar las enseñanzas que traerían mayores bendiciones sólo a los que escucharan con el corazón. (más…)

¿Cómo podía Jesús orar a Sí mismo?

Domingo, Julio 5th, 2009

Esta es la pregunta que los cristianos que leen la Biblia concienzudamente se hacen con frecuencia. Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a veces llamados los mormones, tienen una sólida respuesta a esta interrogante, la misma que es una muy buena pregunta.

Cuando José Smith tenía catorce años de edad, fue al bosque cercano a su casa para orar. Él había estado tratando de decidir a qué Iglesia unirse y había leído en la Biblia que si alguien necesitaba sabiduría, él podía preguntar a Dios, y Dios le respondería. El había decidido hacer justamente eso.

Mientras oraba, una luz brillante descendió de los cielos y se detuvo sobre él. Dentro de la luz, vio a dos personajes. El primero de ellos señalaba al otro y dijo: “Este es mi Hijo amado. Escúchalo”. El orador era Dios el Padre, y Él estaba presentando a Su Hijo, Jesucristo. De esta visión, la misma que condujo a la restauración de la iglesia completa sobre la tierra del Salvador, José supo que Dios y Jesús eran seres independientes.

Una vez que uno se da cuenta de que probablemente Jesús no oraba a Sí mismo, puede leer el Nuevo Testamento una vez más y darse cuenta de que la Biblia es muy clara a este respecto. La Trinidad, una creencia de que Dios, Jesús y el Espíritu Santo son una sola persona en tres formas, fue canonizada en los siglos cuarto y quinto luego de una reunión en la que líderes religiosos llegaron a un acuerdo, haciendo cambiar de parecer a algunos que no estaban de acuerdo y desaforando a los que se rehusaban a retractarse. Eso no se enseñaba en la Biblia en absoluto. Veamos algunas escrituras que se refieren a este asunto:

Una escritura que en ocasiones la usan las personas que aceptan la Trinidad es Juan 14:7:

7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto”. Ellos sienten que esto prueba que Dios y Jesús eran la misma persona. Sin embargo, al leer el versículo en contexto demuestra que esto no es en absoluto lo que el Salvador estaba diciendo.

En el versículo 10, Jesús dice: “¿No crees que Yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, Él hace las obras”. Aquí, Jesucristo claramente dice que Él no está hablando por Sí mismo, sino por Dios y que es Dios quien hace las obras, no Él. Esto aclara que son entes independientes. Jesús promete orar a Dios para pedir a Dios que envíe un consolador a Sus apóstoles cuando Él se haya ido, algo que no sería necesario si ellos fueran la misma persona. Pero en el versículo 20, vemos exactamente lo que Jesús quiere decir cuando Él habla de estar en el Padre:

“En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.” Si los versículos anteriores tuvieran el significado de que “Yo estoy en mi Padre” querría decir que ellos eran la misma persona, luego la siguiente frase: “Y vosotros en mí, y Yo en vosotros” significaría que los apóstoles serían también la misma persona que Jesús, haciendo de ello algo mucho más que una Trinidad. Jesús usa parafraseos similares con frecuencia, instruyendo a los apóstoles a ser uno con cada cual así como Él es uno con Su Padre. Lo que Él quería decir, obviamente, era que debían estar completamente unificados en amor, doctrina y propósito.

El testimonio de Stephen es aún más claro acerca de la independencia de Jesús y Dios: “Pero él, estando lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la Gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios. Y dijo, he aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.” (Hechos 7:55-56)

Así que la respuesta a su pregunta es que Él no oró a Sí mismo, lo que de verdad sería una cosa muy extraña. El oró a Su Padre en los Cielos, así como lo hacemos nosotros, y como Él nos enseñó a hacerlo.

Llegar a conocer realmente a Jesucristo

Sábado, Julio 4th, 2009

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Sufrí con una adicción por más de veinte años. Después de un interminable ciclo de arrepentimiento y medidas a medias, oí de un programa de 12 pasos con un enfoque centrado en Cristo, llamado “Corazón a Corazón”. Conforme empecé a avanzar con la lectura, me sentía atónito con el cuadro tan diferente que se estaba pintando.

Aquí estaba el Cristo que nunca pensé ni en sueños que podría ser real. Un Cristo que no estaba enojado y ni siquiera disgustado por mi manera de actuar. Un Cristo que me conocía desde la preexistencia. Un cristo que conoce mi potencial presente y futuro. Un Cristo que solamente necesita mi voluntad para realizar un milagro en mi vida.

Una de las herramientas de Corazón-a-Corazón es la Escritura. En particular, existe un proceso conocido como “Asesorándote con el Señor por medio de la Escritura”. Lo encontré interesante. ¡Nunca había oído de un concepto así antes! Conforme avanza, es completamente ceñido a las escrituras en su origen. Tiene que ver con la vida eterna. Porque la vida eterna depende del conocimiento de Dios. Y esta práctica de “asesorarse” con Él por escrito es como yo he llegado a conocerlo como persona y probar de Su amor.

El proceso es éste: Llevas un diario. En ese diario escribes “como si” estuvieras hablándole al Salvador en persona. Le escribes sobre cualquier cosa que sientas necesaria. Luego, escribes lo que sientas de Él a modo de respuesta. Tal vez esto suena extraño, pero funciona y sé que podemos crecer en este don. Se nos promete que las palabras de Cristo vendrán a nosotros mediante la influencia del Espíritu Santo. Los mormones creen en el poder de este don, que se les concede a los que son bautizados en la Iglesia de Jesucristo (Los mormones) si se mantienen dignos del mismo o recuperan la dignidad mediante el proceso del arrepentimiento. El Espíritu del Espíritu Santo más bien se siente en lugar de oírlo como palabras realmente audibles. Pero si realizamos un salto de fe y hacemos el intento, muy pronto descubrimos que Su Voz es real.

¡Esta simple práctica ha producido cambios importantes en mi vida! ¡Puedo decir que he llegado a conocer al Señor!